Capitulo 2
Editado: 30/ 09/ 2021
Te curare.
El viaje duro mucho más tiempo del que pensé duraría, fueron al menos cinco días sobre la serpiente blanca que invoco Mitsuki, y durante la mayoría de ese tiempo yo me encontré sin sentido, así que la mayor parte del viaje me la pase dormido ante el cansancio que emanaba de todo mi cuerpo y principalmente de mi mente sintiendo, apenas y recuerdo vagamente las caricias de las manos de Mitsuki mientras su voz me repetía que todo estaría bien. Hoy por fin ha terminado el viaje, la serpiente nos dejó apenas unos minutos atrás frente a una roca en una isla desierta, y desapareció al instante.
— ¿En que lugar estamos? —cuestiono algo atontado.
—En una de las guaridas que mi padre utilizó en el pasado... —comienza a introducir un código en la roca —lo modifique hace algún tiempo, él piensa que este lugar fue destruido así que es poco probable que nos busque aquí, además es una isla desierta.
Al abrirse la compuerta solo puedo suspirar dolido entre el sujetar de mí estómago, Mitsuki se apresura a rodear mi cuerpo sosteniendo de la cintura y pegándome a su hombro para ayudarme a entrar, apenas bajamos unas escaleras algo obscuras puedo sentir el cambio del material en el suelo... puedo escuchar algo metálico y al segundo las luces de todo un pasillo se encienden cegándome, Mitsuki me sujeta con más fuerza y me guía por el lugar hasta que me señala una habitación especial en la cual dice que me va a tratar.
—Necesito terminar de tratar tus heridas...
En su rostro no se pinta la típica sonrisa, ahora mismo extraño ver esa calma falsa delante de mí. En la habitación hay cientos de aparatos médicos y científicos, algunos nuevos y otros antiguos, pero aun así todos parecer estar en perfecto estado, muy arreglados y limpios. Él suspira y me deja tomar asiento en el sofá del lugar mientras avanza a unas gavetas de donde saca un botiquín médico, al notar mi mirada curiosa puedo ver por fin esa leve sonrisa pintarse en su rostro, no es la habitual, pero ahí ésta, aunque dura poco tiempo ahí esta haciéndome sentir un poco más tranquilo.
—No necesitas preocuparte Boruto, realmente no va a encontrarnos aquí —toma asiento a mi lado comenzando a sacar las cosas que utilizará.
— ¿Desdé cuando tienes este lugar? —cuestiono en voz baja.
—Fue después de todo lo que ocurrió con mi padre, desde el inició supongo... —levanta mi camisa comenzando a limpiar mis heridas —sé que les conté cosas muy buenas de él, pero muy en el fondo siempre dude mucho de todo... —eleva su mirada sobre mis ojos —excepto sobre ti, de alguna forma estaba cien por ciento seguro de que eras mi sol... —suspirando agacha la mirada a las heridas —realmente lo lamento Boruto, por todo lo que ocurrió en la aldea.
Entre una suave sonrisa sujeto su brazo entre mi lento negar —No ha sido tu culpa Mitsuki, pero... —aprieto los labios desviando un momento la mirada —lamento decir esto, pero voy a matar a tu padre, apenas me pueda recuperar voy a salir de aquí y lo buscaré para matarlo... no puedo dejar que... —aprieto los puños bajando la mirada —se vaya tan tranquilo con la muerte de mi familia entre sus manos.
—Puedo comprender lo que dices y sientes, pero tengo... —sonríe levemente mirándome —una buena noticia.
Al segundo observo directamente sus ojos esperando cualquier cosa que me haga sentir menos miserable de lo que me siento, él sonríe y eso ya es más que bueno.
—Mientras veníamos en camino descubrí que Himawari estaba aún con vida, gravemente herida, pero con vida.
— ¿Qué? —cuestiono sin creerlo sujetándolo por los hombros.
[Cuatro días atrás 12:00]
Con paso tranquilo Mitsuki, el rubio idiota, y yo, caminamos con dirección a la academia sin más pelea que la mía con el rubio hablador. Llegamos a la ceremonia justo a tiempo para la entrega de la banda Ninja y los ojos de mi pequeña hermana pueden encontrarnos enseguida entre el público, le muestro mi mejor sonrisa y ella me mira con emoción.
—Le sienta muy bien la banda —comenta sonriente a mi lado.
—Es de esperarse Mitsuki, ella entreno mucho para poder recibirla.
—Aunque realmente no necesitaba mucho entrenamiento —comenta burlón recargándose de mi hombro —Himawari fue innata desde pequeña... —presiona mi mejilla inclinando su rostro contra el mío — ¿No... es... así?
Mis dolencias pasadas fluyen entre mi orgullo al saber que mi hermana es así de poderosa, pero puedo recordarlo claramente... el día en el cuál le iban a dar el titulo del Hokage a nuestro viejo, el día en que Hima activo por primera vez su Byakugan, y sobre todo... el día en que noqueo a papá y me persiguió por toda la casa; mi risa sale por lo bajo llena de incomodidad y vergüenza. Los únicos ojos que captan mi reacción terminan siendo como siempre... los de Mitsuki.
—Pero es más satisfactorio ver como se esforzó para que no solo le dijeran que su poder es innato, supo desarrollarlo perfectamente y probablemente sea una de las Ninjas más fuertes de su generación.
Mi sonrisa crece al ver como Mitsuki dice todo aquello sin apartar los ojos de mi hermana, parece tan orgulloso como yo lo estoy de ella, mi brazo rodea nuevamente el hombro de mi mejor amigo y él simplemente vuelve su mirada sobre mí.
—Es verdad Mitsuki, tienes toda la razón como siempre. —golpeo la nuca de Inojin —Deberías ser como él en lugar de ser el idiota que eres, al menos así tendrías una mínima oportunidad de ser mi cuñado, es justo por eso que el primer puesto lo sigue teniendo Shikadai.
— ¿¡Qué!? —expresa decepcionado — ¿No ya estaba saliendo con alguien?
— ¿Quién te dijo esa mentira tan satisfactoria para ti? —cuestiono con una amplia sonrisa —Te recuerdo que no tiene esa relación con la hija de Kurenai.
— ¡Haaaa! —frunce el rostro con disgusto —Ese aburrido tiene más oportunidades que yo entonces...
—Aburrida tu abuela. —pate el trasero del rubio apenas llega —Y si, parece que soy más genial que tú.
Las risas de Mitsuki y mía salen al mismo tiempo mientras miramos como los dos idiotas pelean por lo bajo dándose patadas y esquivándolas mientras tratan de lucir normales para el publico a su alrededor, Shikadai ignora las palabras del rubio y eso hace enfadar mucho más a Inojin; ocho niños más se convierten en Ninjas y la ceremonia por fin se da por concluida, los padres se levantan en espera de sus hijos y Hima salta de su asiento corriendo en nuestra dirección a lo que con prisa abro mis brazos en su espera, pero mi sonrisa se borra al ver a Inojin hacer el mismo gesto hacia ella... y me enfado aun más al ver como ella pasa directo llegando a los brazos del distraído Shikadai, él ni siquiera se sorprende y en todo caso solo sonríe recibiendo el abrazo.
—Ey Hima —acaricia el cabello de mi hermana —realmente luce bien en ti la banda.
—Muchas gracias Shikadai kun —ríe separándose de un brinco.
Ella se aleja y simplemente une sus manos entrelazadas al frente para dirigirle una sonrisa muy linda... al segundo me acerco y cubro su rostro con mi palma haciéndola alejarse del lado de Shikadai, ella se enfada al segundo y aparta mi mano con brusquedad.
— ¡Hermano mayor! —expresa con enfado.
—Bueno... —encojo mis hombros.
— ¡Tu, bastardo! —gruñe molesto el rubio empujándome en el proceso de pasar.
Ignorando a los idiotas vuelvo mi sonrisa hacia Hima poniéndome en cuclillas frente a ella, veo a Mitsuki venir a mi lado sujetando mi hombro para cubrir la vista de los idiotas que pelean detrás de mí.
—Hima, felicidades por graduarte hermanita.
Aun entre su enfado me sonríe —Gracias por haber venido hermano. —rodea mi cuello en un abrazo y luego se aleja dudosa —oh, por cierto... ¿Y papá y mamá?
Al segundo me levanto sujetándola por el hombro mientras Mitsuki se encarga de distraerla felicitándola, ella me quita su mirada asesina de encima para agradecerle a mi buen amigo mientras me ingenio una excusa.
—Bueno, seguro que mamá ha ido por el viejo... ¿Quieres que los esperemos aquí?
Su mirada desciende por un segundo con algo de enfado y luego vuelve con su sonrisa para asentir, ella toma mi mano y nos guía al pequeño patio de la academia donde se encuentra un pequeño columpio viejo.
— ¡Y bueno! —pronuncia animada tendiendo sus palmas abiertas hacia mí.
—Bien, bien —digo divertido.
Con una sonrisa en cara recibe mi regalo en sus manos, la emoción destella en sus ojos mientras observa como los chicos sacan los objetos que piensan regalarle y con prisa abre mi regalo; al tener los Kunai ella sonríe con entusiasmo y da un gran brinco admirando el tallado y la marca. Totalmente orgulloso de mi genialidad poso una mano en mi cintura y con al otra froto mi nariz mirando a los chicos.
— ¿Y bien? ¿Qué te pareció Hima? —recargo mi brazo en el hombro de Mitsuki.
—Es... —muestra sus nuevas armas — ¡Genial! ¡Son de la mejor marca! —toma mi brazo dando pequeños brincos — ¡Debieron costar realmente caros! —ríe entusiasta retrocediendo hasta lanzar uno de los Kunai hacia un blanco sobre el tronco de un árbol.
Todos retrocedieron ante el movimiento repentino y entre su precaución por no salir lastimados muestran su asombro ante el tiro de mi hermana; yo mantengo mi sonrisa llena de miedo como de costumbre cuando se trata de ella actuando así. Acercándome un poco a los chicos les susurro.
—Debería pensárselo dos veces el idiota que quiera aprovecharse de ella.
Ante mí se muestra el rostro miedoso de Inojin y la evasión de mirada por parte de Shikadai; Mitsuki ríe para volver su rostro hacia mí.
—Te diviertes metiéndoles miedo.
—Un poco —susurro más cerca de su rostro mostrando mi amplia sonrisa.
Apenas calmaron el miedo que sentían comenzaron a acercarse para darle los regalos, hay desde productos para misiones hasta ropa y peluches muy lindos, Mitsuki le ha regalado un mini peluche con mi rostro, no me tardo ni un segundo en acercarme a él para preguntarle el lugar de donde había sacado tal cosa graciosa y bien parecida.
[Presente]
—Aunque se encontraba gravemente herida aun respiraba, apenas un poco, el pánico no te permitió verlo... —confiesa lentamente para dejarme procesar todo —por suerte la saliva de mi serpiente es curativa y eso ayudó a tratar las heridas más simples, —limpia mi costado apenas me saco la camisa —ahora mismo se encuentra en una habitación especial recuperándose dentro de una cápsula... solo espero que dentro de poco pueda despertar.
Mantengo mi mirada incrédula sobre Mitsuki y entre las lágrimas que han fluido sin control me atrevo a abrazarlo con fuerza para mostrarle mi agradecimiento, él duda un segundo de su actuar, pero enseguida recibe mi toque frotando mi espalda para darme un poco de calma.
—Bueno... —aparta mi cuerpo con cuidado —será mejor que descanses un poco... o si lo que deseas es ver primero a Hima.
—No, —sonrío limpiando mis lágrimas —será mejor que descansé lo más posible... —sonrío — ¿Puedes mostrarme el lugar donde me quedaré?
Su sonrisa crece con calma y luego de terminar de tratar todas y cada una de mis heridas me guía por los pasillos hacia la habitación donde podré quedarme, en el camino a mi habitación no duda en señalarme la habitación donde Hima estará recuperándose, pero apenas me la mostró las lágrimas volvieron a fluir sin control... al igual que cuando entre a mi habitación quedándome solo.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top