Capítulo 9

-¿Que harás ahora? -pregunta el kaioshin al saiyajin-

-No lo sé, de todos modos voy a consumirme en mi enfermedad.

-Yo podría...

-Vegeta es el único a quien amo, así que no trates de hacer nada.

Goku corto la cabeza de Zamasu con su guadaña, pero el contrario no se opuso, sabía que no podía estar a lado de quién había robado su corazón.

El saiyajin abrió un portal con el anillo del tiempo y lo atravesó apareciendo junto a Vegeta y los demás.

-¡Kakarotto! -exclamo sorprendido Vegeta al ver al clase baja-.

-G~goku -Bulma camino hasta quedar frente al mencionado, pero este al verla hizo una expresión de enfado y trato de atacarla, pero fue detenido por el ángel-.

-No dejaré que te quedes así Goku.

Con un movimiento de su báculo, Wiss hizo desaparecer al menor, después de eso solo tomo a Bills del hombro y ambos se fueron de aquel lugar sin dar una sola explicación, ni siquiera se la daba al destructor quién le preguntaba que es lo que había hecho.

Al llegar a su hogar, el ángel se fue, entro directamente a una habitación, a la mitad de esta se encontraba Goku tras un cristal bastante resistente imposible de romper, el resto de la habitación no tenía nada.

-¡Wiss! ¿¡Que haces!? ¿¡Porque me haces esto!? -gritaba Goku con desesperación, comenzaba a asustarse al ver que el cristal frente a él no se rompía- ¡Wiss!

-No quiero que te lastimes a ti mismo matando a los que quieres, dije que te ayudaría, eso es lo que estoy haciendo.

-¡Déjame salir de aquí! -varias lágrimas salieron de sus ojos y se dejó caer de rodillas, parecía un pequeño niño que no sabía que hacer-.

-No hasta que encuentre una solución.

-Wiss...

Pasaron varios meses en los que Wiss volvió a buscar una solución para Goku, pero nada parecía tener resultado.

Vegeta llegó con él gracias a Shin, necesitaba respuestas, había estado mucho tiempo esperando a que Wiss le dijera algo, pero al no recibir respuesta decidió ir personalmente.

-Wiss, ¿Dónde está Goku?

-En un lugar seguro, no deberías preocuparte por él.

-Si me preocupo, yo lo amo, necesito verlo.

-No estoy muy seguro de que eso sea una muy buena idea.

-Por favor.

El ángel suspiro derrotado y guío a Vegeta hasta la "habitación" del pequeño saiyajin, este se encontraba sentado en una esquina ocultando su cabeza entre sus piernas. Vegeta observo que él tenía una cama y un sillón, al otro lado de aquella habitación había una mesa con varios libros.

-Le gusta que le lea, podrías intentarlo para ver cómo reacciona -después de decir eso, Wiss se fue dejando a la pareja-.

Vegeta suspiro nervioso y se sentó en la silla viendo los distintos libros en la mesa, tomo uno y trago saliva para después comenzar a leerle al menor.

"Nieva sobre Edimburgo el 16 de abril de 1874. Un frío gélido azota la ciudad."

El clase baja al escuchar aquella voz alzó la cabeza sorprendido y gateo hasta quedar frente al cristal posando sus manos en esta misma con una sonrisa en su rostro.

-Vegeta, viniste -dijo Goku feliz soltando un par de lágrimas-.

-Te extrañé mucho Kakarotto, no sabes cuánto, me has hecho mucha falta en todo este tiempo.

-Pero tu... quisiste cambiarme, realmente no te importó, te hubieras quedado con Black.

-Pero... al final seguí contigo.

-Y tú no lo sabías -su aura comenzaba a oscurecerse y su cabello cubrió sus ojos ocultando el gran odio que salía de ellos-.

-Lo lamento.

-Eso no basta -se levanta- me vengare, Vegeta. Vas a pagarme todo el daño que me has hecho.

En ese momento llego Wiss y se llevó a Vegeta de ahí antes de que pasara algo peor. Goku al ver que se había quedado solo, saco el anillo del tiempo de su cinturón, lo había ocultado para que Wiss no se diera cuenta que aún lo tenía consigo. Habrio un portal en el tiempo y entro en él sin dejar rastro.

-Sabia que eso no acabaría bien -dijo Wiss masajeandose la cien-.

-Lo siento Wiss, creo que lo he arruinado.

-Quizas no, es mejor que te vayas, yo arreglaré esto.

-De acuerdo, adiós Wiss.

El saiyajin se fue junto al Kaioshin de regreso a la tierra en un lugar apartado, ya que nadie sabía que él había ido con Wiss. Shin se fue a su planeta dejando al saiyajin solo... o eso pensaba él.

-Es momento de saldar cuentas, Vegeta -Goku salió de entre unos árboles sorprendiendo al clase alta-.

-Kakarotto... ¿P~pero como...?

-No puedes librarte de mí, mi querido Vegeta.

Antes de que pudiese reaccionar Goku dió un corte profundo con su guadaña en las rodillas del contrario haciéndolo caer al suelo.

-¿¡Pero que...!? -completamente sorprendido y aterrado- ¡Kakarotto! ¡Piensa bien lo que estás haciendo! -tratando de levantarse apoyándose en sus brazos-.

-Lo he pensado mucho ¡Cariño mío! -le da un corte en el estómago- sin mencionar que debí de haberlo hecho desde que nos conocimos.

-Por favor... no lo hagas -estaba completamente desesperado, ver al ser que amo por tanto de esa forma... simplemente no lo reconocía-.

-Es curioso, yo estuve en esa misma situación en la que no quería que me matarás. Quizás no lo conseguiste como debiste haberlo hecho... pero yo si lo haré.

Con su guadaña comenzó a rasgarle cada parte del cuerpo sin piedad alguna, parecía que con cada grito que daba Vegeta intencificaba cada vez más el grado de cortes, hasta que al final de una sola tajada arranco la cabeza del cuerpo del principe, ante esto solo se le escapó una risita y se arrodilló tomando la cabeza de su amado.

-Ya eres mío Vegeta, no serás de nadie más nunca. Nadie nos molestará de ahora en adelante, por eso nos iremos al futuro, ahí no hay nadie, nadie nos buscaría ahí -abraza aquella cabeza como si fuese su posesión más preciada- te amo Vegeta.

~•~•~•~•~

-¿Eso es todo? -pregunto Vegeta a la científica-

-Bueno -abre otro de los libros- la droga puede afectar demaciado al cuerpo, ya depende de todo lo que pase el portador. La locura puede volverse excesiva, a un nivel incontrolable.

-Crei que ya era incontrolable.

-No, se puede poner peor... "Si no eres mío, no serás de nadie".

-Entiendo... entonces ¿Kakarotto puede llegar a ese punto?

-Es poco probable, no creo que ustedes dos puedan llegar a tener un conflicto muy grande que lo haga enloquecer más de lo que debería. Se aman demasiado.

-Si... haría lo que fuera para que no sufra, siempre estaré para él, sin importar nada.

-Y si no es así... él buscará cualquier forma para que estén juntos sin que nadie los moleste, eso me preocupa.

-No creo que vaya a pasar algo tan malo. Ya lo has dicho, nos amamos mucho, lo amaría sin importar si llega a enloquecer -le muestra la muñeca dónde tenía una cicatriz- hicimos un lazo de unión que en mi planeta es muy valioso, no lo abandonaré por nada, ni por nadie.

Fin
GRACIAS POR LEER

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