Capítulo 9

Karen llegó donde ellos sonriendo con soberbia. Sam se puso pálido al verla.

-Tabita... Parece no sentarte bien la fama. -Comentó con sorna.

-La fama no va conmigo. -Replicó Tabita adelantándose hacia la rubia.

-Ya lo sabía. ¡A que es genial!

Tabita sintió transfigurase su propio rostro al ponerse en guardia.

-Karen... ¿Tú sabes algo de esto?... -Tatiba preguntó a pesar de temer a la respuesta.

-¿Que si sé? -Rió de forma irritante-. Yo lo hice... -Susurró malévola.

Donny se levantó de golpe flanqueando a Tabita junto con Sam.

Tabita se puso rígida.

-Me costó unos dólares pero valió la pena. -Reconoció mirando a su alrededor-. ¿No crees que quedó genial Tabita?... -Musitó con expresión inocente.

-¡¿Cómo has podido hacerlo?!

-Tú no me conoces en absoluto Tabita. No sabes con quién te has metido. -Chilló.

-¡Yo no te he hice nada so chiflada! -Gritó Tabita.

-Con que no eh... Tú te has metido entre Sam y yo. Y eso jamás te lo perdonaré.

-¡¿De dónde sacas eso?!

-Tengo medios para enterarme de lo que me interesa. Y con pocos escrúpulos y un mucha de pasta, soy el cóctel molotov que expla en tu puta cara. Tú me has quitado algo y yo te lo quito a ti zorra.

-Karen sabes que voy a matarte no...

-Tócame si eres capaz.

En cero coma un segundo Tabita saltó sobre Karen tirándola al suelo.

Le propinó un puñetazo rompiendo instantáneamente su tabique nasal. Los chicos intervinieron con rapidez pero no pudieron evitar el golpe inicial.

Sam cogió a Tabita y Donny levantó a una Karen con la nariz rota y los ojos desorbitados por la adrenalina.

Tabita estaba inyectada en furia, forcejeaba con Sam para soltarse y arremeter contra Karen otra vez.

-Cálmate por favor. -Rogaba Sam apretando los brazos de Tabita contra su pecho.

La sujetaba de espaldas con dificultad por los pataleos que ella iba dando. Donny intentaba alejar a Karen de Tabita, pero la pequeña rubia también quería guerra.

Los curiosos empezaron a aglomerarse alrededor.

-¡Déjame matarla! ¡La despellejaré viva! -Gritaba Tabita.

-¡A qué esperas rata de alcantarilla!

-Es que la despeluco. ¡Suéltame Sam!

-No pienso hacerlo hasta que te calmes. -Bramó él por el esfuerzo de sostenerla.

-Si me calmo no la mataré.

-¡Tú y cuantos más!... Te vas a arrepentir de los que me has hecho. -Retó Karen.

-No sabes cuánto lamento haberte soportado maldita estúpida.

-¿Te lo has pasado bien en la celda Tabita? Porque te aseguro que allí te pudrirás cuando descubran lo que has hecho. -Bramó Karen riendo.

Aquello dejó a Tabita sin aliento durante una fracción de tiempo.

-¡¿Cómo sabes tú eso?! ¡¿Y de qué coño estás hablando?! -Tabita se retorció enfurecida en la presa de Sam.

-Soy capaz de conseguir muchas cosas. ¡Y cuando me enfado soy el demonio!

-¡Me importa una mierda de lo que seas capaz!

-Cuando no tengas una vida donde volver no dirás eso bonita.

Karen rio con locura. Una burla que elevó los nervios de Tabita hasta los confines.

Tabita hizo un forcejeo descomunal y logró soltarse de Sam. Alcanzó a Karen. Pero está la esquivó y Donny recibió el gancho de izquierda de Tabita. Esto lo hizo soltar a Karen a su vez y las chicas se enzarzar en una pelea vertiginosa.

Pero no era tirarse de los pelos y darse manotazos. Eran golpes de yudo, patadas de taekwondo, llaves de vale todo, al puro estilo de Walker Ranger de Texas.

Los chicos intentaban meterse para separarlas pero era una tarea casi imposible, sin mencionar los golpes que recibían mientras trataban de acercarse.

Los asistentes sacaban fotos, grababan vídeos y hacían comentarios como: "solo falta el barro" o "esto es mejor que Pressing Catch."

Pasaron tal vez unos cinco minutos, o más en los que las chicas destrozaban todo a su paso.

Unos minutos muy estresantes para los chicos, liberador para las chicas y entretenido para los curiosos.

Entonces llegaron dos guardias gritando el alto. Venían corriendo de dos lados distintos y ayudaron a Sam y a Donny a separar a las luchadoras. Costó, pero entre los cuatro, un hombre por cada brazo, las separaron al fin. Aunque otros que sujetasen sus piernas no habrían venido mal.

-Tabita por favor... -Suplicaba Sam en su oreja, intentando obtener su atención.

-¡Karen ya basta, joder! -Ordenó Donny.

El fragor de la lucha se notaba en ambas. La piel del rostro y los brazos estaba roja y magullada. Escoriaciones por todas partes del cuerpo, sangre en la ropa de la nariz rota de Karen y más sangre del labio partido de Tabita. La trenza en la que recogía Tabita el pelo estaba hecha jirones. Su camiseta estaba rasgada en las costuras laterales y sus pantalones manchados de barro del macetero recién regado que tiraron las dos al suelo. No obstante Karen estaba peor, era normal recibir más vapuleos teniendo solo la mitad de la dimensión física de tu oponente.

Un desastre campal.

Sam logró apartar la mirada encendida en furia de Tabita de Karen. La abrazó con fuerza y susurró palabras tranquilas en su oído.

Donny intentaba actuar con paciencia con Karen, pero ya estaba en los límites. Se la llevó a rastras junto con el guardia al otro extremo del pasillo para alejarla de la vista de su amiga.

-Respira... Se acabó... Escúchame solo a mí... -Sam se reiteraba hasta sentir la rigidez del cuerpo de Tabita suavizarse entre sus brazos.

Los guardias ordenaron llevar a las chicas a la oficina del encargado para arreglar el asunto.

Cuando llegaron allí, Sam soltó Tabita y sujetó su rostro. Ella tenía los ojos cerrados con una línea de humedad bajo sus pestañas. Él rsperó hasta que ella abrió los ojos.

Ella centró su mirada cristalizada en él. La rabia y el llanto se mezclaban sin dejar tregua a que ningún sentimiento pudiera revelarse. Ella se alejó de Sam lo suficiente para agacharse y apoyar las manos en las rodillas.

-¿Estás bien? -Preguntó él después de un minuto agachándose a su vez para buscar su rostro.

En ese momento iba entrando Karen despotricando contra todos seguida de Donny y el guardia.

-Comprobémoslo. -Dijo Tabita irguiéndose al verla.

-Voy a denunciarte por invasión y manipulación de privacidad. Y te demandaré por daños y perjuicios. Te vas a cagar viva enana asquerosa. -Habló Tabita beligerante.

-No me asustas.

-Me tiene sin cuidado lo que te asuste o no. Solo quiero que te cueste mucho pagar por esto.

-Saldré de la misma que me encierren. Tengo contactos. ¿Por qué crees que lo he hecho?

-¡Porque estás como una jodida cabra! -Acusó.

Karen rio convencida.

-No podrás hacerme nada.

-¿Al menos podrías decirme por qué lo has hecho?...

-Ya te lo he dicho. Me quitaste algo que era mío.

-¡Pero de qué rayos hablas!

-¡Tú eres la sucia hispana que me robó a mi Sam! -Acusó furiosa-. Y me has estado mintiendo y riéndote de mí en mi cara. ¡Eso no voy a perdonártelo jamás!

-Karen lo que has hecho es inaudito. -Calificó Sam.

-Ah Sam... Tú di lo que quieras cielo. Para ti de todos modos ya es tarde. Ya sabemos quién eres.

Sam se puso pálido otra vez con los ojos saliéndosele de las órbitas por la amenaza que visualizaba.

-Yo nunca pierdo cariño. Siempre juego a ganar. ¡Conmigo no se juega! -Gritó ante Sam-. Y tú agradece estos días de libertad, porque la cosa se pondrá mucho peor para ti. -Aninció ante Tabita-. Yo acabo con mis enemigos. Los piso como las cucarachas que son. Los... Aaahhhyyy.... -Karen de pronto prorrumpió en un grito ensordecedor.

Todos la miraron alarmados y justo a su lado encontraron la razón de esa exclamación.

Donny la había acallado con una descarga de la pistola Tasser del guardia.

Al cabo de la descarga los cables se destensaron y Karen quedó inconciente. Todos dirigieron los ojos hacia Donny.

-Es que me estaba poniendo de los nervios. -Justificó.

Devolvió al guardia su Tasser. Este lo cogió sin decir nada. Al parecer, todos estaban deseando hacer lo mismo. Y para acabar la escena del declive de Karen, observaron en silencio como la vejiga se vaciaba involuntariamente empapando su ropa.

-Anda... Ahora si me siento mejor. -Comentó Tabita.

Los guardias habían llamado a la policía como es habitual ante situaciones violentas como esta. Llegaron tres agentes de uniforme azul a la oficina, empezaron a hacer las preguntas pertinentes. Solo que poco después llegaron unos hombres trajeados. Se apostaron delante de los agentes uniformados y desplegaron sus placas doradas.

-FBI, nos ocupamos nosotros. -Anunció uno de los dos.

Tabita que estaba prestando declaración calló y miró hacía la voz a su espalda. Reconocía esa voz áspera, tirando a gutural, resultado de años de cigarrillos y whisky curtiendo su garganta.

-Señorita Verón. -Saludó el agente Rogers. El agente Dennis sin embargo solo asintió con una sonrisa.

-¿El FBI ahora realiza el atestado de incidentes menores? -Cuestionó Tabita.

-De hecho que esto parece un incidente menor señorita. Pero sus implicados y sus motivos no tienen nada de irrelevantes. Lambert...

-Hola... -Contestó Donny sonriendo.

-No se lo decía a usted. -Aclaró Rogers. Donny compuso un gesto preocupado.

-Señor. -Contestó Sam con sumo respeto pero sin ánimo en la voz.

Tabita a su lado dirigió sus ojos con una mezcla de sorpresa y confusión.

<<...Ese saludo no era algo que cualquiera puede expresar...>>

-Hemos enviado gente tras Randall no se preocupe. -Promulgó Rogers ante Sam.

-Gracias Señor. -Respondió él.

Tabita no apartaba ojo de Sam. Lo que su mente elucubraba estaba echando por tierra todas sus convicciones sobre Sam.

Dennis al notar el estupor de la joven decidió explicar lo que Rogers no tuvo la delicadeza de expresar y Sam no era capaz de lo mismo.

-Tabita... -Dennis esperó a que la muchacha le dedicara atención. -Lambert es un agente nuestro de incógnito. -Explicó.

Tabita confirmó en el rostro del agente más que en sus palabras la severidad de aquella información. Luego volvió a mirar a Sam pero no veía su rostro, sino miles de imágenes en su mente vistas de otra forma. Con otra perspectiva. Y la vez nada tenía sentido.

Se estaba sintiendo mareada y no sabía si atribuirlo a los golpes recibidos en su cabeza o a esta noticia. Se sentía entumecida mental y físicamente.

-Debéis acompañarnos todos. -Avisó el agente Dennis.

Dicho esto se marchó por el pasillo sin esperar respuestas o protesta alguna. Rogers lo siguió pero unos pasos después se detuvo...

-Ah y... Traed a vuestra amiga meada. -Ordenó antes de marcharse.

Sam se obligó a reaccionar ante la orden de Dennis. Se acercó a Tabita apoyando una mano en su espalda. Tabita no se negó ya que no era capaz de moverse sola. Sam le dió un leve empujoncito y ella obedeció.

-¡Eh!... ¿Y Karen? -Exclamó Donny.

-Tráela tú.

-Es tu jefe no el mío.

-Ya pero tú has hecho que se meara encima, así que... -Determinó Sam hablando por encima del hombro.

-¡Mierda.! -Protestó Donny quitándose la sudadera-. No volveré a hacerme el héroe nunca más. -Prometió echando la sudadera sobre los pantalones mojados de Karen. Envolvió sus piernas y la tomó en brazos con cara de asco.

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