IV

Kai's POV

Entré a la habitación de un portazo, y aunque estaba seguro de que la había azotado lo suficientemente fuerte, aún tenía ganas de golpear algo. Apreté los puños con fuerza con el fin de contenerme, pero lo único que hice fue clavarme las uñas en las palmas de las manos hasta dejar unas marcas.

Verdaderamente deseaba concentrar mi rabia en algo, un golpe, un grito, un pequeño arrebato de agresividad hubiera servido en ese momento. Sin embargo, en lo único que pude concentrarla fue en un llanto de coraje, inservible a mi parecer.

Había una parte de mí que estaba permanentemente aferrada a ese lugar, que no me dejaba considerar la tienda o cualquier cosa que formase parte de ella como una opción para nuestro pequeño problema económico. Me llenaba de impotencia saber que Nya había puesto en mis manos esa decisión. Por una parte me alegraba de ello, ya me había quedado más que claro que si fuese por ella la habría vendido en la primera oportunidad.

Podía dejar que encontraran otra solución, que se olvidaran de la tienda o simplemente negarme a negociar, pero no era justo para todos que yo actuara tan egoísta, aunque tampoco era justo para mí que me obligara a mí mismo a tomar una decisión que no quería. En definitiva no era justo para nadie, por lo tanto tal vez los demás no eran justos conmigo incluso más de lo que yo lo era.

Me jalé el cabello. Ni siquiera yo mismo logré entenderme.

Nya dijo que yo era egoísta, que siempre quería hacer que todo girara a mi alrededor, yo estaba consiente de lo egoísta que podía llegar as ser, pero esta vez no fue así. Seguramente a nadie le importaba si era difícil para mí o no. Claro, con tal de tener el dinero lo más pronto posible recurrían a los medios más fáciles sin tomarle importancia a lo que yo pensara. En ese momento resentía de ellos, del Sensei, de Misako, de los chicos, en verdad lo hacía. Pero ¿Mi hermana? Me hacía sentir roto por dentro la sola idea de que ella quería vender la herrería que alguna vez perteneció a nuestros padres.

Tal vez se debía a que ella no había pasado por tantas cosas ahí como yo.

No podía desprenderme de la cocina, en donde mamá preparaba ese exquisito estofado cuyo aroma era imposible de ignorar. De la sala, con dos sofás de color marrón en donde mis padres se sentaban por las tardes. O el fogón que nos calentaba en las navidades. De la tienda, en donde mamá también solía trabajar, pero finalmente mi padre acabó manteniéndola sólo. Tiempo despues me tocaría mantenerla a mi.

Cada rincón de la casa me recordaba a mamá. La imaginaba regando el pasto al escuchar el sonido del agua. Al dormir, imaginaba que ella se sentaba al borde de mi cama y me daba las buenas noches. Siempre me preguntaba que estaría haciendo mamá si aún estuviera con nosotros. No pasaría mucho tiempo para que también me preguntara que había pasado con papá.

Nya no tenia idea.

Todos esos días de de hambre. El punto en donde un niño, un buen niño según siempre le decían sus padres, tenía que agachar la cabeza cuando lo pillaban robando un pedazo de pan. Un maldito pedazo de pan que jamas en su corta vida le pareció haber necesitado tanto, pero su estomago se lo pedía hace días atrás. La educación ya no importaba, los valores no le servirían para otra cosa sino para frenarlo. Las noches en las que cualquier lugar que tuviese cuatro paredes era bueno para dormir, y en el día para esconderse. El momento en el que el lugar al que llamaba hogar ya no lo era mas.

Todo eso solo era una pequeña roca en una gran montaña...

No me importaba por todo lo que tuviese que pasar, estaba dispuesto a hacerlo por que tenía que ver por mi hermana. Y si nada podía traer a mis padres de regreso entonces sería yo quien los mantuviera vivos, siempre presentes.

Sin importar que ya no estaban ahí.

Aunque ya nada sería lo mismo.

En esa tienda me vi madurar más temprano de lo que debía. En ese hogar roto, vi como los buenos recuerdos prevalecían ahí para siempre.

Me volteé a la pared y alcé el puño listo para darle un buen golpe. Me detuve como dos centímetros antes de darle directo con los nudillos. La rabia contra cualquiera parecía haberse ido, y yo sólo podía interpretar ese sentimiento como dolor.

Era una gran montaña de dolor.

Y Nya no tenía ni idea. Ni el mas mínimo nudo en la garganta.

No sabía si se trataba de egoísmo de mi parte, y si lo era no me importaba. Ese lugar era lo único que me quedaba de mis padres, y yo no estaba dispuesto a dejarlo ir.

***

Lo único que pude hacer las horas siguientes fue mirar el fondo de la cama sobre mi cabeza. Tenía ganas de dormir, pero la intranquilidad me estaba comiendo vivo. El tema de la herrería no me dejaba concentrarme ni en mí mismo. Cada tanto me tomaba la cabeza entre las manos y me tiraba del cabello con fuerza como si de alguna manera eso fuese a hacerme reaccionar.

Llegue a pensar que el universo la traía contra mí. Que los planetas se habían alineado o que todas las fuerzas místicas habían hecho un trato para hacerme la vida imposible. Y no era que yo creyera en el horóscopo (Ni si quiera sabía si tenía algo que ver), el punto era que de un segundo a otro todo se estaba viniendo sobre mí.

Lo único que quería en ese momento era una cerveza. No, una botella de tequila, para tomármela de un trago. Seguro eso me haría olvidarme de todos mis problemas.

Mi vista estaba clavada en un punto inexacto cuando algo se me vino a la mente.

"Esto se trata de mí, Kai. No de ti."

Sin darme cuenta me di algo más en que pensar, algo, que hizo que todos los pensamientos inservibles y sin sentido se fueran a la basura y me dejaran algo como respuesta.

Esa tarde... En lugar de apoyarlo lo abatí poniéndome yo primero antes que él, acabe convirtiendo su problema en uno propio volviendo todo una patética pelea.

Me puse a mí mismo antes que Lloyd.

De nuevo, la palabra mágica me hizo caer del cielo al suelo y como siempre me hizo darme cuenta de mi error. Me había sobrepasado con la dureza y la importancia al tratar demostrarle lo terrible que es que se hiciese daño. Lloyd no era ningún tonto, él sabía que estaba mal y yo seguramente lo hice sentir peor. Ignoré sus sentimientos completamente, dudé de su confianza.

El horóscopo era lo de menos, era el karma ¿no?

El mundo me lo estaba regresando, me estaba poniendo en el lugar de Lloyd para que supiera lo que él sentía mil veces peor que yo.

No sé cuánto tiempo trascurrió, pero después de haberme dicho lo suficiente cual estúpido había sido, me paré de la cama de un salto. Estaba más que decidido a disculparme con Lloyd por lo que había pasado...

Y de cualquier otra cosa que haya hecho mal.

***

«Que este en la sala, que este en la sala»

Me dije al no encontrarlo en su habitación. Se escuchaba el sonido de la televisión, cosa que era lo único que iluminaba la habitación le daba luz tenue al pasillo.

No me sorprendió encontrar a los chicos viendo la misma película de zombies de siempre, las tardes de domingo se ponían muy aburridas. Vi Jay sentado en el suelo comiendo palomitas, a Cole recostado en el sofá con las rodillas flexionadas y la cabeza apoyada en las piernas de Zane quien estaba jugando inconscientemente con su cabello. Ninguno advirtió que estaba ahí hasta que hablé.

—¿Donde esta Lloyd? —dije sin rodeos.

Los tres voltearon a la par, seguro sorprendidos de que haya salido de mi "encierro". Cole y se acomodó en el sofá, se estiró y le quitó el tazón de palomitas a Jay

—Salió hace como una hora. Acompáñanos un rato, aún no se comen a la protagonista —dijo lanzándose un puño de palomitas a la boca.

—¿Salió? ¿A dónde? —pregunté ignorando la invitación de Cole.

—No dijo nada, salió igual que tú y cruzó esa puerta sin dar explicaciones —me respondió el pelirrojo.

No se me ocurrió que más preguntar.

Ante mi silencio Jay se encogió de hombros y volvió su vista a la pantalla. Cole se acomodó en el sofá de nueva cuenta y también siguió mirando la película en donde la protagonista y su grupo comenzaban a huir de los zombies. Zane me miraba, interrogante.

Puede que mis instintos fuesen malos (o yo fuera malo para seguirlos) pero una punzada en el estómago me decía que algo andaba mal.

Con algo de prisa, estiré la mano y alcancé el interruptor de luz que estaba a mi derecha. Encendí la luz de la sala y la cocina y los demás no tardaron en quejarse.

—¡Agh, mis ojos! ­—exclamó Jay con ambas manos en la cara.

Corrí a la cocina y abrí los cajones frenéticamente en busca de las llaves del auto que todos compartíamos.

—Viejo ¿Qué te pasa? —espetó el pelinegro sentándose en el sofá para enseguida lanzarme una mirada asesina.

Yo no respondí, seguía buscando las llaves en todos los cajones.

—¿Estas bien? Te ves algo alterado —me preguntó Zane.

Abrí en último cajón de la barra y tampoco estaban ahí.

—¿Dónde están las llaves? —pregunté desesperado.

—Lloyd se llevó el auto —respondió Jay tallándose los párpados.

—Mierda... —me golpeé en la frente.

—¿Está todo bien? —insistió el rubio.

No me di tiempo ni de verlos. Vi mis llaves sobre la mesita de centro al lado de Jay.

—Pásame mis llaves —le dije al pelirrojo.

Este las buscó un segundo con la mirada antes de apartar las botellas de refresco y lanzármelas sin preguntar. No cometería el mismo error dos veces, lo que menos necesitaba era quedarme afuera.

Abrí la puerta para darme cuenta que ya estaba anocheciendo.

—¿A dónde vas? —Cole se puso de pie.

—A la tienda —mentí antes de salir.

***

Era más incómodo de lo que esperaba volar en mi dragón sin usar mi traje.
Traté de no darle importancia y volar más rápido, cada segundo que pasaba el mal presentimiento aumentaba.

Sobrevolé las montañas dejando la ciudad atrás y el bosque espeso se hizo visible. Una alta cascada salía entre los pocos árboles al final del claro dejando ver el monasterio. La pared de ladrillo cerrando el paso a extraños, las puertas de madera amplias y la bella vista de los cultivos que rodeaban el edificio. Era de tres pisos, vigas de madera y paredes color hueso.
La cascada desembocaba en un río que corría a lo largo del bosque también.

Siempre me pareció un lugar tranquilo, lleno de paz y sin distracciones. De algún modo me recordaba al lugar de donde venía, en donde sólo estaba a la vista lo más importante.

El Sensei Garmadon impartía clases a varios grupos de niños hasta que poco después de derrotar al gran tirano digital convirtió el monasterio en un amplio hogar para su familia (no perdamos de vista a mi hermana, que de alguna forma siempre termina colada). Me hubiese gustado vivir una corta temporada ahí, pero el equipo se separó después de la "muerte" de Zane.

Esa época fue una de las más difíciles en mi vida; es bastante deprimente no saber que ha sido de los que quieres. Habíamos peleado unos con otros y de la noche a la mañana cada quien había hecho sus maletas. No sé si tenga derecho a decir algo al respecto, digo, yo fui el primero que objetó por irse dejando al equipo atrás. No pasó mucho para que me diera que cuenta que las cosas pudieron haber funcionado si hubiésemos permanecido unidos. Con o sin Zane seguíamos siendo hermanos.

Tengo malos recuerdos de esos meses en los que no sabía dónde estaban los otros. Un día deseaba que estuviesen bien, y al otro estaba agradecido de no tener que verlos más.

Son ese tipo de recuerdos que deseas borrar de tu mente.

En menos de un minuto llegue al claro, algo dudoso de donde aterrizar. Finamente bajé al otro lado de la pared de ladrillo con el fin de ahorrarme pasarme del otro lado en caso de que las puertas estuviesen cerradas. Busqué el auto con la mirada unos segundos, era obvio que estaba fuera pero no lo vi antes.

Ya dentro bajé de mi dragón de un salto, apenas di dos pasos este se esfumó. El pasto bajo mis pies necesitaba que lo podaran, me preguntaba cuanto tiempo había pasado desde la última vez que le dieron mantenimiento. Incluso algunas plantas habían adquirido un tono amarillento y comenzaban a marchitarse.

Salí del cultivo y me fui al camino de roca que llevaba a la entrada principal. Alcé la mirada al cielo nocturno mientras caminaba y aprecié las estrellas un momento...

—¿Ellas pueden oírnos? —le pregunté.

Acarició mi rostro y me sonrió.

Claro que pueden.

Negué con la cabeza y bajé la mirada. Me gustaría que eso fuese cierto. Enfoqué mi vista en el edificio frente a mí. Las ventanas de la planta superior dejaban escapar luz. Me dirigí dentro sin dudar.

Empujé la puerta sin preocuparme por que estuviesen cerradas, y traté de no hacer ruido al entrar. Apenas di unos pasos hasta estar cerca de las escaleras me di cuenta que me estaba poniendo tenso.

¿Qué le diría a Lloyd?

No planeaba disculparme nada más, era obvio que un "lo siento" no sería suficiente. Sin mencionar que estaba llegando así de la nada, seguramente me preguntaría como entre, o cómo fue que supe que estaría ahí, tal vez llegaría a pensar que lo seguí.
No tenía idea de con que parte de él me encontraría. Sabía que el Lloyd que se mostraba débil no se daba tiempo ni de decirme cual molesto estaba conmigo, se centraba demasiado en lo hiriente de mis palabras. Sin embargo el Lloyd que pensaba con claridad no quería verme ni en pintura.

Sólo había un Lloyd al cual quería, ese que tenía ambas cosas. El muchacho rubio que siempre nos animaba aunque él estuviera peor que nosotros, que nos alentaba a no rendirnos a pesar de que estuviera recibiendo los golpes en nuestro lugar. Me había enamorado del Lloyd que después de un millón de caídas se ponía de pie dispuesto a demostrarle a todos que no era buena idea subestimarlo. Ese chico lleno de sonrisas, siempre cambiante y dispuesto a luchar por una buena causa.

Volteé a ver la puerta a mis espaldas con ganas de irme y disculparme otro día, seguramente ponía peor las cosas de lo que ya estaban...

No me di oportunidad de pensar en el asunto cuando ya estaba en marcha al segundo piso. Subí las escaleras, rogándole al Primer maestro que me ayudara a no hacerla de imbécil, de nuevo.

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Antes que nada quiero decir que hice mi mejor esfuerzo con este capítulo.
No estoy segura si capté la escencia de Kai...

Pero creanme que va con toda la intención de romperles el kokoro :'3

Así que, si creían que ya había empezado el salseo están totalmente equivocados mis pequeños 7u7

Aún no an visto nada c':

Un besote a todos y nos leemos luego ❤❤❤

-JELY<3

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