Capítulo 4
Después de varias horas regrese al templo, pero al no encontrar a Black y Vegeta los busque en sus habitaciones, talvez fue una mala idea, ya que los encontré durmiendo juntos, sentía como mi corazón se oprimía al ver tal escena.
¿Porque él no me ama a mí?
No importa si está diferente, si está cambiando, si cada vez es menos inestable que antes, yo lo amo... pero Vegeta no, y aún así no quiere darse cuenta de que su relación no tiene futuro alguno.
¿Porque lo amo? No quiero hacerlo.
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—¿Están muertos? -obsevando dos cuerpos que parecían estar sin vida-.
—Si, los dos -viendo a un Vegeta shockeado-.
—Esta vez te esmeraste, nunca habías hecho algo como esto, parece toda una carnicería -menciona viendo cómo de aquellos cuerpos salían varios órganos y sangre- Pero... ¿Que hay de Vegeta? -voltea a ver al saiyajin que no se movía para nada-.
—No lo matare.
—¿Porque no?
— ...Lo amo...
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Quizás no debí haber preguntado... y... debí haberme opuesto, así... los dos podríamos haber estado juntos pero... ya es tarde... aún que... podría tratar de separarlos, lo que pienso que será difícil, Black es una sanguijuela pegada a Vegeta.
Salí de la habitación cerrando la puerta, pero escuché que alguien volvía a abrirla, era Vegeta, ambos nos sorprendimos al vernos, pero a la vez comprendimos que debíamos hablar, así que fuimos al gran comedor, prepare un poco de té y nos servimos, después nos sentamos en la mesa dispuestos a hablar, yo lo hice primero.
—¿Que paso?
—Se salió de control... otra vez. Zamasu... tu... ¿Sientes algo por él?
—¿Eh? -se sonroja un poco- ¿A qué viene eso?
—Cuando están juntos... tu... te vez diferente, podría decir que feliz de tan solo tenerlo a un lado -le da un sorbo a su té-.
—Talvez -dice sin disimular su sonrojo y sonríe un poco-.
—Creo que ya sabes que yo no lo amo, ya no, quizás nunca lo hice, solo me gustaba que me diera la libertad de eliminar a cuántos yo quisiese. Tu que realmente lo amas deberías estar a su lado.
—Por más que eso me gustaría, él te ama a tí, está realmente aferrado a ello.
—Lo se, pero debe haber alguna manera de que ustedes dos acaben juntos.
—Pero el no siente nada por mi, así que... -suspira- da igual, solo... me gustaría poder calmarlo como tú lo haces.
Aún que... creo que sí lo he conseguido.
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—¿Que me pasa? -mirando las palmas de sus manos y respirando de forma acelerada-.
—Tu mente aún no asimila el cambio que has tenido, lo has forzado mucho -tratando de acercarse a él lentamente y con cuidado de no asustarlo más de lo que ya esta-.
—¿El cambio? -se ríe- este siempre he sido yo, ya deberías saberlo -manteniendo una sonrisa engreída-.
—Talvez, pero deberías tomarlo con más calma o tu mente se consumirá... y no habrá valido la pena que trajeras a Vegeta con nosotros.
—¿Eh? -se calma un poco- ¿Creés que eso me podría afectar hasta el punto de...?
—¿Matarte? -completa la frase tratando de mostrarse indiferente a pesar de que le importaba- si.
—Pero... no habría servido de nada... -temblando incluso más que antes- ¿Que voy a hacer?
—Deberias descansar un poco, no has dormido lo suficiente.
—Talvez -suspira- lamento darte estás molestias, Zamasu, creo que me volví una carga.
—No me molesta en lo absoluto -lo toma de la barbilla- es todo un placer ayudarte -dijo para después besarlo, sorpresivamente noto que fue correspondido, pero se separaron después de unos segundos, segundos que para él fueron los más largos de su vida, en el buen sentido-.
—Yo... no... no sé lo comentes a Vegeta, por favor -levemente sonrojado por lo antes ocurrido-.
—No lo haré -desvia la mirada hacia la puerta notando que Vegeta los obsevaba, pero le hizo una seña de que no mencionara nada, después lo vió irse. Desde ese momento supo que Vegeta nunca amo a Black-.
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—¡El beso! -dijeron los dos al mismo tiempo recordando aquel día, se sorprendieron al haber pensado en lo mismo-.
—Talvez si hay probabilidad de que Black se enamore de tí y se olvide de mí.
—Puede ser difícil, en ese momento se encontraba frágil mentalmente.
—Solo tienes que estar presente cuando tenga otro ataque de ira.
Y aún así eso es arriesgado, con cada ataque de ira va perdiendo su verdadero ser, eso es culpa mía, pero... ya no hay forma de retroceder, no lo va a permitir, está aferrado a acabar con esto.
—El problema es que aún que se enamore de mi y lo ayude con sus ataques, eso no quitara que aún está grave... eso... ¿Acaso no te importa? -interrogante-
—C~claro que me importa, es solo que... creo que estoy más interesado en qué me deje en paz.
Esa respuesta no me gustó para nada, sentía que una extraña rabia se apoderaba de mí. Me levanté de la silla y tome a Vegeta llevándolo a la fuerza lejos de aquel lugar, no quería despertar a Black.
Cuando estuvimos fuera del templo lo lance al suelo, estaba enojado, si pudiera lo mataría, no puedo creer que tanto sacrificio para nada.
—¿¡Que demonios te pasa!? -levantandose enojado- ¿¡Porque hiciste eso!?
—¡Realmente no te lo mereces! ¡Eres un egoísta!
—Ustedes también, no te creas tan santo ¡Imbécil! ¿Quieres Black? ¡Bien! ¡Pero yo no! ¡Compréndeme! ¡Yo no quiero estar atado a él! ¡Le tengo miedo! -eso último lo dice desviando la mirada, como si se le hubiera salido decirlo-.
—¿Le tienes miedo? -sorprendido- ¿En qué sentido?
—Es que... no sé... solo estar junto a él me provoca miedo, es por eso que no quiero estar a su lado, he estado teniendo muchas pesadillas dónde está él, pero en todas yo le temo ¡Esto ya no es solo un sueño! ¡Le temo! ¡Y no se porque!
—Así que es eso -suspira- dije que no hablaría sobre el asunto, pero creo que no hay opción, debes saber la verdad
—¿Que exactamente?
—Todo...
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