Capítulo 3
Hacía ya una semana desde que la vida gatuna de Kuro había mejorado mucho. El joven Bankotsu había conseguido compaginar sus vida de gato mascota con su vida de estudiante popular en fiestas.
Solo tenía que dejarse acariciar por la mañana antes de que ella saliera por la puerta, correr a su casa, ducharse, coger el coche y correr a su universidad.
Esta tarde Koga le había dicho que quería ir con él a ver el partido de fútbol, pero ahí estaba, tumbado en el regazo de Kagome mientras ella pasaba su mano por su lomo acariciándolo. La chica de pelo negro había decidido ver una película en la tele, por lo que ahora, el pequeño gato negro de ojos azules estaba tranquilamente disfrutando de sus caricias.
Cuando empezó a sentirse cansado y con ganas de echarse una siesta fue cuando el teléfono de Kagome empezó a sonar.
— ¿Hola? ¿Sango? — dijo la chica nada más pillar el teléfono.
La azabache agarró al gatito dejándolo en el sofá para después silenciar la tele y poner el móvil en manos libres.
— ¡Hola Kagome! Miroku me ha dicho que hoy es el primer partido de la temporada, ¿Quieres venir? Estaremos Miroku, Ayame, Koga, Bankotsu, Inuyasha y yo.
El enfurruñado felino que daba vueltas en el sofá levantó la cabeza al escuchar su nombre.
¿El partido al que tantas ganas tenía su amigo Koga de ir era el partido en el que jugaba Miroku? Sonrió para sus adentros. Nunca pensó que su próximo encuentro con Kagome, siendo él humano, sería tan pronto...
— ¿Entonces qué me dices? — habló su amiga
— Sí, me parece buena idea — contestó Kagome con una sonrisa— ¿Te voy a recoger?
— No, no. Te recojo yo, estoy impaciente por ver cómo está Kuro.
La azabache y su amiga fijaron la hora y se despidieron.
— Lo siento Kuro, no vamos a tener tarde de películas, voy a salir.
La chica empezó a ordenar la sala antes de entrar al baño y ducharse. Después se vistió con unos shorts vaqueros, una camisa holgada y unas zapatillas antes de coger su bolso y acercarse a su gatito y acariciarlo.
Acto seguido el timbre sonó y la morena apareció por la puerta. Abrazó a su amiga y se acercó al gato para acariciarlo.
— Es precioso Kagome, es tan suave y adorable, me dan ganas de comprar uno.
— Querrás decir de adoptar uno.
Ella se rió
— Exacto.
Kagome sonrió mientras Sango salía por la puerta antes que ella.
— Nos vemos Kuro, sé bueno.
En cuanto la puerta se cerró Bankotsu se transformó y marcó rápidamente a Koga.
— ¿Has quedado con más gente para lo del partido? — preguntó— Me tienes en tu casa en 15 minutos...
Kagome saludó a su amiga Ayame en cuanto ella y Sango llegaron y se sentaron en las gradas. Miroku e Inuyasha, jugadores de hockey, ya estaban en la pista.
El partido comenzó poco tiempo después, acompañado de gritos ensordecedores y las palabras del comentalista. Justo antes de que el equipo de Miroku marcara, Koga y Bankotsu se habrían paso para encontrar a las chicas.
Los ojos marrones de Kagome no se separaban del juego, hasta que alguien toco suavemente su hombro y giró su cara.
— ¿Está ocupado? — preguntó con una sonrisa.
— No. Siéntate Bankotsu.
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