Capítulo 9: Maestro y Aprendiz
- Tal y como la mayoría de los espectadores pueden imaginarse, anoche hubo una terrible explosión en el estadio donde se producían las peleas del programa de lucha de "Armored Warriors". - dijo una reportera de televisión con los restos del enorme estadio a sus espaldas. - Los bomberos y la policía nos informan que la explosión se produjo debido a una mala colocación de productos químicos los cuales reaccionaron con algunos cables en mal estado provocando una chispa que se extendió hasta producirse la explosión. Por desgracia, se ha podido confirmar la muerte de Zachary Smith, también conocido como Z, en la explosión...
Mientras tanto en la Biblioteca de William, en una de las habitaciones del edificio se encontraba Maya Ravenwood en una cama a la vez que varios aparatos médicos la tomaban las constantes a la vez que la suministraban medicamentos y otra serie de calmantes con la intención de poder ayudar a la pobre chica. En la misma habitación había además, una gran cantidad de sellos con la intención de ayudar a la pronta recuperación de la joven hechicera Makai y con suerte evitar que la misma se quedase con secuelas.
Al lado de su cama se encontraba Alexander mirándola y cuidándola mientras que este tenía en sus manos el accesorio para el pelo de la chica, Alexander no perdía la vista de Maya, no sabía que era lo que le impulsaba a vigilar a la joven en vez de cumplir su deber como Makai Kishi y lanzarse a buscar a Amily y a Jinga.
- Alexander. - dijo Garuba. - No te preocupes por ella, la chica es fuerte, más fuerte que la mayoría de las hechiceras Makai en la actualidad, no muchas tendrían las agallas de realizar un hechizo prohibido y más siendo tan joven.
- Tendría que haber sido yo. - dijo Alexander mientras apretaba sus puños con tal fuerza que antes o después saldría sangre de sus manos. - Es una cría, el que debería haber puesto en riesgo su salud debería haber sido yo, "El monstruo de la Orden Makai". Ella es una chica normal, no tendría que haber arriesgado su vida así. Tendría que haberla protegido... Si no me hubiese confiado...
- Sensei. - dijo la voz procedente de un hombre entrando a la habitación.
- ¿Qué quieres, Kuon?
- La guardiana nos llama para hacer el informe de la misión, sensei. - dijo Kuon caminando hacia Alexander para poner su mano en el hombro de su maestro. - ¿Sabes? Es la primera vez que te veo con esa cara de preocupación, sensei. No sé que es lo que ha hecho esa chica para que te preocupes tanto por ella, pero debe de haber sido algo que ha provocado daños en esa barrera que tienes.
- Tampoco sé por qué estoy así, Kuon. - dijo Alexander. - Es que al verla de esta manera siento una enorme ira, una ira que no había sentido hace más de 100 años cuando el último descendiente de mi hermano Fernando murió para volver a sellar a ese maldito Horror de Mendoza. - en aquel momento Alexander de levantó de la silla y acercándose a Maya puso su mano en la cabeza de la chica. - Siento que si me alejo de ella, aunque solo sea un segundo la ocurrirá algo horrible y yo no estaré aquí para protegerla.
¡¿Será posible?! - pensó Kuon en su cabeza. - ¡¿Acaso mi sensei, aquel conocido como el hombre más frío y solitario de la Orden Makai, está empezando a sentir algo por esta chica?!
Kuon se alegraba de que su sensei comenzase a comportase nuevamente como un humano normal y corriente, él sabía del dolor de su maestro y de sus perdidas a lo largo de su larga vida como un híbrido entre humano y horror. La inmortalidad, algo tan ansiado para mucha gente quienes estarían dispuestos a sacrificar todo e incluso a sus seres más allegados con tal de vivir un poco más se había convertido en una maldición para su maestro. Alexander había sobrevivido a toda su familia: Emma, Fernando, Roberto, Alfonso.... Todos acababan muriendo y él no envejecía ni un solo día, desde que cumplió los 25 años su rostro no había presentado ni una sola arruga, ni una sola cicatriz, era como si para el cuerpo de Alexander el tiempo se hubiese detenido. Por ello que su maestro comenzase a sentir algo por la chica que había elegido estar con él era una alegría para el propio Kuon.
- Alexander. - dijo Garuba. - Ve con Kuon y deja que me queda con Maya, en caso de que ocurra algo te avisaré con esto. - dijo Garuba escupiendo lo que parecía una serpiente metálica que se juntó formando una anillo plateado. - Llévalo puesto, si Maya está en peligro el anillo te avisará. Ahora, ve.
Alexander acarició por última vez la cabeza de Maya para después inclinarse hacia el oído de la chica y susurrarla que se mejorase lo más pronto posible. Después Alexander caminó hacia la puerta.
- Garuba. - dijo Alexander abriendo lentamente la puerta. - Sé que no digo esto muchas ocasiones, pero te agradezco que seas mi compañera y que seas paciente con este caballero cabezota.
- Si tanto quieres agradecérmelo, Alexander. - dijo Garuba cambiando de tono. - ¡EN CUANTO MAYA SE RECUPERE, VEREMOS LOS 3 LAS ÚLTIMAS TEMPORADAS DE LOS ULTRA RIDER Y LOS CAPÍTULOS DE LOS ANIMES QUE ME FALTAN!
- Ahh... - dijo Alexander suspirando. - Menuda tortura la que me espera...
A Kuon le entró la risa al ver la interacción entre el anillo con voz de mujer y su maestro, a pesar de que sabía de los gustos del anillo Madou, todavía se sorprendía de lo que la misma era capaz de hacer para convencer a Alexander para ver series de anime o Tokusatsu con ella.
Alexander y Kuon caminaron hasta llegar a la habitación de la guardiana de la zona, quien como hacía siempre se encontraba tumbada en su cama a la vez que su rostro mostraba una expresión de aburrimiento deseando estar en cualquier lugar que en su puesto escuchando los informes de las misiones de los caballeros Makai.
- Ya era hora de que llegaseis, Alexander y Kuon Sena, caballero dorado Cyber-Garo. - dijo la misma guardiana levantándose de la cama. - ¿Y bien? ¿Qué ha pasado? He podido sentir a la armadura perdida de Roze en aquella lucha, aunque supongo que no te enfrentaste al actual portador de la armadura. ¿verdad?
- No lo hice, guardiana. - dijo Alexander. - Me enfrenté a un horror que luchaba como nosotros, tenía una espada de Soul Metal, pero portaba una especie de armadura demoníaca al igual que dijo que se había enfrentado a un Garo hacía ya muchos años. ¿Sabes si alguno de mis antepasados o alguno de los descendientes de mi hermano se enfrentó a alguien llamado Jinga o a una horror llamada Amily?
La guardiana reaccionó por sorpresa poniéndose de pie en el suelo y caminando hacia Alexander muy deprisa, eso sorprendió a los caballero Makai ya que nunca se había escuchado que una guardiana se moviera tan deprisa por simplemente escuchar un informe de misión.
- ¿Has dicho Jinga? - dijo la guardiana con Alexander asintiendo. - Dime, ¿Sabes si el mismo era un hombre joven de ascendencia asiática y con el pelo de color platino?
- Esa es la descripción perfecta de Jinga, guardiana.
- Tsk. - dijo la guardiana para después sentarse en su cama. - Sentaos, Alexander y Kuon, voy a contaros una cosa, algo que podría considerarse uno de los oscuros secretos de nuestra Orden, algo que si fuese por mí nunca os habría revelado.
En aquel momento se apagaron las luces de la estancia, después se escuchó el sonido de un proyector el cual mandó su luz a una pared, en aquel momento y acompañado por imágenes, la guardiana comenzó a contar la historia del último caballero Makai que llevó el título de Roze, el último descendiente de la familia Mikage, Jinga. Jinga era uno de los caballeros más talentosos de los últimos 50 años, había heredado la armadura de su padre a una edad temprana al igual que se había hecho independiente acompañado por una sacerdotisa Makai, su amiga de la infancia llamada Fusa.
Durante un tiempo, Mikage demostró ser un caballero que podría aumentar el honor y la fama de la armadura Roze pudiendo la misma conseguir la misma fama que la armadura Garo, sin embargo, viviendo en el mundo Makai, la felicidad es algo que no puede durar mucho tiempo. Un día cuando Mikage volvió a casa vio que su padre había asesinado a su madre debido a que este se había convertido en un horror provocando que Mikage no tuviese otra elección que eliminar a su padre.
Un tiempo después, Mikage se había vuelto el maestro de su hermano menor y junto con Fusa vivían juntos y viajaban de un lado a otro cazando horrorres y las cosas parecían que volvían a ir bien hasta que un día Jinga fue mordido en una mano por un horror, pero después de que mató al horror ocurrió algo extraño, el horror dejó su forma monstruosa y volvió a ser el humano que era antes de caer.
- No me lo puedo creer. - dijo Kuon. - ¿De verdad es posible que un horror pueda volver a ser un humano?
- Por supuesto que no. - dijo Alexander con seriedad. - Es imposible, cuando caes y te conviertes en un horror no hay vuelta atrás, te conviertes en un monstruo sin quedar prácticamente nada de lo que eras antes, tan solo las peores partes de ti las cuales se convierten en la propia fuente de poder del horror.
- Alexander tiene razón. - dijo la guardiana. - El único caso en el que un horror puede volver a ser un humano, al menos, en parte es el propio Alexander quien puede convertirse en horror y volver a la forma humana a voluntad.
La guardiana continuó la historia de Mikage contando como el hombre comenzó a adorar aquella mordedura como si fuese un regalo enviado por los cielos con el que podría hacer mucho más que quitar las vidas de los horrores, él podría salvarlas como no podría hacerlo ningún caballero o sacerdote Makai en toda la historia de la Orden. Sin embargo, aquel "regalo" se convirtió en el principio del fin para Mikage, este cortó a una gran cantidad de horrores en vez de hacer lo que le sugerían Fusa y su hermano pequeño, cortarse esa mano y continuar su trabajo como había hecho antes.
- Supongo que ahora es cuando aparece el hombre del saco (o si sois de otro país "el coco") ¿verdad? - dijo Kuon.
- Si... - dijo la guardiana mirando al suelo. - No fue hasta después de un incidente que nos dimos cuenta de la verdad de Mikage... Jinga Mikage era la reencarnación de un antiguo caballero Makai caido llamado también Jinga, el caballero convertido en un horror. Ese hombre junto a su esposa Amily se convirtieron en horrores después de asesinar a una gran cantidad de personas y que estos fuesen cazados por miembros de la orden por la carnicería que ellos mismos hicieron.
La guardiana continuó la historia diciendo que al final todo fue una trampa del horror Jinga quien hacía creer a Mikage que estaba salvando a las víctimas cuando en realidad hacía dormir a los horrores que tenían dentro y que al salir más adelante estos fuesen más deliciosos a palabras del propio Jinga. Pero las peores cosas que ocurrieron fueron que a Mikage se le desarrolló un complejo de dios provocando que el mismo hiriese a Fusa de gravedad cuando ella quiso hacerle entrar en razón, también que su hermano pequeño se convirtió en un horror al saber que su padre había matado a su madre y finalmente el propio Mikage cayó presa de Jinga provocando que el horror se apoderase del cuerpo de Mikage.
- Menuda historia. - dijo Kuon mirando su propia espada y pensando en la situación de Mikage para creerse todo lo que ocurría sin sospechar en vez de actuar según dicta la Orden. - Pienso que Mikage debería haberse cortado la mano nada más haber sido mordido por aquel horror, tal vez de haberlo hecho, ahora el mismo sería un compañero más en la orden.
- Creo que le entiendo un poco. - dijo Alexander mirando sus manos creyendo que volvía a verlas manchadas de la sangre de su padre. - Si cualquiera de nosotros estuviese en su lugar ¿Quién no habría querido creer que ya no necesitábamos quitar vidas para proteger a la humanidad? ¿Qué persona de nuestra Orden no querría acabar con esta guerra que llevamos librando de una vez por todas? Pero yo también me habría cortado la mano de ser un humano normal y corriente, mejor eso y llevar una prostética que arriesgarse a caer en una trampa de los horrores.
- Supongo que sabéis vuestras órdenes. - dijo la guardiana. - En cuanto Maya se recupere de sus heridas, los 3 os convertiréis en un equipo y saldréis a cazar a los horrores Jinga y Amily. Esos dos ya han causado demasiado dolor a los humano y daños a nuestra Orden, deben caer de una vez por todas.
- Entendemos, guardiana.
- Antes de irme. - dijo Alexander. - ¿Sabes si hay alguna manera de salvar al Mikage que se encuentra dentro de ese cuerpo?
- Lo desconozco. - dijo la guardiana. - Tal vez exista alguna manera o tal vez no, pero incluso si conseguís traer devuelta a Mikage el mismo deberá someterse a juicio por sus actos y responder por sus pecados en nuestra contra.
Ambos hombres asintieron a las palabras de la guardiana de la zona para después abandonar la estancia y caminar de nuevo a la habitación donde descansaba la propia Maya.
- Por cierto, sensei. - dijo Kuon sacando un bote de pastillas de uno de sus bolsillos. - Querría saber tu opinión de sobre un asunto en el que llevo trabajando desde hace ya 2 meses.
- Dime, Kuon.
- Dime, sensei. - dijo Kuon entregando el bote a Alexander. - ¿Has oído hablar sobre essence du diable?
Alexander examinó el bote de pastillas, las mismas parecían ser unas simples capsulas como las que puedes encontrar en cualquier farmacia, sin embargo, aquellas pastillas eran diferentes a cualquier medicina que Alexander hubiese visto en toda su vida. Aquellas pastillas estaban pintadas de color negro, azul y rojo, también parecían ser increíblemente precisas en su elaboración. Entonces Alexander sacó una de las pastillas y se la acercó a la nariz, al ser Alexander mitad horror, este tenía un sentido del olfato mucho más desarrollado que un humano normal. Alexander olisqueó la pastilla, pero en el mismo segundo en el que la olió, este la tiró al suelo asqueado para después pisarla con todas sus fuerzas.
- ¡¿QUÉ RAYOS ES ESTA COSA, KUON?! - dijo Alexander enfadado. - ¡Esta cosa huele a ceniza de horror mezclada con sangre humana y a otras sustancias que no identifico!
- Me lo imaginaba. - dijo Kuon con decepción a la vez que guardaba el bote en uno de sus bolsillos. - Desde hace 6 meses se está distribuyendo una nueva droga en las calles de esta ciudad, no sé exactamente quien o quienes la están produciendo, pero se ha vuelto demasiado popular entre los jóvenes de la ciudad.
- No sabía que ahora fuésemos policías de anti-vicios, Kuon. - dijo Alexander cruzado de brazos. - Pero si estas cosas tienen ceniza de horror en ellas, me supongo que este trabajo no será de simples humanos aficionados.
- Eso creo yo también, sensei. - dijo Kuon sentándose en el suelo. - Shuka y yo hemos intentado rastrear al que provee de estas pastillas, pero no hemos encontrado nada a excepción que todos aquellos que consumen estas cosas antes o después desaparecen. Ya van más de 1200 chicas y chicos entre los 15 y los 29 años que desaparecieron de sus domicilios después de volver a casa después de una noche de fiesta.
Alexander comenzó a pensar en qué podría haber pasado con todos esos desaparecidos, en un principio pensó como lo haría un humano y diría que los chicos se habían convertido en adictos de la nueva droga y que simplemente habían abandonado sus casas para poder pillar una nueva remesa de pastillas, sencillamente esa habría sido la explicación más razonable a la situación en cuestión. Pero Alexander comenzó a pensar como el caballero y hechicero que era y entonces se le ocurrieron 2 explicaciones posibles a lo que les había pasado a aquellas/os jovenes.
- Kuon. - dijo Alexander mirando a su aprendiz. - Me temo que aquellos desaparecidos ya estarán muertos o peor aun se habrán convertido en nuevos horrores.
Alexander dijo a Kuon que solo había dos soluciones a la desaparición. La primera era que los jóvenes se hubiesen convertido en comida de los horrores de la misma forma que les ocurre a aquellos que son bañados en la sangre de un horror, convertirse en un objetivo para los horrores ya que para ellos el sabor de alguien bañado en su sangre es igual a la de un exquisito vino o lo más sabroso que podrías llevarte a la boca. La otra posibilidad era que los jóvenes se hubiesen convertido en horrores al haber sido ellos mutados desde dentro para convertirse en monstruos sedientos de sangre y almas humanas.
- ¡Maldita sea! - dijo Kuon golpeando la pared con ira. - ¡¿Acaso lo que hacemos no sirve para nada?! ¡¿Acaso no cambiamos las cosas aunque solo sea un poco?!
- Lo hacemos, Kuon. - dijo Alexander tranquilizando a su aprendiz. - Si los caballeros y sacerdotes Makai no hiciésemos nuestro trabajo hace años que la Tierra hubiese dejado de existir. Tal y como te enseñé hace tiempo, nosotros somos el sacrifico para que el resto del mundo no vea como son las cosas en realidad, somos aquellos quienes damos nuestra sangre y nuestras vidas para que al menos un gran porcentaje de humanos puedan vivir con normalidad. Así que no digas nunca que lo que hacemos no sirve de nada, recuerda, nunca recibiremos ovaciones ni aplausos ni estatuas. Nacemos de la oscuridad, vivimos en la oscuridad y cortamos la oscuridad.
- Somos los protectores de la humanidad. - dijo Kuon recordando su juramento. - Somos los guardianes de la Tierra.
- Somos Makai Kishi. - dijeron los 2 a la vez.
Notas: Muchas gracias por leer el 9º capítulo de Garo Born in the Darkness, como muchas/os podréis adivinar el tercer caballero que se unirá al equipo de Alexander será Roze, Mikage será liberado de Jinga y este como penitencia por sus pecados se unirá a los caballeros y a Maya para destruir a los horrores que le arruinaron la vida. En el siguiente capítulo tengo pensado utilizar el punto de vista de una persona ajena a la orden mientras ve los acontecimientos que ocurren sin que pueda hacer nada por cambiar las cosas.
En una nota más personal, agradecería comentarios sobre que tal os parece la historia o si queréis que cambie alguna cosa, sigo siendo un novato en escribir y me vendría bien saber lo que pensáis.
De nuevo muchas gracias por leer el capítulo y nos vemos en el 10º. ¡HASTA LA PRÓXIMA!
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