Capítulo 35
Liv
"Solo estoy cansado", como no, ha sido así desde siempre; pero en fin, nunca cuestioné sus escusas.
Los días pasaron, y la lluvia parecía querer detenerse. Hasta entonces, nos mantuvimos en la guarida, y solo salíamos para cazar pequeños animales y hacer nuestras necesidades claro, pero papá no se movía mucho.
— Oye Liv — llamó mi Coddy — voy a cazar ¿vienes?
— Hmm... claro.
Ambos nos fuimos de cacería, y mis hermanos y papá se quedaron en la guarida.
— Odio estar encerrado tanto tiempo...
— ¿Crees que papá mejore algún día?
— ¿Estás preocupada por él? Siempre ha sido así desde que recuerdo...
— Cada vez parece estar peor... y aunque desde que somos cachorros a sido así... tengo unos vagos recuerdos en los que era más activo...
— Si, en los que teníamos una madre y mas hermanos... — recordar aquel día me deprimió bastante — Liv... lo siento, no quise...
— Déjalo así... — le interrumpí — ya no importa... es solo que... éramos tan pequeños y... nunca supimos cómo fue que mamá y nuestros hermanos murieron... por qué Tyler desapareció sin dejar rastro... ¿de verdad está muerto?
— ¿Aún lo dudas? Han pasado varias lunas, y si estuviera vivo ¿no crees que habría vuelto junto con su familia? Digo... para nosotros era algo así como un alfa ¿no?
— Solo lo dices porque nunca te agradó que te diera órdenes...
— ¡Mira, ahí salió algo! — una liebre se cruzó en nuestro camino — ¡atrapémoslo!
— ¡Es enorme! ¡Con él podríamos comer todos en la guarida!
— ¡No lo pierdas! ¡No lo pierdas!
Seguimos la liebre por varios metros hasta llegar a los límites.
— ¡Lo perderemos!
— ¡No lo permitiré! — dijo Coddy comenzando a adelantarse. Yo comenzaba a agotarme — ¡si quieres descansa un momento, yo lo traigo!
— ¡Aún puedo... seguirte...solo necesito...! Descansar... — me detuve un momento para dejar de jadear y volver a tomar el ritmo y seguir a Coddy — supongo que ser la mas pequeña y débil tiene sus dificultades... decidí caminar rápido para no perder el rastro de Coddy. — ¡¿Coddy?! ¡¿En dónde...?!
— Grrrr — me quedé quieta al ver a Coddy con el lomo erizado mientras gruñía.
— Mm no comprendo por qué te ponesh ashí.
— ¿Sura? – tenía la liebre entre sus dientes. La puso en el suelo, y continuó hablando.
— La liebre está en nuestro territorio eso la hace nuestra.
— ¡Devuélvenosla! — gruñó Coddy.
— Claro que no... en esta época todos tenemos hambre ¿de verdad crees que te daría una presa como ésta?
— Coddy vamos... encontraremos otro como ese...
— Ni hablar. En la guarida todos tienen hambre y papá apenas se mueve y es incapaz de atrapar algo para si mismo...
— ¡Coddy!
— Coddy no voy a discutir por una presa que atrapé en nuestro territorio, y que por cierto tú también lo estás... no creo que sea una buena idea iniciar una pelea en un lugar que no te pertenece.
— Ya vámonos... por favor. Coddy, nos esperan en la guarida y... — otro lobo salió de entre los árboles y se paró junto a Sura.
— ¿Qué ocurre aquí?
— Papá... — dijo Sura.
— No es nada... — respondí nerviosamente — ya nos íbamos.
— ¡No! ¡No es cierto! ¡Él tomó la liebre que era nuestra!
— La liebre apareció corriendo en mi camino y solo la cacé...
No sabía que hacer ¿Coddy se atrevería a pelear con Sura? O con, ¿Ese otro lobo?
El lobo adulto camino interponiéndose entre Coddy y Sura. Coddy cambió su posición al verse intimidado por él y dio unos pasos hacia atrás con la cola entre sus patas. El lobo mostró una ligera sonrisa.
— No temas muchacho, no te haré daño – le dio la espalda y cogió la liebre.
— ¡¿Oye qué es estás...?! — el lobo lo interrumpió con un carraspeó de garganta, y dejó la liebre en frente de Coddy.
— Llévatela... ya atraparemos otra como esa... ¿no es así, Sura? – volteó a verlo.
— Ah... si... claro. Que se la quede...
— Bien. Ya que solucionamos el problema, nosotros debemos irnos; y será mejor que ustedes hagan lo mismo.
— Ah... — miré a Coddy que no hacía nada – muchas gracias señor... lamentamos los problemas. Ya nos vamos. – le di un ligero golpe en el flanco derecho para que reaccionara.
— Ah sí, gracias – dijo cogiendo la liebre.
— Saluden a Saga de mi parte... — comenzó a irse.
— Espera... — lo detuve — ¿conoces a mi padre?
— Algo así... somos viejos amigos.
— ¿Cuál es tu nombre?
— Díganle que va de parte de Torel.
— No lo olvidaré... adiós...
Coddy y yo nos apresuramos en salir del territorio de la manada del Sur, y luego al volver a la guarida sin detenernos ni decir una palabra.
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