41. Jeju pt. 1

TaeHyung salió de su habitación arrastrando su respectiva maleta. Era de mañana, por lo que la mayoría aún se encontraban dormidos, pero no dudó en caminar hasta la habitación contigua y abrir la puerta.

JungKook estaba durmiendo plácidamente sobre el colchón, dándole la espalda a la puerta. TaeHyung dejó su maleta cerca de la entrada y se acercó a la cama, subiendo una rodilla sobre la misma para con cuidado zarandear al omega.

—JungKook...

Sorprendentemente, el omega no tardó mucho en despertar, poniéndose boca arriba para verlo con los ojos entrecerrados, intentando acostumbrarse a la luz.

—¿Ya te vas? —preguntó, frotándose suavemente uno de sus parpados con su puño.

—Sí, tengo que hacer unas cosas antes de ir al aeropuerto, pero me voy despidiendo desde ya para no tener que volver a hacerlo —explicó el alfa—. Probablemente vuelva en unos pocos días, si todo sale bien.

JungKook no dijo nada, simplemente levantó la cobija y miró a TaeHyung, quien entendió lo que pretendía y se acostó a su lado, apoyando su cabeza sobre la almohada del omega. Metió una de sus manos debajo de la camisa de JungKook, acariciándole la espalda. Observó su cuello, lleno de marcas, y no dudó en acercar su mano para acariciarlas con la yema de sus dedos.

—Ya se están quitando —comentó JungKook, tocándose un poco el cuello.

—Quiero que te sigas cubriendo el cuello —pidió, mirándolo sin titubeos.

JungKook volteó los ojos.

—Ajá...

—Ya sabes, no hagas ninguna locura —recordó, alzando las cejas.

JungKook volvió a rodar los ojos, pero con una sonrisita.

—Te vas por unos días, no por unas semanas ni por unos meses —dijo JungKook, intentando aplacar su intensidad, pero fallando, puesto que hasta él sabía lo terco que era el alfa.

—No bebas y menos te drogues. —TaeHyung comenzó a hablar, ignorando lo que el omega le había dicho—. No salgas de casa muy tarde, es peligroso —continuó—. No te reúnas con Shin —añadió atrevidamente, recalcando su desagrado con la acción al enardecer la palabra "no" con un tono más alto—. Sabes que no me cae bien y adema-

—Ay ya cállate —dijo JungKook, tirándose encima de TaeHyung para callarlo con sus propios labios.

Ambos rieron en conjunto.

TaeHyung ya estaba saliendo de la habitación del omega porque se había retrasado. Quizá ya no podría atender esos asuntos que tenía, pero no se arrepentía.

Sin embargo, no quería dejar de besar a JungKook. Incluso fuera de la habitación siguió besando sus labios. JungKook intentaba empujarlo para que se fuera y después de mucho intentar, logró despegarlo de su boca entre risas.

—Ya, vete —rio JungKook.

—Está bien —dijo TaeHyung, dirigiéndose a las escaleras.

Pero se devolvió a besar los labios del omega con rapidez. JungKook, que permaneció con sus brazos en posición de tetera, lo observó con una mezcla de severidad y diversión.

—Vas a perder el vuelo —regañó JungKook—. Feliz viaje —deseó una vez llegaron a la planta de abajo.

Cuando TaeHyung salió por la puerta principal, JungKook no pudo evitar sonreír suavemente y ver con cariño el camino que recorría el mayor hacia el estacionamiento.

Esperó un poco más para cerrar la puerta. Miró a ambos lados y luego subió rápidamente de vuelta a su habitación para colocarse su mochila ya preparada. Bajó de nuevo, esta vez de camino a la habitación de SeokJin.

JungKook abrió la puerta sin siquiera tocar, pero se topó con una escena que hubiera deseado no ver jamás.

—¡Ay! —chilló él, tapándose los ojos.

NamJoon y SeokJin se estaban besando, el omega teniendo entre las piernas al alfa. Desnudos.

—¡JungKook! —exclamaron los dos mayores a la vez.

—Vine para decirle a SeokJin que me voy a desaparecer por unos días —dijo, sin destaparse los ojos.

—Está bien, te cuidas —dijo NamJoon, pareciendo apurado por que el omega saliera de la habitación para continuar con lo suyo, queriendo volver a besar al mayor para él.

—¿Cómo que desaparecer? —inquirió SeokJin, haciendo que NamJoon se detuviera de mala gana.

—Sí, sí, chao —dijo rápidamente, dándose media vuelta para salir, haciendo que una sonrisa victoriosa se formara en los labios de NamJoon—. ¡Ah y otra cosa! —Se devolvió y la sonrisa de NamJoon se transformó en una mueca—. TaeHyung me dijo que les dijera que las mujeres de limpieza vienen en la tarde... ¡Ahora sí! Adiós —zanjó, cerrando la puerta.

Una vez estuvo fuera, un escalofrió recorrió su cuerpo, poniendo cara de horror al recordar la escena. Se estremeció, sacando aquella imagen mental de su cabeza.

No fueron muchos los minutos que tardó Shin en venir a recogerlo, por lo que rápidamente se montó en el auto, saludando al alfa.

—Te reservé tu habitación en un hotel —informó Shin, ya a mitad de camino—. Cuando aterrices, te estarán esperando dos hombres sosteniendo un cartel que dirá mi nombre. Ellos se encargarán de llevarte al hotel.

El omega asintió, haciéndole saber que acataría las indicaciones, por lo que a Shin solamente le quedó desearle un feliz viaje, sin olvidar un "cuídate" antes de que el omega se despidiera y saliera del auto.

Con un tapabocas negro junto a una gorra del mismo color para no ser visto por alguien indebido, avanzó por la infraestructura interior del aeropuerto. Nadie podía enterarse de que él estaba viajando a Jeju.

Al dirigirse al mostrador donde se encargaría de poner en orden sus papeles antes de ingresar al avión, vio a varios hombres que pertenecían a la empresa de su padre, e incluso de la empresa Kim. No pensó de más y se acomodó la gorra, bajando un poco la cabeza para evitar ser reconocido.

Entró en la fila en la que le darían el pasaje y revisarían sus papeles, por lo que demoró un poco en ello, pero cuando finalmente tuvo todo el orden, caminó por el pasillo donde se encontraban los detectores, así que tuvo que quitarse todo lo metálico que cargaba para poder pasar y luego caminar por la sección de rayos x, pasándola también.

Recogió sus cosas y posteriormente caminó hasta la sala donde partiría su avión, donde ingresó a la siguiente fila, esta vez para una nueva revisión de papeles para poder ingresar al avión.

JungKook comenzó a mover su pie sobre la superficie del suelo, ofuscándole un poco que la fila estuviera demorando mucho en avanzar. Al parecer a uno de los pasajeros se le habían complicado algunos papeles, por lo que se salió de la fila. Pero justo en ese momento, JungKook se desconcentró, espantándose un poco cuando un niño chocó con su pierna y cayó de bruces contra el suelo. Sin pensarlo, se agachó para ayudar al niño, pero al volver a enderezarse, simplemente pudo ver la silueta del pasajero alejarse por el pasillo por el cual había llegado.

Cuando finalmente fue su turno de la revisión de papeles y ésta terminó, subió al avión en la clase comercial. Buscó su asiento y se dejó caer sobre él, cerrando los ojos cuando el avión despegó e inició su curso, después de que todos los pasajeros ingresaran.

Volvió a abrir sus ojos, notando como el avión estaba descendiendo para después finalmente aterrizar sano y salvo sobre la tierra. Los pasajeros comenzaron a bajar, pero JungKook esperó un poco más a que la salida se despejara, puesto que en realidad no tenía ningún apuro, aún estaba bien de tiempo.

Bajó del avión y buscó con la mirada aquel cartel que indicaba un "Hwan" con letras, el nombre de Shin. Se acercó a los hombres y estos amablemente lo guiaron hasta el auto, para después dejarlo en el hotel en el que Shin había reversado su habitación: Shilla Jeju.

Una vez en el hotel, pasó por recepción, quienes le entregaron la tarjeta de su habitación, a la cual subió poco después para dejar su mochila sobre la cama, junto con su gorra, para luego estirar su cuerpo.

Exhaló aire y agitó sus manos, destensándolas, para después salir nuevamente del lugar y pedir un taxi. No tuvo que esperar mucho para subirse en él, así que, sin dudarlo, le entregó una dirección cercana a su destino, justo la que le había entregado Shin.

Pagó el viaje y se bajó del taxi, caminando sigilosamente por una zona llega de arbustos, hasta que finalmente dio con el lugar indicado.

Se trataba de una construcción abandonada y solitaria, de no ser por los numerosos autos lujosos estacionados en las afueras de la misma. Caminó sigilosamente hasta un costado del edificio, caminando de hurtadillas por la pared exterior, caminando hacia una ventana en la parte trasera de la edificación.

Una vez allí, se subió el tapabocas y se acomodarse la capucha, para después colocarse los guantes que guardaba en su suéter y se los colocó. No podía dejar evidencias. Sin más, la abrió con lentitud y entró por ella. Lo primero que divisó estando dentro, era un largo pasillo que se separaba en varias salas, pero había una en particular a la que sabía que tenía que ir.

Shin se había encargado de informarle el lugar exacto de reunión.

Caminó hasta una sala parecida a una biblioteca, solo que, en el centro, había un conjunto de mesas de conferencia, denotando que era el lugar idóneo para las mismas. Por suerte la misma estaba vacía, pero aquello no duraría mucho tiempo, puesto que las numerosas voces y pasos se hicieron presentes.

Alarmado, observó el lugar, decidiéndose rápidamente por ocultarse tras la puerta abierta del lugar, puesto que esta daba con una pared, dejando un pequeño espacio entre la misma, donde por suerte JungKook cabía.

Sacó rápidamente su teléfono y presionó "Grabar", cuando todos los presentes estuvieron dentro de la sala. Intentando apaciguar su respiración, se fue calmando, y para ese entonces, ya todos estaban sentados y habían comenzado a hablar.

—Como ya les había manifestado fuera, el señor Jeon nos indicó que le pusiéramos un ojo encima a su hijo, JungKook —comenzó una voz desconocida para el omega, quien escuchaba atentamente cuando se hizo mención a su nombre—. Quiero que envíes a algunos de nuestros hombres a seguirlo a todos lados, necesitamos saber todos los movimientos que haga, desde las personas con quien se reúne, hasta a donde sale... Todo —recalcó, hablándole a otro hombre.

—¿En cuánto estima que podamos realizar lo planeado? —habló otra voz más gangosa.

—Tan pronto como tengamos la información necesaria para acorralarlo —sentenció el primer hombre.

—Es necesario que hagamos esto, el maldito ha logrado salirse con la suya todas estas veces. —Era su padre, también estaba presente—. No puedo permitir tal cosa —dijo con un tono lleno de frialdad.

—Debimos deshacernos de él mucho antes —murmuró con fastidio otra voz, y para JungKook claro que era conocida, puesto que se trataba del Sr. Kim.

—Les estaré informando sobre lo que tenemos que hacer con él después de que partamos a Qatar —sentenció su padre y un sonido de una silla chirriando se escuchó. Se había levantado—. Ahora, atendiendo a los asuntos referentes a los negocios, me gustaría felicitar a todos los presentes, puesto que estos últimos meses, nuestra producción ha aumentado, y ahora, con la integración oficial de la empresa Kim, tendremos más libertades y beneficios en la producción —Jeon se colocó junto a Kim, palmeando su hombro para luego mirarse, y después, mirar a los demás presentes—. Los documentos falsificados serán enviados a Seúl, y de allí, a Miami...

La reunión continuó, y JungKook no dejó de grabar en ningún momento hasta que todos los presentes se despidieron cordialmente y salieron por la puerta, dejándole solo.

No se movió de su lugar hasta que escuchó los motores de los diversos autos arrancar, indicando que ya todos se habían ido. Ahora que todos se habían ido, podía investigar con más seguridad, puesto que Shin le había informado que, al ser un lugar abandonado, luego de partir quedaría totalmente vacío, dándole una ventaja notoria.

Aun así, se aseguraría de tener cuidado.

Estaba a punto de abrir la puerta, pero nuevos pasos se escucharon, alarmándolo y haciendo que se petrificara en su lugar. Los pasos se fueron acercando a la ubicación de la sala, hasta que se escucharon dentro de la misma. JungKook rápidamente abrió la cámara en su teléfono y la deslizó disimuladamente por una orilla de la puerta, con el fin de ver de quien se trataba.

Pero el teléfono se resbaló de entre sus manos, arruinándolo todo. JungKook sudó frio cuando su cabeza chocó con la puerta por haber realizado el reflejo de moverse hacia adelante para que el teléfono no cayera. Los pasos se detuvieron en ese momento.

Moduló un "mierda" en sus labios, sin emitir sonido alguno, y cerró los ojos con fuerza antes de volver a su posición inicial. Abrió los ojos nuevamente cuando los pasos empezaron a acercarse a su ubicación, mientras en su mente solo podía pensar: Mierda, mierda, mierda, mierda...

La perilla de la puerta fue apenas tocada cuando JungKook en un movimiento rápido, empujó la puerta, haciendo que la persona soltara un quejido y se aturdiera el tiempo suficiente para que JungKook saliera corriendo del lugar.

—¡Hey! —gritó esa persona, más JungKook no se detuvo, corriendo por los pasillos como si su vida dependiera de ello. De hecho, lo hacía. La persona corrió también, persiguiendo a JungKook, alterándose cuando notó que esa persona cada vez se acercaba más y más a él.

Sin pensarlo mucho, observó el pasillo por el cual corría, notando que había varias cajas a los lados que no dudó en tumbar para ralentizar al susodicho, pero aquello no lo detuvo, y JungKook solo pudo pensar en que ya todo había acabado cuando la persona lo jaló del brazo y lo estampó contra una pared, acorralándolo.

Pero sus ojos se abrieron en grande y sus cejas se fruncieron al ver de quien se trataba. Se petrificó en su lugar.

—¿Tae...Hyung? —murmuró JungKook, totalmente descolocado.

El nombrado frunció el ceño con desconcierto y bajó la mascarilla del omega, dejando ver su rostro totalmente extrañado y conmocionado.

—¿JungKook? —inquirió el alfa sin soltarlo, con los ojos gigantes.

—¿Qué haces aquí? —La expresión del omega cambió de sorpresa a desconfianza—. Suéltame, ¿qué haces aquí? —exigió, molesto.

Más TaeHyung miró hacia ambos lados, para después arrastrar a JungKook y meterse en una sala cercana, cerrando la puerta con pestillo para después voltearse a observar nuevamente al omega, quien lo miraba con desconfianza y furia.

—¿Qué haces? ¿Por qué estás aquí? —preguntó JungKook con desconfianza, dando un paso hacia atrás—. ¿Acaso eres parte de esta mierda?... ¿¡A esto te referías con viaje de negocios!? —dijo, totalmente conmocionado, su pecho subía y bajaba sin parar.

TaeHyung lo miró con el ceño fruncido, irritado por las acusaciones soltadas por el omega.

—JungKook, escúcham-

—¿Me estás engañando? Me has estado usando, ¿cierto? —dijo, dejando salir toda la desconfianza y la ansiedad que le generaba todo esto—. Te acuestas conmigo para sacarme información, es eso, ¿no? —dijo, dolido, pero totalmente enfurecido.

—¿Qué mierda estás diciendo? —Dio dos pasos hacia adelante.

—¡No, no te me acerques! —Pero JungKook dio dos pasos hacia atrás, levantando una mano, pero TaeHyung lo ignoró, y a pesar de que el omega intentara alejarse, TaeHyung puso sostenerlo de los brazos—. ¡No! ¡Suelta! ¡Maldito! ¡Eres un maldito! —exclamó, removiéndose con desesperación para ser soltado, e incluso lográndolo, pero TaeHyung se apresuró a tomar su cara para verlo directamente.

—¡JungKook, cálmate, Dios mío! ¡¿Qué mierdas estás diciendo?! —exclamó, mirándolo directamente a los ojos desconfiados, dolidos y furiosos del omega.

—¡Entonces dime qué haces aquí! —exclamó.

—Primero cálmate —dijo con voz calmada, sin soltar su cara ni contar el contacto visual.

JungKook lo miró, con la respiración alterada aún, pero cerró los ojos e hizo su mejor esfuerzo para respirar con normalidad. TaeHyung fue aflojando su agarre a medida que el omega lograba calmarse, hasta soltarle la cara con suavidad.

—Sospecho que mi padre ha cometido lavado de dinero, por eso estoy aquí —comenzó a decir TaeHyung, serio—. La cuenta bancaria de la empresa ha recibido grandes cantidades de dinero de un benefactor anónimo, y luego han sido enviadas sin mi consentimiento a una empresa en el exterior. Contraté a un investigador privado para que me ayudara a descubrir que había detrás de todo esto, y las pistas me llevaron aquí —finalizó, dándole paso a una nueva pregunta—. ¿Qué haces tú aquí? Se supone que deberías estar en Seúl —preguntó de vuelta, con voz más gruesa de lo normal.

—Vine a investigar. —Tragó saliva, hablando con la mejor serenidad que pudo lograr, mas aún seguía algo molesto—. También tenía mis sospechas de que estaban involucrados en lavado de dinero. He dado con esta dirección y heme aquí...

Pero TaeHyung se dio cuenta de que no le estaba contando todo. Dio un paso al frente y lo miró con reproche.

—No me mientas —dijo con solemnidad, mirándolo fijamente.

JungKook dejó caer sus hombros un poco.

—Bien... —acató tras un suspiro—. Tenía pruebas de que, posiblemente, se tratara de lavado de dinero entre las cosas de mi padre, como fotos y capturas de algunas transacciones sospechosas. He estado investigando demasiado y varias pruebas que conseguí me llevaron aquí, donde se daría una reunión importante con todos los miembros del negocio clandestino —explicó, viéndolo seriamente—. Y así fue... Por eso estaba escondido en la puerta, lo grabé todo.

—¿Y tú solo has hecho todo esto? —quiso preguntar el alfa.

—La mayoría de cosas sí, pero en otras he recibido ayuda.

—¿De quién? —dijo con dureza, en el fondo sabiendo lo que el omega iba a contestar.

—Shin...

TaeHyung rio sin gracia, para luego mirarlo con ojos filosos.

—Él fue el que me compró el boleto y también me reservó una habitación en un hotel.

—Mucho caso que me hiciste, ¿no? —soltó con sarcasmo—. Te pedí que no hicieras locuras, te pedí que no te reunieras con Shin —enumeró cada una de las cosas con sus dedos. JungKook mordió el interior de su mejilla—. Y de paso no tienes nada que te cubra el cuello.

—TaeHyung, estás siendo muy posesivo, te lo digo muy en serio —dijo con irritación.

—¡Pues claro! —Se acercó más a él, mirándolo con enfado—. ¡Tú eres mío, no de Shin! —vociferó con posesividad.

Comenzó a empujar al omega, mientras lo miraba con intensidad, hasta estampar con fuerza la espalda de JungKook contra una de las estanterías del lugar, haciendo que algunos libros cayeran al piso, soltando un estruendo.

Ambos se miraron a los ojos con respiraciones inestables.

—TaeHyung... —nombró con nerviosismo, mordiéndose la lengua comenzando a sentirse acalorado porque sabía perfectamente lo que haría el alfa.

—JungKook... —exhaló TaeHyung antes de lanzarse sus labios, atacándolos con fuerza y dureza.

JungKook gimió cuando una de las rodillas del alfa se posicionó justo en su entrepierna, haciendo presión mientras lo besaba con lascivia.

—No podemos hacerlo aquí —jadeó JungKook cuando el alfa bajó sus besos al cuello.

—No me importa —gruñó TaeHyung, pasando sus manos por la cadera y cintura del omega, quien jadeó por el agarre fuerte que ejerció en sus caderas tiempo después.

TaeHyung volvió a besarlo, rápido, húmedo y desesperado, para después tomar entre sus manos el cinturón del omega, desabrochándolo con rapidez y abrir el cierre de su pantalón bajándolo en un movimiento, junto con su ropa interior.

El omega gimió cuando las manos de TaeHyung amasaron su trasero con lujuria, pegándolo totalmente a él. Sus partes íntimas rozaban mientras se devoraban la boca.

JungKook dirigió sus manos desesperadas al pantalón del alfa y lo desabrochó con una rapidez notoria. Abrazó con fuerza su espalda, gimiendo cuando los dedos de TaeHyung delinearon con fuerza su espalda baja y su trasero. El omega jadeó y se terminó de quitar su propio pantalón. Acto seguido, bajó la cremallera y jaló de los pantalones de TaeHyung para bajárselos junto con la ropa interior.

TaeHyung gruñó y le tomó los muslos, alzándolo para después pegar sus cuerpos y sostenerlo contra la estantería. No pensó de más y atacó con lascivia la boca de JungKook, rozando y chocando sus lenguas sin pudor, generando más y más chasquidos.

Estaban ardiendo, puesto que sus dos miembros descubiertos rozaban constantemente, generando una exquisita fricción que los sacaba de quicio.

El omega tomó los mechones cortos de la nuca de TaeHyung y lo jaló, separándolo de sus labios. Atacó su mandíbula con lamidas y besos húmedos. Fue moviendo sus lamidas y las cambió por besos y mordidas que fueron recorriendo la piel del alfa hasta llegar a su oreja, donde se detuvo para besar y mordisquear el lóbulo.

TaeHyung gruñó y apresó con más ímpetu el cuerpo del omega contra la estantería, haciendo que la fricción de sus miembros fuera más brusca. JungKook no pudo evitar jadear justo encima de su oído, aumentando descomunalmente la excitación de TaeHyung, quien tomó la nuca del omega y estampó sus labios, mordisqueándolos y moviéndolos con fogosidad. Se aseguró de introducir su lengua en la cavidad ajena y ambos comenzaron a realizar movimientos desenfrenados con sus lenguas, prendiéndolos más el hecho de que los sonidos chiclosos se intensificaran.

JungKook tomó el miembro de TaeHyung y lo alineó con su entrada lubricada y, poco después, movió la cadera para que TaeHyung terminara de posicionarse. Comenzó a introducirse en su interior mientras que sus labios rozaban entreabiertos y sus miradas estaban en los ojos del contrario.

Cuando TaeHyung estuvo totalmente adentro, se reafirmó de los muslos del omega y lo sacó todo excepto la punta. Después, se introdujo de golpe, sacándole un gemido ahogado a JungKook. Volvió a repetir la acción una y otra vez.

Sus frentes ya estaban sudadas, haciendo que las hebras de sus cabellos de adhirieran a sus frentes. TaeHyung siguió arremetiendo con los mismos movimientos fogosos que en un principio, sin cortar en ardiente y lujurioso contacto de sus miradas.

—TaeHyung, más rápido... —gimió bajito el omega, hablando sobre los labios del alfa, y TaeHyung no tardó en acatar, comenzando a moverse con fuerza.

La espalda de JungKook comenzó a estamparse repetidas veces contra la estantería. No era muy escandaloso el sonido, pero sí constante. JungKook tuvo que ocultar su cabeza en la curvatura del cuello de TaeHyung, buscando reprimir sus gemidos altos, pero era tan placentero que se le hacía casi imposible.

TaeHyung siguió moviéndose más y más rápido, arremetiendo con una resistencia impresionante. JungKook, para ese punto, solo se aferraba a sus hombros y gemía sobre su cuello sin parar. El alfa continuó moviéndose y siguió haciéndolo hasta llegar a su clímax, en el que soltó un gemido gutural sobre el cuello de JungKook, empapando el interior del omega con su esencia. Pero a pesar de ello, no se detuvo.

El movimiento de la pelvis de TaeHyung impactando contra él era tan duro y rápido que JungKook simplemente no pudo más, corriéndose y mordiendo el cuello del alfa con fuerza, buscando amortiguar el grito de placer que buscó salirse de sus labios.

Solo entonces, TaeHyung detuvo sus movimientos.

Sus respiraciones eran muy inestables, teniendo que quedarse en la misma posición por un tiempo para poder estabilizarse.

JungKook sacó su cabeza del cuello de TaeHyung y lo miró.

—¿Soy tuyo? —preguntó burlón, con una sonrisita en sus labios.

TaeHyung sonrió de medio lado.

—Sí, ¿problema?

TaeHyung se acercó a su cuello, mordiéndolo con fuerza a la vez que embistió con fuerza en su interior sobre estimulado, sacándole un gemido ahogado a JungKook, que se sostuvo de sus hombros al tiempo que se tapaba la boca con la otra mano en un intento por hacer desaparecer el repentino sonido involuntario. TaeHyung lamió la zona sin despegar sus labios y luego los juntó para crear un chupón en el cuello del omega.

—¡TaeHyung ya se estaban quitando las marcas y ahora me vas a hacer otra! —se quejó en un susurro el omega, sintiendo como la lengua de TaeHyung seguía acompañando al chupón que le estaba haciendo.

Cuando TaeHyung terminó de hacer lo suyo, salió de JungKook, haciendo que soltaba un bajo gemido por el roce. Posteriormente, lo bajó y TaeHyung esperó un rato hasta que JungKook se lograra estabilizar para soltar su cintura y el omega comenzó a colocarse la ropa interior y los pantalones. TaeHyung hizo lo mismo con sus dos prendas y volvió a abrochar su cinturón.

Luego de un rato, en el que terminaron de dejar todo como estaba, recogiendo los libros caídos demás cosas, salieron con cuidado, para seguir explorando el lugar.

Se toparon con una oficina, en la que encontraron varios papeles que nidificaban los trámites de movilizaciones de lo producido en el negocio. Estaban todas las transacciones, así que no dudaron ni un segundo en sacarle foto a cada uno de los papeles.

Junto a los papeles, se encontraba un post-it que tenía un código postal, pero no tenía dos de los números: 110-0XX.

Lastimosamente no pudieron seguir buscando, porque unos ruidos se hicieron presentes en las afueras del lugar, alarmando a ambos. JungKook miró a TaeHyung y le indicó que lo siguiera mientras ambos caminaban a hurtadillas. Sin hacer ningún ruido, llegaron hasta la ventana por donde JungKook había entrado, saliendo del lugar.

—Te dije que coger ahí era peligroso —recriminó el omega en un susurro, mientras ambos avanzaban por la oscuridad.

—Sí, pero a mí me encantó —admitió el alfa, con una sonrisita, haciendo que JungKook lo mirase con una línea en los labios—. Calma, fuimos discretos.

JungKook lo miró y se echó a reír, pensando: «Claro, muy discretos»

—A mí también me encantó —dijo entre risas, contagiando al mayor.

Pero volvieron a escuchar ruidos, así que se centraron nuevamente y salieron de la zona.

—Pst, hey —llamó TaeHyung, haciendo que JungKook se detuviera a verlo—. Yo vine en auto.

JungKook lo miró como si quisiera expresar un "¿es en serio?". TaeHyung lo miró raro, no sabiendo por qué el omega lo miraba de esa manera.

Sin más, tomó la muñeca de JungKook y lo guio hacia donde había estacionado su transporte, pasando unas cuantas cuadras. JungKook miró con incredulidad la camioneta blanca que estaba estacionada en el lugar, y vio como TaeHyung se subía en ella como si nada, así que no tuvo más remedio que hacer lo mismo. Cuando cerró la puerta, miró a TaeHyung.

—TaeHyung, ¿es en serio?

—¿De qué hablas? —dijo TaeHyung, encendiendo la camioneta.

—¿No se te ocurrió mejor traer un bus? —Lo miró con la misma expresión—. Traer una camioneta blanca hasta acá, estacionarla donde todos la pueden ver y a menos de cuatro cuadras del lugar... ¿te parece algo discreto? —dijo con sarcasmo.

—Es el único auto que tengo aquí —se limitó a contestar TaeHyung, arrancando la camioneta.

—Ay perdóname, pero para la próxima llegas en helicóptero si quieres. —JungKook rodó los ojos, haciendo un sonido de frustración. Acostó el asiento y se dejó caer en él, poniéndose de lado y dándole la espalda al alfa para después cerrar los ojos un rato.

—¿En qué hotel te estás quedando? —inquirió TaeHyung luego de un rato, cuando paró en un semáforo en rojo.

—En una plaza.

—¡¿Como que en una plaza?! —exclamó, consternado—. JungKook, no sé si creerlo o no, porque sé que eres muy capaz.

JungKook batió sus hombros, riéndose mientras volteaba su cabeza para mirar al alfa.

—Me estoy quedando en el Shilla Jeju —le respondió, viéndolo.

—Shin te buscó el más lujoso —dijo, irritado.

JungKook lo ignoró y volvió a ponerse totalmente de espaldas, cerrando los ojos.

TaeHyung miró disgustado como el omega lo ignoraba, por lo que, con una mueca de molestia, dirigió una mano al trasero de JungKook y le dio un apretón rápido, antes de volver a poner la mano en el volante.

—¡TaeHyung! —se quejó el omega.

—No me estés ignorando —dijo, disgustado.

JungKook se volteó con fastidio, achicando los ojos, y ciertamente simplemente haciéndolo para que no volviera a apretar su trasero. Pero luego unas cuantas risas salieron de su boca, mirando al alfa, quien conducía con el ceño fruncido.




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