Capítulo 6: El pecado del padre

- Vamos, Fernando. - dijo un chico adolescente. - A este ritmo nunca podrás convertirte en un caballero Makai.

- Sí, hermano. - dijo un niño pequeño de 7 años.

En aquella casa de la campiña se encontraban entrenando Fernando, un niño con el pelo de color verde y corto junto a su hermano mayor, Alexander quien había cumplido los 15 años no hacía mucho. En casi 10 años las cosas habían cambiado para Alexander, ahora tenía una nueva madre en Emma desde que esta y su padre contrajeran matrimonio al igual que ahora tenía un hermano pequeño al cual entrenaba siempre que su padre se marchaba para vencer a algún horror. Fernando admiraba muchísimo a su hermano mayor y le tenía como un objetivo a alcanzar mientras que en la mente de Alexander ya comenzaba a gestarse la idea de conseguir una armadura y convertirse en un caballero Makai independiente. Alexander también estudiaba como ser un hechicero Makai siguiendo las enseñanzas de Emma, el joven quería poder seguir el camino de su difunta madre, Lara y por ello estudiaba los pergaminos y técnicas de lucha de Emma y así poder sentirse algo más cerca de la madre que nunca conoció.

- ¡Para, para! - dijo Fernando sentado en el suelo y sudando a raudales. - ¡Necesito un descanso!

- Está bien. - dijo Alexander sujetando unas espadas de madera. - Pero en cuanto descanses volveremos al entrenamiento y ten en cuenta que es posible que sea más duro.

- ¡NOOOO! - dijo Fernando imaginándose como le entrenaría su hermano mayor.

La vida para la familia Luis había sido bastante pacífica, no habían tenido ninguna perdida personal y tampoco ningún ataque que les pusiera en peligro a excepción de algún horror errante que era eliminado por León o por Alexander. Tampoco había ocurrido ningún incidente en el que Alexander se convirtiese en un horror lo que permitió que la familia pudiese vivir sin que el hijo mayor supiese nada sobre su verdadera naturaleza. León volvió a casa aquel día siendo recibido con cariño por parte de su familia, este saludó a Fernando alzándolo mientras lo abrazaba, a Emma con un beso y a Alexander con algo de frialdad.

La familia se dispuso a cenar sin que hablasen de nada importante excepto de como la inquisición europea hacía cada vez más difícil el movimiento entre poblaciones para los miembros de la orden, en toda la cena León no miró ni una sola vez a Alexander a los ojos lo cual hizo que este sintiese tristeza por el posible rechazo por parte de su padre.

- Alexander. - dijo Fernando en el cuarto que compartía con su hermano y ambos tumbados en sus camas. - ¿Por qué crees que padre no te ha prestado atención desde que regresó?

- Ni idea. - dijo Alexander encogiendo los hombros. - ¿Será su forma de que quiere que me independice de una vez?

- Yo no quiero que te vayas. - dijo Fernando. - Además, creo que serás tú el que herede a Garo, no soy tan fuerte ni tan valiente como tú. Cada vez que hay algún horror cerca de casa tú los enfrentas sin miedo mientras que yo solo puedo quedarme paralizado por el miedo.

- No es malo tener miedo. Todos tenemos miedo de algo, hasta yo tengo cosas que me aterran, lo malo es quedarse paralizado por ese miedo, tienes que decirte a ti mismo y a tu cuerpo que se mueva, ya que en caso contrario puedes morir. En cuanto a Garo... Todavía eres muy pequeño y tienen mucho por crecer, seguramente tendremos que esperar a que crezcas para saber la decisión de padre. 

- Es posible. Por cierto, ¿A qué tienes miedo?

- A las alturas y a la cara que pone madre cada vez que se enfada. - dijo Alexander de broma provocando la risa de su hermano.

Ambos chicos se quedaron dormidos y mientras las horas pasaban, Alexander tuvo una pesadilla igual que las que había tenido desde que era un niño, en la misma aparecería una especie de mujer con la piel blanca como un cadáver enfrentándose a otra mujer en una especie de sala redonda y oscura, en medio aparecería una esfera de color negro. El combate hacía crecer la esfera poco a poco hasta que al final la mujer humana se impuso a la de blanco derrotándola y justo antes de desaparecer abrazó a la esfera mientras susurraba un nombre.

Alexander se despertó de repente mientras sentía que su frente se encontraba sudando al igual que el resto de su cuerpo, todavía era de noche, giró la cabeza y vio como Fernando dormía plácidamente. Sin embargo, justo cuando iba a girarse de nuevo a dormir vio algo que no se esperaba, una sombra con una espada apuntándole justo en la cabeza. Alexander gritó al ver como la espada iba hacia él para esquivarla justo en el último momento, dar una patada a su atacante y ponerse de pie.

- ¡FERNANDO! - dijo Alexander. - ¡FERNANDO, DESPIERTA!

- ¿Ehh? ¿Qué pasa? - dijo el niño despertándose.

- ¡NOS ESTÁN ATACANDO! - dijo Alexander mientras se lanzaba a por el atacante. - ¡Ve con madre y busca a padre! ¡Vete!

Fernando obedeció a Alexander y salió deprisa de la habitación, mientras tanto Alexander se enfrentó a la sombra atacándolo con puñetazos y patadas, pero el atacante le atacaba con su espada provocando que el chico sufriese algún corte que otro en sus brazos. Alexander sabía que el hombre que le estaba atacando tenía una atmosfera que le decía que había ido a por él para quitarle la vida, por lo que se lanzó a por él, le agarró de la cintura levantándolo para finalmente sacarlo de la habitación y siguiendo el pasillo arrojarse junto con él por la barandilla de la escalera cayendo hasta el salón del piso inferior.

El salón de la casa tenía un par de sofás de color rojo, con las paredes de color blanco, un gran cuadro en el que aparecía toda la familia Luis, un enorme espejo, un piano de color negro y finalmente debajo del cuadro una chimenea encendida. Mientras Alexander se levantaba del suelo lo mismo hizo su atacante, estos se levantaban a la vez hasta que Alexander pudo ver claramente la cara de su atacante.

- ¡¿Padre?! - dijo Alexander viendo la cara de León. - ¡¿Qué significa esto?!

- Deja de hablar, maldito monstruo. - dijo León mezclando indiferencia, ira y odio en su voz. - ¿Cómo te has atrevido a hacerte pasar por mi hijo?

- ¡¿De qué rayos estás hablando,  padre?! - dijo Alexander con miedo en su voz. - ¡Soy yo, Alexander! ¡Tú hijo!

- ¡No lo eres! - dijo León apuntando su espada a la garganta del chico. - Solo eres un horror asqueroso tomando una forma humana. - después León se puso en postura de combate. - ¡Y esta noche acabaré al fin con el monstruo que acabó con mi esposa!

León se lanzó a por Alexander quien no entendía que era lo que estaba ocurriendo, se dirigió a por uno de los sofás para cogerlo y utilizarlo como arma para defenderse, las armas de ambos hombres chocaban con violencia, mientras que León atacaba con intención de matar a Alexander este lo único que deseaba era dejar inconsciente a su padre para después intentar ayudarle con lo que sea que le estuviese ocurriendo.

Alexander perdió el sofá al hacerse este trizas en sus manos, después León continuaba atacando con rabia y al igual que un animal, Alexander saltó hacia un lado esquivando una estocada dirigida a su cuello que solo le cortó unos pocos pelos de la cabeza. Después el joven empujó el piano en dirección a su padre quien lo recibió de lleno para hacerle caer al suelo, en aquel momento Alexander se puso encima de su padre mientras sujetaba la espada con ambas manos.

- ¡Vuelve en ti, padre! - dijo Alexander con esfuerzo. - ¡No soy un horror! ¡Soy tu hijo, Alexander! ¡Me has criado desde que nací! ¡Por favor!

- ¡Cállate, monstruo! - dijo León dando un cabezazo a Alexander quien a pesar del golpe no soltó la espada.

- ¡Zaruba! - dijo Alexander llamando al anillo Madou. - ¡Díselo tú! ¡Dile que no soy un horror! - Zaruba parecía estar en un estado de oxidación como si el anillo estuviese muerto. - ¡Zaruba!

León aprovechó la distracción de Alexander para coger uno de los leños en llamas de la chimenea para golpear a Alexander en el lado derecho de la cara consiguiendo que este al fin soltase la espada y de una patada lanzarlo unos metros lejos de él.

- Mírate horror. - dijo León señalando a su hijo. - ¡Mírate al espejo y sigue diciéndome que eres humano!

- ¿Pero cómo...? - dijo Alexander viéndose en el espejo y observando como la quemadura del leño y sus heridas se curaban casi al instante. - ¿Cómo es posible?

- Es posible porque eres un... - León no pudo completar su frase porque un hilo de color rojo se enredó a su alrededor impidiendo que este pudiera moverse.

- ¡YA BASTA, LEÓN! - dijo Emma sujetando la pistola y desde la cima de las escaleras. - ¡¿ACASO TE HAS VUELTO LOCO?! ¡Mira bien, ese es Alexander! ¡No es un horror!

- Sí que lo es, Emma. - dijo León luchando para liberarse. - Desde hace tiempo he visto como sus ojos se volvían dorados brevemente, como sus heridas se curaban casi al instante y como su verdadera forma se manifestaba de vez en cuando. ¿Te parece que esa es la definición de un humano?

- ¡NO LO DIGAS, LEÓN! - dijo Emma con miedo.

- ¿Verdadera forma? - dijo Alexander cada vez más asustado. - ¡¿De qué estáis hablando?!

- Ahora lo verás. - dijo León liberándose de las ataduras, haciendo un circulo con su espada por encima de él y llamando a la armadura dorada, Garo. - Mira lo que eres. - dijo con la voz un poco diferente y dando una patada a Alexander en el estómago.

Alexander salió disparado hacia el exterior atravesando uno de los enormes ventanales de la casa, en el exterior se había formado una enorme tormenta con rayos y con lluvia que habían formado charcos por prácticamente todo el jardín de la propiedad. Alexander cayó en uno de los charcos dando vueltas empapándose de lluvia y de barro, este se levantó para después ver lo que el golpe de su padre le había hecho, se dio cuenta de que su cuerpo había cambiado. Vio como se había hecho más grande, como su piel blanca se había vuelto negra como la noche, tenía líneas por todo su cuerpo de color azul y rojo,  sus ropajes se habían transformado añadiendo escamas y cuando se tocó la cara notó que esta había adquirido un semblante más duro. En el charco vio como sus ojos se habían vuelto dorados, 2 cuernos habían surgido de los lados de su cabeza y también le había salido una cola terminada en una hoja de espada.

- ¡NOOOO! - dijo Alexander viendo en lo que se había convertido. - ¡Este no puedo ser yo! ¡Es imposible! ¡Yo soy un humano!

- ¿Lo ves ahora, monstruo? - dijo León con la armadura de Garo y pasando su espada por su antebrazo izquierdo. - Nunca fuiste mi hijo, tan solo eres el horror que se apoderó del cuerpo del niño que habría sido mi hijo y ahora vas a morir.

- ¡LEÓN, DETENTE! - dijo Emma para después ver a Alexander transformado. - No..., no puede estar pasando....

- Madre. - dijo Alexander con un tono de voz más monstruoso. - Dime que esto es un sueño, por favor, dime que esto no está pasando. ¡Esto tiene que ser una pesadilla!

Antes de que Emma pudiese decir una palabra para poder tranquilizar a su hijo adoptivo, León volvió a lanzarse a por él, Alexander estuvo a punto de ser atravesado por la espada de Garo justo en el corazón, pero la hoja de su colar desvió el golpe. Sin rendirse, León continuó atacando a su hijo cada vez con más y más ferocidad, Alexander por su parte se lanzaba al suelo giraba, utilizaba su cola para atacar, utilizaba sus puños, todo lo que le fuese posible para poder mantener lejos a su padre.

- ¡Padre! - dijo Fernando quien estaba al lado de su madre. - ¡¿Es eso un horror?!

- No lo es. - dijo Emma abrazando a su hijo mientras le daba la vuelta para que no viese la pelea. - Tu padre cree que Alexander se ha convertido en un horror y...

- ¡Alexander no es ningún horror! - dijo el niño. - ¡Es mi hermano mayor!

León continuaba luchando vigilando de cerca el reloj de arena de su mente, el tiempo de 99.99 segundos se hacía cada vez más y más bajo, sabía que si no se quitaba la armadura antes de que el tiempo se acabase podría llegar al estado de Lost Beast, una forma bestial de la armadura que casi nadie había conseguido controlar y que León había llegado en un a ocasión perdiendo el control por completo. Alexander también esperaba que el tiempo llegase a su fin y con eso la esperanza de que su padre cejase en su empeño de quitarle la vida.

- ¡AAAAHHHH! - gritó León golpeando a Alexander en la cara haciéndole elevarse unos pasos hacia delante para después lanzarse a por él.

- ¡PADRE! ¡PARAAA! - gritó el horror Alexander mientras cerraba los ojos.

Hubo un rayo y un trueno que cegaron y ensordecieron a los presentes, una vez que estos comenzaron a recuperar la vista se encontraron con un terrible escenario: Garo se encontraba siendo atravesado en el pecho y el estómago por los brazos y por la cola de Alexander. León perdió la armadura en aquel instante para después vomitar sangre sobre su hijo y finalmente caer al suelo.

- ¡PADRE! - dijo Alexander agachándose y sujetando a su padre. - ¡Yo no quería...! ¡Madre, por favor, ayuda! 

- ¡Alexander, León! - dijo Emma corriendo junto a su hijo menor a donde se encontraban su marido e hijo mayor. 

- ¡Papá! - dijo Fernando llorando.

- No, no, no... - dijo Alexander mientras lloraba. - Lo siento, lo siento. - mientras Alexander derramaba lágrimas este volvía a su forma anterior hasta ser un humano de nuevo. - Perdóname, padre. 

- Alexander. - dijo León con esfuerzo. - Perdóname tú, hijo. He sido débil, vi todo lo que pasaba, pero no pude detenerme. He incumplido la promesa que hice a Lara de mantenerte a salvo, soy escoria.

- No, padre. - dijo Alexander viendo sus manos bañadas en la sangre de León. - Tenías razón, soy un monstruo.

- ¡No! - dijo León dando una bofetada a Alexander. - Un horror no derrama lágrimas por nadie jamás, un humano si lo hace. 

- Lo siento, León. - dijo Zaruba quien volvió a su forma anterior. - No pude impedirlo, ese maldito me selló con el sello que utilizaba Seimei, perdóname.

- Zaruba. - dijo León casi sin fuerzas. - Tengo que pedirte un favor... Cuida de mi familia... Por fav... - en aquel instante murió León Luis, hijo de Germán Luis. El caballero dorado Garo había muerto.

Unos meses después de la muerte de León, Alexander fue sometido a juicio por matar a su padre, en el mismo se presentó una especie de video en el que los presentes pudieron observar la pelea entre padre e hijo, como Alexander se convirtió en horror y como había matado a su padre. En la sala del juicio estaban las mismas personas que hicieron las pruebas al bebé Alexander hacía ya 15 años, al lado de Alexander estaban Roberto y Alfonso sujetándole con sus espadas en su cuello.

- Ya lo dije hace años. - dijo Xavier quien seguía igual de gordo, pero algo más viejo. - Ya os dije que tendríamos que haber matado a este horror cuando estábamos a tiempo. De haber hecho caso todavía tendríamos a Garo con nosotros.

- ¡Silencio! - dijo Inari. - El juicio todavía no ha terminado.

- Por lo que hemos visto. - dijo Salvatore. - El propio León Luis atacó a su hijo y este no tuvo más remedio que matarlo para proteger su vida, eso no constituye un crimen según nuestras leyes, no sería la primera vez que hemos tenido que acabar con un caído entre los nuestros.

- ¡Mi padre no era un caballero caído! - dijo Alexander con ira. - ¡Y tampoco me atacó por voluntad propia!

- ¡Silencio, horror asqueroso! - dijo Xavier mandando un hechizo que hizo sangrar a Alexander por la frente.

- Alexander Luis. - dijo la guardiana después de ver la grabación y deteniendo a Xavier de que volviese a atacar. - ¿Tienes algo que decir en tu defensa?

- Nada. - dijo Alexander deprimido. - He asesinado a mi padre, puedo convertirme en un horror a voluntad. - cambió de forma unos segundos para después regresar. - Sea lo que sea que decida este juicio lo aceptaré, ya sea la muerte o vivir con este pecado sobre mis hombros.

- Al menos tienes honor en tus palabras, joven. - dijo Crow. - Creo que podemos tomar una decisión. Los que declaren culpable a Alexander Luis, levanten la mano. - Xavier, su compañero hechicero y Salvatore levantaron la mano. - Y ahora los que le declaren inocente. - Inari, Crow y la guardiana de la zona alzaron la mano. - Empate... 

- ¡¿Cómo podéis decir que es inocente?! - dijo Xavier encolerizado. - Es un monstruo y tiene que mor... - Un hechizo golpeó a Xavier mandándolo contra la pared de la estancia.

- Vuelva a decir algo de mi hijo y no volverá a ver la luz de un nuevo día. - dijo Emma quien vino con Fernando. - Señoras y señores, lamento entrar de esta forma, pero he encontrado pruebas de la inocencia de mi hijo. Contemplad. - Emma enseño una grabación sobre la última misión de León procedente de Zaruba, en ella se vio como Xavier había lanzado hechizos a León mientras dormía para después drogarle y mandarle con la orden de que asesinase a Alexander y después ser condenado León a muerte por asesino.

- Maldito traidor. - dijeron Roberto y Alfonso. - ¡¿CÓMO TE ATREVES A JUGAR ASÍ CON NUESTRA FAMILIA?!  - ambos hombres mataron a Xavier en aquel momento sin que este pudiese hablar para nada.

Después de eso Alexander decidió no tomar la armadura de Garo, se sentía culpable por la muerte de su padre y siendo quien lo mató, a sus ojos se volvió indigno de la armadura. Pasó la siguiente década entrenando a Fernando en los caminos de la espada hasta que al final consiguió levantar la espada de Garo y ser el nuevo caballero dorado. Después de aquello, Alexander abandonó su casa para no regresar en muchos años, viajó por el mundo solo y asesinando a todo horror que se encontraba, salvó infinidad de vidas, pero la vida que quitó le pesaría casi toda la vida. También entrenó a otros posibles Garo descendientes de su hermano pequeño cuando el Garo anterior moría antes de poder entrenar a su sucesor, solo portó la armadura de Garo en 2 ocasiones en las que su discípulo era demasiado joven para poder utilizarla y la necesidad de la situación lo exigía.

Finalmente con el tiempo consiguió su propia armadura, la armadura Kiba y su anillo Madou, Garuba, junto con su armadura y su anillo continuó su viaje hasta llegar a Light Dawn.

Notas: Muchas gracias por leer el sexto capítulo de Garo Born in the Darkness, creo que este es el capítulo más largo de la serie hasta la fecha y el final de los orígenes de Alexander, a partir de ahora los capítulos se centrarán en el presente y con Alexander y Maya. También haré un capítulo sobre Kuon de vez en cuando y otros en los que colaborará con los protagonistas. 

De nuevo muchas gracias. ¡HASTA LA PRÓXIMA!

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top