Parte única.

Sabía que despertarse tarde, no encontrar su libro de física y perder el autobús para ir a la escuela era un mal presagio para su día, pero KyungSoo creía que en algún momento las cosas iban a mejorar, de una forma u otra.

Iba corriendo como alma que lleva el diablo por la calle, gracias al cielo la escuela quedaba sólo a cuatro calles de su casa, por lo que, si seguía corriendo de la misma forma todo el trayecto, llegaría justo a tiempo para sentarse en su mesa antes de que el Señor Jung entrara y le hiciera ganarse un castigo. Claro, no contaba con que su suerte ese día era un desastre, y de la nada se encontró tirado en el piso, apoyado sobre su muñeca doblada de una forma poco agradable, adolorido y mirando a un tipo enorme frente a él.

-¡Oh, lo siento mucho! ¿Estás bien? No iba mirando por dónde caminaba. -El extraño se apresuró a ayudarlo a levantarse y se alarmó cuando soltó un quejido de dolor al mover su muñeca –Oye, déjame ver eso, creo que la tienes rota. Se está inflamando mucho, ¿puedes moverla o el dolor es constante incluso cuando está quieta? -Le preguntó mientras lo sostenía con un brazo por los hombros.

-Estoy bien, creo. Aunque sí me duele al moverla. -El extraño lo agarró mejor del brazo que no se había lastimado y lo arrastró hasta la esquina donde paró un taxi para luego hacerlo subir. –No irás a ser un pedófilo que finge chocar con menores sólo para secuestrarlos y meterlos en la trata de blancas, ¿verdad? Porque de ser así te juro que no soy lindo y sería una pérdida de trabajo, tiempo y dinero para ti porque nadie me compraría. Aparte, todavía voy a la escuela, y es una muy segura, investigarán todo al notar que desaparecí y te van a encontrar y te van a meter a la cárcel pero a mí nadie me encontrará porque estaré trabajando como el esclavo sexual de un árabe gordo y pestilente porque soy feo y nadie quiere a un puto feo, ¿no? Y...- hubiera seguido hablando de no ser porque el extraño le tapó la boca con la mano mientras se reía.

-¡Pero cálmate, por favor! No soy un pedófilo ni un proxeneta, puedes estar seguro de eso; te estoy llevando a la clínica donde hago mis prácticas para que te revisen la muñeca y pueda dejar de sentirme mal por haberte lastimado, ¿de acuerdo? Si gustas, cuando estemos allá puedes llamar a tu madre y a las escuela para dar aviso de tu situación. Por cierto, soy Kim JongIn. Mucho gusto. -Terminó mientras extendía la mano a forma de saludo.

-Do KyungSoo, igualmente. ¿Sabes? No pareces del tipo que estudia medicina, no tienes pinta de leer mucho, ¡y ni siquiera llevas gafas! ¿Seguro que no me estás mintiendo?-

-No todos los médicos tenemos que vernos de la misma manera, KyungSoo, deja de guiarte por clichés estúpidos. Y puedo asegurarte que no estoy mintiendo, llevo unos buenos cinco años esperando para hacerlas y empecé apenas hace unos meses.-

KyungSoo se quedó callado el resto del trayecto a la clínica. De vez en cuando, miraba a JongIn por el rabillo del ojo, tez morena, cabello castaño un poco largo y desordenado, ojos perezosos y boca de sonrisa fácil; sabía que su mente lo encontraba atractivo pero ¡por Dios! Mal calculado tiene la misma edad que su hermano, y eso es incómodo.

-¿KyungSoo? Ya llegamos, dame tu mano, te ayudaré a bajar. -Saliendo de su confusión, siguió al mayor al interior de la clínica y se sorprendió al descubrir que era la misma clínica en la que su hermano estaba haciendo sus prácticas. Un momento. Algo nervioso se acercó a JongIn y le tocó el hombro suavemente.

-¿JongIn, puedo hacerte una pregunta algo extraña? -El aludido sonrió y asintió con la cabeza al mismo tiempo que lo guiaba a un cubículo para examinarle mejor la muñeca. -¿Conoces a Park ChanYeol?-

-Sí, somos compañeros. Nos conocimos hace un año cuando me permitieron tomar una clase avanzada en la Universidad. ¿Por qué la pregunta? Acaso... ¿es tu novio? -Intentó sonar desinteresado, pero la nota curiosa en su voz lo delató. KyungSoo abrió los ojos como platos y soltó una carcajada.

-¡Dios me libre de que lo sea! Es mi hermano, bueno, hermanastro. Pero no es mi novio. Sólo que él me protege mucho y tengo miedo de que se preocupe de más si se entera de que estoy en urgencias. -Dijo el menor, ruborizándose.

En ese momento entró un camillero que se lo llevó a que le hicieran una radiografía, la cual dejó ver que, efectivamente, tenía la muñeca izquierda fisurada. Con la escayola tres semanas, analgésicos y dos meses de terapia de rehabilitación podría salir adelante sin problema.

Sabía que ya era muy tarde para siquiera intentar regresar a la escuela decidió quedarse en la clínica hasta la hora del descanso de su hermano; JongIn lo había logrado colar en las salas de descanso de los residentes para que pudiera estar cómodo mientras esperaba. No supo en qué momento se quedó dormido, sólo sintió que una mano le sacudía levemente el hombro mientras lo llamaban. Pesadamente abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de su hermano y detrás de él a un muy sonriente JongIn junto a otro médico de cabello rubio y un poco más alto que él.

-Soo, JongIn me dijo que te habías accidentado, ¿te sientes bien, te atendieron rápido, te duele mucho o el analgésico hizo buen efecto? ¡Responde! -Su hermano estaba bastante alterado, pero lo entendía, olvidó por completo llamar a sus padres y reportarse en la escuela. Perfecto, iban a matarlo.

-Estoy bien, árbol parlante. Sí, el analgésico está haciendo su trabajo y por favor no me regañes por no haber avisado, sé que hice mal.-

-Muy mal, Do KyungSoo, madre casi enloquece cuando llegó a casa y no te encontró ni contestabas tu celular. Dormiste todo el día, es hora de irnos.- dijo calmadamente antes de ayudarlo a levantarse y acompañarlo a casa.

Esa noche KyungSoo soñó con choques en la calle, sonrisas fáciles y chocolate.

Durante esas tres semanas, KyungSoo no pudo volver a saber de JongIn, ChanYeol siempre llegaba cansado a casa y lo único que hacía era comer, dormir y estudiar mientras no estaba en la clínica, y al menor le daba vergüenza preguntar por el moreno.

El día en que le quitaron la escayola, KyungSoo salió antes de la escuela para ir a la clínica, y se sorprendió bastante al ver al moreno esperándolo en el portón. Un poco receloso, se acercó.

-¿Cómo es que conoces dónde estudio? Y ¿qué haces aquí?-

-Tu hermano no quería que fueras sólo hasta la clínica, y él mismo estaría acá de no ser porque lo llamaron a cirugía justo antes de salir. Y sabes cómo es esto, lo tomas o lo dejas; por lo que me pidió el favor de que te acompañara en su lugar. ¿Vamos? -Preguntó mientras le extendía la mano, como si quisiera que el menor la agarrara.

Un poco sonrojado, KyungSoo se acercó y la tomó mientras caminaban un poco para poder tomar un taxi que los llevara a la clínica. Una vez ahí, el menor entró al área de rehabilitación y esperó a que el doctor llegara para revisarlo.

-Bueno, jovencito. Vamos a ver si su muñeca sanó de forma correcta. -El doctor Hwang era muy risueño, y lo hizo sentirse menos nervioso cuando vio las tijeras que utilizaría para cortar el yeso –Bueno, esto tiene muy buena pinta, se ha cuidado muy bien joven Do. Intente abrir y cerrar la mano, lentamente, eso es. ¿Siente algún tipo de dolor agudo o localizado? Es normal el dolor leve en toda la mano y la muñeca por la falta de actividad, con la terapia mejorará. Oh, doctor Kim, no lo había visto, ¿está usted acompañando a su novio aquí presente?-

Tanto KyungSoo como JongIn abrieron los ojos y se sonrojaron, pero fue el mayor quien se aclaró la garganta y respondió: -No, doctor Hwang, él es el hermano menor del doctor Park, simplemente lo estoy acompañando en su lugar porque está en cirugía.-

-Oh, bueno. En todo caso, si me permiten la indiscreción, diría que formarían una pareja muy linda, se les ve bien juntos. Joven Do, reduzca las dosis de analgésicos a uno cada doce horas y planifique sus terapias en lo posible hoy mismo. Con permiso, buena tarde. -Hizo una venia y se marchó del consultorio.

-Bueno, andando, hay que ir a la recepción para agendarte en las terapias y si gustas después puedes ir a comer algo mientras esperas que tu hermano salga de cirugía. -JongIn se notaba nervioso, y eso le causó gracia al menor, quien lo siguió lentamente a hacer todo lo dicho.

Cuando terminaron, a petición del menor, comieron juntos en la cafetería de la clínica mientras hablaban de cualquier cosa; y fue sorpresa para ambos notar que se llevaban muy bien, y que la conversación fluía de un tema a otro sin esfuerzo. A JongIn le gustaba cuando el menor sonreía, se veía condenadamente hermoso, y a KuyngSoo le gustaban las manos de JongIn, eran largas y masculinas, perfectas para que encajara con la de él, pensó recordando lo sucedido en la tarde. Se regañó mentalmente por andar imaginando cosas que no debería, ¡era menor que él, por amor al cielo! De seguro JongIn gustaba de algún doctor o de alguna doctora ahí en la clínica.

-Ehm... KyungSoo. Ah, mierda. Probablemente tu hermano quiera matarme después de esto pero este viernes hay una fiesta en la casa de un amigo, y me preguntaba si... -joder, se veía extremadamente tierno estando nervioso y sonrojado mientras intentaba invitarlo. KyungSoo sonrió un poco asustado de malinterpretar las cosas y le dijo:

-... ¿si quisiera ir contigo?-

-¡Sí! Es decir, si tú quieres, y si tienes tiempo, claro. Yo... no importa si no quieres, lo entiendo. Es raro porque soy amigo de tu hermano y soy mayor que tú y probablemente tienes novio en la escuela porque eres muy lindo y...-se calló de golpe. Mierda, no es posible que se le haya escapado eso precisamente ahora. Cerró los ojos, derrotado y se dio la vuelta para evitar ser rechazado en la cara. Se sorprendió cuando escucho al más bajo reír y sintió unas manos quitando las suyas.

-Vaya que eres tonto para ser estudiante de medicina, Kim JongIn. ¡Te habías rechazado tú mismo antes de escuchar mi respuesta! Me gustaría ir contigo a la fiesta, muchas gracias por invitarme. No debes de preocuparte, no tengo novio, no le gusto a nadie en la escuela realmente. ¿Y cómo es eso de que soy lindo, eh?- KyungSoo no cabía en sí mismo de la alegría, ¡Kim JongIn gusta de él! Podría morir en ese mismo instante y se sentiría satisfecho.

-Pues, eso. Que me pareces lindo porque... porque me gustaste desde el primer día en que te vi. Incluso hoy ChanYeol no sabía de tu cita aquí en la clínica y, aunque sí está en cirugía, no me pidió ir por ti. Yo quise ir por mi cuenta. -El menor estaba atónito, de verdad le gustaba este chico, ¡era demasiado tierno como para ser real! Iba a hablar cuando la voz de su hermano lo interrumpió.

-¡Soo! ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en casa a esta hora. -Le dijo, bajó la mirada y vio su mano libre de la escayola. -¡No puede ser! ¿Tu cita era hoy? Lo siento mucho, iba a acompañarte pero me llamaron a cirugía y se complicaron un poco las cosas por lo que no me dejaron salir a tiempo y... lo siento pequeño.-

-Está bien, gigante, no tienes que ponerte mal por eso. Encontré a JongIn cuando iba entrando y él se ofreció a entrar conmigo.- ChanYeol abrazó a su hermano y miró al moreno con gratitud. Después de un silencio un tanto incómodo, JongIn habló.

-Eh, KyungSoo, ¿podrías esperar a tu hermano afuera mientras hablo con él de un asunto importante, por favor?- Al ver al menor sonreír y salir casi corriendo, suspiró un poco tenso.

-¿De qué quieres hablar conmigo, Kai? Estoy muy cansado y no quiero escuchar sobre cómo TaeMin te persigue o intentar averiguar el por qué Krystal continúa dejándote notas en tu bata cuando no la miras.

-¡No es eso, baja la voz! No quiero que tu hermano malinterprete las cosas.

-¿Y por qué a KyungSoo le importaría malinterpretar las... oh no, Kai, persona equivocada. ¡Es mi jodido hermano! ¡¿Estás demente?! Ni sueñes que te dejaré acercarte a él.-

-ChanYeol, KyungSoo me gusta, y no jugaré con él como piensas que hago con todas las personas con las que salgo. Tengo principios, hombre, no como tú que te coges a BaekHyun cada que te da la gana pero no eres capaz de aceptar una cita con él aun cuando te gusta. Lo invité a la fiesta del viernes, Chanyeol. Sólo quería avisarte para que no te asustaras de verlo conmigo ese día. Ahora, cierra la boca que no te voy a dar de comer y cámbiate rápido, ya es muy tarde para que KyungSoo esté fuera de casa. -Sin más, el moreno salió de los camerinos.

***

Viernes. Dos de la tarde.

KyungSoo estaba en ropa interior, sentado en su cama examinando su clóset a la distancia. JongIn iba a recogerlo en cuatro horas y todavía no sabía qué usar esa noche; nunca se había esforzado por parecerle lindo a alguien, no sentía esa necesidad.

«Tómate tu tiempo, puedes hacerlo Kyung» se animó mentalmente y se acercó nuevamente al armario, cerró los ojos por un momento y se visualizó a sí mismo con varias prendas que tenía hasta que el conjunto ideal esclareció su mente casi como si de un rayo divino se tratara. Sonriente, escarbó todo el mueble buscando un pantalón negro ceñido que su amigo Luhan le había regalado hace unos años en su cumpleaños pero que nunca se había atrevido a usar, afortunadamente no había engordado y el pantalón subió perfectamente; volviéndose hacia su cómoda se acercó y sacó un suéter gris delgado de cuello redondo que le quedaba un poco holgado y largo que le había robado a Chanyeol porque al gigante no le quedó, se subió las mangas hasta los codos y se agachó para buscar sus zapatillas blancas favoritas. ¡Listo! Fue al baño y de peinó un poco, dejándose el cabello un poco levantado con un poco de gel.

Miró la hora y todavía le quedaba una hora y media, por lo que se sentó en su cama y leer un poco para así evitar el tener que bajar y enfrentarse al incómodo interrogatorio de su familia respecto a su atuendo.

Faltaban cinco minutos para las seis cuando escuchó el motor de un auto detenerse frente a su casa, se asomó un poco por la ventana de su habitación y pudo ver la cabeza morena de Jongin dirigirse hacia la puerta; emocionado, cogió su chaqueta de cuero junto con su celular, su billetera y las llaves y esperó a que su madre lo llamara para que bajara, no podía parecer ansioso, no tanto.

-¡Kyungsoo, cariño! Jongin llegó por ti. -Podía escuchar la sonrisa de su madre a través de su voz, era obvio que estaba emocionada por el hecho de que por primera vez fuera a salir con un chico quien, nada más ni nada menos, era amigo de su hijastro mayor, por lo que debía ser un muchacho de bien.

El de piel blanca bajó lentamente las escaleras, con el corazón latiéndole fuertemente, sentía las mejillas rojas y tenía una sonrisa enorme que trataba de disimular; una vez llegó al primer piso, se detuvo en el último escalón al ver a Jongin y no pudo evitar reírse porque, de alguna u otra forma, parecían pareja, ambos con chaqueta de cuero, pantalones negros y zapatillas blancas. Al parecer el moreno lo notó también y empezó a reír de buena gana.

-Ay, cariño ¡míralos! Se ven tan bien juntos, ¡incluso están vestidos de manera similar! -La mamá de Kyungsoo se colgaba del brazo de su esposo mientras hablaba y sonreía cada vez más.

-Bueno, señora Do, señor Park, como Kyungsoo les habrá comentado hoy hay una fiesta en la casa de un amigo mío y he invitado a Kyungsoo para que fuera conmigo; por lo tanto estoy aquí para pedirles de una manera más formal y oficial que lo dejen ir. Les aseguro que en ningún momento me separaré de él y que evitaré beber todo tipo de bebida alcohólica para estar en mis cinco sentidos cuidándolo, también les doy mi palabra de estar aquí a la hora que ustedes me indiquen. -Terminó de hablar y se inclinó en una muestra de respeto.

-Calma, muchacho, que no somos militares para que estés tan nervioso; sabemos que cuidarás bien de Kyungsoo y confiamos en que él mismo pueda hacerlo por sí solo. En todo caso, su toque de queda es a la una de la mañana, Chanyeol estará estudiando toda la noche así que verificará la hora. Ahora, váyanse que la noche todavía es joven. -Dijo el señor Park con una sonrisa amable, los dos menores asintieron y Jongin acompañó a Kyungsoo hasta el auto.

-Te ves muy bien hoy. Quiero decir, siempre te ves bien pero esta noche te ves incluso mejor, digo, el negro te queda. -La seguridad que el moreno tenía frente a sus padres se desmoronó apenas salieron de la casa y salió a flote ese Jongin tímido y tartamudo que le gustaba a Kyungsoo.

-Vaya, pues... gracias, Jongin. Tú también te ves muy bien esta noche. -Dijo el pelinegro sonriendo.

Jongin le abrió la puerta del auto y lo ayudó a entrar, luego dio la vuelta y empezó a conducir hacia la casa de Yoongi, un viejo amigo de la escuela que celebraba su cumpleaños. El silencio dentro el auto era cómodo, el moreno había encendido la radio y sonreía cuando Kyungsoo empezaba a tararear las letras de las canciones que reconocía.

Una vez frente al complejo de apartamentos en el que vivía Yoongi, Jongin estacionó el auto y se acercó a la puerta de Kyungsoo para abrirle y darle la mano para caminar hacia el ascensor.

-Jongin... ¿habrá mucha gente en la fiesta? -Le preguntó el menor con la cabeza gacha, Jongin sonrió y le pasó un brazo por encima de los hombros para atraerlo hacia su pecho mientras reía suavemente.

-Tranquilo, pequeño. No tienes de qué preocuparte, sólo somos unos pocos y creo que no estará mal que vayas siendo menor porque el hermano de Yoongi también estará ahí, Jungkook tiene tu misma edad.

-Supongo que eso es bueno... -musitó el menor al tiempo que salían del ascensor y que Jongin tocaba el timbre con la mano libre; se escuchaba música a través de la puerta, y a muchas personas riendo, poniendo más nervioso a Kyungsoo, quien se aferró a la chaqueta de Jongin con ambas manos, el mayor sólo sonrió aún más y lo abrazó con fuerza, haciéndolo reír.

La puerta se abrió y dejó ver a un tipo más bajo que el mayor, de cabello negro, piel blanca y sonrisa agradable quien, al ver a Jongin, sonrió aún más y los jaló dentro del apartamento.

-¡Eh, chicos! Jongin ya está aquí. -Dijo a la pequeña multitud que había congregada en la sala de estar -Y trajo a su novio. -Ante esto, el pulso del mayor se aceleró y sus mejillas se colorearon un poco en lo que veía al menor en una situación similar a la de él. Kyungsoo sonrió avergonzado e intentó apartarse un poco de él.

-Kyungsoo no es mi novio, Yoongi; es el hermano menor de Chanyeol y fácilmente podría ser mi hermano, incluso el tuyo.

-¡Al fin! Alguien de mi edad que puede comprender lo que estos mayores universitarios falsos intelectuales no pueden. -La voz provenía de la cocina, dejando ver a un chico un poco más bajo que su anfitrión, de ojos saltones y cabello castaño quien todavía venía usando su uniforme escolar -Mucho gusto, soy Jungkook, el hermano menor de ese idiota que tu hermano también tiene como amigo. -Comentó acercándose a Kyungsoo.

El menor sólo atinó a soltar una pequeña risa y a estrechar la mano que el otro le ofrecía. –El gusto es mío Jungkook, soy Kyungsoo.

-¡BUENAS NOCHES, DESGRACIADOS! Llegó Park Chanyeol a alegrarles la noche. -Sí, el gigante había entrado al apartamento junto con otro médico que el menor logró reconocer como el Doctor Byun, de la misma clínica en la que trabajaban todos.- Kim Jongin, ¿en serio te atreviste a traer a MI hermano a una reunión de mayores a la cual claramente te prohibí que lo invitaras?

-Chanyeol, Jongin ha ido a casa a hablar con mamá y papá para que me dejaran venir y ellos han accedido. Puedes ser mi hermano mayor, pero sabes que la última palabra la tienen ellos así que no vengas aquí a armar un escándalo cuando no hay necesidad. Aparte, ¿tú no estabas estudiando en casa? -Kyungsoo se había acercado al alto con el ceño fruncido y las mejillas rojas de la rabia y de la vergüenza de haber sido humillado.

-Eso no es de tu incumbencia, enano. A diferencia tuya, yo sí puedo escaparme.

-Es cierto Chanyeol, te dije que iba a hacer las cosas bien con tu hermano y eso es lo que estoy haciendo: pedí tu permiso y el de sus padres pero, como aquí bien mi futuro novio dijo, la palabra de ellos pesa más que la tuya. Kyungsoo se queda conmigo, o nos vamos los dos. Punto.

-¿Futuro novio? -Los tres implicados quedaron estáticos al darse cuenta del peso de las palabras del moreno, Kyungsoo se sonrojó furiosamente y soltó un risita nerviosa, acompañado de Jungkook; Chanyeol abrió los ojos desmesuradamente queriendo ahorcarlo pero las manos de Baekhyun en su antebrazo lo impidieron. Y Jongin. Jongin simplemente bajó la cabeza y metió las manos en los bolsillos de su chaqueta.

-Esto... ¡Yoongi! Es tu cumpleaños, querido hermano, y ya que estamos todos completos deberíamos ir al comedor y partir la tarta que mamá te envió, ¿no crees? ¡Por supuesto que sí! Andando, vamos a festejarle a mi hermanito. -Jungkook actuó rápido, captando el ambiente tan incómodo que se había cernido sobre todos, y los empujó a todos hacia la otra ala del lugar. Kyungsoo y Jongin quedaron de últimos.

-Kyungoo, yo... no era mi intención crearte problemas con tu hermano ni mucho menos incomodarte. Sé que lo que dije estuvo muy fuera de lugar y quiero disculparme por eso pero, como te he dicho antes, me gustas mucho y parte de esta «cita» es poder demostrarte que puedo cuidar de ti y que soy merecedor de tu cariño y de tu confianza; si quieres llevar las cosas lento y tomarte tu tiempo, está bien, lo entenderé. -Jongin le había agarrado suavemente la muñeca, impidiendo que siguiera a los demás y evitaba el contacto visual con el menor, algo complicado tomando en cuenta la diferencia de alturas que había entre ellos.

Sorprendido, alzó la mirada en cuanto escuchó las risitas que Kyungsoo estaba soltando mientras intentaba taparse el rostro sonrojado con la mano libre.

-Ay, Kim Jongin, con esas actitudes sólo haces que me gustes más. -El mayor sonrió y, cerciorándose de que nadie los viera, se acercó al castaño y lo abrazó por sorpresa. -Anda, vámonos de aquí, si nos quedamos Chanyeol no podrá embriagarse como quiere y se enfadará con cualquier cosa que hagamos por más inocente que sea, ¿sí?  -El menor, aprovechándose del abrazo que lo encerraba, había apoyado su cabeza y sus manos en el pecho de Jongin.

-De acuerdo, luego le enviaré un mensaje a Yoongi excusándonos por irnos sin avisar. Vamos. -Los dos, sonrientes y agarrados de las manos, salieron a hurtadillas del apartamento e ingresaron al ascensor justo cuando una silueta alta y enfurecida se acercaba a ellos.

-¡KIM JODIDO JONGIN REGRESA A MI HERMANO EN ESTE INSTANTE SI NO QUIERES QUE TE GOLPEE! -Chanyeol estaba tan cerca... pero las puertas se cerraron justo a tiempo para ver su cara de incredulidad, haciendo que la pareja riera a carcajadas por lo cliché que se había visto y sentido todo.

Una vez en el auto, Jongin se giró y le preguntó a Kyungsoo: -¿A dónde quieres ir ahora? -El menor simplemente sonrió y le dijo: -Sólo conduce, esta carretera va en un solo sentido. Creo que encontraremos un lugar bonito para estar mientras da mi toque de queda, Chanyeol no está para delatarme con mis padres, y sabe que si lo hace yo también lo haré.

-Eres malo Do Kyungsoo. -Dijo Jongin mientras se reía.

-Sólo cuando la situación lo amerita. -Respondió el otro con una sonrisa y un guiño.

La radio seguía sonando mientras ellos atravesaban la autopista hasta salir de la ciudad y empezar a estar rodeados de bosque; algunos kilómetros después de haber visto la última señal de retorno a la ciudad, Kyungsoo vio un pequeño mirador cerca de la carretera y le indicó a Jongin que parara ahí.

Cuando estacionaron, el menor bajó antes de que el moreno pudiera abrirle la puerta y se sentó sobre el capó del auto mientras miraba al cielo.

-¡Mira las estrellas, Jongin! Se ven tan brillantes todas, y el cielo está tan despejado. Ah... creo que así se puede ver la vía láctea entera, ¿no crees? -El mayor se había entretenido sacando una manta de la parte trasera y viendo la sonrisa infantil del castaño. Subió de un salto al capó y se situó junto a Kyungsoo a una distancia prudente, sin estar muy juntos pero tampoco tan separados. El menor de dio cuenta y ocupó el espacio, pegándose al mayor con un «Nadie nos va a ver Jongin, y no estamos haciendo algo malo. También tengo frío, tu deber como futuro novio mío es evitar que lo tenga» seguido de un puchero y un brazo tibio rodeando sus hombros; recostó su cabeza en el pecho del mayor y se relajó, ambos intentando que los latidos de sus corazones se acoplaran a un mismo ritmo, lográndolo después de unos minutos.

-Podría mirarte toda la noche y nunca me cansaría de hacerlo. Eres hermoso, Kyungsoo, estoy perdido sin ti. -Jongin los había acomodado mejor y, con el menor en su pecho mirando al cielo, él se había dedicado a observarlo detenidamente, grabando todas y cada una de sus expresiones, tal y como venía haciéndolo desde que lo vio por primera vez. Kyungsoo levantó un poco la cabeza para mirarlo y sonrió una vez más y oh, cómo no pudo enamorarse de esa sonrisa mucho antes.

Se fueron acercando poco a poco, como si la gravedad hubiera cambiado de dirección y ahora se ejerciera hacia los labios del otro; las manos les sudaban, tenían las pupilas dilatadas y las mejillas enrojecidas por milésima vez esa noche.

-Kyungsoo, yo...-

-Shh... está bien, Jongin. Está bien. -Y lo besó.

Las estrellas parecían fuegos artificiales por encima de sus párpados cerrados, sus pulsos elevados parecían volar cada vez más y más hasta que sus corazones explotan y dejan la Tierra atrás por unos maravillosos segundos. Se separaron por la falta de oxígeno y juntaron sus frentes a la par que Jongin cogía su mano y besaba sus nudillos antes de entrelazar los dedos y acercar el puño formado a su pecho.

-Entonces, Do Kyungsoo, el ser más hermoso y deslumbrante de todo mi Universo, ¿quieres ser mi novio? Puedes decir que no, ya sabes, me estoy apresurando mucho y entiendo que quizá quieras que nos conozcamos un poco más antes de darme una respuesta y no me molestaré yo...- fue callado por otro beso corto del menor.

-Tienes que dejar de preocuparte tanto por las respuestas de los demás, Jongin; déjame esas cavilaciones a mí porque me corresponde a mí tenerlas, ¿de acuerdo? -Sonrió cuando el mayor asintió como un niño pequeño obediente -Ahora, sí me gustaría ser tu novio, y no me importa el título siempre y cuando esté contigo, podemos ir conociéndonos poco a poco a mediada que la relación se cultiva. Sé que pelearemos, todas las parejas pelean, y es necesario para aprender de nuestros temperamentos así que sí, Kim nervioso Jongin, acepto ser tu novio. -El mayor soltó una risa leve y volvió a besarlo para sentir que dejaban la tierra atrás de nuevo.

-¿Estás listo para pasar incontables noches así, bajo el cielo nocturno, conmigo? Porque desde ahora esta se convirtió en mi cita favorita. -Susurró el menor mientras se abrazaban aún más por el frío.

-Por supuesto que sí. -Murmuró sobre su cabello mientras el amanecer se cernía sobre ellos.

Subir al auto para regresar no fue tarea fácil, puesto que ninguno parecía dispuesto a moverse de su lugar, pero Jongin había dado su palabra de regresar a Kyungsoo sano y salvo a casa, y demorarse más implicaba una reprimenda segura por parte de la señora Do y el señor Park, lo que no se consideraría «a salvo» para el menor.

El recorrido de regreso se sintió eterno, las manos enlazadas sobre la palanca de cambios, las ventanas del auto abajo, dejando que la brisa matutina llenara el ambiente y los relajara un poco más.

Una vez frente a la casa del menor, pudieron observar a un muy ebrio Chanyeol llegar colgado del hombro de un notablemente enfadado doctor Byun, quien tocó el timbre y esperó a que abrieran la puerta. El señor Park fue quien los atendió, notándose molesto por las fachas en las que su hijo mayor regresaba, ayudó a Baekhyun a entrarlo y cerró la puerta.

-Bueno... creo que ya es hora de que entre, mi madre no tardará en buscarme para despertarme y si no me encuentra las cosas se pondrán peor si le sumamos a un Chanyeol ebrio y luego resacoso siendo reprendido por los dos. -Dijo Kyungsoo evitando el contacto visual para que el mayor no notara la tristeza que lo invadía.

-Está bien, Kyung; mañana es domingo y no tengo que ir a la clínica ¿podríamos ir al cine? Y luego quizá también a comer algo, no sé ¿te parece? -Jongin le sostuvo la barbilla para que lo mirara y sonrió.

-Me encantaría. Nos vemos el domingo, Innie. -Kyungsoo se soltó el cinturón de seguridad y se giró para abrir la puerta pero una mano lo detuvo.

-¿No olvidas algo?

-¿No? Tengo todo lo que traje guardado en el bolsillo de mi chaqueta.

-Te olvidas de esto, bobo. -Jongin se acercó y lo besó lento y a conciencia, para luego dejarlo ir con una sonrisa.

Kyungsoo, sonrojado y sonriente, salió del auto y corrió hacia el lateral de la casa, donde trepó hábilmente a un árbol, se sostuvo de una rama bien gruesa y de un salto entró por la ventana de su habitación.

Jongin sonrió al verlo tan concentrado y una vez lo vio asomar la cabeza y despedirlo con la mano, encendió el auto y se dirigió rumbo a su casa, feliz y satisfecho de haber encontrado a la persona correcta.

FIN.

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