Capítulo 6
En cuanto entraron en el pequeño bar, Sango agitó la mano desde un extremo de la barra para que ambos supieran donde estaban. Bankotsu y Kagome caminaron hasta allí y Sango le ofreció a Kagome un refresco mientras empezaba una conversación trivial con ella.
Claro que, aunque la azabache escuchara a su amiga con una mirada tranquila, su mano estaba apretada en un puño mientras pensaba en las palabras que el chico de la trenza le había dedicado. Le miró de reojo, estaba detrás de Sango pidiendo una cerveza al camarero.
- ¿Y Koga?
- Con Ayame- contestó Sango - Estaba deseando que llegarais, No quería quedarme sola
- ¿Dónde están?
- No lo sé, ¿en el baño? - comentó la morena- O en el coche quizá
Kagome captó el mensaje y el muchacho soltó una risotada mientras negaba con la cabeza. Ese era el problema que la chica que había adoptado a un gato callejero, ese tipo de relaciones sin ningún compromiso o fidelidad solo la asustaban, mientras que a Bankotsu no hacían más que subirle el ritmo cardíaco y darle un chute de adrenalina.
Sus ojos azules y felinos se posaron en ella. Tal vez tener un lío con Kagome no estaría tan mal pero, por lo que había visto, no podían enterarse sus amigos. La azabache era suficientemente adulta, pero sí era verdad que, por lo que veía en sus salidas, sus amigos la cuidaban demasiado.
No sabía qué pensaría Kagome de tener algo con él pero, tampoco era algo malo, por lo menos en casa era una chica resuelta y con la mente abierta, y, aunque hubiera pasado mas tiempo con ella convertido en gato y sentado en su regazo que como persona y en salidas podía decir que la chica era un buen partido y él ahora, tenía una ventaja bastante importante.
Antes de que se pusiera a divagar demasiado, llegó Miroku con el pelo alborotado y un muchacho de pelo color plata corto y rebelde.
- ¡Chicas! Vuestro chico favorito acaba de llegar- soltó el moreno abrazando a las dos amigas.
Después de él saludó el otro joven, quien se puso al lado de Bankotsu para pedir otras dos cervezas.
- Bankotsu,- habló Sango- Ya conoces a Miroku, él es Inuyasha, su hermano.
El llamado miró a su desconocido y acercó su mano para estrechar la de Inuyasha con una sonrisa. Ambos de presentaros y comenzaron a charlar sobre el partido. Inuyasha se quedó estupefacto al ver que Bankotsu sí entendía de hockey y podían tener un buen debate sobre el deporte.
Los ojos castaños de Kagome fueron pillados por el chico de la coleta mirando al amigo de Koga. Decidió acercarse a su amiga pero, la castaña fue más rápida que él:
- ¿Puede ser que te guste el niño pijo, Kagome?
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