VII. A entrenar se ha dicho

Unos cuantos días después de esa conversación, Stain ha tomado la decisión de no salir tanto a las calles con el propósito de entrenar como se debe a Musume.

Si bien sabe que es una niña pequeña que aun se recupera de su accidente —aunque no ha mostrado señales de recaídas—, eso no quiere decir que no pueda hacer algunas rutinas simples.

Como aun no sabe cual es su don, lo mejor es que entrenen de manera física. Despeja una habitación llena de cajas y materiales viejos, y luego lleva a Musume al recién libre sitio. Es un lugar de gran tamaño, no tanto como un salón de clases, es más parecido a un dojo.


— ¿Qué me vas a enseñar, papi?

— Uno, cuando entrenemos, no me llames así. Papá está bien, papi no.

— Ok, papá —Musume asiente mientras obedece a su papá.

— Eso, muy bien. Dos —saca una pelota roja del tamaño de su mano—. Tu tarea hoy es atrapar esta pelota —la avienta con suavidad a las manos de su hija.

— ¿Es todo? —mira con extrañeza la esfera roja.

— Nunca dije que fuera todo —le pide la pelota nuevamente— Vas a tener que rebotarla así —la avienta hacia una pared y la atrapa al rebotar en contra de esta—. Tienes que lanzarla a una superficie con toda tu fuerza y no dejar que se te caiga o te golpee. Vamos, inténtalo —le devuelve el objeto.

— De acuerdo.


Al imitar la acción de su papá, Musume arroja la pelota con toda su fuerza posible hacia un muro, pero ella no logra atraparla como él. De hecho, casi se cae tratando de agarrarla en el rebote de vuelta. No sabe si eso demuestra que es torpe o que tiene suerte de que no le haya dado un golpe en la cabeza.


— ¿Ves que no es tan fácil como aparenta serlo?

— Tienes razón, papá.

— No saldremos de aquí hasta que logres atraparla 10 veces seguidas —advierte de forma severa.

— ¿No vamos a comer entonces? —se queja un poco, Musume ya se acostumbró a tres ricas comidas diarias y ya no se siente feliz de la idea de saltarse alguna.

— Sí.

— Pero acabas de decir que no saldremos de aquí hasta que logre atraparla 10 veces seguidas.

— ¿Quién dice que va a tomarte tanto tiempo? Estoy seguro de que, si te concentras lo suficiente, podrás atraparla 10 veces seguidas antes de la hora de comer.

— Si lo logro, ¿puedo hacerte preguntas? —juguetea con la esfera entre sus manos.

— ¿Cómo que hacerme preguntas? —toma asiento en un banco cerca de la puerta mirando fijamente a su hija..

— Mi amigo Tenko y yo nos hacíamos preguntas todos los días. O al menos cuando podía visitarlo.

— ¿Y dónde vive tu amigo Tenko?

— En el basurero, pero no se si sigue allí.



Una disimulada mirada enojada de parte del adulto es ignorada por la pequeña. Al parecer Musume no es la única niña que vive en una situación lamentable. Una escapó de un hogar abusivo y el otro al parecer vive en la basura. Los adultos son unos incompetentes cuidando niños, algunas veces esa negligencia nunca es castigada, pero si ha visto tristes casos donde los menores se encuentran en situación de calle, en el mejor de los casos, en el peor... Musume tiene suerte de haber sido encontrada por el, al menos sabe que no será capaz de hacerle más daño que el que los otros tres idiotas causaron en ella.


— Por cierto, papá, no me dijiste cuando es tu cumpleaños —Musume lo saca de sus pensamientos, y reacciona ante las preguntas.

— Es el 14 de junio.

— ¿De verdad?

— Sí ¿Cuándo es el tuyo?

— 4 de junio, ¡10 días antes del tuyo!

— Cuatro de... oye, entonces acaba de pasar —se encuentran en agosto, a principios de él siendo exactos— ¿Por qué no me lo dijiste?

— Bueno, mis padres nunca celebraron mi cumpleaños conmigo, ni el de ellos. Ni cuando los invitaban los vecinos a una fiesta de cumpleaños. Los demás vecinos no tenían niños, así que nunca supe cómo es una fiesta infantil— A punto de agregar algo más, Musume atrapa la pelota sin darse cuenta, para sorpresa de ambos.

— ¡La atrapé sin ver! —brinca eufórica mientras observa la pelota en su mano—, ¿Lo viste papá?

— Sí... fue increíble —sacude un poco la cabeza, ¿Qué le está pasando?, ¿así se siente la paternidad?

— Ahora me faltan nueve seguidas más.

— ¿Y si fallas...? —Musume lo interrumpe con un entusiasmo sorprendente.

— ¡No pienso hacerlo, pero, si eso ocurre, no me voy a rendir hasta conseguirlo!

— Ese es el espíritu.

— ¡Cuatro E! —avienta la pelota contra el muro, atrapándola contra su rostro.

— ¿Cuatro E?, ¿Qué acabas de decir? —ladea la cabeza sin comprender lo que quiere decir.

— "Ese es el espíritu" tiene 4 E en cada una de sus palabras —atrapa la pelota por tercera vez—, ¡Ahora diré eso para motivarme!, ¡4 E, 4 E, 4 E!


Aun es sorprendente para Stain como es que Musume puede cambiar tan rápido el tema de conversación. Quizá está acostumbrada a dedicarle muy poco tiempo a todo lo triste que ha sido su vida... Sin embargo, aunque él no sea el mejor cuidando a los pilares de la nueva generación... está dispuesto a que su alegría se presente todos los días a partir de ahora.


— ¡Lo hice! —otra vez la voz de la niña lo saca de sus pensamientos —. ¿Viste, lo viste?, ¡Diez veces sin tirarla!

— Estuvo bien, aunque tardaste mucho, según mi experiencia.

— ¿Lo haré más rápido la próxima vez? —cuando escucha otra vez la frase en su mente, sacude la cabeza— Digo, ¡lo haré más rápido la próxima vez!

— ¡Ese es el...! —antes de que Musume tenga tiempo de ver su rostro, traza una muy breve sonrisa en sus labios—. ¡4 E!

— ¡Cuatro E!

Luego de almorzar, estudiar un poco acerca de los reflejos, entrenamiento, descanso, y nuevamente entrenamiento con la pelota, la hora de irse a la cama ya estaba cerca.

Musume aun no puede hacerlo tan rápido y ya no le sale tan seguido, pero, a comparación de la mañana, sí existe un pequeño cambio.


— Nueve y... —arroja la pelota, pero esta vez no consigue atraparla— ¡Agh, rayos!

— Otra vez —Stain le ordena desde su banco de vigilancia—. Haz las 10 atrapadas y nos podremos ir a dormir —aunque su expresión no lo demuestra, la verdad está muy cansado y necesita ir a dormir.

— Oye papá, ¿te puedo hacer preguntas? Así nos mantenemos un poco más despierto.

— Creo que es justo, no pudimos hacerlas ni en los descansos —Stain se cruza de brazos mientras observa a Musume, en espera de sus preguntas.

— ¿En qué trabajas?

— Es un trabajo secreto... te lo diré algún día —no suena nervioso, aunque lo está por miedo a que su hija termine sabiendo en que trabaja y aterrorizándose al descubrirlo.

— ¿Pronto?

— Tal vez. —solo espero que no te resulte demasiado aterrador. Entenderé si te alejas de mí— ¿Tienes una pregunta más?

— ¿De verdad te llamas Stain, o también te cambiaste el nombre?

— Stain es mi apodo. Mi nombre es Chizome, y mi apellido Agakuro

— Chizome... Agakuro —atrapa la pelota por 4 vez—. Me gusta.

— Gracias. Mis padres decidieron ponerme un muy buen nombre.

— Pero si tu nombre es genial, ¿por qué usas un apodo?

— No todos pueden saber mi nombre —más bien nadie resulta muy peligroso contar esa información.

— ¿Qué edad tienes? Yo ya tengo 6 años.

— Sí, eso lo sé —supo no hace nada que su cumpleaños pasó en el anterior mes— Yo tengo 23 años.

— Sí que eres joven, aunque muy musculoso —imita una postura flexionando sus brazos—. Estás muy fuertote, casi como All Might.

— Nah, no soy como All Might, aunque el si es muy genial, un auténtico héroe —sonríe ante el cumplido y la mención de su héroe favorito.

— Quiero ser como él, quiero proteger a las personas, sobre todo a los discriminados como yo.


Cuando Musume habla de su heroica meta, Stain tiene las mismas sensaciones el su pecho. Esta muy orgulloso de esta niña, su pequeña niña.


— Te aseguro que serás una muy grande heroína.

— Pues como no voy a ser grande, si estoy gordita —estira sus cachetes.


En ese momento, se da cuenta que Musume le está sacando platicas en un intento de salir de sus lecciones de reflejos. No se enoja, pero si la mira en un tono severo


— Un segundo, Musume, regresa a tu entrenamiento.

— Ay, perdón —regresa a lanzar la pelota. Sigue concentrada sin darse cuenta de que su padre tiene la mirada algo pensativa.

— ¿Te puedo hacer una pregunta yo? —la pelota se le cae de las manos—. Vamos, otra vez.

— Bueno, creo que sí puedes hacerme preguntas.

— ¿Cómo se llamaban tus padres? Si no te molesta que te lo pregunte.

— Chihiro y Ramsés. No sé el apellido de papá, solo el de mamá, al parecer cuando se casaron el tomó su apellido, Bushida.

— Mi apellido es el de mi papá, aunque no se realmente cuál era el de mamá. Algunos matrimonios cuando se casan dejan su anterior apellido para siempre.

— Quizás ella también escapó como yo.

— Quizás... ella nunca me habló de mis abuelos, y papá dijo que los suyos murieron antes de que yo naciera.

— Papá, ¿Cómo se llamaban tus padres?


Antes de poder responder a su pregunta, la pelota sale disparada en múltiples direcciones, alertando a Musume. Ella se agacha y cubre su cabeza por miedo a recibir un golpe, hasta que escucha un pequeño chillido de plástico. Alza la mirada y encuentra a su padre sujetando la pelota, con la misma expresión seria de siempre.


— ¡Qué rápido!

— Por eso es importante tener reflejos. Son más útiles de lo que te imaginas.

— ¡Yo también haré eso!

— En definitiva lo harás —deja la pelota en una esquina—. Creo que es hora de dormir, vamos.


Toma de la mano a su hija y van rumbo al dormitorio. Es hora de descansar, mañana seguirán entrenando.

Todos en el entrenamiento intentan no ser atrapados por la bufanda de Aizawa, sin éxito alguno. No son capaces de evitarla con rápidez y varios han caído. La mayoría luchó, otra parte se resignó. Solo quedan 6 alumnos de 21 en total.


— Shiretoko, Kaminari, Iida, Midoriya, Bakugou y Asui... son los únicos que siguen en competencia. Con uno de ustedes que logre detenerme, el ejercicio termina.

Los  estudiantes se preparan para la siguiente jugada del sensei, manteniéndose en alerta por los posibles ataques por la espalda. A pesar de su postura defensiva, Aizawa logra atrapar a Tsuyu y a Bakugou, quien está haciendo una pequeña rabieta.


— ¡Maldita sea, suélteme! —forcejea con la cinta a pesar del fuerte agarre de Aizawa.

— ¡Es un entrenamiento de "estás fuera" debes aceptar la derrota!

— ¡Me niego, y cierra el pico, maldita extranjera! —es dejado en el suelo junto a la chica rana— Me las pagarás un día de estos.


— Shiretoko-kun —Iida murmura—, habrá que usar un estrategia que nos haga ser más veloces y atrapar a Aizawa cuando menos se lo...

— ¡Cuidado! —Izuku se da cuenta de la cercanía del próximo ataque del profesor.


Antes de que puedan reaccionar, la bufanda de carbono se aproxima hacia ellos. Justo cuando está por agarrar al delegado de la clase A, la morena de la clase atrapa la cinta, bajo la mirada sorprendida de todos, incluida la de Aizawa.


— Creo que con eso ganamos, sensei —contempla fijamente a su todavía asombrado maestro de clases.

— ¡Eso es increíble! —Denki e Izuku felicitan emocionados a su compañera.

— Lo hubiera hecho antes, pero éramos muchos y tenia miedo de lastimar a alguien o de hacer que los atraparan —suelta la bufanda de Eraserhead.

— ¡Tus reflejos son formidables, Shiretoko-kun! —Iida mueve robóticamente sus brazos, un gesto que siempre hace reír a Musume y a Denki—. Se nota mucho el esfuerzo que pusiste al entrenarlos.

— ¿Crees que puedas enseñarme? —el peliverde con mejillas pecosas pregunta entusiasmado—, si no es mucha molestia que te lo pida.

— Desde luego que te enseñaré. Solo necesito que consigas una cosa.

— ¿Qué cosa?

— Una pelota.

— ¿Es todo?

— No será tan fácil como te lo imaginas.

Si ven algún error, mi única excusa es que tengo sueño mientras escribo y edito esto. 

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top