3|Balcón incorrecto

—¡Vamos, Yoongi por favor!

El chillido le estaba desgarrando la poca paciencia que le quedaba, recientemente su vida colgaba de una infinidad diversa de pendientes escolares por terminar y el estrés se lo estaba comiendo vivo. Soltó un suspiró y apenas alzó la vista de sus cuadernos la vivida imagen de aquel ser que se autoproclamó su mejor amigo apareció, casi igualando a la de un cachorro buscando saciar un dulce capricho. Volció a suspirar con cansancio y negó, matando las esperanzas de ese pelinegro que tenía como compañero de cuarto.

—¡Pero si ni siquiera he dicho algo!

—No te ayudaré cuando tengo tarea, Taehyung. —ojeó su cuaderno.

Kim Taehyung era otro chico de igual nacionalidad que él que llegó hace un par de años al instituto, puede recordar que les tocó compartir habitación cierto mes de Noviembre y ese fue el inicio de su larga y difícil travesía para cuidar a un muchacho meses menor a él, pues Taehyung parecía tener una gran apego a hacer todo lo que YoonGi jamás haría. Min YoonGi era el menor de su familia, desconocía totalmente lo que era ser el modelo de otra persona o tener que ver por el bienestar de terceros, hasta que Taehyung llegó a su vida con una sonrisa singular, unos cabellos negros y la palabra "hyung" saliendo tan fácilmente de sus labios cada tres segundos, dispuesto a nada más que cambiar ese sistema en el vivió pasible.

Autoproclandose dueño del lugar de "mejor amigo" que siempre estuvo vacío en todo su camino.

Si, ese era Kim Taehyung, un energético y vivaz, pero a la vez inocente del mundo y asustadizo, muchacho de 17 años, mismo que ahora estaba haciendo un mohín en sus labios, cruzando sus brazos desde su cama donde reposaba sentado entre la pared, esperando que YoonGi cambiara de opinión.

—Pero si ni siquiera te falta mucho. Mañana podemos hacer la exposición. —rechistó mirando con recelo cada hoja llena de tinta.

—¿Y que las monjas vengan y nos hagan sembrar las semillas? No gracias, suficiente tuve con achicharrarme en el sol una vez, estaré todo, menos loco, al menos no aún. —un recuerdo agrio pasó por la cabeza, haciendo que una mueca se posara en sus finos labios.

—Ni que fuera la gran cosa. —bufó.

—Para mí, mi estimado Taehyung, lo es.... Ahora, si tuvieras el agrado de pasarme la regla, te lo agradecería.

El menor volvió a bufar pero se y gateo en la cama hacia la mesita que dividía sus catres.

—Aquí tienes, hyungnim. —se acercó hasta poder ceder la vieja regla de madera fina.

—Gracias. —Yoongi suspiró tomándola y siguiendo con su tarea de lenguas. —¿Qué tema te tocó estufiar en física? Hay que hacer tus tareas antes de que sea viernes.

—Ugh, estática. —respondió con una mueca. —Ya lo tengo casi terminado, voy las 112 páginas y hyung, que pesado con ese tema, faltan como diez días. —Yoongi rodó los ojos ante sus palabras ¿Qué problema había en querer ser responsable? —¿Y tú?

—Electromagnetismo. Doy gracias que aún no piden maqueta o proyectos. Y oye, sólo te estoy haciendo acuerdo, malagradecido. —hizo un mohín ligeramente ofendid.

TaeHyung soltó una diminuta carcajada, y se acercó sentándose a su lado tal indio.

—Uhm ¿Importa si hay maquetas? Seguro y la rompes tú solito como siempre, hyung. Eres el mejor alumno de nuestro salón y estoy casi seguro que de haber un top, estarías en los 10 primeros, eres muy inteligente. —exclamó con sinceridad.

—Es porque soy aplicado, si lo fueras estoy seguro que podrías hacerme frente sin problemas. —lo corrigió con una pequeña sonrisa en sus labios, TaeHyung alzó una ceja.

—Pues yo quisiera un poquito de esa disciplina que tienes, no sirvo para esto, mejor me vuelvo limosnero y me dejo de sufrir, tan mal no pagan. —se quejó estirando su cuerpo, Yoongi ródo sus ojos negando. —Pero sacando la tarea, porque realmente estoy cansado con ese tema. Hyung ¿Escuchaste sobre el nuevo?

Está vez el mayor levantó la cabeza, de nuevo aquella pregunta dada con el mismo interés jocoso en las pupilas, sólo que esta vez eran las de su amigo. Relamio sus labios y asintió.

—¿Te refieres al joven Chinmin? —preguntó.

TaeHyung soltó una diminuta risa. Y es que de verdad le hacía gracia el lenguaje tan formal que YoonGi podía usar en reiteradas ocasiones.

—En serio hyung, sólo dile JiMin y ya, así pareces un vejete. —volvió a reírse, YoonGi desde su asiento apretó sus labios por la vergüenza.

—Es costumbre, tú déjalo pasar. —volvió a ver su tarea con las mejilla rojas. —Y sí, he oído sobre sobre nuevo gracias a Chanyeol.

—Chanyeol, eh. Bueno, él es fácil de reconocer, es el único chico teñido de aquí además de Kai. —Yoongi abrió un poco la boca, pero rápidamente asintió y volvió a ver su cuaderno.

—He escuchado de él, —afirmó. —metido en drogas, padres mafiosos, y otras cosas más. No creo mucho en los rumores.

Se encogió de hombros, TaeHyung lo miró de reojo, había algo en sus ojos que a YoonGi lo hizo dudar, su amigo era muy obvio cuando quería decir algo, literalmente sus ojos te lo gritaban, y en esa mirada intensa había un "yo sé algo más que tú" escrito en cada retina. Soltando su lapicero negro y dándose apenas la vuelta enmarcó una de sus ceja en busca de respuestas. En di lenguaje un: "bien, lo entendí ¿Qué se supone que sabes?"

—Oh, esta vez no es nada así..—TaeHyung al entender sólo una risa. —Pero hyung, aveces es bueno hacerle caso a los rumores.

—¿Hechos?

—Ese Jimin ya hizo uno que otro desastre aquí... Desastres confirmados. —agregó, y sólo ahí se volvió a ganar la atención de la mirada muy escéptica de YoonGi.

TaeHyung lo sabía, los hechos daban un giro enorme con su mayor, él era un hombre de realidades antes que chismes.

—Te escucho. —susurró, e hizo que la sonrisa de TaeHyung se tornará más divertida.

—Se trata de un escándalo que tuvo en frente del pasillo de las chicas con una monja. —contó, y como el buen chismoso que es estaba haciendo una especia de mímica detallista. —El pleito empezó porque la madre superiora quería obligare a teñir su cabello a negro, a lo que el tal Jimin alegó que, si bien soportaba usar ese traje ridículo de velorio y ese peinado de pingüino Marinela —Yoongi soltó una risita que comprimio con sus labios. —Ni en sus más mugrosos sueños se iba a teñir el pelo, y le dijo “vieja piruja”.

Yoongi abrió su boca y su mandíbula colgó.

—Oh...

—La hermana Hwan lo hizo sembrar y recoger todas las semillas del campo Este y Noroeste. Incluso cavar y sacar las raíces de las plantas que se marchitaron con sus manos, sin ayuda de otros utensilios. —contó con una mueca en sus labios y los ojos llenos de desagrado.

Min no pudo evitar sentir un sentimiento de empatía llenar su pecho hasta colmar en su garganta.

—Sus manos debieron quedar horrible.

—Lo hicieron, —aseguró. —Como los campos están cerca de las habitaciones de las chicas Sophie dijo que logró ver sus manos sangrando mientras se las enjuagaba en el baño cercano, algunas heridas estaban infectadas y hasta parecían abrirse más cada vez que les pasaba jabón. —inconscientemente Yoongi entrvero sus dedos y un punzón se instaló en la punta de sus yemas. —La hermana Hwan le dijo que curaría sus heridas y le quitaría el castigo con la condición de que aceptara volver al negro.

—No me digas que él siguió siendo necio después de eso. —la mirada de Taehyung afirmó sus dudas.

—Por lo que sé aún está con ese color casi rojo y sigue cumpliendo su servicio este mes.

—¿Y sus manos? Sería negligencia del internado si algo le pasa a ese chico. —exclamó con un tanto de preocupación, en sus cejas fruncidas se podía denotar el desacuerdo.

—Según los rumores las hermanas no tuvieron más remedio que curar las heridas antes que cualquier cosa pase, pero sigue cumpliendo con su castigo y negándose rotundamente a teñirse.

—Que chico más necio. —Yoongi frunció el ceño. —Hacerse tanto daño por un capricho, es inimaginable. —negó para sí mismo, cerrando su cuaderno bajó la mirada del menor.

Que como si de perlas se tratarán brillaron emocionados.

—¿Ya terminaste, Yoon hyungnim? —preguntó en un tono excesivamente meloso.

Yoongi prácticamente pudo oler ese interés. Como última cosa se limitó a bufar y apartar sus útiles para ir acomodando cada uno de ellos en fila.

—Si te llegan a atrapan, vas a hacer mis deberes por un mes entero, Kim TaeHyung y esto no es sólo una amenaza. —dijo mirándolo mal, TaeHyung sonrió en grande asintiendo repetidas veces.

—Eres el mejor. —se lanzó para abrazarlo, Yoongi fue más hábil y se movió. La cabeza de Taehyung sonó cuando golpeó la madera. —¡Hyung!

—Si ya sabes, para qué intentas. —sacudió su impecable camisa blanca y elevó una ceja al verlo. —¿Vamos o seguirás haciendo drama?

—Ahg eres taann malo hyung. —hizo un mohín, comenzando a caminar con un chichón emergiendo.

El plan era muy sencillo, YoonGi tenía una agilidad considerablemente buena, por lo que él era el que saltaba desde el balcón hasta el árbol viejo para asegurarse que nadie este y las luces de las monjas ya estén apagadas, la primera vez que hizo algo como eso fue hace casi un año cuando a Taehyung se le dió por ir a uno de los dichosos juntos empezó por los hermanos Lennox. YoonGi casi se muere cuando lo escuchó y por supuesto se negó rotundamente al inicio, sus palabras fueron: "¡Oh no! Usted esta demente si cree que yo le ayudaré con ese intento de motín"

Min YoonGi no era un chico desobediente, no le gustaba romper las reglas, le daba pavor ser castigado, ser mirado mal, ser juzgado, principalmente esa última, el sólo pensarlo le hacía sentir muy avergonzado e incómodo, sus manos sudaban y sus pobres labios terminaban hechos añicos juntos con sus manos que se rasguñan entre sí sin piedad. Vivió mucho ahí y es fiel conocedor de todo lo que pasa a su alrededor, quizás eso le haya ayudado a mantenerse firme hasta ese punto y no haya escogido el camino errado como otras personas.

Pero TaeHyung insistio día y noche, hora tras hora en cada oportunidad, jactancioso andaba diciendo que no se preocupara, que no era la gran cosa si no salían del parámetro que se imponía para los varones, YoonGi jamás cayó en su vil trampa y ni por un segundo dejó de mirarlo bastante escéptico e inverosímil. Hasta que llegó el día en que, en un arranque de emociones demasiado buenas terminó cediendo.

Y así llegaron a un modesto pero al mismo tiempo libertino acuerdo: él lo ayudaba a bajar pero no iba más allá del cielo. TaeHyung al volver tenía que menear la soga que ponían en las rejas del balcón, la cual anteriormente ya tenía una pequeña lata que les avisaba su llegada arriba. Yoongi se desvelaba hasta entonces y lo traía devuelta, algo simple pero efectivo, y sobretodo aprueba de tontos.

—Rompete una pierna. —sacudió la mano con una sonrisa cuando lo vió abajo de pie. Tenían la suerte de que era tan solo un piso de diferencia entre su cuarto y el suelo, y no dos o tres o cinco.

—Awww que lindo mi hyung. —se carcajeó bajito. —¿En verdad no quieres ir? Zack dice que esta bueno el junte este día.

—No gracias, mis padres me matarían si tengo un reporte en mi expediente, y además, no quiero que las que las hermanas me hagan algo. —un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza. —No, no es lo mío.

TaeHyung lo miró pasible, con una mueca de gracia en sus labios.

—Bien, adiós hyung, si te animas bajas. —le meneó la mano y comenzó a correr.

Aunque el mismo TaeHyung sabía que primero podía morir antes de ver a YoonGi romper una regla solo, era imposible e impensable que él lo hiciera.

Yoongi lo observo irse desde el balcón, soltó un suspiro y en silencio empezó a pedir por la seguridad de su amigo, aferrándose fuertemente al cemento con el que los barrotes fueron hechos, cuando su oración finalizó miró al cielo estrellado con un pizca de inquietud.

—Cuídelo usted señor, que yo no puedo. —murmuró con suplica y anhelo, antes de soltarse e ir hacia dentro.

Al llegar observó su alrededor y suspiró.

—A ver, a ver ¿Dónde me quedé? Ah sí, hay que ponerse la pijama. —tranquilamente se dirigió al cuarto de baño.

Casi 30 minutos después salió de la ducha, bien bañado y con sus dedos algo arrugados por el agua. Agarró una pijama azul marino que sus padres le habían enviado hacia poco menos de un mes y la colocó con el cuidado que solía tener para no dañar su ropa, la tela de algodón le gustaba por lo que suspiró contento. La verdad es que tenía sueño, por naturaleza propia siempre considero que dormía más que el promedio de las personas, pero esos días llenos de exámenes eran los más pesados. Su cerebro dolía y le pedía urgentemente un poco de descanso y unas horas de sueño reparador.

Por eso cuando llevaba unas treinta páginas de avance de su libro de biólogia y había dado un gran avance al resumen del mismo se quitó sus lentes y los guardo en su cajita.

De su cajón sacó un despertado que tenía desde sus siete años de edad, el ruido era suficientemente alto para despertarlo y a la vez bastante bajo para no perturbar el sueño de los demás. Siempre tuvo el sueño ligero así que no había mucho problema.

Miró el reloj que tenían al lado de sus camas, 23:45 «Omo, ya es muy tarde» bostezo.

—A lo mejor está aquí a las una y media. —murmuró para sí, y lo puso para esa hora. Apagó su lámpara y con cuidado posó su rostro completo en la almohada.

Pero su linda siesta no pudo ser, porque —a percepción de Yoongi— casi cinco minutos después un ruido espantoso le estaba dando problemas. «Ahg, es Taehyung» pensó adormilado, levantarse lo sintió un sacrilegio, la cama parecía pegada a su cuerpo entero y le negaba soltarlo. Caminar fue más fácil, aunque el piso casi helado dejaba mucho que desear a su gusto. Apenas y podía ver una pequeña línea de suelo, después todo se lo dejaba a su dormida cabeza.

—Oh mierda. —sus sentidos detectaron una voz aguda extraña.

Paró sus pasos antes de llegar al balcón.

«¿Logró subir? ¿Con esos brazos de hilo?» ¡Eureka! Ya no tendría que esperarlo, eso lo hizo sonreír.

—Oh por la purísima mierda.

«Un segundo...» de repente algo olía malísimo ¿Desde cuándo Taehyung tenía la voz tan aguda? Mejor aún ¿Desde cuando ese intento de chuchio decía malas palabras?

Yoongi abrió más los ojos, y está vez ladeó la cabeza al notar que había algo ahí moviéndose peor que un gusano. Bueno, eso era más normal en su compañero.

«Pero aún así»

Las cortinas de seda casi transparente eran lo único que lo separaba de saber lo que atrás de ella ocurría. Y seguía oyendo maldiciones, aún no estaba en sus cinco sentidos pero poco le importo cuando decidido avanzo hasta el balcón y salvajemente tiró para el lado derecho lado las finas telas.

La cortina se desvaneció en su lugar una persona de carne y hueso dio lugar.

Sólo una cosa pasó por su cabeza «Él no es Taehyung»

—Pe-... —tragó grueso, sus ojos estaban dolosamente abiertos y absortos mirando fijamente la cabeza naranja como mandarina que tenía en frente. Bajó los ojos «sangre... ¡¿Sangre?!» —¡¿Pe-pero qu-

Ese tal y cuál se lanzó encima del suyo tapando su boca mientras caían al helado suelo, Yoongi no tardó ni dos segundos en sentir tres cosas: dolor en la espalda, sabor a sangre ajena y la gran necesidad de patear a alguien.

—¡Carajo! —gritó el otro en un susurro cuando un punzón en su entrepierna le arrebato hasta las ganas de vivir. En efecto, Yoongi lo tiró al descuide al otro lado de la habitación y se corrió para atrás casi desesperado huyendo de ese cuerpo extraño. —No grites... Oh mierda. —ese ser se retorció tocando su miembro que había sido brutalmente pisoteado.

—¿Qui-quién es usted? —preguntó totalmente fuera de sí.

Decir que Yoongi estaba aterrado era no conocerlo, Yoongi no sentía miedo, sentía algo más allá de eso. Para empezar estaba sorprendido, shockeado, sus ojos no daban tregua a comprobar la veracidad del asunto y por supuesto, por un segundo tuvo ganas de chillar como desquiciado.

Tragó duro, el ovillo seguía pegado al suelo y puede jurar que oyó lastimeros jadeos, por supuesto, se necesitaba ser inhumano para no saber qué era un golpe ahí, eran como juntar todos los males del mundo en un sólo cuerpo. No había "pero" que valga.

—¿Está... Bien? —se acercó un poquito, casi de nada, el bulto seguía hecho un bulto en el suelo tocando sus genitales.

《Quizás... ¿Exagere un poco》

—Ah... Mierda eres un bestia. —el chico se dió la vuelta, estando boca arriba respiró hondo.

Yoongi no sabía qué hacer, había un hombre, —eso quedó muy claro—en el suelo de su pieza y estaba con un olor a sangre demasiado prominente para su sensible olfato. Sus ojos silenciosos se fueron más abajo, se abrieron con horror cuando notó el sangrado en su costado.

«Esta herido»

Tragó saliva con la fuerza suficiente para hacer un pequeño sonido a paso lento se acercó poco a poco, él no lo podía matar ¿Verdad? Miles de escenarios contraproducentes aparecieron fugaces en su mente, YoonGi apretó sus labios en una fina línea y negó alajando esos males, si algo pasaba iba a golrpear y gritar.

Con un respiro de fé se dirigió rápidamente hacia un pequeño mueble al lado de su cama, de uno de los cajones tomó un botiquín de primeros auxilios que tenía guardado al fondo.

No lo pensó mucho y se acercó al extraño con el temblor en sus manos y la incertidumbre clavada en su pecho.

—Di-disculpe. —rezó porque su voz no se apague y poco a poco se arrodilló enfrente al encapuchado que continuaba como uno más al suelo, titubeó pero finalmente acercó la punta de sus dedos hasta el hombro cubierto de una capa negra, el mínimo roce le erizo toda la piel.

《Sigo vivo, eso es un alivio》pensó YoonGi.

—Por favor, necesita levantar su herida.un poco. —lo removió con suavidad marcando cada jalón. Yoongi entro en un mini pánico al recibir un jadeo repentino y lastimero, y como rayo dejó de tocarlo. —¿Pu-puede moverse usted solo?

No recibió una respuesta, a cambio el chico se levantó, o al menos trató hasta sentarse, Min notó que respiró hondo y suficiente para llenar sus pulmones. Se acercó un poco para ayudarle sin embargo el encapuchado elevó su barbilla.

Y su propia respiración se cortó cuando un par de ojos negros como como carbón se fijaron y colocaron encima de él, por la capucha larga apenas eran visibles gracias a la pequeña luz de lámpara, pero eran salvajes, malditamente salvajes y agresivos, similares al de un león que está preparado para atacar en cualquier segundo. Incluso se vió en la necesidad de alzar un poco las manos mostrando que no traía nada más que no sea con fines de salud.

Sus pupilas no se despegaron de aquella intensa noche feroz que se negaba a abandonarlo.

—Soy Yoongi... Min Yoongi. —se presentó con una corta reverencia de cabeza. —Y estas en mi habitación. —los ojos del encapuchado estuvieron un par de segundos sobre él, para luego pasarse a su lado, explícitamente en la caja con cruz roja, al notarlo volvió a hablar. —Es un botiquín... Estás sangrando.

Otro silencio fúnebre al momento. Él se quedó callado, mirándo a YoonGi fijamente, el Min jadeo desconcertado por la fea lámpara que no lo dejaba ver del todo su cara, porqué estaba en desventaja. De verlo tal vez podría ver sus expresiones, y así saber qué diría, apretó sus labios.

—¿Sabes?

Una corta pregunta que conllevó una gran acción. Yoongi sintió calma, una extraña calma embargando su ser y calmadamente asintió.

Sus manos se repartirán en la herida, la noche era totalmente calmada y apenas podía ver algo por el desgastado foco, el olor a incienso se repartía por todo el lugar, agradable por ese toque a lavanda que solían colocar un par de manos viejas y arrugadas.

La luz era poco visible, pero suficiente para saber lo que hacia con el cuerpo masculino en frente suyo y no estropearlo, la tez del encapuchado de pantalones negros se contrajo cuando YoonGi tocó con suavidad cerca de de cadera izquierda. Min  tenía dos cosas que decir al respecto: asombrosos abdominales, y que tenía curiosidad. ¿De qué? No lo sabe con certeza, sólo está ahí viviendo junto con el encapuchado.

Eso con un poco de todo que a fin de cuentas sabe a nada. Y la nada a su parecer intelectual y curioso; es desagradable.

—¿Puedo saber saber se hizo tan horrible herida, señor? —preguntó sigiloso.

Yoongi no lo vió, pero supo cuando esos semejantes a un león a sueldo estaban posados encima de él. Está vez no sintió que trago grueso, muy al contrario, alzó su cabeza un segundo buscacando hacer contacto.

Su garganta se seco, apretó su labio contra sus dientes y ladeo su cabeza.

《¿Acaso no es...?》

—¿Necesitas saber? —su voz delicada y levemente fría delató que no quería preguntas, y que por su bien era mejor quedarse callado.

《Oh... Lo es》

YoonGi se tragó una pequeña risa y asintió.

—Tiene usted razón, caballero, aún así sugiero que sea más cuidadoso con su cuerpo, y sobretodo con esta zona... —sus dedos acariciaron cerca del abdomen, la piel se contrajo ante su tacto y el encapuchado ahogó un jadeo. —Créalo o no su incidente causo daños severos en su costado, deberá cambiar con regularidad la gasa que le coloqué y rociar con generosidad alcohol yodado, ayudará a la cicatrización rápida y limpia. Oh, también cuide mucho las acciones bruscas y todo lo relacionado con la fuerza bruta, al menos por una semana, después de un mes usted estará libre de todo cuidado médico. —aconsejó mientras que delicadamente pasaba la última gasa y cubría su piel mallugada.

El encapuchado lo miraba extraño, la situación en sí lo era. A los ojos del invitado tenía a un chico en pijamas encima de él curando sus propias heridas sin una explicación más allá que ¿Solidaridad? Él no sabe, pero ese de rasgos gatunos está con esmero sanando sus tonterías y aconsejando.

«¿Idiotez o exceso de amabilidad?»

Incluso se le hace ridículo que ese peli-negro le ayude. Pero ¿Pero qué? Él sabe que hay un pero oculto en el hecho conciso, una explicación creíble al intenso sentimiento que le obliga a no dejarlo de ver a YoonGi.

—¿Por qué? —preguntó finalmente.

Los ojos de Yoongi se alzaron tranquilamente para posarse encima de los del chico no tan extraño.

—Bueno, la herida se podría abrir y-

—¿Por qué ayudas a un desconocido? —interrumpe, comiéndose ese ¿Eres idiota? Extra a su oración.

—Ah eso. —YoonGi sonrió calmado. —Usted lo necesitaba.

«En definitiva es un tonto»

—Eso no es suficiente.

—Para mí sí. —Yoongi acarició una última vez ese lugar para tomar la punta del abrigo que anteriormente había sido subido y fue tapando la herida poco a poco. —He terminado.

Anuncio y se levantó para apenas dar un par de pasos, con la mirada inquisitiva del encapuchado persiguiendoló.

—¿Quiere agua, señor? —volteó a verle, tomó ese silencio como un sí y se dirigió al lado de Taehyung, por cosas de la vida sabía que ahí había agua que él se guardaba, Taehyung tenía una manía extraña de tomar agua en la madrugada, ese era su lugar de escondite. Giró con dirección a su cama, el chico tenía sus pies fuera pero su cuerpo dentro y por comodidad una almohada en su cabeza. Seguía sin ver su rostro, mas ya no lo necesitaba.  —Tome. —le pasó, como espero él la tomó y seguido oyó un par de “glubs” luego la botella volvió a sus manos.
—Gracias. 

—Esta bien, no hay que agradecer, si vive aquí, algo debemos ser después de todo ¿No, señor extraño de la madrugadas? —se giró sobre sus talones.

—¿Madrugadas?

—Sí, ya sabe señor, porque le encontré en la madrugada como a la luna. —se encogió de hombros dando la vuelta.

—Me llamo JiMin.

Yoongi detuvo en seco sus pasos.

—¿Jimin?

—Park JiMin. —aclaró lentamente, como si supiera lo que causaba.

Yoongi se quedó callado, no había que ser muy listo para saber a qué se refería, o más bien a quién y por qué. Park Jimin, aquel nombre que había escuchado tanto los últimos días. Pero pese a todo Yoongi seguía pareciendo normal, ni siquiera lo miró de reojo o algo, sólo se encogió de hombros.

—Bien, señorito Park. —susurró por fin, y tiró la botella encima de la cama de Kim, bien cerrada claro está, luego se dió la vuelta. —Park Jimin o no, debería cuidar su salud y ser más consciente. Eso no es ningún chiste.

—¿Qué?

—Usted sabe lo que pienso, arruina desayunos. —esta vez fue el turno de JiMin que se quedó con los ojos exaltados. Yoongi no pudo evitar reír bajito. —Por favor  joven Park, no esperara que no conecte cables. Sé reconocer las voces. —tomó asiento en su cama al lado del herido.

—Ah. Que fastidio, no tenías la expresión que quería. —chasqueó la lengua negando tal mocoso.

—¿Entonces, usted sabia que este era mi cuarto? —interrogó con curiosidad YoonGi.

—No tenía ni puta idea. —respondió con sinceridad.

—Bueno, eh... ¿Está bien si le hablo de tú?

—Estaba a punto de preguntar por qué carajos hablas como mi abuela. —refuñó, a lo que el peli-negró soltó una diminuta risa.

—Gracias por el permiso entonces, me alegro que hayas entrado aquí, JiMin por lo menos tus heridas están bien. —asintió para sí mismo. —Aunque a serio deberías tener cuidado con eso. —apuntó su herida.

JiMin rodó sus ojos.

—Sí, sí, sí, lo tendré.

—JiMin, yo sé que no debes hacerme caso pero-¡Oye! —se sobresaltó cuando el otro se empezó a levantar. —No te levantes. —el contrario rodó los ojos exasperado y continuo. —¡JiMin! —reclamó parándose a su lado.

Frunció su ceño notablemente cuando el otro omitiendo sus advertencias de igual se levantó.

—Me tengo que ir a mi habitación ¿O qué? ¿Me vas a dejar dormir aquí? —exclamó colocando su mano vendada en su abdomen. La mirada de YoonGi se acentuó hay asustado.

—Pues... —apretó su labio. —Mi compañero te tiene miedo. —sunio sus ojos hasta dar con los de JiMin, y con determinación dijo.—Pero aún así dejarte ir así sería negligencia mía.

Jimin por primera vez alzó una ceja considerablemente.

—¿Negligencia...? —murmuró incrédulo. —Tú en serio eres... —suspiró llevándose una mano a su frente,a situación lo tenía raro. —Mira Yoongi, yo no entiendo tu... ¿Simpatía? La verdad no sé, pero puedes guardarte todo ese rollo, metertelo por donde no te alumbra el sol y dejarme salir de una vez. —a mala gana comenzó a caminar hacia la salida.

—¿Dónde no te...? —rapidamente frunció el ceño y antes de dar otro paso agarró el hombro de JiMin. —Bien ¿Si quiera sabes cómo llegar a tu habitación desde la mía? —una sola pregunta que hizo a JiMin detenerse en bruto. —Entonces no, gran plan por cierto.

—No es como que haya previsto esto ¿Bien? Terminar en el cuarto de un loco por la comida tampoco me es agradable. —se dió la vuelta.

—¿Cómo que...? —exhaló aire. —Olvídalo, te ayudaré a salir. Tampoco quiero darle un infarto a mi compañero, pero será por la puerta. —apuntó a la misma, Jimin arqueó una ceja. —Te diré como llegar, dime donde está tu cuarto.

Ofreció sinceramente, el menor se quedó un silencio un corto instante, y luego chasqueó su lengua.

—Cuarto 957.

—Oh, es una gran ala del internado, recién construida hace un año, que suerte tienes. —comentó casual. —Sé como llegar allí, es bastante fácil.

Jimin se quedó expectante ante sus palabras.

—Debes ir escaleras arriba dos pisos y girar a la derecha, ahí se hicieron las nuevas habitaciones.  —Yoongi camino hacia él. —Y por las monjas no te preocupes, ellas nunca pasan por aquí.

—Por eso tu compañero se escapa cuando se le viene en gana. —agregó furtivo, Min se encogió de hombros prefiriendo no hablar de su amigo.

—Aquí tienes. —antes de salir tomó tomó botiquín de primeros auxilios y lo extendió en las manos del otro. —Es para que te cures tú mismo —el peli-naranja se quedó brevemente mirando sus manos. —a no ser claro que quieras darle explicaciones a las monjas. —rapidamente fue tomado con algo de torpeza por sus manos llenas de vendas.

—Quiero irme ya. —JiMin declaró.

—Bien, bien. Vamos entonces. —asintió, y caminaron hasta la puerta. —Andando.

—No iras conmigo.

—Te dejaré en tu habitación, caíste en mi puerta así que eres mi responsabilidad por esta noche JiMin, y yo no soy ningún irresponsable. —respondió simplemente.

—No necesito que me cuidades, Min. —gruñó tal cachorro antes de salir tras él.

—A mi perspectiva, justo ahora sí lo necesitas. —se burló un poco de él, JiMin bufó con molestia.

《¿Quién demonios te crees, bastardo amable?》gruñó para sus adentros y se calló.

Caminaron con cuidado cerca del otro, YoonGi de a ratos le daba miradas furtivas. Estaba curioso, ese era el inicio y el fin de su repentinos cruces, y es que la llegada de JiMin a su cuarto fue tan repentina y alocada como breve, pero también algo ¿Agradable? Ver al chico con aires de rebeldía enfadarse por acciones o palabras sin sentido era un poco gracioso y hasta le causaba ganas de repetirlo y ser tan sólo un poco insoportable.

De repente sus fanales descendieron a sus pequeñas manos, aquellas que caían después de un abrigo ancho color madera con los botones abiertos y dejando así a la vista la poco ensangrentada camiseta.

La herida no era profunda, pero sí fina y hecha con experiencia. «¿Se habrá metido en una riña?»

¿Podrías dejar de mirarme como una rata de laboratorio? —salió de su trance con las fieras palabras de JiMin, que estaba con una expresión poco amable.

—Ah, lo siento, mi error. —volteó la cara, se dió cuenta que ya estaban en la entrada de la habitación. —Es sólo... ¿No me dirás qué pasó?

Jimin puso una de sus manos en su cadera con una leve gracia y se detuvo para mirar al techo un par de segundos.

—Claro. —accedió bajando sus ojos hasta dar con YoonGi, con una sonrisa de lado muy amablemente. —La próxima vez que nos veamos, te lo diré.

Yoongi abrió su boca para objetar, fue cuando Jimin se apresuró a entrar y le cerró la puerta en la cara, no hubo quien pueda decir algo.

Pero en vez del disgusto —que sintió por un segundo— no pudo contener la risa que salió de sus labios.

«Tal vez el sobrenombre de “chico problemas” no es del todo incierto»

Desde ahí corrió lo más rápido que pudo a su habitación. Cuando llegó sintió como una sentimiento de vergüenza invadir su pecho, pero rápidamente se negó a dejarlo seguir «no he salido por juerga» se dijo «era un chico herido, necesitaba ayuda» repitió.

—Vamos a pensar que no salí del cuarto nunca. —se convenció a sí mismo antes de comenzar a limpiar el pequeño desastre que armó por nada más.

Pero después de todo, debía admitir que quería volver a verlo, y tal vez poder tener una conversación más normal.

Quizá ser un amigo, o sólo un conocido.

¿Les gustó? ¡Espero que sí!🌟

L@s amo mucho ❤️

Por favor no olviden comer y dormir bien🍔💤

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top