Capítulo 2

23 de Diciembre

Hoy ha sido un día productivo. Pude encontrar al fin un regalo para mi padre. Había logrado olvidar por un momento todo lo referente a las cartas. Pero nada en la vida dura mucho así que aquí estaba de nuevo. Sentada en la sala con una infinidad de papeles dispersados por mi mesa de centro y el suelo.

Había tenido un sueño de lo más raro. Algo que no tenía ningún sentido.

En el sueño me había visto sentada en el porche de la casa. En esa silla mecedora que tanto le gustaba a la abuela. Ahí fue donde note la primer extrañeza. La calle estaba llena de tierra. No había banquetas ni pavimentado.

El frente de la casa tenía un hermoso patio cubierto de pasto y hermosas flores crecían por todo alrededor.

Me pare de la mecedora, alguien se acercaba. Una figura borrosa con un enorme vestido de color café.

No podía ver la cara pero si los labios. Ella los movía muy rápido. Señalaba de forma frenética a un sitio atrás de mí.

Fue ahí donde encontré la segunda cosa extraña. Una densa oscuridad estaba atrás de mí. Sentí miedo. Pero no podía moverme de ese lugar.

Cuando la oscuridad me engulló pude ver el interior de la casa. Varias personas discutiendo y una en el suelo muerta. La sangre no se veía pero su pecho no tenía el familiar sube y baja.

La mujer que había visto antes ahora estaba en la casa. Seguía gritando. Después todo el escenario cambio.

Ahora me encontraba en una recamara. La misma mujer estaba sentada en un banco frente al tocador.

La vi escribiendo una carta y quemando una foto. Cuando la observe por el espejo vi la oscuridad y no su reflejo.

Fue en ese momento que desperté. Pero la razón de que este con los papeles fue algo diferente. Cuando desperté la habitación olía a humo y el ambiente estaba casi helado.

Al levantarme me acerqué al tocador por un momento vi un sobre con el nombre de Melissa Kochmer al lado de un manchó negro, antes de que parpadeara para aclarar mis ojos.

Creí que no tenía importancia y que solo eran juegos de mi mente. Salí para terminar lo último de compras, entre a una tienda de antigüedades. A mi mamá le habían gustado siempre las cosas antiguas y esos gustos los había adquirido mi padre al pasar de los años así que conseguí el regalo para mi padre después de una hora en la tienda.

Estaba a punto de pagar cuando vi una foto en la encimera.

— Disculpe — llame al encargado. — La persona en esa fotografía — señale la foto donde reconocí a la persona de mi sueño. — ¿Quién es?

El encargado de acercó y sacó la foto, la vio por un momento.

— Su nombre era Melissa, no se mucho de ella pero era una de las mujeres más adineradas del pueblo, hablo de hace unos cien años, un poco más que eso. Pero no puedo recordar algo relevante de ella. Los rumores dicen que ella estuvo relacionada con el asesinato de su hija mayor. También hablaban de brujería pero no conozco más detalles. — me dijo.

— De acuerdo — dije, tome el regalo y salí de ahí.

Me dirigí al lugar que sabría tenía lo que necesitaba.

De esa forma termine en mi sala con varios archivos abiertos. Leyendo sobre una mujer que era mi pariente.

Al parecer Melissa había encontrado a su hija en la sala de su casa. La habían apuñalado en el corazón y murió desangrada. Murió el 25 de Diciembre.

Todos habían inculpado a Melissa nadie quería que el asesino fuera su alcalde, el esposo de Melissa.

Según los informes ella había muerto dos días antes del año nuevo. En la celda donde la habían encerrado. Solo encontrando una carta donde escribió su última voluntad.

Nadie entendió la carta, ni siquiera la guardaron. Pero años después el marido de la mujer murió y también el esposo de su hija.

Poco a poco las personas que conformaban la familia murieron ya sea por algún accidente o de manera natural — según los informes del forense.

Pero de repente todo paró el 25 de Diciembre de 1895.

Había subido por todos los baúles, del más viejo saque las cartas viendo las fechas. La primera estaba escrita en el año de 1895.

No pude resistirlo así que abrí el sobre. Tenía una letra algo deteriorada. La carta decía:

Querida mamá

Perdona no haber podido hacer algo para sacarte de ese lugar. Los celos del esposo de mi hermana fueron muy lejos.

Nadie nos creería. ¿Quién le haría caso a dos mujeres? Pero debo darte las gracias.

He esperado el tiempo que dijiste. Ellos han muerto. Ninguno sobrevivió a la maldición.

Pero mi hijo sería el siguiente así que comienzo el pago.

Querida madre te doy gustosa esta carta. Es la muestra de cuánto te aprecio y de mi amor por ti.

No temas, le daré esta tarea a mi hija mayor y ella a su hija. Será una tradición que tomaremos con gusto hasta juntar a las siete.

Esta carta será sólo el inicio. Te escribiré el año que viene.

Con amor Liliane

¿Qué?

Busque en el baúl y encontré una carta de color negro, como la que mamá había dejado para mí. la abrí lista para leer una explicación a lo que había leído.

Hija

En esta vida hice cosas malas, cosas que lamento haber hecho, la primera fue haberme casado con tu padre.

La persona amable que creí era resultó ser alguien cruel y despiadado.

Pero mi niña el amor que sentí por ustedes evito que me alejara de él.

Tu hermana cometió el mismo error que yo. Eligió al hombre equivocado, y pagó las consecuencias.

Quiero que recuerdes las cosas que te enseñe, sabes con quienes contar, confía en mis palabras.

¿Recuerdas la canción de cuna que te cantaba para que durmieras?

Haz lo que dice la canción mi niña, has a mami feliz.

Si realizas algo en tu vida recuerda siempre las consecuencias, ten siempre presente todo lo que perderás más que lo que ganaras.

Siempre busca la respuesta en tu corazón, haz lo que te dicte la razón.

Te espera mamá.

Tengo una pregunta. ¿Una persona puede confundirse más de lo que ya está? Porque me enfrento a un dilema enorme. ¿Qué diablos es esto?

Por qué razón estoy perdiendo mi tiempo en estas cartas.

24 de Diciembre - 4:00 am

— ¡¡Pero claro!! — grite, me levanté de la cama. Ya sé de qué canción hablaba la carta.

Mamá cantaba una canción algo extraña, algo de unas hermanas.

Camine hacia el closet, revise las cajas que había en la parte superior del mueble, baje una en particular. Era una simple caja de zapatos color blanco. Fui a la sala, prendí la televisión y la videocasetera, busque en la caja y encontré el VHS que necesitaba.

La habitación se inundó con la música, una dulce voz salió de la televisión.


En las colinas los fuegos ardieron a la medianoche

la superstición plagó el aire

la chispas vuelan mientras los fuegos arden a la medianoche

las estrellas están fuera y la magia está aquí...


Mamá salía en la primera toma, Lidia y yo estábamos en cama listas para dormir.


Deseé a las siete hermanas

que me trajeran la sabiduría de la edad

todo lo que está bloqueado entre el libro de los secretos

añore por el conocimiento de un sabio...


Entonces las hermanas sonrieron a sí mismas

y ellas susurraron mientras brillaron

una carta por año salvaras a un hermano

y como pago a tu vida quitaras un año


En esa parte mi hermana y yo compartimos una mirada, siempre decíamos que esa parte era dedicada a nosotras.


Le escribirás al hijo de Semíramis

hasta juntar siete estrellas

y fue por ese solo instante

que supe que jamás estaría sola...


Muchas estrellas fueron olvidadas

muchas desvanecidas y se convirtieron en fantasmas

mis hermanas aun brillaron en el cielo

siempre allí cuando más las necesité...


Me pare aquí una vez antes

con mi cabeza sostenida entre mis manos

por todo lo que hube conocido de este lugar

que nunca pude entender...


— Hija ¿qué haces? — dijo mi papá tras de mí.

— La extraño sabes — le dije volteando a verlo, él me devolvió una mirada llena de tristeza.

— Ella me dijo que no llegaría a más de los sesenta años.

Mami, ¿Quién te enseñó esa canción?escuche la voz de mi hermana, tanto mi padre como yo volteamos a ver la televisión.

Fue mi madre, ella murió y me dejo esta canción, ella siempre dijo que la letra escondía secretos, que hiciera caso a lo que contaba, que yo era la cuarta.— vimos como mamá nos dio un beso en la frente y salió del cuarto.

Vamos cariño mañana es navidad y tengo que escribir. la toma cambio a la mañana de navidad, mi hermana y yo estábamos frente al árbol abriendo nuestros regalos, de fondo se vio a mama sacar algo de su cuello y abrir un cofre, metió una carta en él y lo cerró.

Mamá apresúrate, mira tienes regalos dijo mi pequeña versión.

Claro cariño






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