Esta linda delincuente.
Entre los pasillos de la escuela se rondaban como siempre la seguridad y el orden. Una precaución de que todo siguiera como se supone que debe de funcionar.
Era muy importante que todos estén dando de si su vida escolar y que no haya problema alguno en el pasillo, al igual que en las aulas.
Entre toda esa gente, había solo una persona la cuál se tomaba muy en serio el orden y que todo siguiera su curso. Las reglas que siempre debían seguir los estudiantes era totalmente absoluta y que no se debería de romperlas.
—Oh, es el presidente del consejo estudiantil.
Uno de los estudiantes alzó la voz con algunos de los presentes. Entre ellos estaban un par de chicas que no tardaron de estar muy embobadas por la presencia de la inesperada presencia de aquella persona.
Algunas de las chicas que estaban por el pasillo juntaron sus manos, anhelando la esplendorosa vista que tenían con el chico que pasaba por los pasillos.
—Uzumaki-san es tan genial como siempre.
—El presidente tan guapo.~
—Buenos días, presidente.
Ante las palabras de las chicas, aquel quien tanto admiraban detuvo sus pasos a secas, estando en medio del pasillo.
Tan pronto como hizo tal acción previa, giró su cabeza hacia donde se hallaban aquellas admiradoras que tanto le saludaban.
—Buenos días —alzó la mano con mucho entusiasmo mientras sonreía—. Espero que tengan un buen día 'ttebasa.
Aquellas palabras que fueron dirigidas hacia ellas no fue más que una hermosa armonía que venía acompañado por una brillante sonrisa. Tanto les había cautivado ese gesto hacia ellas que no intentaron siquiera ocultar su fanatismo por él.
Una que otra solo pudieron dar pasos hacia atrás e intentar no perder el equilibrio de sus rodillas. Aunque, aún en esas condiciones actuales, no dejaron de ver tontivamente al Uzumaki con corazones reflejados en sus ojos.
Claro, aquellas expresiones no las podía en identificar muy bien el joven, teniendo una muy mala información de las chicas a su alrededor.
—"Realmente, deben estar muy animadas el día de hoy" —deducía mentalmente el extraño comportamiento de las chicas que tenía de frente—. "Bueno, supongo que realmente si están en un buen ánimo."
Sin darle mucha importancia a aquello, decidió en proseguir con su patrulla por los pasillos.
Honestamente no se sentía del todo bien con hacerlo ahora. Tenía mucho trabajo que contar, siendo el gran presidente del consejo estudiantil. No era un título del cuál el le gustaría presumir, ya que después de todo es una gran responsabilidad.
Afortunadamente parte o mayoría del trabajo que le faltaba por realizar se los dejó a Shikadai en la sala del consejo estudiantil.
Obvio era consciente de lo malo que la pasaba su amigo al hacer dichos trabajos que le debajo, pero la mayoría de estos lo hacía voluntariamente él, ya que era el vicepresidente.
Para Boruto, una de las partes que más le gusta de hacer con su posición importante en la escuela es en patrullar. Usa está oportunidad para ayudar a los demás que lo necesiten.
Entre aquellas ayudas involucraba en dar una mano práctica hacia algunos clubs de la escuela, además de que algunas veces se veían casos de delincuencia. Esas veces no tenía más remedio que pedirle ayuda a Sarada, siendo la secretaria del consejo estudiantil. Sin embargo, gracias a su forma de ser y talento, sabía cómo librarse de esa clase de gente.
Bueno…
No exactamente "todos" podía controlar.
Aquellos mismos pensamientos llenos de superioridad y de orgullo acabaron por ser bloqueados por su visión. Su misma mirada se detenía a una sola dirección.
Estaba claro que algo le había llamado su atención, pero sea lo que sea lo había puesto de malas, haciendo una muñeca de disgusto y molestia.
Ese problema se encontraba en una de las aulas que estaba a su lado. Teniendo la puerta abierta le facilitó el acceso en el lugar y prosiguió en entrar mientras daba un simple compermiso hacia alguno de los que se había cruzado en el pasillo.
Al entrar notó que casi no había nadie que pudiera encontrarse en el, ya que ahora mismo era la hora del descanso y estaba seguro que la mayoría se fue al comedor para comer sus bentos.
Y en cuanto a la palabra "casi" se refería a si mismo que se encontraba en el y también una segunda persona, quien estaba por la penúltima fila en el quinto asiento.
Cada paso que daba era un incremento de irá en su ser y sus movimientos se volvían rígidos por el mal humor que estaba.
No tardó el tiempo cuando llegó a la persona quien estaba sentada en dicho asiento.
—¡Oye!
Exigió la atención de la otra persona, pero no recibió nada de ello. Ni siquiera una simple mirada que lo estuviera encarando de frente. Solo recibió dicho silencio que generaba la otra persona, mientras solo cruzaba ambos brazos.
—¡Te estoy hablando, Kakei-san!
No sabe cómo o porque, pero estás últimas palabras consiguieron captar ahora la atención de la persona quien había seguido en silencio a propósito. Esta vez encaró al joven directamente con la mirada.
Esta persona que estaba en frente de él no era ni nada menos que Sumire Kakei la chica problemática número uno de toda la academia. Todo el mundo la conoce como «Ghost» por ser una chica completamente aterradora y pasando inadvertida por todo el lugar al punto de que nadie consiga notar su presencia… todos excepto Boruto, alguien que era estricto con las reglas.
Esta chica estaba al pendiente del asunto, y aunque le sorprendió dicha revelación, no fue algo muy alentador para ella. Tenía que soportarlo de vez en cuando. Cómo ahora.
—¿Cuántas veces tengo que repetirtelo para que se te quede en tu cabeza? —exclamó el Uzumaki mientras daba un paso más hacia adelante, tomando con su mano una de las zapatillas de la chica que tenían un aspecto polvoriento—. No debes de poner los pies sobre los escritorios. Siempre te lo repito y nunca lo haces 'ttebasa.
—Tsk. Que aguafiestas…
—¿Hah? ¿Qué dijiste? —procuró tomar la ofensiva a su comportamiento para al menos controlar a la chica.
Lamentablemente no consiguió tener su atención por los siguientes dos segundos.
—Ahora que tenía un poco de tranquilidad el día de hoy… pero te me apareces a darme órdenes. —habló la chica entre un suspiro.
Se le notaba mucho la mala cara que estaba dando ella, aún sin que éste le mirase a la cara directamente. Incluso, parecía que lo único que podía hacer para calmar un poco su mal humor es recargarse un poco más de su asiento.
Obviamente dicha acción hizo molestar más al joven pelirrubio.
—En serio, ¿hasta cuándo vas a seguir con ese comportamiento molesto? —preguntó.
—El único que es molesto eres tú, señorito presidente del consejo. —Sumire habla al aire con un tono sarcástico.
Estaba claro que las palabras tenían como objetivo enfurecer al Uzumaki, mientras no dejaba de reprenderla con sus comentarios duros. Tan similar a cómo lo haría un adulto.
—Te lo advierto. Si sigues cómo ahora de desobediente vas a sufrir las consecuencias tarde o temprano 'ttebasa.
—Wow…~ mira como estoy temblando del miedo… Oh, no.~ —ni tanto esfuerzo hacia la joven para disimular un falso pánico.
Se burlaba con tales comentarios mientras miraba para el techo, sin dejar de cruzar sus brazos de su pecho.
—E-En serio… N-No me hagas tener que usar la fuerza… —balbuceaba Boruto sin poder ocultar su vergüenza por los comentarios de la chica.
—Oh, no.~ El presidente me va atacar. Temo por mi vida.~
Mantenía una actitud serena al igual que su mirada tan inexpresiva hacia el techo. El tono de su voz era como el de cualquier chica kundere que se veían en aquellos mangas que Boruto había leído, pero jamás pensó que fueran tan molestos en lidiar con ellos.
Realmente estaba considerando en tratar con ella de forma física, ya que era lo que más entendía. Tal vez la palabra correcta para ello es "lenguaje" en su caso. La mayor parte de su historial es tener que lidiar con los casos que ella salía involucrada en alguna pelea con otros vándalos de otra escuela.
Antes de que al menos pudiera hacer algo en contra de ella, le tomo por sorpresa que se haya parado de su asiento. Mantuvo sus ojos cerrados, mostrando lo pensativa que se encontraba, y sin decir una sola palabra pasó por un lado de Boruto.
—Dejame en paz. Hoy no estoy de buen humor para tener que lidiar con tus exigencias de reglas, etcétera. —comentaba entre el ceño fruncido, mirando por arriba de su hombro—. Aún así, no es como si fuera a tener muchos problemas. Casi nadie va a notarlo.
—¿Es que acaso no te importa como la gente te pueda ver? —pteguntó un poco molesto el chico en vista hacia ella.
—¿Por qué lo haría?
—Nunca vas a tener amigos si sigues así de meterte en problemas 'ttebasa.
—Eso no te importa —dijo Sumire cada vez más malhumorada—. Es mi vida.
—Si, pero aún así deja de romper las reglas de la escuela. Sino hay orden, entonces todo se irá patas arriba —contestó—. Además, no estarías tan—.
—¿Es así? —mencionó a secas.
—¿Eh?
—Tengo una pregunta para ti, presidente.
Desconcertado por la repentina decisión de la chica, ésta volteó a verlo sin mostrar sus manos que estaban por los bolsillos de su falda escolar.
—¿Te sientes solo?
.
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Luego de unas horas, Boruto había regresado al salón del consejo estudiantil después de algunas clases normales.
Necesitaba algo de tranquilidad y un poco de tiempo para descansar luego de estar trabajando duro en sus clases. Sin embargo, aún faltaban algunos asuntos que tenía que atender como presidente.
Aunque por supuesto, Shikadai iba a estar con el este día por haber estado atendiendo dichos temas cuando había estado el joven Uzumaki patrullando por los pasillos.
Ahora mismo no hacia más que estar en su escritorio principal, mientras Shikadai iba en hoja en hoja mencionando algunas cosas.
—Bueno, por lo que ví en estos papeles, los del club de voleibol necesitan un poco de entrenamiento, así que solicitaron en que puedan practicar el sábado que viene.
—Hah…
—Luego tenemos un caso también del club de ciencia. Al parecer hay algunas cosas que les hace falta y piden préstamo. ¿Se los damos o no?
—Ha…
—No se lo que significa eso, ¿sabes?
No recibió respuesta alguna del Uzumaki. Ni tenía completamente su atención. Se notaba a simple vista en cuanto lo vio muy centrado en su bolígrafo que estaba en su escritorio.
Por como veía en la mirada de su mejor amigo desde la infancia, sabía que estaba en un debate, uno en el cual estaba demasiado metido por como veía en su rostro.
—¿Estás de mal humor, no? —preguntó el azabache—. Se te nota en la cara.
—Perdón por eso. Trataré de prestar mucho más atención a lo que digas 'ttebasa.
La mera promesa que estaba dando Boruto era más que verdadera, y estaba claro que lo cumpliría, es alguien que siempre las va cumpliendo sin excepciones. No obstante, el ver cómo anda rondado su rostro, reflejando sus emociones actuales.
No era tan tonto para no saber la causa. Ya ha visto esa mirada muchas veces.
—Adivinaré… ¿Kakei Sumire de nuevo?
El simple mencionamiento de la chica sacó a Boruto de sus casillas, en dónde su rostro se había arrugado un poco hasta hacer una pequeña mueca.
Esa señal era más que suficiente para saber que había vuelto a dar en el clavo sobre la razón del comportamiento de su amigo. La suerte de todo es que no había explotado con comentarios y quejas como otras veces.
—¿Y bien? —dejó las hojas que tenía en la mano por escritorio, mientras comenzaba a interrogar al Uzumaki como si fuera un terapeuta—. ¿Cuál fue la razón está vez?
Ya ha habido un centenar de situaciones y temas en las que él y ella han chocado por sus ideales. La mayoría eran Boruto el que atacaba primero, cosa que no le sorprendía para nada a Shikadai por dichas cuestiones de su amigo.
—¿Sacó más refrescos de más de la máquina de bebidas? ¿Intimidó a un estudiante? ¿Se escapó de la escuela? ¿Molestó de nuevo a esas fans tuyas? ¿Dejó escapar a los animales del corral?
No recibió respuesta alguna de Boruto en cuanto terminó su interrogatorio. Pero aún así consiguió una mirada incrédula de él.
—No, nada de eso. ¿Acaso viste a gente hablando o haciendo un escándalo?
—Cierto… —aceptando su error, Shikadai suspiró en rendición—. ¿Entonces que fue lo que pasó esta vez?
—Pie sobre el escritorio.
—¿Solo eso?
—¿Qué quieres que haga? Eso va en contra de las reglas, y se ve muy mal 'ttebasa.
—Si. Si. Comprendo —medio interesado por la respuesta de su amigo, prosiguió a dar por continuado la conversación—. Al menos has mejor tus excusas.
Nuevamente dicho comentario no había dado tan buen recibimiento por parte de Boruto, por lo que simplemente se mantuvo callado mirando al azabache.
Por ahora solo prefirió en tratar de que sus palabras no fueran tan sarcásticas o podría en sacar un lado de Boruto que no le gustaría.
—Haber… ¿Qué sucedió exactamente?
Y así los siguientes 5 minutos se dedicó a escuchar a su amigo y de lo que le había pasado con Sumire Kakei. Mientras más avanzaba la versión de su historia, más se le hizo más increíble el punto de que iban subiendo la tensión de estás dos personas.
Admitía que la razón principal de su encuentro fue estúpida, pero cuando Boruto llegó a la parte final de su conversación los pensamientos de Shikadai sobre todo esto fue cambiando. Y no solo eso, sino que además comenzaba a sentirse estúpido por subestimar a la joven pelivioleta.
A pesar de ser una delincuente que no le gustaba seguir las reglas, era audaz.
El relato de Boruto acabó sin percatarse, mencionando lo último antes de que ellos se dejarán de hablar en esa aula. Shikadai en verdad notaba que su amigo pelirrubio ya estaba fastidiado por estos encuentros mal relacionados con la Kakei. Y además de eso, también quería acabar con esto.
Si, Shikadai también estaba de acuerdo. No era muy bueno que ella siguiera rompiendo reglas a su gusto o al menos mal poniendo a la escuela en una posición descuidada por sus acciones con los estudiantes.
—¿Y bien? —preguntó Boruto, mirando por la ventana pensativo—. ¿Tu que opinas?
—Yo opino que ya es hora en el que debes de enfrentarte a ella —contestó a secas y con los brazos cruzados—. Y cuando me refiero a enfrentarte, es enfrentarte, Boruto.
—Ya, okay… Lo sé… Sabía que dirías algo como eso… —asintió Boruto, mientras se apoyaba la cabeza con su mano—. De todos modos, pensé en hacerlo… pero cuando pienso en tratar con ella me duele la cabeza.
—Si, ya lo creo. Aún así, no se para que ibas a necesitar mi opinión. —dijo Shikadai.
—Porque no se tratar con estas cosas, y más cuando se trata de ella 'ttebasa.
No tuvo más remedio que aclarar sus puntos más negativos hacia su amigo. Sabía que él ya estaba al tanto de ello, pero necesitó en refrescarle la memoria.
—Okay, entiendo.
El joven Nara no pudo evitar admitir que la situación entre estos dos polos opuestos iba a llegar a un punto de no retorno. Por el bien de la academia y de su amigo, necesitaba en ayudarlo, aún cuando había hecho un voto de no meterse siempre en sus peleas.
—Escuchame Boruto —el azabache se fue acercando contra la ventana de al lado de donde estaba el lugar del Uzumaki—. Hay algo que necesito contarte.
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[MAÑANA]
Habían sido algunos profesores que iban rondando por los pasillos de la academia, pero los que más eran más problemáticos en tratar eran los miembros del comité disciplinario, y todos dirigidos por otro de los miembros del consejo estudiantil. En esta ocasión, Sarada Uchiha.
Afortunadamente para Sumire sabía cómo lidiar con esa chica que era de esa clase de personas que busca el orden y la perfección a secas. Sin embargo, esa misma actitud de la azabache era más que suficiente para pasar desapercibido.
Hoy no ha podido evitar haber llegado a la primera hora de clases. Prefirió en llegar unos 4 minutos antes de que termine dicha hora. No estaba en sus planes —aunque también le importaba menos—, ya que necesitaba cosas que hacer.
Obviamente no podían faltar la seguridad o la vigilancia de dicho comité para asegurar que nadie haya entrado a la academia sin permiso.
Todo este sistema era debido a una sola persona que era el jefe.
En cualquier caso, agradeció su suerte por haber burlado exitosamente a todo aquel que está de guardia.
Al llegar por el pasillo decidió en apresurar sus pasos y dirigirse hacia las escaleras que estaban solo dando la media vuelta. No obstante, al mero final había bajado la guardia de mal gusto.
Una sola persona la detuvo, obstruyendo su camino a las escaleras estando éste en medio éstas.
La chica no mostró sorpresa alguna al ver a la persona quien la había atrapado. No era la primera vez, y sabía que nunca iba a ser la última.
En frente suyo estaba Boruto, mostrando su más grande frustración en su cara al ver a ésta tan tranquila, sin importarle que éste la haya encontrado.
Tanta la frustración se había transformado en molestia y no tardó en avanzar hacia ella de forma hostil. Sumire se mantuvo alerta por si llegara la ocasión en que éste llegara a atacarla. Aunque claro, la joven estaba muy confiada de que él no sería capaz de hacerlo, ni mucho menos en ganarle.
—Hola señor presidente —fue mostrando su faceta burlona hacia el chico—. Es bueno verlo muy energético tan temprano.
—¡Muy tarde! —contestó regañadientes al comentario de la joven, manteniendo una mirada molesta, una en la que pueda tocar el alma de la chica—. Otra vez…
Sumire le pareció gracioso la forma con la que él se expresaba, en especial por estar muy molesto con ella. No pudo evitar sacar un suspiro, contemplando la gracia de la expresión desesperada del Uzumaki al verla llegando tarde. Admitía que esté tipo de cosas era lo que más disfrutaba de hacer.
Supuso que el silencio podría empezar a dar cierta incomodidad al chico, así que optó por hablar.
—Es bueno verlo tan energético como…
—¡No lo repitas! —la interrumpió de mala gana, mientras seguía teniendo su postura de autoridad—. ¿Por qué tarde?
—Mis cosas. Ya le dije que no necesita en meterse en mi vida. —dijo.
—Es mi trabajo como presidente hacer que todos cumplan sus obligaciones.
—Y las hago, pero no las que tú quieres que yo siga… —desvió la mirada indignada por los sermones que estaba recibiendo.
Para ser sincera, esta era una de las cosas por el cual no tenía la menor intención de llegar tarde a clases. La idea de lidiar con el mismo Boruto a tan muy temprana hora es muy agotador.
—¡¿Y por qué traes esa espada de madera?! Traer esa clase de cosas está prohibido.
—La necesito para defenderme de gente aburrida como tú —comentó la chica con mucha despreocupación—. Oh, ¿acaso lo quieres?
Dedujo Sumire la intención del Uzumaki al verle mirar su espada de madera. Sin nada que hacer fue extendiendola para el frente para mostrarla.
—¡Olvidate de eso, no lo quiero! —Boruto se sobresaltó por el comentario que había dado la chica—. Además, dije que no están permitido usarlas aquí 'ttebasa.
—Huh. En serio que eres aburrido.
Boruto había decidido mejor ignorar ese último comentario que había hecho la chica hacia su persona. Si quería que todo fuera como planeó, decidió tragarse por el momento su orgullo.
—En cualquier caso, no estaba aquí por pura casualidad. Te estaba esperando a que llegaras 'ttebasa.
—¿Esperarme? ¿Por qué? —se mostró muy desconcertada y disgustada por tal confusión del joven.
—Por cierto asunto que quiero que me lo cuentes. —dijo.
—No se a que te refieres.
Sumire le entró la curiosidad a lo que decía, pero no pudo evitar estar en guardia.
—Me refiero a antier, en la hora de las 7 de la tarde.
Lo siguiente que pudo percibir Boruto fue la mirada de la chica que pasó de una normal a una serie, mientras que sin tiempo de haber reaccionado fue puesto contra la pared con la espada de madera que ella misma tenía sosteníendo.
¿Cómo fue que sabía? Se lo preguntaba por su mente. Le impacientaba saber que una persona sabía lo de esa tarde.
Pronto la idea de que él comenzará a hacer sus movimientos le producía molestia y más siendo el mismo Boruto de todas las personas que había en la escuela.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó directamente sin rodeos, ni desvíos.
—Eso no importa. Me hice una idea y sé que irás a—.
—Es cosa mía —contestó a secas, sin darle mucha importancia si le había interrumpido las palabras de otro—. No te metas.
—Entiendo, pero aún así… —Boruto había levantado su mirada para encontrarse con la de la Kakei—. No quiero pensar en que tu—.
¡Zas!
Sumire había impedido que él terminara lo que estaba por decir. Instintivamente solo le basto un segundo para reaccionar ante esa mirada que Boruto le dió. Lo siguiente que supo fue de cómo su mano la había llevado contra el cachete izquierdo, dándole una bofetada que hasta ella misma sintió el arder de su palma.
No sé arrepentía de hacerlo, aunque nunca esperaba hacerlo de todos modos.
Ella podía permitirse recibir sermones de quien sea, castigarla, reprimirla, darle una que otra tarea, suspenderla, etc. Pero lo que menos toleraba es que la vean como Boruto la había visto por un momento.
La forma de verla como si estuviera…
—Dejame en paz… —le sujetó fuertemente por el cuello del uniforme—. Mis asuntos y míos nada más.
Lo soltó en seguida, mientras dió media vuelta para subir al segundo piso del edificio de mala gana.
En cuanto se había alejado lo suficiente de las escaleras, Boruto seguía en tratando de procesar lo que acababa de pasar. Sintiendo aún él ardor que emanaba en su cachete izquierdo. Estaba caliente. No había nada más que podía describir el daño que había recibido su piel.
Llevó su mano hacia la herida, mientras se quedaba pensativo mirando el suelo. No pudo evitar sentirse inútil, pero pronto las mismas palabras o situación de la chica lo llevó a pensar en él. Su familia. Odiaba en no hacer nada cuando todo estaba callado y sin ruido. Lo hacían pensar en cosas que no venían el caso ahora.
Siempre le decían que repasar el pasado puede ser mortífero y venenoso, dependiendo de cómo lo cuál hayas vivido. Y se sentía asqueado al darse cuenta del pequeño fallo que había ocasionado por esa simple razón hacia la chica.
—Bueno, supongo que no se pude evitar que uno cometa errores.
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Los siguientes 3 horas de clases que fueron presentandose el día de hoy fueron muy malos para unos en su aula. En ella tenían a una Sumire Kakei demasiado malhumorada a más no poder, siendo rodeada por una pesada y lúgubre aura asesina. Lo peor para ellos fue al ver que tenía una espada de madera, temiendo que quiera utilizarla con alguno de los presentes, incluído cada sensei que éste daba clases.
Normalmente nadie la notaría, siendo la chica transparente y que nadie podía verla por su gran indiferencia hacia los demás e involucrarse con el socialismo.
Golpeaba una y otra vez el escritorio con su dedo, inquieta por el tiempo que pasaba por una etapa muy lenta el día de hoy. No estaba de humor para estar paciente. Cada vez que un minuto pasaba, su mente iba por malos y negativos pensamientos con respecto a la persona que la puso en su estado actual.
Ciertamente el haber hablado con Uzumaki Boruto era lo más cansado que tenía que lidiar. Después de todo, ella nunca era buena en tratar con alguien, ya sea un amigo o compañero. Aunque en realidad no ha tenido la oportunidad de hacerlo.
De entre todas las personas odiaba mucho a ese chico "bueno" de la escuela. Sin embargo, una parte suya empezó a darle una mala vibra en su pecho cuando volvía a recordar esa bofetada que le había dado, y eso es algo que le hizo molestar más.
Había sentido culpa por alguien que ella misma odia y quién también tenía el mismo sentimiento.
Ese sentimiento permanecía allí y se iba haciendo más fuerte y eso le hacía perder la razón de su orientación de cómo debía de sentirse consigo misma. La volvía loca en el sentido de no saber porque, pero algo tenía ese chico que la hacia perder la cabeza. Le hacía hacer cosas que no hacia… cosas como esa bofetada.
Nuevamente se había molestado en plena clase cuando lo recordaba y asustaba a los de su aula.
Recordando todo aquello, perdida en su propia cabeza fue volviendo a su camino. Subía las escaleras a paso lento. Había estado revisando una y otra vez la hora del reloj que veía en el aula y por el pasillo.
Estaba más que en el tiempo correcto.
Exitosamente había alcanzado llegar hacia su destino, aunque solo había una puerta que le obstaculizaba lo poco que quedaba de su camino. Por una mano tenía sujetando firmemente su espada y la otra abriendo la puerta con la que conectaba al tejado completo.
Al abrir la puerta se había mostrado el gran área que abarcaba el tejado de la escuela. Era tan espacioso que podía hasta caber mucha gente, pero le parecía muy gracioso a Sumire que no estuviera permitido el acceso a este lugar.
Por suerte, había robado las llaves de allí sin que ningún profesor se haya percatado. Y contaba que ellos no vinieran, o tendrían la intención de encararla, ya que también era muy temida por ellos.
Espero un rato. Habían sido un aproximado de 12 minutos estando parada en aquel lugar en total silencio, sin permitir que otro pensamiento cruzara por su mente para así estar 100 por ciernto concentrada.
Su silencio había acabado completamente en cuanto oyó algunos pasos secos, pero no fue uno sino muchos. Esto la desconcertó. Sin embargo, no se doblegó ante la inseguridad que se presentaba en su ser. Siguió permaneciendo dura, mientras daba media vuelta para encarar a los presentes.
Lo había previsto, pero no tenía de otra que hacerlo y aceptarlo. Habían al menos unos 6 chicos que llegaron, cada uno con al menos un arma —tubos, cadenas, espadas de madera, nudillos, etc—, pero no le asustaba.
—Pensabamos que no ibas a venir y que nos ibas a dar una trampa.
Entre aquellos chicos empezó a hablar el que tenía el cabello más alborotado, y con el uniforme de su respectiva escuela.
—Ya les dije —Sumire no se movió de donde se encontraba y solo posó su espada por su hombro—. No tengo que hacer trampa y hacer que los saquen de aquí. Además, les di instrucciones de cómo entrar sin ser vistos.
—Eres realmente una chica considerada y amable —empezó a dar pasos al frente, pero no tantos para seguir teniendo una distancia segura entre la chica—. ¿No crees que es mejor para ti que te juntes con nosotros y nos divirtamos fuera de aquí?
—¡Bah! Que te den.
—En serio que no sabes sacar provecho de tu belleza —suspiró de mala gana mientras daba otro paso al frente—. Al parecer si es necesario hacerte demostrar como debes de tratar conmigo.
—No estamos aquí para hablar de tus locos y estúpidos métodos de coqueteo conmigo.
Sin quitar su expresión de disgusto y molestia hacia los presentes, Sumire les fue apuntando con su espada de madera con una mirada desafiante mientras sonreía.
—Estoy aquí para darles una paliza y ver cómo lloran —su mirada pasaba a cada uno de los que tenía de frente hasta llegar solo enfocarse en aquel tipo—. Pero también en hacerles sufrir por lo de aquel día.
—Si, ya lo sé. No lo he olvidado. Por eso mismo estamos aquí. —dijo.
—Mejor. De este modo no será necesario dar palabrería —comentó Sumire—. Lo único que me interesa es solo golpearles.
—Creo que tienes que parar de decir cosas feas, chica —contestó entre bromas sin dejar de mirarla con una sonrisa retorcida—. Al igual que tú, también queremos algo de ganas por darte una paliza por meterte siempre donde no te llaman.
—Lo sé.
—Y no olvides lo que se acordó.
Por un breve segundo la mirada de Sumire titubeó y aflojó un poco la espada.
—Lo sé…
En cuanto dijo eso, volvió a endurecer su mano para sostener mejor su arma. Cuánto menos lo previó, uno de los chicos empezó a movilizarse hacia ella con una cadena en la mano para arrojarla a ella.
Sumire decidió no retroceder contra ese primer ataque tan básico. Prosiguió ir por lo siguientes que venían después de ese.
Fue yendo a paso lento para mantener una distancia estable de su atacante. Cuando lo pensó de más, el siguiente ataque había aparecido hacia su costado izquierdo. Sabía que tenía intención de usar la cadena para amarrarla, pero tras saber sus intenciones tan pobres, paró en seco.
Para sorpresa de ellos dió un salto hacia atrás con todo su cuerpo girandolo como si de una gimnasta profesional se tratara.
Aprovechó la impresión que se llevaron todos, incluído el que la atacó para aterrizar y lanzarse contra él desde un impulso con su pie. Y a gran velocidad le asestó un golpe C contra el chico.
Salió volando hacia atrás contra el suelo.
No tardaron en reaccionar el resto para ir contra ella.
Sin evitar sonreír ente el resultado que siempre quería, Sumire se posicionó en una postura defensiva, mirando y analizando el radio de su área en la cuál atacaría.
Miró a cada uno de ellos, siendo en un total de tres; dos llevando una espada de madera, otro con un tubo.
Tras verles en frente suyo, cambió su forma de agarrar el arma y la puso por un lado de su costado y al igual que un estilo samurai les pasó por un lado para golpearlos, pero en vez de cortarlos los golpeó fuertemente en el estómago.
—Pateticos.
Pronunció esas últimas palabras sin mucho entusiasmo, mientras derrapaba y seguir en irse por los siguientes. Sin embargo, cuando daba el primer paso fue retenida por una cuerda que estaba cerca de su tobillo, la cuál sujetaba uno de los que atacó recién.
Por error suyo, se molestó por ello para consecuencia ignorar a los otros dos chicos que estaban al frente.
El que estaba por su izquierda uso una clase de nudillos para golpearle por su costado, alcanzando a generarle a Sumire un dolor mayor que cuando recibía uno normal. Se apresuró en dirigirse hacia dicha dirección para golpearlo con su espada, pero como paso reciente, fue tirada con la soga para moverla a un lado, haciendo que ésta no alcanzara a golpear a su compañero.
Teniendo esta oportunidad, el mismo que los lidera se acercó con unos mismos nudillos en la mano y comenzó a golpearla esta vez en la cara, recibiendo otro ardor tan grotesco que podía sentirlo hasta en sus extrañas, pero no cedió ante dicha sensación para no perder fuerza.
Puso ambos pies sobre el suelo para no ser jalada nuevamente por la soga que seguía cerca de su tobillo.
Por los medios accesibles en su condición actual se lanzó contra ese cretino que le había hablado mal. Esto fue una buena señal para ella, pues no sintió que le fueran moviendo como antes así que pudo darle con su espada para hacerlo retroceder.
Esta abertura la aprovechó para zafarse de la soga que seguía teniendo el chico que había derrumbado.
Le golpeó la cabeza para hacerlo aflojar las manos y soltar la soga por medio del dolor.
Como creía ella misma, lo logró.
No quiso desaprovechar esa oportunidad y prosiguió a ir contra el otro que le había golpeado primero. No obstante, antes de al menos alcanzarlo ella sintió nuevamente un ardor, y esta vez fue un poco más duro, la cual hizo que está chillara de dolor.
Debido a la reacción por el dolor, Sumire se arrodilló para suavizar y buscar el lugar donde recibió ese reciente golpe.
Al alzar la mirada en busca de su atacante, se sorprendió por ver un chico que no había visto, y posteriormente apareció otro. Sus sentidos comenzaron a alertarla, haciendo un intento de levantarse. No obstante, fue comenzando a perder sus fuerzas de hacerlo por el dolor que sentía en su costado izquierdo que fue golpeado.
Las cosas se pusieron peor cuando miró a más chicos apareciendo, siendo un total de 6 de los cuales no había visto antes de empezar su pelea.
—¿Que significa esto? —preguntó Sumire totalmente disgustada y molesta.
El líder de ellos se recuperaba aún del golpe que había recibido de ella. Al levantarse sin mucha molestia, se expresó con una sonrisa torcida con intención de camuflar su obvio dolor del golpe recibido.
—¿Crees que vendría aquí sin una buena ventaja para ganar?
—Eso no se vale —exclamó regañadientes olvidándose del dolor a duras—. Eso es ser un cobarde.
—En este tipo de cosas no existen reglas o formas legales —dijo el chico, estando un poco más estable del cuerpo—. Lo importante es ganar.
La situación no había estado más mala cómo ahora. Sumire se preocupó el estar en total desventaja numérica, pero eso no sería lo suficiente para dejarlo todo y rendirse. No iba con ella.
Nuevamente no perdió el tiempo en irse contra los nuevos que habían apareciendo en aquel lugar. No quería que en verdad ese tipo se saliera con la suya. Dejó que parte de su enojo la guiara a sus futuras acciones y movimientos, acciones que generen dolor y mas dolor que pueda ser grabado en lo más profundo de sus carnes y huesos.
Este tipo de personas lo odiaba.
No soportaba a esas personas. No soportaba en ver cómo le restregaban en su cara lo muy cobardes que eran, haciéndola sentir débil. Que la mirarán con lastima y burla por ser quien es y solo aprovecharse de todo lo que ella era.
No quería tal trato. Y mucho menos de parte de ellos.
Ya se ha librado de situaciones similares a esta. Hoy no sería la excepción.
Ha tenido muchos enemigos por su apático carácter entre diversos busca pleitos y un número significativo de hombres queriendo en hacerle cosas. Perdían su tiempo.
Sin otra cosa más que hacer para perder más el tiempo, se lanzó contra los demás participantes de su contienda. No hizo ningún aviso de ello, haciendo cualquier cosa para ganarles.
A su frente habían dos por cada lado. Dió un paso hacia adelante y con el otro pie puso un poco más de fuerza para hacerla girar para la izquierda llevándola a obtener un poco de velocidad para irse contra el que estaba por el lado izquierda y con su otro pie que lo tenía en el suelo lo usó como un impulsadora para dar un brinco.
Consiguió hacerle una patada al que tenía por su derecha. Sin embargo, no tuvo tiempo para recuperarse de haber hecho tal movimiento, ya que algunos fueron por ella en dos direcciones.
Nuevamente se preparó al colocar todo su peso hacia sus pies y aterrizar en firmeza en el suelo y optó por irse contra el chico de la derecha asestándole una estocada por el estómago.
Aunque lo que no tomo en cuenta fue el ataque de uno que estaba lejos, tomando esa abertura que ella tenía sin protección.
Sumire había sido golpeada por una de las cadenas que tenía aquel tipo, cerca de sus labios hasta hacerla sangrar. El dolor solo se presentó por unos cuantos segundos, pero eran suficientes para atontarla un poco y ser golpeada otra vez, pero está vez por el otro chico que iba por su izquierda usando unos nudillos contra su pecho, rasgando uno que otro pedazo de la tela de su uniforme.
No le importaba tal detalle a la chica.
Hizo un intento de aclarar su mente y en planear rápidamente su próximo movimiento contra ellos. Sin embargo, recibir dor golpes consecutivamente solo la debilitaba y sentía como su fuerza había perdido un poco, sin mencionar que todo el dolor acumulado lo sentía. Se bromeaba a si misma mentalmente para apaciguar dicho dolor y ardor del cuerpo con comentarios como "estos chicos realmente no temen a pegarle a una chica", riéndose de sus inecesarios pensamientos.
Hizo un intento de recuperarse de el último golpe que recibió, pero otro más no le hizo prepararse, por lo que solo atacó a ciegas con intención de solo asestarle un golpe. Sin embargo, el dolor que tiene acumulado le impidió usar mucha fuerza.
Sus golpes ya no eran tan fuertes como hace rato y solo les fue dañando de menor medida al punto de hacer meros contraataques hacia sus mejillas o estómago.
No supo cuando, pero cuando menos lo vio ya estaba en el suelo mientras trataba de agarrar algo de aire que había perdido.
Uso poco de su tiempo tranquilo para echarle un vistazo a su alrededor; Algunos de los que había tumbado antes comenzaron a levantarse aún con las lecciones de los golpes que les había dado.
Maldijo al comprender que habían un aproximado de 12 chicos presentes, pero solo unos 3 seguían abatidos en el suelo. Sin embargo, ahora estaba muy adolorida para poder usar algo de su fuerza.
—¿Ya acabaste? —pteguntó el mismo con quién estuvo hablando antes de que todo esto empezara—. Creí que la famosa chica delincuente Ghost era tan fuerte como otras escuelas decían, pero solo eres alguien con resistencia normal y una chica normal.
Sus comentarios la hacían enojar mucho, más de lo que estaba, pero también parte de su ser empezaba a ponerla decaída y otro dolor se presentó. Un dolor que representaba nada físico, sino uno mucho más difícil de quitarse.
Se negaba a tener que admitir algo muy humillante en frente de ese chico, puesto que no lo soportaba, pero también porque no había nada para ella de que admitir.
—Cierra el pico.
—¿Cómo dices? —la expresión se había vuelto sombrío en aquel chico, lleno de mucho disgusto.
—Que cierres el pi—.
No había podido terminar su insulto como quería, gracias al repentino golpe que había recibido en su estómago. Nuevamente el dolor físico volvió a surgir, mientras solo podía chillar de dolor.
—¡Huy! Eso no se tenía que decir. En serio que no eras nada buena con las palabras. Pero no te preocupes por eso, yo te voy a enseñar otra forma que puedas hablar.
Las fuerzas de Sumire apenas y podían en manifestarse, pero el dolor que tenía ahora mismo era mucho mayor. Jamás creyó en que sea cierto su debilidad. A cada rato le remarcaban lo inútil que era y también de lo problemática que es, pero no podía en culparlos, ya que eso es lo único que más disfrutaba hacer. Si, eso es lo único que le importaba. Solo buscar problemas en la escuela era lo que hacía para divertirse.
Ahora que lo pensaba con más calma, lo anterior pensado no era exactamente lo que quería pensar, sino otra cosa, pero hasta cierto punto no pensaba en aceptar dichas cosas.
Su cuerpo comenzó a temblar en cuanto escuchó los pasos del chico acercarse a ella lentamente. Pronto empezó a experimentar lo que eran las emociones femeninas de esas chicas sin defensa ni valor. Se odio a si misma por caer hasta ese punto.
—¡Alto!
Como si de un gran disparo se tratase todos se sorprendieron ante el grito de guerra que se presentó en aquel lugar.
Sin saber cuándo se había acercado, otra sombra se había hecho presente entre ese chico y en ella. Por ello no pudo aguantar a la curiosidad, y levantó la mirada en quien era el idiota que se había mostrado ahora.
—¡No pudo permitir que se siga mostrando violencia en la escuela 'ttebasa!
Al oír esa última frase, no tardó en recuperar un poco el sentido de la realidad y mostrarse muy disgustada por quién se había presentado. En definitiva si había sido un idiota quien llegó, pero para nada estaba emocionada.
—¿Quién eres tú?
Ante ese chico se fue acercando el nuevo invitado a la "fiesta", pasando una mano por si cadera y la otra señalándose a si mismo con su pulgar.
—Mi nombre es Boruto Uzumaki, y soy el presidente del consejo estudiantil. —dijo con honestidad.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó la Kakei.
—¿Tu que crees? —la miró con indiferencia mostrado en su rostro—. Estoy aquí para que no te hagas daño.
—¿Eres un idiota? —Sumire no pudo hacer más que mirarle con lastima.
—¿A qué viene ese comentario? ¡Al menos muestra un poco de gratitud!
Aún cuando estaba en un gran problema, le impresionaba de cómo ese chico podía en seguirle poniendo de los nervios, aún con mucho dolor en el cuerpo. Sin embargo, ese mismo dolor comenzó a olvidarlo tras estar discutiendo con el pelirrubio.
—Tsk. Lo siento presidente, pero esto no es algo que le concierne —comentó el chico que seguía en frente suyo—. Esto es entre la Ghost y yo.
—Lo siento, pero también me concierne lo que tenga que ver con ella. —suspiró.
Tanto la chica como el otro no entendieron muy bien lo que decía Boruto, pero antes de que alguno de ellos dijera algo, éste continuó.
—¿No lo dije antes? Soy el presidente del consejo estudiantil —se señaló en cuanto le apunto al otro—. Por lo tanto mi trabajo es proteger el orden de la escuela 'ttebasa.
Las declaraciones del chico no iban más que solo disparates para cada uno de los otros que lo oían, incluyendo a Sumire. Jamás pensó en oír tanto comentario infantil por parte de un chico. Pareciera que sufre de un síndrome de octavo grado.
—L-Lo siento, pero creo que estás loco. Un estúpido y loco presidente. —comentó aquel chico con molestia—. Si tanto proteges tu estúpida escuela, ¿Por qué no también en deshacerte de ella? Es una busca pleitos, al igual que cada uno de nosotros. Alguien que no respeta las reglas. Mejor dejarla sola.
—¿De qué hablas?
—¿Qué dices?
—Tienes razón en que ella es una busca pleitos y nunca hace caso a las reglas que tiene la escuela —mientras cada palabra que pronunciaba, más le empezaba a molestar el recordar las cosas que hacía la chica—. Es una cabeza hueca que solo piensa que la violencia es el único camino.
Más que solo salvarla, pareciera que él solo vino a quejarse y criticar la forma de vida que ella a llevado. Por supuesto, eso no lo quiera pasar por alto, alimentando mucho su enojo hacia él Uzumaki.
—Pero aún sabiendo todo eso. No significa que quiero deshacerme de ella —dijo—. Lo contrario, quiero que siga aquí y que pueda en hacer amigos como toda chica normal debería de ser.
—¿Me estás tomando el pelo?
Sumire no quiso quedarse más callada tras oír eso último por parte del pelirrubio. En busca de algo de fuerza, se levantó con lo necesario para seguir hablando.
—Ya te dije que no te metas en mi vida. Solo eres un chico bueno que solo quiere obligar a otros hacer lo que no quieren —exclamó regañadientes—. Solo vete y déjame tratar mis propios asuntos.
—Idiota, yo no pienso dejar a alguien una vez que me lo propongo. No voy a permitir que un montón de delicuentes esté peleando en la escuela 'ttebasa.
—¿Y eso que tiene de ver? —se acercó por un paso hacia él—. ¡Yo también lo soy!
—¡Eres diferente!
—¿En qué?
—¡Eres linda!
—…
—…
—¿Perdón? Creo que no te escuché bien…
—O-Olvidate de eso… —Boruto trataba de mantener su compostura—. Lo que quiero es que te vay—.
Sin previo aviso Boruto fue recibiendo un golpe hacia su mejilla derecha. Le ardió como no tenía ni idea, aunque en parte se echó la culpa por no haberlo visto de antemano.
Hacia mucho que no recibía un golpe cómo ese en un buen tiempo. Sin embargo, no fue lo suficientemente fuerte para quejarse del dolor. Pero aún así lo era.
No hacia verse al espejo para saber que le había dejado un pequeño y leve moretón por ello, pero no le molestó en absoluto.
—¿Que rayos te pasa? —le tomó del cuello del uniforme—. No pienso dejar que alguien hable en mi presencia mientras me ignoran.
El agarre era un poco más fuerte con cada segundo que pasaba, lo que también el enojo de aquel chico.
—Odio a los estúpidos e incrédulos como tú. Creyéndose los mejores y mirándonos como si fuéramos basura.
—Por que lo son —mas que temerle a esa amenaza de aquel tipo, sonrió—. Pero a diferencia de ustedes, al menos aquí en esta escuela hay una delincuente que está por encima de ustedes 'ttebasa.
Estaba claro que ese comentario no era el más apropiado para contraatacar un insulto hacia su persona, pero creía firmemente que debía decirlo. Se esperó para recibir algún golpe pero no pasó nada.
Cuando menos lo esperó, el agarre que recibía de ese tipo se había soltado gracias a la obstrucción de Sumire que apareció entre ellos.
Sosteníendo la mano de Boruto, ella sonrió triunfante hacia su oponente mientras iba sosteníendo su espada de madera para evitar que éste causara algún daño a quien era el presidente. No es que quería ayudarlo por todo lo que dijo, sino más bien deberle el favor por ayudarla en distraerlos y recuperar sus energías.
—Creo que descubrí en lo que al menos eres bueno en hacer, señor presidente.
Sumire había mencionado aquello en un tono burlón con algo sarcásticos, claro que sin perder su molestia hacia los demás.
—E-Espera, aún sigues lastimada —advirtió Boruto preocupado—. Deberías irte de aquí e ir a la enfermería.
—¿Y dejarte aquí con ellos? No, gracias —le miró de reojo muy inconforme—. Además, esto es tema mío… Supongo que ya lo debes de saber.
El comentario no fue del todo agradable en el sentido del compañerismo, pero Boruto se conformó con ver por un rato la sonrisa de la Kakei. Estaba claro que ella se alegró por su ayuda, lo sabía muy bien, pero ella era demasiado orgullosa para admitirlo.
Por otro lado, él estaba mejor así. Tampoco era alguien a quien le gustaba admitir algo de debilidad en frente de una persona que se la pasa en disputa.
—Supongo que si —aceptando el comentario de Sumire, miró para otro lado—. No tengo problema con que le des una paliza.
—¿En serio lo dices?
—Claro. No tengo ningún problema que lo hagas… Siempre y cuando me dejes ayudar un poco.
La mirada de Sumire se agrandó al oír tal declaración.
—Que sorpresa. Me sorprende que el mismo señor presidente diga eso —dijo esbozando una sonrisa—. Pero, ambos sabemos que no peleas.
—Jeje. Creo que me atrapaste.
—Pero aún así, gracias por la oferta. —evitó mostrar su rostro que solo pudo apenarse.
Boruto podía estar en contra de muchas cosas que hacía Sumire, pero si hay algo de lo cula no podía estarlo es confiar en su palabra y confiar en lo que ella decía. Nunca mentía.
Si decía que no era necesario ayudarle o que se le preste ayuda, entonces no se podía hacer nada. Además, tratar con delincuentes no era lo suyo, sino solo para una sola.
Y sin más que hacer, Boruto observó como Sumire corrió al frente, está vez teniendo a cada uno de los que estaban allí en su campo de visión.
Ahora se sentía más segura de que no le tomaran desprevenida, ahora que ya tiene la posición de cada uno. Sin embargo, tenía que pasar por el líder que tenía adelante, pero no quería demorarse mucho, así que solo dió un gran voltereta por encima de él sin avisar.
Sorprendido por ello, no pasó mucho antes de que Sumire aterrizara y se lanzará contra dos que tenía ahora cerca.
El primer golpe se lo llevó el que tenía a su izquierda con su espada en pleno aire, y con la fuerza que tenía al sostener la espada, lo usó de apoyo para sostenerse del chico y dar una patada contra el otro de la derecha.
Acto seguido uso al de la derecha como apoyo para impulsarse e irse volando hacia los siguientes.
—"Dos menos. Quedan siete" —Sumire pasó arriba de unos hasta quedar atrás.
Al tenerlos a esos tres que quedaron muy atónitos con los movimientos de ella, pasó a gran velocidad entre ellos por tierra, pero a paso en paso había asestado golpes entre los estómagos y torso con gran fuerza en unas estocadas.
En un abrir y cerrar de ojos, éstos cayeron al suelo totalmente inconscientes.
—Tres menos —dijo—. Quedan cuatro.
Nuevamente la habían rodeado otros tres como antes, pero ella ya lo había anticipado antes. Para ella unos cobardes solo hacen lo mismo un centenar de veces.
—Novatos. —inhaló y exhaló, sosteníendo su espada con ambas manos.
Y con todas sus fuerzas iba a dirigir este siguiente movimiento con la espada, aunque para mal de ella las heridas previas que había tenido le empezaron a dolor cuando empezó a inhalar el aire. Sin embargo, eso no lo detendría para nada.
En cuanto espero que estuvieran a solo un metro cerca de ella hizo un movimiento con la punta de su pie izquierdo y comenzó a girar mientras maniobraba la espada de madera.
Como si de un corte limpio se tratara los tres cayeron en seguida hasta echarse para atrás y quedarse tumbados en el suelo.
Presentó un silencio justo para si misma y con un último movimiento con su espada, apuntó al que quedaba, siendo el líder de todo ese grupillo de delincuentes.
—Ahora, ¿Qué dijiste de que era alguien normal?
Ante esa provocación, el otro no tuvo más que mostrarse enrojecido por la irá y la gran vergüenza que estaba pasando. Nunca creyó que todo esto lo hizo esa chica que tenía de frente suyo.
Jamás lo creía porque le parecía una estupidez, además de que los rumores de la Ghost eran solo un juego. Aunque, solo procuró en tener a más chicos en su pandilla por precaución, ya que le habían insistido. Sin embargo, ahora que la tenía allí mismo, no pudo hacer nada más que aceptar la realidad en la que estaba contra esa chica.
En definitiva ella era una demonio en la cuál entendía porque no querían meterse con la delincuente por ningún motivo.
Aún así, no tenía intención de huir o tener que dar marcha atrás. Sea una chica o una persona que era temida por muchos, no iba a doblegarse tan fácilmente.
—¡Solo eres una perra! —tomó una posición en la que lo mantenía alerta para dar el primer ataque—. No importa quien sea, yo voy a patearle el cu—.
Sin previo aviso, al había estrellado contra la cabeza del chico, dejandolo totalmente fuera de combate hasta caer al suelo.
La situación se tornó muy extraña para la chica hasta que levantó la mirada hacia donde se originó esa baja. Resultó ser de la persona menos esperada; Boruto. Éste tenía una especie de tubo del cuál al parecer había tomado del suelo de algunos de los inconscientes.
—Lo siento, pero las reglas de la escuela se prohíbe tener dicho vocabulario —dijo el Uzumaki molesto—. No podía permitir que terminara lo que iba a decir.
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Luego de aquella acción de parte por el presidente del consejo estudiantil, había llamado al comite disciplinario, en especial a Sarada quien era parte.
Afortunadamente habían conseguido llamar a la policía para mandarlos fuera de allí lo más pronto posible. Aunque claro, Boruto le pidió que esto se mantuviera lo más discreto posible para que no fuera ocasionando un disturbio en las clases. Por supuesto, eso se lo dejó a Shikadai.
Boruto a través de la conmoción entre la Uchiha y el Nara, declaró que Sumire había estado en defensa propia y que lo protegió para que no pasara nada. Estuvo agradecido de que Sarada lo haya aceptado, pero seguía sin poder confiar en la chica, y en cambio a Shikadai sabía la situación actual, pero obviamente no dijo nada.
En cuanto había terminado de dejar todo en manos de ellos, condujo a Sumire hacia la enfermería, aprovechando de que no iba a estar. Además, podría tratarla mejor y con más tranquilidad.
—¡Ay! Eso duele.
—¿Qué quieres que haga? Necesito que no se infecte esa herida —mencionó Boruto en un tono preocupado—. Solo estate callada.
Sin poder hacer otra cosa más, Sumire se limitó a solo quedarse callada de mala gana para ser atendida por Boruto.
Desvío la mirada para un lado con el fin de no tener que mirarle para mostrar su cara completamente mala. Aunque, iba a ser eso un problema ya que no tenía el caso a este punto y ahora que lo pensaba bien, se sentía como estúpida por pensarlo.
No tuvo más remedio que dejarlo hacer.
—Por cierto, me sorprende que con estas heridas no te hayas desmayado del susto.
—¿Por quién me tomas? —preguntó la chica de mal humor—. Yo soy muy—. ¡Ay!
—Te dije que te quedes callada.
Siguió prosiguiendo a limpiarle la cara con un poco de cloro y una toalla. Sin embargo, aplicó un poco más de fuerza cerca de la comisura de su labio inferior.
A penas Boruto pudo ver por completo el estado de la chica, teniendo casi toda la cara en mal estado y su ropa toda polvorienta y hecha un desastre.
Viendo que la chica había comenzado a estar de su parte y no hablar, Boruto no dudo en también hacer lo suyo, siendo en hacer su tarea de tratarla y también de lo otro.
—Te lo mostré, ¿no? Ya sabía lo que estabas tramando con ellos —habló, esperando un comentario de ella, pero solo vio cómo ella prefirió no decir nada—. Supongo que esa era la razón por la que te enojaste al decirte la hora que mencioné antes.
Sabiendo que Sumire seguía sin interrumpir sus palabras, procuró en continuar antes de que ella lo hiciera.
—Estabas protegiendo algo que habías hecho con tu esfuerzo ese día. Sin embargo, ellos te lo querían quitar y empezaste usar amenazas contra ellos, ¿verdad?
Aún en silencio, pero no duró mucho cuando está vez Sumire comento a hablar pero con más calma.
—¿Lo viste todo?
—No, yo no estaba allí. Shikadai me lo dijo, porque él te vio ese día y a esa hora por la calle —aclaró los hechos, mientras proseguía en seguir tratar las heridas—. No sé acercó tanto para no salir lastimado, pero me dijo lo necesario para saber esto. Pero…
Se entre corto en sus palabras, dudando de si continuar, pero la pelivioleta estaba muy impacientada por la pausa del chico sin saber lo que iba a comentar.
—No esperaba que fueras de esa clase de chicas para hacer eso. Realmente tienes un lado muy raro 'ttebasa. —comentó en un tono burlón.
—¿Ahora sí quieres burlarte de mi? Puedo escuchar como quieres que te golpeé.
—Tranquila… Yo pienso que no hay nada de malo en mostrarse así. Eso solo…
—Por favor. No quiero que sigas.
Boruto había parado de tratarla en cuanto miró a la chica totalmente abatida y con la cabeza bajo. Se le notaba el mal humor en el que se encontraba.
—Lo único que quiero es que me mires o que alguien lo haga con esos ojos —dijo sin levantar la mirada, solo desviandola un poco más—. Solo me haces parecer débil y tratarme con misericordia.
Las piezas empezaban a encajar al chico. Y al ver como reaccionaba Sumire, pudo llegar a la conclusión de cómo está este tema y el caso de aquel día. Además por el carácter que ella poseía.
—Sabes, no creo que sea yo quien deba de decírtelo, pero… —dudó un poco de si debía continuar o no, ya que lo que menos quería de ella era un puño en la cara—. Bueno, lo quiero decir es que, no tienes que aferrarte tanto en no querer o mostrar tus colores reales a la gente.
Al ver el cambio de humor en la chica de uno malhumorado a uno irritado y con el puño listo para irse contra el. Necesitaba apresurarse en ponerlo en mejor forma las palabras que acababa de decir.
—L-Lo que quiero tratar de llegar, es que no le veo de malo lo que hiciste. Además… ya puedo entender un poco de porque me preguntaste eso ayer…
—¿Ayer?
—De si me siento solo…
Los recuerdos de aquel aula empezaron a dar seguimiento a la conversación entre los dos y Sumire entendió a lo estaba diciendo, más no lo compartía. ¿Qué tenía que ver él con su tema? No quería ser comparada con nadie, y mucho menos con él.
—Mi familia es alguien de la cuál muchos conocen y siempre hablan de ellos. Mi madre y padre están siempre ocupados por sus trabajos pero al punto de que se han olvidado de mí. Igual el caso de mi hermana menor que no habla mucho conmigo por ser una prodigio. Pero en mi caso nada. Yo tengo a Shikadai y es mi amigo. Sin embargo, me sigo sintiendo solo… Esa es la cuestión.
Ella miraba detenidamente al chico, oyendo sus preocupaciones y respondiendo a la pregunta que le había hecho. Bueno, eso ya estaba más que claro lo que ella sabía. No era tonta para saber cómo se sentía él, pero lo que estaba más a fondo, eso sí no.
—Por lo tanto, pensé en que si me hago presidente de aquí y tenga buenas notas, es posible que llame la atención de mis padres y pueda estar a su altura —continuó—. Y además de eso, ser el chico perfecto de toda la escuela y que todo el mundo pueda seguir de ejemplo mis acciones… pero eso solo es una ridícula escusa para no sentirme solo… Solo quería que me vieran como yo veo a mis padres, y también para no ser uno más de este lugar.
Tras oír todo aquello, Sumire empezó a dar punto en dónde la conversación se había vuelto un poco pesada. Jamás pidió que le contará su vida privada eso implicaría estar involucrada en ella, pero no quería nada que ver con alguien, ni mucho menos él.
Sin embargo, sin querer su historia había la había simpatizado un poco, pero viendo las intenciones ocultas que el mencionaba en ser lo que es eso no cambiaba nada a lo que hacía. Sabía que él lo tomaba en serio y no solo por su familia, sino por si mismo. Un ejemplo es ella. A pesar de que le causa problemas a Boruto, éste no deja de preocuparse por ella e incluso a los demás.
Todo radicaba en una sola cosa.
Soledad.
Si, esa misma palabra que ella odia en tener que estar. Estar sola era lo único que no le gustaba pensar y que le afectara. Aunque, es obvio que no puede por si misma.
Sus pensamientos fueron pasando a si misma con recuerdos. Volvía a recordar de la razón de porque estaba aquí. Obviamente era por ser una delincuente que solo sabe en meterse en problemas. Sin embargo, ¿por qué una delincuente? No quería estar sola, quería no sentirse así, por lo que lo más sensato era buscar amigas, pero nunca le era fácil hacer amigos. Su cabello siempre era uno de los fuertes de ella, pero también el muro que había ante la gente normal.
Nadie le agradaba o se les hacía estúpido el color de su cabello, creyendo que se lo había pintado. Si, eso mismo fue lo que pasó. Todos empezaron a marcarla como una delincuente, no ella misma. Ya lo habían hecho mucho antes. Algunas chicas le iban haciendo bullying, tirándole agua por los baños, y llegando a casa totalmente mojada. Había sido una suerte de no pescar un resfriado por ello, pero decidió no hacer nada. No había tenido valor.
Todo cambio cuando un día un tipo se le confesó, era más que claro que ella se había puesto feliz, pues era la primera vez que alguien mostraba interés en ella, eso la hizo muy feliz. Por supuesto, aceptó aunque no lo amaba… solo aceptó por mero miedo de perder a una persona que si mostraba querer estar con ella y también para no sentirse sola. Sin embargo, dos días de que había sido su "novia", él había pensado en salir por primera vez, ella no tenía ningún problema. Sin embargo, ella no había contado de que él quería algo más que solo divertirse, sino una diversión diferente. Él la había tomado como una chica que le gustaba tener sexo, así que la trato como una de la calle.
En ese momento estaba aterrada y no sabía que hacer más solo zafarse a las malas, y eso era con violencia. No hizo más que golpearlo arañarlo con las uñas e irse de allí. No quiso salir a la luz del día por una semana y sin nada mejor que hacer decidió cambiarse de escuela y no volver a ese lugar y encontrarse con aquel chico.
Desde ese día supo que no era más que un objeto para muchos chicos y un medio de entretenimiento para las chicas. Todos ellos y con sus propósitos que no querían más que aprovecharse de su debilidad llamada soledad.
Por eso decidió mejor aprender a defenderse y si la gente piensa que ella es una delincuente por su cabello, los iba a complacer y hacerlos temer con solo su presencia. Y procuró en que nadie viera su lado débil jamás. No hasta el día hoy.
Él lo había descubierto. Boruto Uzumaki había descubierto la debilidad de ella, pero no la usaba en su contra, ni siquiera una amenaza para obligarla a qué sea una estudiante disciplinaria. No tenía porque, ya que él también está igual.
Cuando lo pensó detenidamente, lo entendió. Ahora lo entendía. Lo entendía muy bien ella en cuanto lo tenía de frente ahora en ese mismo instante. Tanto fueron sus discusiones de cada día que nunca se había percatado que se había acostumbrado a esa atención que él le daba. Siempre hacia una interacción con uno que otro chico o chica de esta escuela por mera complacidad, pero no tardaban de haberse olvidado de que ella existía o que hablaron alguna vez.
No obstante, este chico Uzumaki Boruto era la única persona que le hablaba, tal vez no de la buena forma, pero era suficiente para no olvidarse de ella. Para no hacerla sentir sola. Torpemente había vuelto a aferrarse a la idea de no querer estar sola, pero no pudo evitarlo.
En cierta forma, ella había conseguido tener el hábito de romper las reglas, ya no solo por hacerlas por mera diversión de rebelarse contra la ley de ese lugar, sino ahora por querer tener la atención de este chico. Sin saberlo, ese miedo de estar sola había vuelto peligrosamente.
Había comprendido de esa pequeña culpa que había tenido luego por haberle dado esa bofetada. No era más que miedo. Un miedo que le invadió por cruzarse a la idea de que él definitivamente la diaria con todas sus fuerzas y no le volvería hablar.
Por otro lado, de muy mala gana tuvo que admitir que ambos habían estado en una sintonía. Ninguno quería estar solo y lo único que hacían para no hacerlo era en desahogarse uno del otro, sin importarles que uno vea la verdadera personalidad del otro a tanta confianza.
Sin saber porque o el motivo, comenzó a reír abiertamente y despreocupada. El dolor de las heridas en su cara volvía y venía pero no le importaba. Lo único que sabía es que quería reírse sin prejuicios o problemas a qué pensar. Estaba segura que está acción le había parecido extraña al chico que tenía de frente por hacerlo sin avisar.
—¿Eh? ¿De qué te ríes?
—Eres un idiota. —dijo Sumire.
—¡Ah!
El comentario tomó desprevenido al chico, poniéndolo molestó por aquel insulto que vino sin avisar por parte de Sumire. Hasta incluso pensó en dejar de tratarla para que lo haga ella misma.
—Igual yo —habia hablado mucho antes de que él Uzumaki empezara alegar—. Admito que yo también soy algo idiota. Ambos lo somos.
—¿A qué viene esa cooperación? Que yo recuerde no te gusta estar a la par conmigo.
—Es diferente a lo que digo —dijo Sumire entre un suspiro—. No lo entenderías.
No hizo caso mucho a lo que decía ella y prosiguió a continuar en tratar las heridas que seguían allí. Ninguno volvió a decir una palabra más, y solo se enfocaron en estar ausentes de preocupaciones. Boruto le daba una que otra curita en su mejilla.
Cómo la vestimenta no estaba en un estado muy mal, solo lo intentaría sacudir, pero fue detenido por Sumire quien decidió hacerlo por ella misma hasta estar mejor.
Ahora ella era el turno de atender al chico, ya que aún tenía ambas mejillas con un rastro de que fueron golpeadas. Una por la bofetada de ella y otra por ese líder de los delincuentes de antes.
—Disculpa por lo de antes.
Boruto no se le dificultó en saber que se había estado refiriendo a su herida por la bofetada que recibió de ella.
—Descuida, no hay problema —comentó al breve instante de esbozar una sonrisa tan despreocupada—. No me importó mucho de que lo hicieras.
Al ver esa expresión tan tonta en la cara de ese chico, puso un poco pensativa a Sumire, comenzando a vagar extrañamente por las palabras de alguien. Tanto así que recordó algo que se había olvidado.
—Oye.
—¿Qué pasa? —le miró.
—¿Es cierto lo que dijiste?
—¿Sobre qué? —no apartó su vista de la chica en cuanto la vio intranquila.
—Sobre mí —aclaró sus palabras, mirando al Uzumaki con el ceño fruncido—. Sobre de que soy linda.
—…
—Ni se te ocurra quedarte callado. Más te vale responder. —lo amenazó con una mirada que le ponía un escarmiento al chico.
No tenía mucho que hacer u opciones de la cuál zafarse de esto, así que solo suspiró de mala gana por su pésima suerte.
—Pues lo eres, ¿no?
—Nunca me he considerado alguien linda. Nunca era necesario para mí —dijo Sumire negativamente—. Después de todo, es todo culpa de mi cabello.
—¿Qué tiene tu cabello? —preguntó.
—Su color no es nada bueno, y solo me hace parecer una rara —dijo con molestia—. Eso creo que lo sabes.
—No le veo nada malo.
—¿Eh?
—Yo pienso que tu pelo es muy lindo.
—¡¿Ah?!
Sin saber cómo o cuando, Sumire se había sonrojado de menor medida pero era muy evidente a simple vista. Esto era algo nuevo con que lidiar para ella, por lo que no tenía ni idea de cómo actuar o que hacer ante esa afirmación del chico.
—¿A qué viene eso? N-No digas algo como eso sin avisar. —dijo.
—¿Por qué debería avisar?
—¡Cuando hay algo que debas decir tienes que avisar con anticipación! —se paró de inmediato de la silla, mientras retrocedía por instinto.
Nadie podría creer que la delincuente más peligrosa de aquí y de las calles estuviera entre la espada y la pared por solo meros comentarios comunes.
—¿Avisar?
—¡S-Si!
—Entonces te aviso que voy a decirte algo importante. —se paró sin hacer caso de la pequeña curita que tenía en su mejilla izquierda.
Avanzó algunos pasos hacia al frente mientras iba caminando en dirección a la chica. Instintivamente retrocedía, pero antes de al menos dar otro paso más, Boruto se adelantó mucho antes.
Lo tenía a 30 centímetros, y con la alerta al máximo, si intentaba en hacerle algo. Por un breve instante creyó que le haría algo, pero ella trataría de hacerlo más rápido. Le golpearía notablemente en dónde más le duele si era necesario.
—Me gustas.
El silencio propagó completamente toda la enfermería en donde solo estaban ellos y nadie más. Nadie capaz de escuchar y ver lo que ocurrió allí, ni mucho menos lo que se acababa de oír por parte de Boruto.
Sumire quedó helada de la impresión sin saber que hacer o que decir, pero cuando menos lo pensó, su cabeza su había ruborizado de las mejillas. Ni las heridas que había tenido le quitaban lo bonita que se veía. Eso mismo pensó Boruto cuando la vió.
—¿Q-Qué estás diciendo?
—Lo he hecho desde hace tiempo —sonrió gustoso con la expresión de la chica—. No sabía si decirte pero lo hago ahora porque me pareció buena oportunidad 'ttebasa.
—¿E-Estas jugando conmigo?
No recibió respuesta alguna, simplemente miró como Boruto sonreía gustoso por ver el comportamiento inquietante de ella.
Quería oponerse ante dicha declaración de Boruto, pero antes de hacer algo, éste se acercó más hasta la cara de la chica llegando al punto de que sus respiraciones chocarán entre si. Lo miró a los ojos, mientras no dejaba de temblar y por puro instinto cerró ambos ojos al levantar un poco la cabeza.
Su cuerpo no le respondía, y solo hacia que ella dejara lo que fuera a pasar.
—Hahaha. Eres un poco entregada, ¿no?
—¿Ah?
Le miró a la cara, mientras esté sonreía con malicia y en un tono burlón.
—Solo estaba bromeando a todo esto. Por supuesto que no me gustas —dijo—. Solo quería jugar contigo por venganza de todo lo que pasó hoy 'ttebasa.
Le había enseñado la lengua como una muestra de burla. Sumire permaneció en shock tras la siguiente declaración del Uzumaki mientras su cara seguía roja por la vergüenza que estaba pasando.
No hizo más que solo escuchar a Boruto sacar una que otra risa de parte suya, y cuando menos lo concretó, se recompuso para dirigirle un puñetazo en el rostro de la chica hasta caer en el suelo.
—¡I-Idiota!
Salió corriendo de allí, yéndose por los pasillos de la academia dejando a Boruto aún estando en el suelo sin más. Sintiendo la horrible sensación de un ardor.
Se levantó del suelo a duras penas por el dolor que tenía en la espalda. Se sobó un poco la mejilla por el impacto que tuvo aquel último golpe.
—Esonsi que dolió. —admitió a duras malas mientras sonreía para ignorar el dolor que le generaba.
Suspiró de alivio en cuanto se levantó por completo del suelo hasta quedar parado. Miró por dónde estaba la espada de madera que se le había quedado a la Kakei.
Sonrió felizmente, mientras se rascaba con suavidad la mejilla con un dedo. Cubriendo el ardor com una pequeña y cálida que sensación que fue remplazada.
—Supongo que aún no es momento para hacerlo realmente —admitió Boruto entre una leve sonrisa—. Aún falta mucho para declarar lo que siento por esta linda delincuente.
Sumire pasaba caminando con mucha prisa por todo el pasillo. Por suerte la mayoría de las clases ya estaban activas.
En cuanto no había nadie cerca o que no esté a la vista, paró en seco sin poder aclarar muy bien sus ideas y mente. No pudo hacer más que cubrirse parte de la cara con una mano, tratando de ocultar su rostro que seguía ruborizada por la vergüenza.
Sus ojos se habían cristalizado sin siquiera notarlo y su pecho le comenzó a doler por alguna razón que ella desconocía. No entendía muy bien como funcionaba o porque, pero si había algo que sabía era que debía de ser culpa de Boruto.
—E-Eres un idiota…
Con esas palabras solo pudo quedarse en silencio, pensando en ese chico que la había hecho actuar de manera extraña. Una rara pero nada mala sensación. Pronto entendió que esto no sería la primera sensación que pasaría a partir de ahora… Tal vez no sería nada malo la escuela luego de esto.
¿FIN?
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NOTA: Buenas a todos aquí queridos y buenos lectores. Espero que se la hayan pasado muy bien en leer este One-shot que tenía pensado hacer luego de ver los hermosos FanArts de Mikumikulenlen. Una artista increíble que la pueden buscar en Twitter.😆✨
Al verlos me puso las pilas de hacer uno que pueda estar a sus expectativas, y espero que lo haya sido en éste que fueron terminando de leer.🙏🏻😄
Debo agradecer a mi querida y buena amiga emiliavallejos5 quien hizo la portada para este One-shot. Espero que puedan apoyarla también en sus obras.😎✨
Además de también seguir a la artista de estos dibujos tan geniales, que es la artista Mikumikulenlen que pueden encontrar en Twitter… Ups, creo que ya lo había dicho.
😂😂
Bueno, dicho todo esto espero que sigan apoyándome en todo lo que escriba y ya leeré sus comentarios. Seguiré con mis otras historias lo antes posible.
¡Nos leemos hasta la próxima!
¡Sayo!
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