Cuarto capítulo
Giorno subió las escaleras para ir a su habitación, en eso vio a Naranccia apoyado en la puerta de Fugo, pensó que seguro habían discutido, por lo que sería mejor no interrumpir, tal vez Naranccia seguía molesto. Por lo tanto, sólo ignoró la situación sin prestarle mucho detalle y pasó al frente del de cabellos negros lo más disimulado que pudo, pero al pasar al frente de él notó en el rostro de Naranccia un leve sonrojo, haciendo a Giorno detenerse inconscientemente
Naranccia notó que Girno se detuvo a verle, por lo que sacudió su cabeza tratando de regresar en sí mismo
Giorno: ¿estás bi-
Naranccia: ¡no es nada!
Se cubrió su rostro con una de sus manos y se apresuró a caminar hasta adelantar a Giorno y meterse a su habitación, dejando al rubio sumamente confundido, pero no le dio mucha cabeza, terminando por entrar a su respectivo cuarto
Giorno: eso...lo olvidaré
La ropa le incomodó con el calor que hacía esa noche, se deshizo de su camisa para luego acostarse sobre la cama y mirar al techo, procesando su conversación con Bucciarati
Giorno: es bisexual...
Se mordió el labio un poco ansioso, tratando de no fantasear demasiado sobre tener o no una oportunidad
Le encantaba Mista, al inicio no le había prestado tanta atención, pero poco a poco tenían acercamientos, pronto había notado de cerca las atractivas facciones masculinas de su rostro, a pesar de tener unos ojos bastante feroces, y ese abdomen...con solo imaginarlo se encendía y enloquecía, imaginaba cómo sería sentarse sobre Mista y ver aquel abdomen, tomarlo entre sus manos mientras Mista le tomaba la cadera, era una fantasía constante, que lo obligaba, como en este momento, a bajar sus manos lentamente por su cuerpo
La erección le apretaba dolorosamente, necesitaba deshacerse de eso, pero le encantaba tocar su pecho y sostenerlo un poco, apretarlo a pesar de que no hubiese demasiado por apretar
Giorno: mgh~
Se estremeció sobre la cama, llevándolo a un movimiento fuerte de cadera, seguido de espasmos, y en lo que estaba en ese constante toqueteo y movimiento, la puerta de su habitación se abrió, haciéndolo sentarse de inmediato sobre la cama, solo para encontrarse cara a cara con Mista
Mista: ah- Bucciarati me dijo que...
Sus ojos bajaron de la mirada ajena al cuerpo blanco del rubio, haciendo todo lo posible para disimular su distracción
Mista: me dijo que querías...hablar conmigo
Giorno: claro...yo...
Trató de calmarse, trataba de ver hacia otras partes, de distraerse con cualquier cosa, pero seguía un poco agitado
Giorno: ¿es posible esperar unos segundos? Me pondré camisa
Mista: claro
Giorno: ...lo que significa que puedes cerrar la puerta
Mista: sí
Efectivamente, la cerró, pero dejándolos a ambos adentro
Mista: ah- no te referias a cerrarla así...¿cierto?
Giorno: no...
Ambos rieron nerviosos, era un momento un poco incomodo, ninguno sabía qué hacer, al estar encerrados los dos a ambos se le vinieron un par de ideas a la cabeza, curiosamente, ideas de la misma índole
Giorno: si Bucciarati te envio porque pensaba que yo tenia algo qué decir...lo cierto es que no es nada
Mista: entiendo, debió de haber sido una confusión
Giorno: eso pensé, pero si tú necesitas hablar conmigo, agradecería que esperaras afuera mientras me coloco mi camisa-
En eso fue audible un golpe seco, imaginando lo que había pasado la noche anterior, ambos inmediatamente pensaron que se trataba de Abbacchio y Bucciarati nuevamente
Giorno: parece que no dormirán hoy tampoco
Mista: ¿quieres no dormir?
Giorno le miró impresionado, de hecho, estaba en blanco, no sabía que decir con respecto a eso, ¿era el coqueteo del que había hablado Bucciarati? No podría creerlo, necesitaba interiorizar más
Giorno: yo...creo que si lo ignoro podré dormir
Mista: si, creo que haré lo mismo, como sea, si no tienes nada qué decirme, nos hablaremos mañana
Giorno: claro
Mista salió de la habitación del rubio, quien estaba de todo menos tranquilo, no sabía qué había sido todo eso, parecía ser que Bucciarati había querido ayudar un poco, pero también debía poner de su parte, tal vez tendría la oportunidad
-habitación de Fugo-
El rubio escuchó que tocaron la puerta, amablemente se levantó para ver quién era, y al notar aquellas ropas azules se confundió un poco
Fugo: ¿puedo ayudarte en algo?
Levantó una de sus cejas confundido
Mista: ¿ya no podemos hablar?
Fugo: acabo de terminar mis cosas así que supongo que...
Volteó a ver hacia atrás, viendo su escritorio desordenado, Mista ante ese gesto entró tranquilamente al lugar, con toda la confianza a como si fuese su espacio personal
Fugo: bien, adelante
Cerró la puerta algo molesto, pero si era el tema que sospechaba, estaría algo molesto
Mista: Bucciarati me dijo que Giorno quería hablar conmigo, fui, y no tenia nada para decir
Fugo: quizás se le olvidó
Mista: sabes cómo es Giorno
Fugo: yo sé cómo eres tú
Se apoyó contra una de las paredes de la habitación y mirar a Mista con seguridad, sabía cuando Mista ponía el ojo en alguien, y si su intuición no fallaba, lo había puesto en el "nuevo", Giorno, porque claro, tenía la cara de una muñeca y un cuerpo algo esbelto, no sabía sobre el tipo de hombre que le atraía a Mista pero lo cierto era que a cualquiera le atraería Giorno
Fugo: si vas por Giorno...me sorprende que aun no hayas hecho ningún movimiento
Mista: lo intenté un poco, aprovechando la extraña situación de hoy, le dije "¿Quieres no dormir?"
Fugo: ah claro porque todos caerían rendidos ante el encanto de Mista
Se burló de él, a lo que el contrario asintió, era cierto, si trataba con Giorno debía ser más honesto
Mista: debí aprovechar cuando no vivíamos juntos, pero vivir juntos y salir juntos, debe de ser un encanto
Fugo: vaya que si...
Dijo sarcástico mientras rodaba los ojos a un lado
Mista: Abbacchio no pudo contenerse, yo tampoco lo estoy logrando...¿qué hay de ti?
Fugo: ¿quieres hablar de mi?
Mista: tal vez te pueda dar un consejo...
Fugo: ya veo...
Se acercó hasta llegar donde Mista y tocarle el hombro
Fugo: en ese caso te puedes ir
Continuará...
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