Tercer capítulo
Naranccia: ¡volvimos!
Anunció mientras abría la puerta con Giorno tras de él
Naranccia: ¡no había nada raro a los alrededores! Solo ayudamos a un niño a recuperar su globo
Dijo tirando las llaves del auto sobre la mesa, mientras Giorno cerraba las puertas del hogar
Bucciarati, al escuchar los gritos de Naranccia, bajó las escaleras
Bucciarati: me alegro que haya sido un patrullaje tranquilo
Naranccia: lo fue
Bucciarati: mañana tendrás que ir con Fugo, ve hablar con él para coordinar la hora, Fugo tiene otros deberes así que espero que no le moleste
Naranccia: recibido jefe
Trepó por las escaleras, para luego Bucciarati dedicar una curiosa mirada a Giorno
Bucciarati: te noto disperso, Giorno
Giorno: lo lamento, debo admitir que lo estoy
Bucciarati: me interesa que mis subordinados estén bien...además...quién sabe, tal vez algún día yo sea tu subordinado
Bromeó y ambos se sonrieron
Giorno: no es nada grave lo que ocurre
Bucciarati: si es sobre lo de anoche-
Giorno: oh no, para nada, no tengo por qué opinar al respecto
Bucciarati: bien, entonces, ¿qué ocurre?
Giorno: solo debo de tener algo de cansancio
Bucciarati asintió, y estaba dispuesto a retirarse cuando Giorno se aclaró la garganta, al prestarle completa atención el rubio se ruboriza
Giorno: necesito un consejo
Bucciarati: por supuesto
Giorno: siempre trato de ser lógico, pero este tema, el de acostarse con alguien, ¿sigue algún tipo de lógica? ¿cómo podría yo saber cuándo la otra persona corresponde?
Bucciarati, consciente de que los únicos dos que estaban además de ellos allí en la casa, eran Fugo y Naranccia, invita a Giorno a sentarse a hablar, y una vez sentados uno frente al otro, Bucciarati se siente como una madre educando a su hijo
Bucciarati: nosotros...no tenemos tanta diferencia de edad, así que toma esto como experiencia de un amigo, lo que sea pero no me veas, justo ahora, como una figura de poder
Giorno: de acuerdo
Bucciarati: yo pienso que, algunas veces las personas dan señales sobre lo que buscan con otras, no podría decirte que es algo fácil de descifrar siempre, y asusta mucho a veces cuando realmente te importa si esa persona te aceptará
Giorno: no quiero ser un curioso, pero- ¿cómo funcionó con Abbacchio? Si él es...tan cerrado
Bucciarati se ruboriza de inmediato, no puede creer que enserio vaya a responder esa pregunta, pero confiaba en Giorno para decírselo
Bucciarati: bueno es algo que apenas pasó ayer, no sé, supongo que aún tenemos que hablar
Realmente las palabras que se habían dirigido despues de dormir juntos nosotros estábamos hablando de trabajo, luego hablamos sobre cosas personales, como a veces hacemos
Suspiró al recordar los pasos siguientes, el como Abbacchio mencionó estar un poco preocupado al vivir todos en conjunto, pero lo bueno que era ver a Bucciarati todos los días
Bucciarati: a Abbacchio se le escapó decir algo...un poco lindo
Se rió un poco de la circunstancia
Bucciarati: luego...supongo que aproveché para ser un poco evidente, de forma un poco precavida al mismo tiempo
Giorno: ¿cómo es eso posible?
Bucciarati: Abbacchio dijo que era bueno verme más seguido, yo le dije que...bueno...también me agradaba verlo más consecutivo, bromeé sobre dormir juntos en el sofá pero me refería a realmente dormir, no a acostarme con él
Puso su mano sobre su boca de forma algo delicada
Bucciarati: ambos nos reímos al malinterpretarlo y comenzamos a bromear sobre acostarnos
Giorno: comprendo...así que solo fueron bromas e indirectas hasta llegar a...¿acostarse?
Bucciarati: en realidad primero nos besamos y luego-
Al darse cuenta que iba a dar descripciones de más se frenó
Bucciarati: bueno es evidente lo que pasó luego
Giorno: entiendo...
Bucciarati: ...¿tienes interés en alguien?
Giorno: mmm
Bucciarati: te conté todo esto, no puedes dejarme con la intriga
Giorno: tienes razón...supongo
Desvió la mirada mientras iba a pedirle un favor a Bucciarati antes de contarle
Giorno: podrías decirme solo...¿se siente bien...ir abajo?
Bucciarati se pretrificó por unos segundos, para luego tratar de mantener una postura seria ante el tema, mientras que no dejaba de tener recuerdos de la noche anterior, "no puedo decirle que se sentía tan bien que me iba a desmayar"
Bucciarati: se siente bien
Se dio cuenta de lo cortante que sonaba eso
Bucciarati: claro está que si nunca lo has hecho puede que te asuste un poco
Giorno: sí...aunque creo que eso estaría bien porque Mista dijo tener experiencia
Ambos se pretificaron esta vez, Giorno volteó a ver a Bucciarati muy lentamente, mientras se ruborizaba a más no poder
Bucciarati: no me mires así, no diré nada
Giorno: gracias
Bucciarati: deberíamos dejar esta conversación aquí
Giorno: gracias nuevamente
Suspiró algo aliviado, Bucciarati se levantó haciendo a la silla dar un pequeño chirrido
Bucciarati: aun así, Giorno, no sé si ya lo sepas, pero Mista es bisexual
Se retiró sin permitirle a Giorno responder nada, pero le había dado grandes esperanzas con ese comentario
-en la habitación de Fugo-
Naranccia estaba sentado sobre la cama de Fugo mientras este hacia algo de papeleo en el escritorio, pensando en una buena hora para salir a patrullar, lo cierto es que estaba conservando al pelinegro en su habitación todo el tiempo que le fuese posible
Naranccia: ya dime a qué hora saldremos mañana
Fugo: lo estoy pensando, ¿si?, tengo muchos deberes
Naranccia: llevas pensando...no lo sé, ¡como veinte minutos!
Fugo: bueno, porque yo no vagueo todo el día
Reclamó para voltear a verle molesto, o al menos fingiendo estar un poco molesto
Naranccia: entonces no me tengas aquí, mejor búscame cuando ya hayas pensado mejor
Se levantó pero miró al rubio de reojo, "Si lo reto, seguramente perderá la paciencia...no puedo esperar"
Fugo: ¿eh? Entonces vete
"No quiero que se vaya, pero supongo que ya no puedo retenerlo más" pensó Fugo, aún así, Naranccia siempre hacia un rostro de molestia cuando perdía la paciencia, y si podía ver ese rostro antes de que el contrario se fuese, habría ganado algo de todas formas
Naranccia: pues hago eso, irme, maldito, ¿tienes tiempo de sobra para discutir?
Fugo: Naranccia...
El mencionado se erizó, sabía lo que significaba ese tono de voz
Naranccia: ¿qué?
Preguntó retador a lo que Fugo le dirigió una mirada amenazante
Fugo: ¡solo lárgate ya! ¡idiota! Debiste irte al verme tan ocupado
Le dio la espalda y sin decir nada Naranccia salió de la habitación para luego dar un portazo, pero afuera, se apoyó contra la puerta, tratando de contener su agitado corazón
"Maldito...cuando pierde la paciencia es tan..." puso su mano en el pecho, se sentía como si estuviese en medio de la adolescencia nuevamente
Continuará...
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