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Vince maldijo mirando el televisor, cada vez que Brooks salía en un programa inevitablemente terminaban hablando de él, un mal presentimiento se asentó en su estómago mientras el presentador pasaba las tarjetas en sus manos. Luego de cinco minutos de charla inútil Vince comenzaba a relajarse, pero nadie se apiadó de él.
¿Ha visto el reciente ascenso de Vince McCarthy?
“Su última pelea estuvo increíble, ciertamente parece otra persona, debo retractarme de mis palabras”
Algunos piensan que esto se debe a una persona especial.
“¿Qué persona es capaz de levantar a alguien como Vince?”
Algunas personas nos han enviado fotos, hay varias hechas por periodistas profesionales, miremos la pantalla.
Vince vio en pantalla una escena conocida, eso había sucedido hacía un poco más de dos meses, pero no sabía que hubiese evidencia de eso. En la foto se veía a Vince acorralando a Cole, la foto no tenía demasiada calidad como para decir que de verdad fuera él por lo que no tenía valor alguno. Vince se sintió mejor, sin embargo, la próxima foto dejaba ver los rostros de ambos claramente, había sido de la noche que visitó la casa de Cole y el chico enojado lo tomó del cuello de la camisa. Vince estaba enojado de que sus momentos privados se filtraran con tanta facilidad, no quería imaginar lo que estaría sintiendo Cole una vez viera esto.
La próxima fue del beso que compartieron detrás del club, a parte de esa había dos fotos más, cole apoyado en la ventanilla de su auto, la comisura de su boca estaba ladeada mirando al conductor, a Vince le encantaría tener la foto como un recuerdo, pero no como esto, Vince por supuesto no podía verse en la imagen gracias al vidrio polarizado, la última fue en el hospital, estaban agarrados de la mano. Joder, cada momento entre ellos había quedado plasmado de forma burda en esas fotos, Vince apagó el televisor ofendido, no sabía cómo sentirse, pero Cole si sabía una vez entró por esa puerta. Su rostro estaba rojo de furia, Vince se acercó tratando de calmarlo, Cole lo empujó evitando que lo tocara.
— ¿Has visto esa mierda? Todos en la universidad me miraban extraño.
— Lo siento, se suponía que últimamente no había nadie siguiéndome.
— Dios mío, no puedo creer esto, hoy es el último día — Vince se congeló mirándolo con horror, no podía creer que acabase de escuchar eso.
— ¿Qué?
— Creo que me has escuchado — siseó con la mandíbula apretada, Vince negó.
— Cole, no creo que sea una buena idea.
— Lo prometiste Vince, no puedes faltar a tu palabra.
A Vince no le importaba quedar como un mentiroso si evitaba acostarse con él, Cole estaba muy enojado y Vince no creía que hubiese forma de escapar.
……
Cole apretó la mandíbula mirándolo, estaba tan cansado de que este hombre diera excusas cuando se trataba del trato que tenían. Cole lo acorraló contra la encimera de mármol, de alguna manera habían terminado en la cocina cuando lo empujó, Cole no estaba orgulloso de su comportamiento, Vince entrecerró los ojos.
— ¿Cuál es tu problema?
— No tengo ninguno — murmuró con la voz rota.
— Entonces ¿Por qué no quieres follarme?
— ¿Te estas escuchando?
— Estoy harto, no entiendo nada — Vince lo tomó de la ropa y lo acercó, su gruñido fue bajo y autoritario.
— ¿Por qué quieres tanto esto?
— Quiero cumplir con mi parte, como dije antes hoy es el último día — Vince sonrió y soltó su ropa.
— Sólo quieres cumplir ¿no?
— Si.
— Está bien, haré que cumplas con tu parte del trato, luego serás libre de una vez por todas — Cole no supo donde se equivocó, pero Vince estaba vibrando de furia, lo tomó de la muñeca y le dio la vuelta a la encimera.
Cole estaba confundido, pero lo comprendió una vez lo vio tirando todo lo que yacía sobre el mármol al suelo, la cocina fue un desastre en sólo segundos. Cole tragó, no quería a Vince de mal humor para hacer esto, lo más posible es que estando así de furioso le hiciera daño. Vince lo colocó contra la encimera, su espalda baja quedó directamente apoyada contra esta, Cole sitió los dedos de Vince abriéndose paso a través de su cabello, cerró los ojos esperando un jalón. El hombre no jaló su cabello en cambió lo tomó con finura y lo hizo subir la cabeza, Cole fue besado por unos labios cálidos y furiosos, por lo que el beso fue de la misma manera. Vince metió la lengua en su boca sin mucho miramiento, barrió el interior una y otra vez, para su sorpresa la brusquedad no evitó que Cole se excitara.
Vince le quitó la camisa y besó su mandíbula, le mordió el lóbulo de la oreja y mordisqueó su cuello, Cole gimió y se aferró a los músculos contraídos de su espalda. El boxeador no dio tregua, utilizó las manos para recorrer su espalda y se detuvo en su trasero, Vince apretó y a la misma vez mordió un pezón erecto, Cole jadeó y lo tomó del pelo. Vince retiró las manos de su trasero y de rodillas comenzó a desabrochar su cinturón, Cole estaba extrañamente nervioso a pesar de que ya habían hecho esto. La hebilla de su cinturón fue desabrochada con éxito y lo siguiente fue el botón, Vince bajó la cremallera sin tomarse mucho tiempo, Cole subió las piernas cuando se le ordenó, su pantalón también fue descartado en alguna parte del suelo.
Vince lo miró desde su posición en el suelo, sus ojos eran de un verde profundo, Vince le besó el ombligo y quitó la única prenda que protegía su pudor, el bóxer azul eléctrico cayó. Cole lo pateó sacándolo de sus pies, Vince tocó la punta de su polla erguida, su dedo índice tocó el líquido pre-seminal y lo deslizó por todo el tronco, Cole mordió su labio inferior. Vince se acercó tanto que podía sentir cada exhalación de aire caliente, su lengua probó el sabor tomando una pequeña gota, Cole se estremeció, el placer recorría cada terminación nerviosa con la expectativa y Vince aprovechó el momento para chupar la punta roja.
— Vince — el extraño gemido salió de su boca, Vince lo llevó más profundo en su boca y arremolinó su lengua.
Vince chupó una y otra vez con dedicación, llevándolo al borde y parando cada vez que iba a correrse, Cole lo miró con los ojos llorosos y Vince finalmente se apiadó de él, lo tragó lo más que pudo y por mucho que pidió que se alejara, Vince no lo hizo. El boxeador tragó, un poco se escapó de la comisura de su boca y Cole lo jaló hacia él, lamió su mentón y lo besó profundamente deleitándose con el sabor amargo de su corrida mezclado con el sabor de Vince.
— De espaldas a mí — murmuró Vince con la voz gruesa, sus ojos seguían de verde oscuro, pero a la misma vez tan fríos que lo hizo temblar, Cole no comprendió si fue excitación o miedo, bien podían ser ambas.
Cole le dio la espalda y se aferró al frío mármol, Vince tiró un recipiente de aceite que antes se había salvado sobre la encimera, el líquido se resbaló hasta gotear en el suelo y el fregadero, ahora Cole comprendía que había dejado el pomo ahí a propósito. Vince remojó su mano en el aceite y luego la llevó a su trasero, Cole se mordió los labios, uno de los dedos acarició alrededor antes de comenzar a abrirse paso. El dedo entró hasta el nudillo y Cole se estremeció, Vince besó su hombro y el medio de su espalda.
— Relájate — murmuró contra su piel, Cole pensaba que era muy fácil decirlo cuando no era él quien tenía un dedo en su interior, cerró los ojos y respiró hondo, Vince aprovechó el momento para ir más profundo. Cole estuvo tentado de pedirle que se detuviera, pero ¿Cómo podía hacer eso si él mismo lo había pedido con tanta insistencia? — Debería estar por aquí — murmuró Vince besando la parte de atrás de su cuello, su dedo se removió haciendo que Cole se sintiera extraño, pero en un segundo un gemido salió de su boca, este había sido hasta ahora el más vergonzoso.
Vince volvió a rozar, su polla se irguió con la estimulación, su cuerpo también se relajó instintivamente facilitando la entrada de un segundo dedo, para cuando fue el turno de un tercero Cole no podía más, su polla goteaba y el cosquilleo en su vientre se hizo intenso.
— Hazlo de una vez — gruñó.
— Aun no es suficiente, no sé si te has dado cuenta, pero soy más grande que estos dos dedos y a penas puedes aceptarlos
— Vince
— Como quieras — refunfuñó Vince buscando en el bolsillo trasero de su pantalón, tomó un preservativo y mordió la esquina del paquete de aluminio, Cole miró hacia abajo, sus manos desabrocharon expertamente el pantalón y bajaron el bóxer sólo lo necesario.
Cole no supo que lo decepcionó de esto. Vince se colocó el preservativo, tomó más aceite y regó un poco sobre su polla, luego volvió a meter dos dedos en su interior.
— Apoya los codos y relájate — Cole tragó apoyándose, con esta posición su trasero quedaba completamente expuesto y a su merced, pero ya había ido así de lejos, no le rogaría por parar.
Vince agarró su cintura y la otra mano ayudó a desplazarlo al interior, Cole dio un gemido y Vince se detuvo al momento, sólo había sido la punta y Cole estaba queriendo morir. Vince suspiró y le mordisqueó el cuello, Cole giró la cabeza y Vince tomó sus labios en un beso, su lengua se metió y a la misma vez la otra parte de su cuerpo. Cole dejó caer la cabeza sobre sus antebrazos, sus piernas temblaban y su trasero escocía, Vince besó su espalda, sus músculos estaban apretados evitando hacer algún movimiento.
— ¿Estas bien?
¡No! No estaba bien, esto era doloroso, sus ojos se llenaron lágrimas, Vince dejó más besos sobre su espalda, Cole estaba realmente atónito de que con lo enojado que estaba Vince tuviese tanta paciencia. Este hombre lo sorprendía cada vez más, Cole exhaló y levantó la cabeza, Vince se movió creando fricción, Cole gimió y aferró las uñas al mármol.
— ¿Qué tal? ¿Aún es doloroso?
— No
Vince resopló y se movió más rápido, las embestidas crearon un placer electrizante cada vez que tocaban ese punto en su interior, Vince siguió esparciendo besos por su espalda mientras se movía. Cole lloriqueó, todo el dolor se alejó dejándolo disfrutar de cada toque y embestida, Vince acarició su polla mientras la otra lo mantenía con los pies en el suelo. Cole estuvo ahí de pie hasta que sus extremidades dejaron de responder, su cerebro no tenía capacidad para pensar algo claro y sus ojos dejaron de enfocar por las lágrimas acumuladas. Sin poder aguantar un segundo más Cole se corrió manchando los estantes, Vince dio una última embestida y también lo hizo.
Cole se giró a tiempo para ver a Vince desechar el condón en un contenedor de basura, arreglarse la ropa y mirarlo, sus ojos seguían de verde oscuro.
— Ya has pagado tu deuda, no me debes nada.
Luego de esas palabras se fue dejándolo solo y desnudo en una habitación que no parecía tan oscura antes. El estruendo de la puerta cerrándose con fuerza sonó en toda la casa. Cole se mordió el labio comenzando a recoger su ropa.
Vince no volvió los días posteriores, sólo los muebles fueron cubiertos con una tela fina de color blanco. Cole se dio cuenta de sus sentimientos demasiado tarde.
Ya había perdido a Vince.
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