IX
Lloyd's POV
—Sino para protegerlo...
De un segundo al otro, la voz de Kai en mi sueño se fue desvaneciendo poco a poco, y de golpe se convirtió en un grito de enfado que me trajo de vuelta a la realidad.
—¡¿Quién demonios se comió la nutella?! —reconocí el grito de Cole desde la cocina —Creí que había dejado en claro que era mía.
Me desperté agitando los brazos para quitarme el desastre de sabanas que tenía encima. Me retorcí entre ellas sin saber que pasaba. Finalmente cuando logré liberarme miré a todos lados, mi cama, mi cómoda, la puerta cerrada. Suspiré con pesadez y capté que solo se trataba de un mal susto.
—¡Ja! ¡Reclámala cuando tú la compres! —le respondió en seguida Kai. Su voz se escuchó más cerca por lo que supuse que estaba en la sala.
—¡Quiero dormir! —gritó el pelirrojo desde su habitación.
—¡La nutella de un hombre no se toca!
—¡Mmmm! ¡Huele delicioso!
—¡Si siguen gritando van a despertar a toda la cuadra! —elevó la voz Jay.
Me incorporé escuchando el sonido de la ducha, supuse que se trataba de Zane, ya que era el único que no formaba parte de la discusión afuera. Salí al pasillo, descalzo. Los tres estaban gritoneando desde las diferentes partes del apartamento.
—¿No es muy temprano para que discutan? —pregunté alzando la voz.
—¡Tú no te metas! —me gritaron los tres al unísono.
Entonces Kai pasó corriendo desde la sala como alma que lleva el diablo. Se estampó con la puerta de su habitación y forcejeó con la perilla unos segundos.
—¡Jay, no seas desgraciado y ábreme la puerta! —le ordenó golpeando la puerta.
—¡No te oigo!
Un Cole en pijama muy enfadado salió de la sala. Le dedicó una mirada de furia al castaño quien trataba de negociar con Jay para que lo dejara pasar.
—¡Entrégame esa nutella ahora mismo! —bramó señalando la dichosa nutella entre los brazos de Kai.
Como única respuesta Kai se llevó el envase cerca de la cara.
—No te atrevas —Pronuncio cada palabra muy lentamente.
Se miraron por unos segundos en silencio. Hasta que Kai sacó la lengua y lambió el envase por un costado.
—¡Hasta aquí!
En este punto, Cole ya tenía una furia hambrienta que no había visto antes, debía ser peor que la de una mujer embarazada. Se lanzó sobre Kai quien ya había comenzado a correr despavorido en dirección al baño. Como por arte de magia la puerta se abrió y salió Zane con una toalla en la cintura, no dio ni dos pasos fuera del recinto cuando Cole y Kai lo empujaron dentro de nuevo al caerle encima.
—¿Qué no se puede tener una mañana normal de lunes en esta casa? —Exclamó Jay saliendo de su habitación.
En tanto se formaba una pelea dentro del baño, el envase de crema de avellana salió rodando al pasillo. Me acerqué con vehemencia a recogerla, los otros estaban muy ocupados gritándose como para darse cuenta...
—¡Garmadon! —ladró Cole.
O al menos eso creía. Me di la vuelta un segundo antes de que el pelinegro se lanzara contra mí sin piedad. El envase de nutella se soltó de mi agarre antes de que ambos cayéramos al suelo. Cole se arrastró con ayuda de los codos y me retuvo ahí.
—¡La tengo! —exclamó Jay.
—¡No! —Kai se lanzó en dirección a donde iba a caer la dichosa nutella, con la esperanza de atraparla antes que el pelirrojo.
Zane corrió fuera del baño.
Alcé la vista, y vi como en cámara lenta ambos chicos tomaban el envase a la vez.
—¡Esperen! —intervino Zane, pero ya era muy tarde.
La tapa voló por los aires, al igual que estaba por hacerlo el contenido del interior. Cole giró el rostro en dirección opuesta y se lo cubrió con el brazo al igual que yo. Un segundo después se escuchó un chasquido.
Miré mi pijama, sabiendo que sería difícil quitar esas manchas marrones. Cole se incorporó lentamente hasta quitarme su peso de encima. Me puse de pie, solo entonces se me ocurrió mirar el estado de los demás.
Zane, Cole y yo debíamos ser los más limpios. Jay estaba manchado de la ropa y el rostro, machitas por aquí y por allá que le daban un aspecto de dálmata. Kai era otro cantar, estaba casi totalmente cubierto de esa cosa pegajosa, tanto que se le resbalaba del cabello como si se tratase de agua «O lodo» Comenzó a luchar con la nutella para quitársela de los ojos. Cuando logró hacerlo me lanzó una mirada. Se me comprimieron las tripas, pero de todas formas me acerqué a él.
Se llevó el dedo índice a la cara, se lo pasó por la mejilla y luego lamió la crema que le había quedado embarrada. Se me escapó una risa en seguida me tape la boca al ver que todos tenían cara de quererse matar entre ellos. Al siguiente segundo todos se estaban riendo, no recordé cuando había sido la última vez que me reí tan fuerte.
Había olvidado como se sentía despertar con una sonrisa de oreja a oreja.
***
Poco después de que Kai y Jay discutieran sobre quién había tenido la culpa del desastre allá y Zane dejara en claro que él no iba a limpiarlo, me dispuse a ponerme ropa limpia, sabiendo que no aguantaría ni un segundo más el olor penetrante de la avellana. Me gustaba la nutella, pero después de dos cucharadas se volvía empalagosa, seguía sin entender como era que Cole podía embarrar las galletas de chocolate con esa cosa.
Mi vista se topó con mi celular, que estaba arrumbado sobre la cómoda como de costumbre. Terminé de ponerme la camiseta, lo tomé y lo desbloqueé sin necesidad de usarlo para algo en específico. Abrí todas las aplicaciones desplazando la pantalla hasta que me encontré con el icono de mensajes que mostraba un número nueve en la parte superior.
No era una novedad, yo no contestaba los mensajes. Tal vez se debía a que las únicas personas con las que hablaba vivían en la misma casa que yo.
Dudé un poco antes de abrirla, el primer contacto que apareció era Kai. O como el mismo se había puesto: "Kailiente" seguido de un emoji de un corazón. También estaba agendado con una selfie que se tomó con mi celular, sonriendo y guiñando el ojo. Se me escapó una risa como pasaba cada vez que miraba el contacto. Me preguntaba si los demás le habían puesto un apodo, o si él mismo les había arrebatado el teléfono para hacerlo.
Los nueve mensajes eran de él. El último que había enviado era del jueves pasado, se trataba de un simple "Hey" seguido de un "¿Donde estas?" . Los anteriores eran de hace un mes, e incluso había unos más viejos que no había respondido, cuando aún lideabamos con los fallos recurrentes del navío, según Nya le hacían falta muchas reparaciones antes de que diera un vuelo decente de nuevo. Después de eso los chicos se aventuraron a la ciudad con esperanzas de encontrar un departamento dentro de nuestro presupuesto «y con órdenes del Sensei de no embaucarnos como ya lo habían hecho antes»
Yo por mi parte decidí que necesitaba un tiempo alejado de ellos, y de no ser por la idea de mi madre de vender el monasterio así habría sido. Pasó apenas un mes antes de que viniera al apartamento, durante ese tiempo recibía mensajes de Kai a diario, si no era para presumirme de lo bien que la estaban pasando era para preguntarme cómo estaba. La conversación seguía un rato hasta que se nos acababa el tema o alguno tenía deberes, o en el peor de los casos: yo perdía las ganas de hablar y lo dejaba en visto.
El famoso visto. Nunca entendí por qué era que Kai se molestaba tanto de los vistos de los demás, recuerdo una vez que llegó hecho una furia contra Jay por que lo había dejado en visto. Le había reclamado durante un buen rato, y no dejo que se olvidará del asunto en días.
—Yo ya no hablo con Jay, —dijo haciéndose el indignado —luego me deja en visto.
Después de un momento de ver la pantalla del celular atontado, me puse a reflexionar.
¿Acaso Kai me había reclamado alguna vez por mis vistos o por no responderle?
No. Y aunque pareciera algo absurdo supongo que debía sentir algo. Supongo.
"¡Tú me molestas, Kai!"
¿Qué cosa no había aguantado Kai de mi?
Yo tenía mi carácter, y mis arranques de vez en cuando. A lo mejor ni yo sabía lo que sentía, pero que él tratara de entenderlo... Maestro, debió ser un dolor de cabeza. Él no se tragaría su orgullo por nadie, y algo me decía que en algún momento lo había hecho por mí.
Lancé el celular a la cama, cansado de ver los mensajes de Kai sin respuesta, e inconscientemente me llevé una mano al cabello. No tarde en sentir algo pegajoso en mi flequillo, ya habia olvidado completamente el asunto de la nutella. Tenía que lavarme.
Me dirigí al baño, sintiéndome de nueva cuenta la peor persona del mundo y empujé la puerta sin preocuparme.
Alcé la mirada y en menos de un segundo palidecí.
Kai estaba frente al espejo del baño, soltando gruñidos mientras se tiraba de más mejillas con ambas manos, un segundo después comprendí que trataba de quitarse los parches de la cara. Pero eso no fue lo que me puso nervioso.
Usaba solo el pantalón de la pijama. Estaba sin camisa.
Tragué lo poco que me quedaba de saliva.
—¿Te ayudo?
—No —forcejeó —Yo puedo con dos míseros pedazos de- ¡Ay!
Fruncí los labios para evitar reírme. Dejó las manos quietas y volteó a verme, con la cara totalmente roja.
Me sonrió.
—¿Me ayudas?
Kai's POV
Nunca entendí como era que Lloyd tenía un pulso tan preciso, su tacto era suave, tal vez se debía a sus manos pequeñas pero recias. Él mismo insistió en ayudarme a cambiar los parches por unos nuevos, pude haberlo hecho yo mismo. Pero, ¿quién en su santo juicio se negaría a estar tan cerca de su cara?
—Kai —me llamó.
Salí de mis pensamientos. Reaccioné mirándolo a los ojos, yo permanecía sentado en la taza del baño y él de pie, por lo que le miré hacia arriba.
—¿Eh? —balbuceé.
—Te pedí el hielo —respondió sin apartar la mirada de mi nariz.
Alargué el brazo derecho en dirección al lavado, tuve que dar unos cuantos manotazos antes de sentir la bolsa fría picarme en los dedos. Se lo pasé torpemente, esperando que no notara lo ausente que estaba de todo por prestarle atención a él.
Cada tanto ladeaba la cabeza para ver mejor de modo que alzaba el cuello, ahí era donde tenía la mirada fija. Para ser más específicos, en un pequeño lunar que tenía sobre la clavícula.
Me encantaba ese lunar, y su clavícula.
Mantube las manos quietas en el regazo, con la creciente tentación de tocarlo. Me pregunté si alguna vez lo había deseado con tanta fuerza, tal vez, si. Pero ya había aprendido a conformarme con el roce de nuestras rodillas en la mesa, o uno que otro codazo de vez en cuando. Cualquier contacto que tuviéramos, por corto o insignificante que fuera, me hacía sentir mariposas en el estómago que se multiplicaban a mil por segundo.
Habia que ser bastante observador para darse cuenta que Lloyd no demostraba ese tipo de afecto aunque lo necesitara; y no me refiero a pasarle un brazo sobre los hombros o enmarañarle el cabello, ni mucho menos a compartir cama «Ya habíamos dormido en la misma cama en más de una ocasión, e inicialmente no lo hacía para estar cerca de él, en realidad me ponía mucho más nervioso; pero era eso o dormir con Cole» El simple deseo de querer abrazarlo la mayoría del tiempo era imposible.
Estábamos tan cerca. Yo aún no acababa por comprender cual era mi manía de contar cual cerca estábamos el uno del otro. Me preguntaba si nuestras narices podrían encajar, si nosotros podríamos encajar.
El movimiento de sus manos explotó mi burbuja de fantasías. Entrecerré levemente los párpados y sentí el peso de los parches sobre mis pómulos seguido de la presión de los dedos de Lloyd para asegurarse que estos estuviesen bien fijos.
Me pasó los dedos por sobre el metal de la férula y por la manera en que le tembló la muñeca estoy seguro que ésta le quemó los dedos, tal vez por el frío, tal vez por la culpa. En caso de que esta última opción fuera posible.
Un momento después nuestras miradas se cruzaron, aun con esa cercanía que me ponía a flotar en las nubes, vi como sus ojos vacilaron y leí en ellos una sola palabra, la misma que leí la noche anterior:
—Háblame —le susurré.
Se puso de pie sin decir nada, me levanté de súbito y lo detuve por el antebrazo antes de que saliera.
—Sé que tienes algo que decir.
Se dio media vuelta.
—¿En verdad piensas que no confío en ti? —preguntó firme.
—¿Y tú en verdad crees que no me importas? ¿En serio te molesto?
Ambos nos miramos, y creo que pensamos en la misma cosa. No había necesidad de dar respuesta a esas preguntas, la conocíamos.
—Yo lo... —comenzó a disculparse.
Lo interrumpí.
—No, cállate.
Lo atraje hacia mí y el hundió la cabeza en mi cuello de buena gana. Me pregunte si era capaz de escuchar la velocidad imposible de mis latidos. Suspiré al sentir como la inquietud que no me había dejado dormir la noche anterior desapareció, y respiré profundo dejando que pasaran los segundos.
Disfruté de tenerlo entre mis brazos.
—Prometo ser mejor persona...
Le besé el cabello y él me estrujó con fuerza. Sentí sus manos sobre mi piel desnuda y lo más que pude hacer fue sonreír.
—Y yo prometo no volver a golpearte... en la nariz.
—Gracias. Me gusta mi nariz.
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¡Perdón por la tardanza de hoy! :'c
En mi país se acercan las festividades para día de muertos y mis familia y amigos tenemos que comenzar con las preparaciones desde hoy.
Pero miren ¡DOS POV EN UN SOLO CAP!
Bueno, den de gracias que estos dos ya se arreglaron... habrá oportunidad de que pase algo ewe ¿verdad? 7w7
¡Un besote para todos! ❤
¡Nos leemos luego!❤❤❤
-JELY<3
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