Capítulo 4✔️
Al iniciar el día, el dios del sol Ra, toma la decisión de averiguar si los rumores de que el dios Anubis, el encargado de proteger a los muertos; está haciendo pactos con el dios del Inframundo, Osiris. Todo apuntaba a que ambos recolectaban cada alma con fines ocultos. Ra, como soberano de los dioses, debía de averiguar antes de tomar alguna medida.
...
Ra, ubica a Isis, la protectora de las madres y de los niños; y a Neftis, la protectora de los muertos y esposa de Anubis. Ambas, fueron citadas en el gran templo del Dios.
— ¿Qué lograron averiguar?— pregunta mientras se sienta en su trono.
— Me temo que mi esposo, sí está involucrado en los planes de Osiris. Y apuesto a que fue él, el que lo convenció de traicionarnos, Anubis no se atreverá a hacer algo por su cuenta— comenta triste y afligida, Neftis.
— Eso no es lo que yo descubrí. Mis informantes dicen que fue Anubis, el que buscó a Osiris, y le propuso tan descabellado plan— dice con sorna, Isis— Sólo una mente enferma como la de ese chacal haría algo así— finaliza con desdén.
— Tú, siempre mal poniendo a mi esposo— defiende, Neftis.
— Ra, ¿cómo sabemos que ésta fiel esposa no está siendo una espía?— inquiere molesta, Isis.
— ¿Osas decir qué me pueden engañar, Isis?— habla Ra, molesto.
— No es eso. Pero la duda es válida— sigue, Isis.
— Anubis, nunca me comentó de algún plan que tuviera, y menos si Osiris, estaba o no presente en su futuro— se defiende, Isis.
— En conclusión, Anubis y Osiris, planean algo muy grande y peligroso. Sólo hay una forma de detener lo que sea que estén planeando— dice Ra, muy serio.
— Desterrarlo— dice Neftis, con ojos llorosos.
— Matarlo— comenta feliz, Isis.
— La muerte, es lo más sano para todos— finaliza, Ra.
— Un momento— pide Seth, al entrar de improvisto al salón ceremonias— No estarán tomando decisiones sobre mi hijo, sin mi consentimiento.
Todos en el salón se quedaron en silencio al ver entrar al Señor del Caos. Siempre ocurría lo mismo en cualquier lugar al que él iba.
— Mi señor— inclina la cabeza educadamente, Neftis— Ellos quieren matar a mí Anubis, pero yo abogó a su buena voluntad y le pido que interceda por él, y que sólo lo destierren— finaliza aún con su cabeza baja.
— Basta, nadie matará a mi hijo. Primero por qué necesitan de mí poder para hacerlo y segundo por qué no lo permitiré. Sé de sus planes, y opino igual que mi nuera, el destierro es mejor que la muerte, así aprenderá de sus errores— dice firme, Seth.
— Se nota que entre ustedes dos hay más de lo que imaginamos— comenta, Isis— Pero tienes un punto. Necesitamos de tu poder en conjunto con el mío para destruirlo. Me conformaré con su destierro— finaliza cansada, la diosa madre.
Dicho esto los cuatro dioses se dirigieron al templo de Anubis, ubicado en el subsuelo.
...
Anubis, además de ser el protector de los muertos, también se encargaba de realizar los procesos de momificación y preservación de los cuerpos. En el instante en el que aparecieron los cuatro dioses, Anubis se encontraba embalsamando un cuerpo.
— ¿A qué debo su visita?— pregunta confiado sin dejar de hacer su labor.
— Todo está descubierto, hijo— comenta serio, Seth.
— ¿Y supongo qué con eso, confesaré mis pecados y ustedes me castigarán?— dice riendo, el chacal— Lo lamento, padre, no hay nada que confesar, excepto el que están interfiriendo con mi trabajo.
— Entonces no planeas nada con Osiris y también le eres infiel a Neftis, con Isis— ironiza Ra.
— ¿Cómo supieron eso? Isis, acordaste no decir nada sobre nosotros dos— dice sincero Anubis, mirándola acusatoriamente.
— ¿Qué?— exclaman a la par Ra y Neftis.
— ¡Idiota!— exclama Isis, descubierta— Tenías que abrir esa maldita boca.
— No recuerdo que la llamarás así. Y Neftis, no pongas esa cara— dice Anubis, a su esposa— Desde hace décadas sé lo que se traen tú y mi padre. Así que estamos a mano.
— Entonces, no eres ningún idiota— afirma con orgullo, Seth— Debo admitir que tú mujer sabe cómo moverse.
— ¿Y tú trato con Osiris?— pregunta Ra, omitiendo las verdades reveladas.
— No sé de qué me hablas— afirma con seguridad.
— Mentira— dice, Neftis— Osiris y tú, se aliaron para acabar con todos.
— ¿A quién le vas a creer? ¿A la infiel o al infiel?— dice con sorna, Anubis.
— ¿Isis?— pide apoyo, Ra.
— Por muy molesta que esté, sé separar lo personal de lo laboral. Anubis, sí hizo un pacto con Osiris.
— ¿Seth?— pregunta, Ra.
— Ya sabes mi opinión— dice confiado, Seth.
— ¿No tienes nada que decir en tu defensa?— pregunta, Ra.
— ¿Defensa? No tengo nada con Osiris. No sé de qué pacto hablan. Mi único trato con Osiris, es pasarle las almas que les corresponde y ya— se intenta defender, Anubis.
— Lo lamento... Pero hay testigos de que eso es incorrecto. Además, tú credibilidad ahorita no es la mejor. Me temo que lo más conveniente es tu destierro— finaliza, Ra.
Anubis, al escuchar esto se sorprende y se aterra; Isis y Neftis, sonríen discretamente con complicidad, sólo Seth, nota la extraña amistad de las diosas; Ra, invoca un rayo solar y lo arremete al finalizar su sentencia hacia Anubis, haciendo desaparecer al chacal.
Ra, sale del templo subterráneo, dejando a Seth, Neftis e Isis a solas.
— Ustedes se traen algo entre manos, y lo voy a averiguar— sentencia Seth, al irse.
— Lo hicimos bien— comenta una diosa feliz.
— Pobres idiotas— dice la otra.
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