VI

Kai's POV

Lloyd estaba hecho un ovillo en el suelo. Desde ese punto parecía pálido y pequeño. Aun sabiendo que lo era, jamás lo había visto de esa forma.
Entré con miedo y me limpie el sudor de las manos en el pantalón.

Sus ojos redondos se encontraron con los míos y en un segundo apartó la mirada con cierta rigidez. Se me cerró la garganta, se notaba que había estado llorando.

—Lloyd...

Me impidió terminar, aunque francamente no sabía que más decir.

—No pasa nada —se enderezó con molestia y se volteo para recoger una caja que estaba cerca.

Suspire con pesadez, no estaba sorprendido por su dureza, yo sabía que no quería verme.

Él me pasó por un lado, restregándose el rostro.

—Claro que pasa algo —insistí pero nuevamente no me dio tiempo de continuar.

—No importa. ¿Qué haces aquí?

Lo miré jalar una caja con fuerza para dejarla con brutalidad en el suelo. Busque las palabras correctas para hablarle tratando de ignorar la frialdad con la que me respondió.

—Algo me dijo que estarías aquí —me giré tratando de verlo de frente —Vine a disculparme, por lo que paso ayer.

Estábamos de frente, pero no lo suficiente cerca.

Él se volteó hacia mí, sin expresión en el rostro. Tal vez era obra de mi imaginación, pero sus ojos verdes habían perdido su brillo y se habían vuelto dos cuencos algo obscuros. No podía reconocer ningún sentimiento en ellos. Yo sabía que él era fuerte, pero eso no significaba que fuera insensible.

Yo esperaba que bajara la mirada apenado, que se sumiera en sí mismo y se le mojaran las mejillas. Pero no fue así. En lugar de eso, torció la boca con disgusto y pareció enderezar los hombros con una naturalidad que me sorprendió. Encaró las cejas, haciendo que sus ojos perdieran su forma redonda y grande para volverse más obscuros.

Se mantuvo firme un momento, mirándome.

—No tienes nada de que disculparte —ni siquiera le chilló la voz. Gruesa y áspera.

Y como si nada hubiera ocurrido, se volvió a sus asuntos con un aire de indiferencia que me quemaba en el pecho.

—¿Al menos podrías dejarme hablar...? —traté de no alzar la voz, estaba comenzando a inquietarme.

—No hay nada que decir —de nuevo dejó caer una caja al suelo en seco —¿No tienes nada más importante que hacer? Aún debo encargarme de empacar otras cosas.

Hice lo posible por ignorar sus palabras y ese nudo que comenzaba a formarse en mi estómago. Había metido la pata en un barril más hondo de lo que creí. Lloyd jamás se había comportado así, menos conmigo.

—No hay otra cosa que me importe más que saber qué es lo que está sucediendo contigo.

No me miró, estaba tan molesto que se puso de nueva cuenta a apilar cajas aferrándose a ellas con tanta fuerza que parecía querer romperlas. Sabía lo que le pasaba, pero quería escucharlo. Necesitaba escucharlo.

—Lloyd, vamos. No te comportes así.

—Suficiente, Kai —me reprendió sin mirarme.

Él había comenzado a lanzar las cajas sobre el escritorio sin ningún cuidado de no romper las cosas en su interior. Puede ver como los nudillos se le tornaban blancos por la fuerza que ejercía.

—Lloyd, —volvió a ignorarme, me hubiera gustado tener un poquito de paciencia. —Las pobres cajas no tienen la culpa de lo que está pasando.

Se volteó con brusquedad y se puso frente a mí, molesto por el sarcasmo obvio de mi comentario. Estábamos más cerca que antes.

—¡Sabes bien que pasa! —objetó de inmediato —¡No es ningún secreto!

—¡Y sé que en parte también es por mi culpa! En serio quiero disculparme —exclamé desesperado.

—¡¿De qué?! —gritó.

—¡De todo! —no me di cuenta en que momento empecé a gritar, pero eso fue lo primero que se me ocurrió.

—¡Haz hecho tantas cosas que no me queda en claro cuál de todas! ¡A todo le tiras y a nada le atinas!

No me gustaba gritarle y creo que a nadie le gusta que le griten. Pero yo no podía evitarlo, no pensaba en lo que decía y estaba tan desesperado que las palabras comenzaban a salir solas.

—¿¡Desde cuando está mal visto lo que haga o lo que deje de hacer!? —ataque de ego —Eso no parecía importarte antes.

—¿¡Por qué debería importarme por ti si tu no lo haces por mí!?

Puse los ojos en blanco y me quedé escéptico un momento.

—Tú me importas, y mucho —le aseguré con voz firme.

—¿En serio? Porque no parece —respondió mirándome, tenso —Tú crees que dependo de ti, pero no es así.

Por un momento, ese hueco en el pecho que sentí al escuchar esas palabras me hizo reaccionar.

—Ya deja de decir esas cosas —lo reprendí, eso había sonado totalmente a un regaño.

Lloyd dio dos pasos atrás, alejándose de mí. Pareció sumirse.

Un segundo después me di cuenta que estaba cometiendo el mismo error por el que había venido a disculparme.

—Yo... Lo siento... —dije cabizbajo —No pienso en lo que digo, ni en lo que hago...

Un segundo después Lloyd explotó.

—¡Me vale madres lo que hagas!

—Lloyd...

—No, en serio ¡Es más! Ni tu sabes en lo que te metes, ¡ni con quien te metes! —estaba rojo del rostro —¡Gina, Sara, Diana! ¡Todas son unas putas!

Me molesté. Ese cambio de tema (y de tono) tan radical bastó para sacar lo peor de mí.

—¡Ah, sorpresa! ¿A que no adivinas que Lloyd? Para eso son las putas ¡Para follárselas! ¡Tengo derecho a divertirme!

—Ja, ja —río sarcásticamente —A mí me parece que as abusado de ese "derecho".

—¡No es mi culpa que tú no te diviertas con nada! "Es demasiado alcohol " "Ya es muy tarde" "No creo que sea seguro" "Ya vámonos"-Balbuceé imitando su voz en un tono burlón.

—¡Para divertirme como tú, mejor no me divierto! ¡Lo único que haces es vivírtela en las fiestas y llenarte de alcohol! —se le quebró la voz.

—¡Eso es lo que hace alguien normal!

—¡No todo en la vida es sexo!

—¡A ti todo te molesta!

—¡Tú me molestas, Kai!

Ignoré como el corazón me dió un brinco en el pecho para después dejar un posible hueco ahí.

—¡Si tanto te molestara no te la pasarías pegado a mí! —ladré aunque mi cabeza me dijera que parara —¡¿Quién depende de quién?!

Lloyd estaba al punto del llanto, y no cometo el error de decir que era un llanto de tristeza, sino de coraje. Un coraje intenso que comenzaba a formarse contra mí. Lo ignoré, a pesar de que sus ojos denotaban que ya no tenía palabras para defenderse.

Los gritos desgarradores cercaron. No me importó como le temblaban los hombros o como apretaba los puños.

—Y para tu información, si quisiera yo podría hacer otra cosa ¡Muchas otras cosas! —alcé la voz señalándolo.

Apretó los labios e infló los cachetes.

—Claro que no ¿sabes por qué? —Tartamudeó —¡Porque...! ¡Porque tu fuerza de voluntad es un asco!

—¡Ha! -Me burle —¡Mira quién habla!

Apenas noté como se le corrieron unas lágrimas por las mejillas.

—¡Cállate! —gritó apretando los dientes.

Pero ya era tarde, poco lo escuché cuando ya estaba listo para volver a gritarle.

—¡Se le muere el padre y se convierte en un suicida!


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¡Hola gentecita hermosa! nwn

Si, saludo bonito para que no me maten por lo que acabo de hacer c':
Me gusta el salseo QuQ

Se que es un capítulo corto, pero no había nada mas que quisiera agregar, prefiero dejarlos en suspenso 7w7 es con amor, no lo duden❤

Vendo tragos de cloro, por si alguien necesita :D

Como siempre, les deseo un bonito fin de semana y nos leemos luego!

-JELY<3

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