Capítulo 34.

—Tu madre va a pensar cosas que no son—menciona angustiado cuando no lo dejo bajar del coche.

Es irónico pensar que de esto la pondría mal cuando sé que al ver esto es una inmensa felicidad para ella.

—Tienes que ir a trabajar—le recuerdo y da un vistazo hacia mi madre quién esperaba de brazos cruzados. Noto como la manzana de adán de su garganta sube y baja—.Héctor te espera.

—¿Estas segura?—pregunta inseguro volviéndose hacia mi.

—Si—contesto totalmente segura con una ligera sonrisa. Con el deseo de confesarle de que desde hace mucho mi madre estaba esperando esto—.Todo estará bien.

—Mañana vengo hablar—se compromete y sonrío aun mas enfocada en sus ojos verdes, no puedo apartarlos. Tomo su rostro entre mis manos que aun temblaban por la emoción y lo atraigo hasta mis labios para sellar nuestros labios.

Pego un brinquito al sentir sus cálidas sus manos apretar mi cuello y siento sus labios sonreír al compas de los míos. Quería seguir besándolo y sé que él también porque en el instante que me alejo escucho un gruñido de frustración y lo entiendo. Ha estado esperando este momento desde hace tiempo que comprendo que se enoje.

Él siempre me ha dicho que se muere por mis labios y yo ahora puedo decir lo mismo, los extrañe aunque fueron pocas veces que nos besamos.

—Me avisas—asisto mientras lleva varios mechones detrás de mi oreja y cierro los ojos cuando me lleva hacia sus labios—.Me tenias loco, ¿sabias? no sabes cuanto soñaba con este momento, alucinaba con el día que por fin me dieras tu confianza y que no me pusieras mas condiciones.

Rio cómplice y pego su frente a la mía.  Siento fuegos artificiales a mi alrededor y cosquillas por todo mi cuerpo. 

—Ya no tienes porque seguir soñando Jack—le digo mirándolo fijamente con el corazón desbocado.

—No —musita y subiendo su mano por mi nuca aplasta sus labios con los míos y nos damos un profundo beso—.Fresa.

Carcajeo y le pego en el hombro. Mi madre aclara la garganta y recuerdo que sigue allí. Me despido haciendo nuestro típico saludo y me bajo del coche con su ayuda, le cierro la puerta y acaricio su mejilla antes de dirigirme hacia una cuestionable madre.

—Buenas noches—dice con asentimiento dirigido a mi madre y esta apenas lo determina, jack arranca en su honda pisando fondo y desaparece al final de la calle.

Miro a mi madre esperando su reacción y me sorprende lo que me dice a continuación.

—Hueles a humo de cigarro—dice y mis hombros decaen—.¿Dónde estabas?

Juro que esperaba otra cosa.

—En un billar.

—¿¡Billar!?

—Hay una explicación para todo esto mamá—digo torpemente intentado callarla—.Hablemos adentro ¿sí? Por favor.

—Melina...

—Mamá—le suplico con la mirada, un vecino ya tenia su cabeza fuera de la ventana—.Por favor.

—¿Qué hacías en un...—agrado los ojos en advertencia y le hago señas de que no estamos solas—...En un billar—baja el tono de su voz.

—Te lo explicaré todo —aseguro—.Pero vayamos adentro, ¿si?

—Espero que tengas una buena escusa— dice con un atisbo de sonrisa y siento mis mejillas arder. Finjo que no me doy cuenta y soy la primer entra a la casa.

***

Me encuentro en mi habitación y mi madre está en la cocina. Jack me escribió cuando tenia medio cuerpo fuera del dormitorio. Habían demasiadas emociones recorriendo mi cuerpo que solo podía expresar en una amplia sonrisa. Tengo muchas preguntas en cuanto a la reacción de mi mamá. Sé que se va poner muy feliz lo de Jack o quizás no, no lo sé, aunque el gesto que tuvo hace rato me dijo lo contrario.

Toca enfrentarla y ver qué sucede. Solo espero que esto no afecte mi relación con Jack.

Bajo la vista hacia la pantalla del teléfono y la despliego de bloqueo. Busco el chat y siento mariposas en el estómago al ver su mensaje.

Inepto: ¿Todo bien en casa?

Sí, todo bien. ¿Te dejan hablar en horas de trabajo?

Inepto: No debo, pero no podía quedarme con la intriga de saber que había pasado con mi chica.

Sonrío ligeramente y respiro hondo. Estoy hiperventilando.

De eso vamos hablar mi mamá y yo así que tranquilo y ponte a trabajar.

Inepto: Me cuentas que pasó. Por favor Ángel.

Está bien yo te aviso.

Me toma unos segundos poder ingresar a la cocina. Sé que me veo como una adolescente que le va a contar a su madre que tiene novio por primera vez. Pero es que no se como reaccionar porque hace años que no me sentía así. 

Lo había olvidado.

—¿Ahora si me puedes ir explicando por qué Jack te llevó a un billar?—inquiere apenas pongo un pie en la cocina.

—Jack encontró mi bicicleta—digo celebre y no cambia su gesto serio—.Me tenía una sorpresa.

—¿Y por qué un billar?

—Trabaja allí.

Asiste.

—Y con la ayuda de unos amigos de él pudieron encontrarla —prosigo y su semblante comienza a cambiar—.¡Estoy muy feliz!

—Pero esa felicidad no solo se debe a la bicicleta—dice suspicaz mis mejillas se endurecen y mi corazón se agita.

—Tú mismo te diste cuenta— evado la explicación.

—¡No puedo creerlo! — exclama eufórica y se levanta de la silla con emoción para darme un abrazo—. ¿Y cuéntame ya son novios? ¿Cuándo es la boda?

—Apenas lo estamos intentando.

Se ríe.

—Estoy feliz que finalmente te hayas decido—besa sonoramente mi cabeza y siento un aire helado en el estómago—.Todo será mucho mejor esta vez mi amor, ya lo verás, la historia no se va a repetir.

Doy un largo suspiro.

—¿Tú crees?

—Estoy segura —me limpio una lagrima que corre por mi mejilla—.Jack es diferente.

Sonrío y me llevo los dedos a los labios.

—Confía en mi.

***

Alguien detiene a mi andar sosteniendo mi codo en el momento me estoy dirigiendo hacia mi facultad. Iba a reaccionar pero unos brazos me envuelven y el olor de su perfume hace que baje la guardia. El regocijo en el estomago incrementa cuando deja caer perezosamente su cabeza en el espacio de mi cuello y hombro.

—Ángel.

—Inepto.

—¿A dónde vas tan deprisa?

—A conquistar el mundo —bromeo y se ríe.

—Yo soy parte del mundo y a mi ya me tienes mas que conquistado.

Rio bajito.

—Héctor me dejó salir a las tres de la mañana—informa aplastando sus labios en mi mejilla —. Debería llevarte más seguido a mi trabajo.

Dejo escapar una risita nerviosa cuando sus manos se apoderan de mi cintura para darme la vuelta. Mis manos se sostienen de sus hombros y las suyas mi sonrojado rostro. Jack me contempla unos instantes antes de unir sus suaves y exquisitos labios con los míos.

—¿Qué te dijo tu mamá? —pregunta después de culminar el beso. Mi mano busca la suya y sus dedos se entrelazan entre los míos.

Caminamos en dirección a mi edificio. Varios alumnados que nos encontramos en el camino se nos quedaron viendo y otros simplemente nos ignoraron.

—Le sorprendió cuando le dije que estuve en un billar.

—¿Te metí en problemas?

—Para nada, ella estaba feliz.

Se lleva una mano al pecho y sonríe aliviado, pero cambia drásticamente cuando pregunta por la opinión de mi papá.

—Todavía no está  enterado.

Pero supongo que a él también le gustará la idea. — pienso dentro de mí.

—Esta noche hablaré con los dos de lo nuestro —paso lento.

—¿E-esta noche?

—¿Por qué?—me mira — ¿Tienes examen mañana?

Niego.

—Entonces eso es un si —alzo la mirada y asiento antes su pregunta. Sus labios dibujan una sonrisa ladina que me hace estremecer el corazón de emoción. Sus dedos sostienen mi mentón entre sus dedos y lo eleva hacia arriba. Trago despacio con la vibración en mi pecho y cierro mis ojos despacio al sentir la presión de sus suaves labios.

—Jóvenes —no interrumpe la voz severa el profesor —. Esas escenas las quiero afuera de aquí.

—El pasillo es libre—jack lo enfrenta.

—Pero están en frente de mi salón.

—¿Su salón?— repite sonriendo irónico y aprieto su mano.

Los ojos del profesor bajan hasta mi dirección y me siento apenada por la manera en cómo me mira. Como si se decepcionara de mí.

—Por favor no en frente de mi clase—decrete dándole una última mirada a Jack y pasa por nuestro lado, con algunos de mis compañeros siguiéndole los pasos.

Jack rodea mi muñeca y jala hasta corriendo hasta esconderme detrás de la pared, que conduce a otro pasillo.

—Si no me dejan entrar al salón te mato— sonríe juguetón y roza levemente nuestros labios haciendo que me estremezca y no pueda seguir reprendiéndolo.

—Espero que sea a besos.

—Hablo en serio, Jack.

—Si pasa algo yo habló con él— dice despreocupado sosteniendo mi cintura. Sus labios capturan los míos y en el momento que mis manos suben hacia su cabello, mi teléfono suena en el bolsillo de mi suéter.

Jack golpea la pared molesto y masculla entre dientes un par de palabrotas.

Florencia: ¡Meli la clase va empezar, van a cerrar!

Salgo disparada y atravieso el pasillo corriendo a toda velocidad. El profesor me da una mirada de pocos amigos cuando ingreso y entre dientes murmura cierra la puerta.

Me regreso para cerrarla y mi cuerpo retrocedo sobresaltada cuando Jack aparece.

— Joven usted por favor vaya a su facultad— ordena obstinado.

Jack le lanza una mirada ácida y se vuelve hacia mi cambiando totalmente su expresión. Inclina hacia abajo la cabeza y captura mis labios, sin importar que estábamos siendo centro de atención.

—Te veo después — acaricia mi mejilla y da una última mirada al profesor antes de desaparecer de vista.

Todas las miradas se ciernen sobre mi cuando me giro y quedo frente a ellos. Aseguro bien la correa sobre mi hombro y subo los escalones sintiendo como me siguen los pasos. Ignoro sus miradas intrépidas y me siento al lado de Florencia quién luce tan radiante como siempre y me dedica una amplia sonrisa cuando nos miramos mutuamente.

***

Jack ingresó a mi salón al terminar la clase. El profesor se había ido y yo aún estaba dentro esperando que todos se marcharan para salir de última como siempre. Sentí que se detuvo el tiempo cuando su distinguida figura apareció bajo el umbral de la puerta. Algunos de mis compañeros lo saludaron y otros simplemente lo ignoraron. Subió de dos en dos hasta mi puesto y me saludó con un beso corto en los labios. Me pidió el bolso y se lo colocó adelante de su cuerpo, me ayudó a ponerme de pie y antes de cruzar su brazo por encima de mis hombros me regaló un corazón de papel.

—Te toca a ti contarnos tus experiencias.

íbamos en el auto retorno a nuestros hogares cuando Florencia y él tocaron el tema sobre su adolescencia. Me mantuve en silencio escuchando sus historias deseando que ninguno de los dos me preguntara algo sobre ella, pero totalmente difícil evadir algo que era obvio que me iban a investigar.

—Mi adolescencia fue aburrida así que no hay nada que contar— contesto a los dos— No salía a fiestas no tenía amigos y me la pasaba la mayor parte del tiempo sola—miento en cierta parte—. No tengo ninguna anécdota que contar están hablando con una completa aburrida.

Se guarda un breve silencio y el tema fue abordado por otro. Comentamos acerca de la última temporada de Lucifer y otras series que están a punto de estrenarse en Netflix, después de eso no hubo más charla y otra vez quedamos en silencio. Siento la mano de Jack apoyarse sobre la mía y sin mirarlo respondo entrelazando nuestros dedos.

—¿De verdad jamás tuviste amigos en la adolescencia? —guardo un mechón detrás de mi oreja y no le respondo. Sabía que él no me iba a creer—. Ángel, responde.

—¿Qué voy a responder? — pregunto haciéndome la desentendida.

—Tú me has oído.

—¿Para qué quieres saber?

—A mi cuesta creer que no hayas tenido amigos.

—¿Por qué te cuesta creer? — sigo preguntando intrigada.

—Porque siendo tu una chica tan inteligente y divertida no haya tenido un amiguito en su juventud, es difícil de creer—hundo mis labios y continúo evadiendo su mirada. Sé que no estoy siendo sincera, pero para que voy a decir quienes fueron mis amigos si jamás los tuve —. Comprendo lo de las fiestas, no ha todos los adolescentes por ley tienen que gustarle las fiestas pero que no hayas hecho un amigo durante la secundaria eso no lo creo.

— U-una vez alguien me dijo que era el ser más aburrido que podría existir en el planeta y por eso nadie deseaba ser mi amigo.

—¿Y quién el imbécil que te lo dijo? — pregunta disgustado y sacudo la cabeza al darme cuenta que había hablado demás.

—Pásame mi bolso.

—Ángel puedes confiar en mí.

—Jack mi pasado no es una historia linda de contar —analiza mi rostro con sus intensos ojos verdes.

—¿Y ese feo comentario es parte de ese pasado? — con dificultad contesto agitando la cabeza de arriba abajo—. Pues quien dijo eso es un completo imbécil, porque tú eres la chica más genial que conozco— afirma molesto y ahueca sus manos sobre mis mejillas para unir sus labios con los míos.

Sonrio bajo ellos y no reprimo el deseo de abrazarlo, no sé por qué él tardo en responder, pero supongo que debe estar perplejo, no me importa cuando le tome asimilarlo. Yo acabo de sentirme muy bien con esa afirmación tan sincera.

En la cocina estaba mi madre y ella por inercia mira hacia los pies del inepto cuando se acercó a saludarlo. Hace una exclamación que obviamente que él no logra entender y contraigo los labios para no reírme delante de él.

Ella lo saluda con un abrazo cariñoso y él le responde de la misma manera alargando una radiante sonrisa.

Jack estaba descalzo, antes de ingresar a la casa dejó los zapatos en la entrada. Tuve que hacer lo mismo para no levantar sospecha, lo había olvidado y si no es por él mismo se habría dado cuenta que le estaba tomando el pelo.

Cosa que seguiré haciendo, es divertido.

—¿Y cómo les fue hoy? —pregunta natural mi madre.

—Muy bien —responde Jack incómodo e inquieto por hablar —. Eh... me gustaría hablar con usted referente a lo de anoche.

—Ya mi hija me aclaró todo cariño no te preocupes—difiere mi madre.

—Me gustaría aclarar mejor—pide Jack—. Yo le prometí a su hija que conseguiría como fuera su bicicleta en el trabajo... mejor dicho en el billar tengo buenos amigos y...

— Cariño—interrumpe mi madre, reí en silencio viendo lo tierno que se veía tratando de explicar y me dirijo a la nevera —. Ya escuché suficiente no me expliques más nada.

—Pe-pero...

— ¿Te quedas a comer? —pregunta.

—Me gustaría, pero tengo que buscar a mi hermanita a su escuela—se niega notoriamente apenado.

—Está bien cariño no hay problema— Jack sonríe ruborizado y aliviado al mismo tiempo no puedo quitar mi mirada de él —. Y bienvenido a la familia.

—Gracias—sonrío abiertamente.

Ambos se despiden con un fraternal abrazo, mi madre siguió hacia la cocina y él tomó a Benji entre sus grandes brazos para mimarlo mientras nos dirigíamos a la puerta.

Lo acompañé hasta su auto teníamos las manos entrelazadas y me soltó para posarlas sobre mis mejillas, trago despacio cuando se inclina hacia mi rostro. Sus labios suaves me besan despacio, pero provocaron miles y millones de sensaciones por todo mi sistema.

—Esta noche nos vemos —asisto mirando sus nítidas esmeraldas. Sus dedos cepillan mi rostro y levantan suavemente mi mentón para besarme. Sonrió entre ellos mientras la emoción me atrapa y profundizo antes que nos quedemos sin aire.

—Hasta pronto.

—Hasta pronto Ángel— susurra cerca de mi oído en tono alegre estrechándome entre sus brazos. Mi sonrisa larga también expresaba lo feliz que me sentía y lo lindo que se siente estar acogida entre sus brazos—. Cuídate — su risa y la mía se mezclan cuando nos despedimos el típico saludo de hombres.

—También tu— concreto, satisfecha de habérmelo aprendido.

Jack me da otro beso corto y se da la vuelta para subirse en su viejo honda. Saboreo mis labios disimuladamente y hago un ademán con la mano para despedirme.

Su figura inconfundible desaparece de mi vista en cuestión de segundos después de lanzarme un beso al aire.

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