Capitulo 1.- Emperatriz de Ultramar

Cuando grito, lo primero que sucede es que me abofeteo, lo segundo es que entran un montón de tipos armados gigantes y en armaduras doradas dentro, en tropel como si hubieran esperado el momento, esto me hace gritar más, por que acostumbrada como estoy a despertar en soledad, que de repente entren dos docenas de hombres atléticos y musculosos a tu cuarto sin previo aviso en plena mañana no es una imagen bonita

Uno de ellos trato de tranquilizarme, digo trato por que literalmente salte sobre el (aplastando su cara en el proceso con mi pie) pero en vez de una huida rápida y grácil, como en un anime, lo que me encontré fue que me di de bruces contra el suelo, casi rompiéndome la nariz, y al querer bloquear mi caída, acabe torciéndome la muñeca

Me  cargaron, entre dos con mucho cuidado, y me llevaron a rastras a la enfermería del lugar, claro, pasando por varias salas distintas al cuarto donde amanecí originalmente, la enfermería no se exactamente donde se encuentra, solo se que bajamos por varias escaleras antes de entrar, me tendieron en la cama, pero como trate de escapar un par de veces al final termine amarrada a la cama

- Princesa - un hombre con una bata blanca hablo 

La mención de la palabra princesa, me calmo, mejor dicho me desconcertó, ¿Qué clase de maldita loca broma era esta?

- No soy una princesa - murmure 

- Les dije que no la dejaran beber - recrimino el medico a los hombres de armadura dorada

- Ella nos ordeno que la dejáramos beber, y entre tu orden y la de su alteza... - la palabra quedo en el aire cuando el soldado de armadura dorada, con una cresta en el casco, se encogió de hombros

- Obtusos guardias reales - murmuro el medico quien centro su atención en mí de nuevo, levantando una aguja de generoso tamaño - esto es un seda... 

Empiezo a gritar, por que aun de mayor me asustan las agujas, y ver una aguja más grande que mi brazo no es muy reconfortante, alguien me ata la boca, y el medico inyecta su sedante, espero dormirme, no sucede, veo que maniobra, aprieta mi mano y luego escucho el sonido de los huesos al acomodarse, no hay dolor, me quitan la mordaza y las ataduras, después me dan algo, quizá un dulce, como tengo hambre empiezo a comer y me relajo

- Princesa ¿Ya se ha tranquilizado? - pregunta el hombre, como tengo la boca llena de lo que reconozco como pudín de Pan con jarabe de maíz  solo asiento - Oh perfecto, asegúrese de no beber nada en la ceremonia de coronación esta tarde, no queremos otra escena - me atraganto con el dulce

- No soy una princesa - digo a medias, porque, analizando todo desde que me desperté y me vi en el espejo, eh reconocido a la Persona en la que me eh convertido

- Claro que lo es, usted es Ascelina Van Templar, heredera del difunto Emperador Guillemot XVII - me vuelvo a atragantar cuando recuerdo que le puse ese nombre en referencia al universo de 40k 

- Heredera de la dinastía carmesí - concluyo después de librarme de mi problema con la comida - Lo sé, y sé que mis hermanas no están contentas que la menor sea coronada emperatriz 

Sonrió, aunque por dentro mis preocupaciones iniciales han subido como la espuma, ¿en realidad acabe dentro del maldito juego?

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