Capítulo 4

Bankotsu tomó asiento a su lado mientras respiraba agitadamente. Tanto Koga como él habían llegado tarde pero, para remediarlo, corrieron para llegar lo más pronto posible, pero no consiguieron llegar a tiempo.

El chico de la trenza envió un mensaje a su amigo para que supiera dónde estaban sentadas las chicas y que él ya estaba con ellas, ya que se habían separado para encontrarlas antes.

Kagome apartó la vista del hielo para mirar con detenimiento al muchacho. Le había reconocido al instante, era Bakotsu, el amigo de Koga, el que conoció en aquella fiesta y con el que bailó en la misma. Llevaba un pantalón vaquero junto con unos zapatillas negras, tenía una camisa gris con el cuello en v y su pelo estaba perfectamente trenzado, como siempre. Su amiga Sango le dio un pequeño codazo sacándola de su ensoñación con su piel morena y sus ojos azules como el mar.

El joven disimuló su sonrisa lo mejor que pudo en cuanto los ojos marrones de Kagome dejaron de mirarlo. Su amigo con coleta apareció sonriente y se sentó a su lado saludando a todos los presentes con una sonrisa ladina.

Llevaba poco tiempo viendo a Kagome como humano, pero, al conocerla y pasar tiempo con ella de forma gatuna, escuchándola cantar y bailar las canciones del momento, mirando series en la tele hasta la madrugada, leyendo en su cama, cocinando de mala manera y quedándose dormida en el sofá no hacía más que llamar su atención. Por su propia experiencia sabía que las mujeres creaban una imagen de sí mismas y que luego, en la intimidad, eran completamente distintas pero, Kagome era sencilla...era simple tanto dentro como fuera de casa, y esa transparencia lo llamaba.

Por primera vez, Bankotsu miró el hielo y atendió al partido, el equipo de Miroku iba con ventaja y, el tal Inuyasha se movía muy bien sobre el hielo. Según Koga le había contado, cuando Miroku tenía 14 años cuando sus padres adoptaron a un niño de su edad, Inuyasha, y ambos se querían muchísimo, cosa que se notaba en el juego al cuidar el uno del otro.

- ¿No íbamos a ver el fútbol?

- Sí, pero Ayame me dijo que tenía entradas para ver jugar al equipo de Inuyasha y Miroku, y prefiero esto a estar sentado en el bar tomando cervezas. - explicó él.

- Mejor así. - finalizó la charla Bankotsu en un leve murmuro comparado con los gritos que los acompañaban de los fanáticos de las gradas.

El partido terminó con la arrebatadora victoria del equipo de los hermanos, cuando todos estaban decididos a esperar a los chicos o a quedar en un bar cercano con ellos, la cara del moreno con ojos gatunos descendió a la altura de la azabache que iba detrás de él.

- Según tengo entendido, Miroku y tú sois muy amigos...

- Somos amigos de la infancia, ahora solo somos amigos- contestó mirándole a los ojos, esos ojos tan raramente familiares para ella.

- ¿Te apetece felicitarlo ahora? Sé como llegar a los vestuarios...

Pero antes de que ella pudiera expresar su opinión, tiró levemente de su muñeca y la guió hasta los poco transitados pasillos de los vestuarios.

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