Epílogo

Lloyd's POV

Si algo está roto no lo cambias, lo transformas en algo nuevo.

Una lección que aprendí a base de la pérdida y una pizca de sacrificio que amenazaba con herirme, pero no me arrepiento en lo más mínimo.

Hace más de dos meses dejamos el apartamento en la ciudad. Ahora, la recién reparada Destiny's Bounty tenía una habitación cómoda que compartía con los muchachos, los ronquidos escandalosos de Cole, la ropa de Jay regada por doquier, las alarmas madrugadoras de Zane, y Kai, que me despertaba con mimos amorosos todas las mañanas.

Era lo que conocía de toda la vida, y sin duda lo adoraba.

De pie frente al espejo, me recordé que todo estaba justo como debía. Inclusive el nuevo uniforme al que no terminaba por acostumbrarme.

—Oh, primer maestro…

Me di media vuelta para encontrarme con Kai de pie a la entrada de la habitación, recargando su peso en el marco de la puerta. El ninja del fuego me miraba fijamente, pasmado.

—¿De verdad se ve tan mal? —me sentí ridículo —Wu insistió en pedirlo una talla más grande, dice que estoy en crecimiento y…

—Se te ve increíble.

Mariposas se arremolinaron en mi estómago. Me sentí sonreír sin poder evitarlo, sintiendo un sonrojo que no me molesté en ocultar como cada que escuchaba su voz.

—No sé… —arreglé las arrugas de la tela sobre mis hombros —¿No te parece muy oscuro?

—Para nada, —murmuró Kai acercándose sin apartar sus ojos de mí —está perfecto. Va con tu estilo y todo.

—Ya, te dije que esa playlist no es mía.

—Que te crea quien no te conozca.

Las protestas que se me pudieron ocurrir se esfumaron cuando los brazos de Kai me rodearon con cariño. Al sentir su tacto pude notar lo maravillado que estaba con la tela ¿Era la tela?

—Wu tiene razón, estás en crecimiento.

—¡Kai!

El castaño soltó una risa sin preocuparse quién pudiera escucharlo. Amaba hacerlo reír, incluso sin querer.

Miré su rostro, bañado por la luz del día que se colaba por la escotilla, convirtiendo el maple de sus ojos en una viva llamarada en la que quería arder por siempre.

Nuestras miradas se encontraron nuevamente, Kai no perdió un segundo más y unió nuestras frentes.

—¿Cómo estás?

—Estaré mejor —respondí con una sonrisa.

—¿Qué tal con un beso?

—Oh, eso estaría más que mejor.

La cercanía de nuestros rostros cada vez me parecía más perfecta.

—¡Hey! ¡Asunto ninja! —gritó Jay entrando a la habitación —¡Oh! Lo hice de nuevo ¿No?

Ambos nos detuvimos, como siempre que el azul llega de manera inoportuna. Me reí al ver a Kai suspirar, irritado.

—Reunión en el puente —anunció Zane, su voz hizo eco en el angosto pasillo.

—¿Hay una emergencia? —pregunté.

—Un problema en la costa, un pez muy gordo —dijo el ninja del rayo con los ojos danzantes de emoción.

—¿Pez? —Kai sonó tan confundido como yo.

Cole se unió a Jay, quien de pronto se vio microscópico al lado del maestro de la tierra, que a final de cuentas también tenía la expresión de un niño emocionado.

—Tendrán que verlo para creerlo ¡Vamos!

Ambos se retiraron al puente a pasos agigantados. Salté de mi lugar, dispuesto a seguirlos pero Kai tiró de mi muñeca, atrayendome de regreso a él como un imán.

Me besó, tan rápido que ni siquiera pude cerrar los ojos.

—Espero que eso baste para la misión —murmuró acariciando mi rostro.

Suspiré.

—Solo otro y ya.

Amaba la sensación de sus manos al mantenerme firme en la realidad. Me dejé sostener mientras fantaseaba con su aroma natural, mezclado con algún desodorante axe barato, tan básico que lo amaba. Amaba sus pestañas rizadas rodeadas de cicatrices, al igual que esas diminutas pecas esparcidas sobre sus mejillas y que ya comenzaba a conocer de memoria.

—¡Es para hoy, eh! —gritó Jay.

—Un día de estos se me va a terminar la paciencia —Kai se separó del beso con enfado —¿Vamos?

—Ah, adelántate. —sonreí para él —Bajo en un momento.

Kai asintió con la cabeza y salió de la habitación sin decir nada más.

Miré en la dirección en que se había ido por unos segundos.

¿Yo? ¿Increíble? Increíble el mismísimo Kai Smith.

Me di media vuelta, mirándome al espejo por unos segundos. Mi reflejo se veía feliz.

Bueno, quizá algo de increíble tenía. Me abracé a mí mismo con fuerza.

—No fue culpa tuya, —le dije al muchacho rubio en el espejo, buscando consolarlo por una pena que había dejado atrás hace meses —te perdono.

Procedí a salir en busca de los otros, no sin antes mirar una fotografía que tenía cerca de mi cama.

—Hora de ser el líder que necesitan —murmuré.

Me dirigí al puente, el rostro de mi padre en aquella fotografía siempre me transmitía la paz que necesitaba.

Kai's POV

El viento embravecido estrelló cuánto encontró a su paso, cerró el horizonte en un remolino de polvo que me lanzó lejos a penas me tocó. 

Escuché los crujidos estridentes de la realidad cayéndose a pedazos y, lejos de encarar la ola de destrucción a mis espaldas, me arrastré con los codos de cara al suelo.

“Descuida, muchacho…”

Oculté mi rostro a la par que una tos implacable me atacó. Mi pecho se estremeció con brutalidad, golpes fantasma que arremetieron contra mis pulmones, estrujados como un par de pasas malolientes y pegajosas. Luego, cualquier sonido que pudiera salir de mi boca se atoró. Las manos invisibles del miedo, dedos ásperos y fríos, se clavaron en mi cuello y presionaron mi garganta con fuerza.

Tragué saliva.

«No puedo respirar.»

El silbido del viento implacable taladró mis oídos.

“Yo te cuidaré a partir de ahora.”

Mis brazos temblorosos no soportaron mi propio peso cuando intenté incorporarme.

—¡De pie, por favor…!

Alcé la mirada en busca de esa voz que irrumpió en el caos. El semblante preocupado de una niña pecosa se reveló frente a mí.

Un par de ojos verdes y redondos, como aceitunas.

—¡Los ninjas jamás se rinden!

Ponerse de pie se sintió como emerger del infierno. O quizá entrar a él.

El demonio estaba detrás de mí.

Y vestía de verde.








THE END

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