Capítulo 1 | Un día normal

10:00 am ~ MIE 4/11/2037 ~ University of California in L.A.

Suena la campana que da fin a la tercera clase, la cual estuve esperando por bastante tiempo, ya comenzaba a desesperarme la aburrida asignatura que me tocaba ver: Historia General. No es que no me guste la historia en sí, la culpa la tenía mi profesor: Mr. Nolan, un anciano cuya verdadera edad es un misterio para toda la facultad. En fin, la mayoría comenzó a salir del salón, el cual no era tan grande. Sus paredes eran de un cálido color beige con algunas franjas de color marfil; la cerámica del piso era de un color grisáceo claro al igual que el techo, solo que este último era un poco más claro. Algunos estudiantes se quedaron en el salón, debido a que tenían que hacer unas evaluaciones pendientes. Creo que al menos un par de ellos, no habían podido asistir, así que estaban presentando el examen por primera vez.

Empecé a caminar por la Facultad de Medicina de la universidad, la cual era realmente amplia. Al bajar las escaleras luego de salir de los edificios donde se encuentran los salones principales, hay un pasillo que lleva a un lugar abierto, donde a la izquierda está la cafetería y el comedor principal; a la derecha están los baños. Al seguir caminando hacia el frente se encuentra un pasillo abierto que lleva al gimnasio, a la izquierda de ese pasillo está la biblioteca, al seguir caminando por la zona amplia el pasillo se bifurca, por el camino de la derecha se llega al auditorio, hacia el frente queda el edificio principal de la entrada. Hay numerosas áreas verdes repartidas por todo el campus y una zona de estar que casi siempre está repleta de estudiantes, además del segundo comedor, mejor conocido como «El Nido», que algunos usan para comer. También está la gran zona de casilleros —la cual está en el pasillo que lleva al gimnasio—, la sala de profesores, el conjunto de oficinas y la sala del director —que se encuentran en el edificio principal de la entrada—. Mientras trataba de recordar cuál era la asignatura que tenía en cinco minutos, una voz proveniente de atrás llamó mi atención.

—¡Matt! —Christina me abrazó desde la espalda— ¿Te sientes psicológicamente preparado para...? —continuó diciendo Christina, ella es una de mis mejores amigas.

—¿El examen de Bioquímica? Sí... —hice una pausa— espero que estudiar toda la noche haya servido de algo.

—Bueno, no va a estar tan fácil, es de 50 preguntas.

—Sí, lo sé... Además, sabes cómo es Carolina con sus preguntas que dentro de ellas tienen preguntas con preguntas dentro...

—Sí, bueno... —ella hizo una pausa— Esperemos que tenga compasión y las preguntas del parcial no sean así, aunque es bastante probable. Pero, ahora que lo pienso no debería estar tan difícil, porque el contenido es fácil, Carolina dejó el más sencillo para esta evaluación, pasa que es muy largo —dijo Christina.

—En fin, si quieres nos vemos en el salón que tengo que buscar algunas cosas en mi casillero.

—Te acompañaré, no tengo nada mejor que hacer —dijo Christina, y al instante sonó el timbre de entrada.

—Sera mejor que nos apuremos, Tina —respondí. Solía llamarla así de vez en cuando. Era un apodo que le tenía desde que la conocí en el sexto grado de la secundaria.

Cuando llegamos al casillero procedí a dejar el libro y el cuaderno de Historia, luego agarré los que necesitaba y nos fuimos corriendo al salón, atravesando varios pasillos con el mismo color beige de las paredes del salón al cual nos dirigimos.

Mientras entrábamos al salón, la Profesora Carolina nos saludó amablemente, como de costumbre. Nosotros le devolvimos el saludo y nos sentamos en dos de los asientos que se encontraban vacíos, Christina se sentó justo detrás de mí.

—La evaluación será en grupos de tres... —dijo la profesora.

—Vaya, pero eso si es extraño viniendo de usted —dijo alguien.

—Tuve compasión con ustedes, pero aun así las preguntas están bien difíciles —dijo la profesora mientras buscaba la carpeta en donde debían encontrarse los exámenes impresos.

—¿Alessia, tú y yo? —preguntó Christina. Yo asentí.

Mientras nos organizábamos, la profesora estaba entregando los exámenes. Alessia me saluda al acercarse a nuestra mesa con una silla y, luego de una corta conversación, comenzamos a realizar el dichoso y tan esperado examen de Bioquímica, una de las materias que nos tocaba ver este año.

Como era de esperarse, las preguntas eran de esas preguntas que tienen preguntas con preguntas dentro, además habían preguntas de análisis puro, que no podías responder sólo con saber los conceptos, sino que había que pensar mucho para poder formular las respuestas. Qué bueno que Carolina no nos da psicología o algo por el estilo, no quisiera saber cómo serían esas preguntas de análisis. Para compensar el hecho de que las preguntas eran muy difíciles, el examen era en grupos de tres, algo muy raro viniendo de la profesora.

Sin más dilación, terminamos a tiempo la evaluación, a pocos minutos antes de que finalizara la clase.

—No estuvo fácil —dijo Christina. Alessia parecía que iba a decir algo, pero la profesora comenzó a hablar.

—Bien, los que ya terminaron pueden irse, debido a que el profesor Joseph, no podrá asistir.

—Vámonos —sugirió Christina. Alessia y yo asentimos, así que comenzamos a caminar todos juntos hacia la salida, hablando de esto y de lo otro, hasta que llegamos a la puerta principal.

—Mira quién viene allí, Lexi —dije, dándole un codazo amistoso a Alessia.

—Pero si es tu amor de verano —dijo Christina con una sonrisa pícara.

—Cállense los dos —dijo Alessia ella un tanto irritada.

Christina y yo saludamos a Albert como de costumbre. Alessia y Albert se quedaron mirándose por unos segundos, en los rostros de ambos se había formado algo que suelo llamar una "sonrisa boba".

—¡Ay, por favor! Ya bésense... —Rick se unió a nosotros con su típico tono jovial.

Él era un estudiante de intercambio que conocimos a principios del semestre pasado. Albert parecía querer asesinarlo con su mirada, Alessia se había sonrojado

—¿Qué? Se puede sentir la tensión sexual desde aquí —dijo Rick haciendo un ademán con sus manos.

—Ja, ja... Muy gracioso, Richard —dijo Albert.

—Lexi, ¿te quedarás con tu amorcito, no? —dije, sonriendo.

—Sí, esperaré a que Albert salga... —dijo Alessia sonriendo— Vamos a almorzar juntos.

—Bueno, nosotros sí nos iremos —dijo Rick.

—Los veo luego, chicos —Albert y Alessia se despidieron de nosotros. Hoy ellos no se habían visto debido a que vemos materias diferentes los miércoles, era de esperarse que quisieran pasar tiempo juntos.

Rick se ofreció a llevarnos a nuestras casas, usualmente Christina siempre me lleva a mi casa, a veces mi padre sale temprano del trabajo y pasa a recogerme, casi siempre vamos a algún centro comercial a comer pizza o algo así.

—Oigan... —Rick comenzó a hablar— ¿Qué van a hacer esta tarde?

—Probablemente me veré alguna serie en Netflix —dije.

—Hey, recuerda que tenemos que vernos esa serie vieja sobre viajes en el tiempo que me comentaste el lunes —dijo Christina.

—¿No quieren ir al cine a ver una película? —preguntó Rick.

—Oye sí, aún no he podido ver «Mobius Strip». Mi hermana ha estado recomendándome esa película desde que se estrenó hace dos semanas.

—Bueno, vayamos hoy a verla entonces... —dije, haciendo una pausa mientras sacaba mi teléfono— Les diré a Albert y Alessia para que vayan.

—Hay una función a las doce, otra a las tres y una a las seis —dijo Christina, mientras revisaba la página web del cine.

Continuamos planificando nuestra salida, hasta que llegamos a casa de Christina, acordamos ir a la función de las tres. Christina se despidió y nosotros continuamos hablando un poco, hasta que finalmente llegamos a la entrada de la urbanización en donde vivo.

—Gracias, Rick... —dije sonriendo— Nos vemos en la tarde.

—No hay de que, viejo —Rick me devolvió la sonrisa.

Decidí sacar mis audífonos inalámbricos de mi bolsillo y puse el reproductor en aleatorio para escuchar música mientras caminaba hasta mi casa. Umbrella de Ember Island comenzó a sonar a todo volumen, e inevitablemente, cientos de recuerdos invadieron mi mente. Esta canción me recordaba a cuando vivía en Pacific Palisades, recuerdo que Mackenzie, una de mis amigas de toda la vida, decía que ésta era "nuestra canción". Teníamos tiempo sin hacer nuestras típicas videollamadas, también tenía un par de días sin saber de mis otros amigos de la infancia, juntos tenemos un grupo en WhatsApp, en el que solemos hablar con frecuencia.

A pesar del suéter azul que traía puesto, había algo de frío en esa típica brisa de otoño, la cual daba avisos del pronto invierno que estaba a la vuelta de la esquina. Seguí caminando por la acera, con la ligera sensación de que alguien me estaba siguiendo, incluso pude ver uno de los arbustos moviéndose. Decidí ignorarlo y seguí avanzando hasta llegar a una pequeña escalinata que me llevaba hasta la entrada de mi casa. Entonces fue cuando me di cuenta que el que me estaba siguiendo era mi perrito, un pequeño Golden Retriver llamado Scott, lo saludé como de costumbre y le acaricié la cabeza.

Entré a la casa, cerrando la puerta con mi llave magnética. Me detuve unos segundos a observar la sala, cuyas paredes eran de color turquesa. Coloqué mi bolso en uno de los muebles de la amplia habitación en la que me encontraba y fui directo a la cocina. Observé a mi tío Joseph hablando con mi mamá, quién estaba sirviendo el almuerzo. Mis tíos estaban de visita, probablemente habían llegado esta mañana, luego de que me fui para la universidad.

—¡Hey! Parece que llegué justo a tiempo para comer —dije, y luego los saludé a ambos con un abrazo.

—Eso parece, Matty... —dijo mi madre.

—Que no me digas así, mamá —dije de mala gana, mientras salía de la cocina.

Caminé por mi casa, era bastante amplia, tenía dos pisos, un ático y un sótano. Subí por las escaleras que llevaban al piso de arriba y entré en mi cuarto, el cual es de paredes azul oscuro, con franjas negras, la cerámica del piso es negra, y el techo un azul un poco más oscuro que el de las paredes. Me recosté del umbral de la puerta cruzado de brazos al observar a Rose y a Richie, mis primos menores, estaban jugando en mi PS7.

—¿Con el permiso de quién están usando la consola? —pregunté, fingiendo estar molesto.

—¡Matt! —ambos salieron corriendo a saludarme, realmente extrañaba a estos dos pequeños.

—¡Le gané a Rose!

—¡Fue sólo una vez! —protestó ella.

—¡Pero te gané! —Richie le sacó la lengua.

Salí de mi habitación negando con la cabeza, esos dos no iban a cambiar. Mientras bajaba las escaleras, me llegó un WhatsApp de Christina, pude reconocer que era ella debido al sonido personalizado de la notificación.

"Te pasaré buscando a las 2".

Le respondí inmediatamente luego de leerlo.

"¿El auto ya está listo?"

Terminé de bajar las escaleras y fui a la cocina para buscar mi almuerzo, spaghetti con vegetales en salsa, ensalada cocida y un batido de fresa. Mi mamá y el tío Joseph estaban viendo una película en la sala, yo subí nuevamente a mi cuarto para comer, al llegar vi que Christina me había respondido.

"Sí, me acaban de avisar que mi bebé ya está listo. Luego de comer, mi mamá me llevará a buscarlo, entonces pasaré por ti."

Le respondí a Christina con un sticker, y entonces comencé a disfrutar del almuerzo mientras veía un capítulo de una serie con mis primos.

Al rato, bajé nuevamente para lavar los platos, mi mamá estaba sirviéndose un vaso de jugo en la cocina.

—Mamá, voy a salir con los chicos en un rato.

—Bueno, ya sabes a qué hora regresar a casa... —dijo con una mirada de advertencia. Yo simplemente asentí.

Luego de dejar los platos en el lavatrastos eléctrico, subí a mi habitación para darme una ducha. Al salir, procedí a arreglarme para estar listo cuando Christina llegase. Me puse un pantalón negro, una camiseta blanca de manga corta y un suéter que era negro en la parte de arriba, degradándose hacia el color blanco en la parte de abajo. Estaba jugando en la consola con mis primos, cuando recibí un mensaje de Christina.

"Voy llegando".

Me despedí de mis primos, y bajé rápidamente las escaleras. Tomé un poco de agua, me despedí de mi mamá y del tío Joseph y finalmente salí de la casa. Luego de esperar un par de minutos en la entrada de la casa, pude ver el auto de Tina estacionándose justo al frente de mí.

—¿A dónde se dirige, joven? —dijo Christina. Ella había bajado la ventana del asiento del copiloto.

—Al centro comercial «The Groove», señorita —dije mientras me subía al auto.

Hablamos durante todo el camino, Christina también puso música desde su iPod, Youngblood de 5 Seconds of Summer comenzó a sonar a través de los altavoces del vehículo. No era la canción más reciente, pero esa era una de las bandas favoritas de Christina. Ella iba cantando la canción, se la sabía perfectamente, ambos cantamos juntos cuando llegó el coro de la canción.

—¿Esta es mi canción, ok? —Christina parecía realmente feliz.

Luego de poco más de media hora, finalmente llegamos al centro comercial «The Groove». Christina estacionó el vehículo y ambos bajamos del mismo, estábamos hablando de una película que ella había visto mientras caminábamos hacia el ascensor.

—Matt... —dijo Christina— ¿Viste la hora?

Teníamos poco más de tres minutos para llegar a tiempo, así que prácticamente estábamos corriendo hacia el ascensor. Recibí un mensaje de Rick, y lo revisé cuando estábamos por llegar a las puertas del ascensor.

"Ya estamos en la fila, apresúrense"

Como si el tráfico no hubiese sido suficiente para retrasarnos, el ascensor estaba fuera de servicio, y el otro estaba demasiado lejos. Así que teníamos que salir del estacionamiento subterráneo por las escaleras. Como no podía escribir mientras corríamos por las escaleras, le envié un audio a Rick mientras subíamos las escaleras, avisándole que ya habíamos llegado al centro comercial.

El centro comercial es bastante grande, y debíamos llegar en dos minutos al cine, que para nuestra mala suerte se encontraba en el último piso, ambos decidimos que lo más rápido sería atravesar el centro de la planta baja hasta llegar al ascensor que estaba al final. Llegamos al ascensor, Tina presionó el botón y en unos segundos, las puertas se abrieron. El ascensor ascendió, deteniéndose momentáneamente en el primer piso. Entró una chica un poco más baja que yo, un poco más pálida que Christina, de cabello negro, corto y ligeramente ondulado; sus ojos eran grises, eran realmente hermosos. El ascensor se detuvo en el último piso y los tres salimos. Ambos íbamos a paso apresurado hacia el cine, haciéndonos espacio entre el mar gente hasta que logramos visualizar a los chicos en la fila para entrar a la sala.

—Justo a tiempo —dijo Alessia mientras nos saludaba con un abrazo— como siempre.

Albert y Rick nos saludaron también, teníamos que esperar unos cuántos segundos, hasta que la fila empezó a avanzar.

Rick sugirió que nos sentásemos en una de las primeras filas, pero a ninguno nos gustó la idea, no queríamos salir de aquí con dolor de cuello, así que nos sentamos en la antepenúltima fila del centro. La película trataba de un pueblo mágico en donde vivían diversos tipos de criaturas, la protagonista era una chica humana, que vivía en el pueblo, todo empieza normal, pero los días transcurrieron y comenzaron a pasar cosas increíbles, la trama dio sus giros inesperados, fue muy buena la película.

La película terminó a las 5:25. Los créditos salieron y las palabras caían en la pantalla, nos levantamos de nuestros asientos y empezamos a salir de la sala del cine mientras hablábamos de la película. A Albert no le gustó el final, habían matado a su personaje favorito y andaba quejándose por ello. Alessia discutía con él, diciendo que era necesaria la muerte del personaje para el desarrollo de la protagonista; a Christina y a mí nos hacía gracia verlos discutir.

—En fin, dejemos de discutir y empecemos a actuar. Vayamos a comer helado, ¿les parece? —dijo Albert— La película me dio hambre —luego comenzamos a mirarnos entre todos dando señales de aprobación.

—Al fin se te ocurre algo productivo —dije entre risas, a Albert ciertamente no le hizo gracia.

Caminamos por el amplio centro comercial hablando de diferentes cosas mientras íbamos a nuestro destino, las chicas se detuvieron en varias de las tiendas a observar cosas que planeaban comprarse luego. Albert casi se cayó en las escaleras eléctricas y todos comenzamos a reír, la gente estaba observándolo raro. Lo de siempre.

—Yo compro los helados —dijo Christina sacando la tarjeta.

Los demás asentimos con la cabeza mientras caminábamos hacia la heladería. Alessia rompió el silencio comentando el sabor que iba a pedir, estábamos en el mostrador viendo los sabores y pensando en cual escoger. Esta heladería era realmente genial, no sólo por su gran variedad de sabores; había unos helados especiales hechos de yogurt que eran demasiado buenos, esta era la mejor heladería del lugar.

Como Christina iba a comprar los helados, se quedó en la fila para pedirlos, el resto de nosotros fue hacia una de las mesas que estaban desocupadas.

—No sé cuándo me acostumbraré a esos androides que sirven los helados —comentó Albert.

—Bueno, la heladería se llama «Creambot»... —dijo Alessia— Tenían que tener robots o algo.

Continuamos hablando durante un rato, hasta que Christina llegó con una bandeja en donde estaban los helados.

—Ya era hora... —dijo un desesperado Albert— Justo a tiempo.

—¿Justo a tiempo? —preguntó Rick con una ceja levantada.

—Es que a las seis es mi hora para comer helado... —respondió Albert. Yo levanté una ceja esperando alguna explicación lógica a la estupidez que acababa de decir mi mejor amigo— Literalmente, viejo. Siempre hay helado en mi casa, y prácticamente todos los días como helado a esta hora, que es cuando empieza mi programa favorito. Alexa siempre me recuerda.

—Gracias por las inteligencias artificiales, siglo XXI —dijo Alessia.

—Te va a dar diabetes si comes helado todos los días, Al —dijo Christina.

Cada uno de nosotros se tomó un momento para poder saborear su respectivo helado, es que eran realmente buenos.

—¿Hay algo para mañana Matt? —preguntó Christina, refiriéndose a si mañana teníamos algún parcial o algo por el estilo.

—No —respondí. Casualmente, esta semana ha estado bastante "libre" de evaluaciones, en comparación con las anteriores.

—¿Mañana no era eso del nuevo Club de Lectura? —preguntó Alessia.

—Ah, cierto... —dije— Es mañana, pero igual no es nada importante, además es opcional.

—Tienes razón... —dijo Alessia, pensativa— Ahora que lo pienso, no debería ir mañana.

—Si faltas, juro que te iré a buscar y te sacaré a patadas de tu propia casa —amenazó Christina.

—Como quieras... —dijo Alessia, de mala gana.

Estuvimos allí sentados hablando por unos minutos, hasta que Rick sugirió que fuésemos a caminar un poco, todos estuvimos de acuerdo. Duramos un largo rato caminando por todo el centro comercial, entramos en algunas tiendas, Christina se compró un collar, Albert le compró una pulsera a Alessia y estuvimos hablamos todo el rato, lo típico.

—Bueno, no sé ustedes, pero yo debo irme... —dijo Albert— El taxi que pedí ya está abajo esperándome.

Decidimos acompañarlo, salimos del C.C y nos despedimos de él en la entrada. Rick se despidió de nosotros poco después, Christina se ofreció a llevarme a mí y a Alessia, como de costumbre.

Alessia puso música en el iPod de Christina, algo que siempre solía hacer. Juntos íbamos cantando y hablando por el camino. Dejamos a Alessia en su casa luego de unos minutos, y seguimos el trayecto.

—Ellos dos se ven bien juntos... —dijo Christina— ¿No crees?

—¿Lexi y Al? —pregunté.

—Sí, desde la secundaria tuve la sensación de que ellos dos iban a tener algo algún día.

Luego de al menos veinte minutos llegamos a mi casa, me despedí de Christina y observé como su auto se alejaba. Caminé hacia la puerta y saludé a mi tío Joseph, quien estaba sentado en el porche de la casa, disfrutando de una taza de café caliente. Scott estaba sentado en su regazo tranquilamente, hasta que se lanzó hacia mi luego de notar mi presencia, yo lo cargué como de costumbre y lo llevé hacia adentro mientras lo acariciaba. Había llegado temprano, eran poco más de las nueve de la noche.

Saludé a mi padre, él estaba viendo televisión en el Smart TV que había en la sala. Subí las escaleras y fui al cuarto de mi mamá para saludarla, Rose y Richie estaban viendo una película con ella. Antes de ir a mi cuarto, bajé nuevamente para ir a la cocina, caminé hacia la nevera y presioné uno de sus botones, para que me sirviese un vaso frío de jugo de naranja, también agarré unos panes semidulces de la cesta y me hice una tortilla para cenar.

Subí a mi cuarto y me sentéfrente a la mesa en donde reposaba mi laptop, luego de encenderla entré en miFacebook para ver qué había de interesante, como siempre. Chateé un rato con Alessia,mientras revisaba mis notificaciones. También hablé un par de horas conMackenzie por videollamada, mientras veíamos una serie de Netflix que ella mehabía recomendado. Eran pasadas las doce de la noche cuando finalmente decidíirme a dormir, ya me había dado sueño, estudiar ayer hasta tarde había hecho delas suyas. Apagué la computadora, y me tiré en mi cama, sintiendo mis párpadoscada vez más pesados hasta que caí totalmente dormido.

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