28💕

Sesshomaru no podía contener más su furia. Atravesó los pasillos del hospital con pasos rápidos, sin prestar atención a las miradas curiosas o temerosas de los empleados que lo rodeaban. El peso de las revelaciones de Kaede y la amenaza sobre Rin quemaba en su interior, empujándolo hacia la confrontación inevitable con su padre.

Al llegar frente a la puerta de la oficina de Toga, no se detuvo. La abrió de golpe, su fuerza resonando en las paredes. Su padre levantó la vista, sorprendido, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, el odio en los ojos de Sesshomaru lo silenció.

—¿Qué demonios has hecho? —la voz de Sesshomaru era baja, pero cargada de un veneno letal, su mirada fija en su padre, como si fuera capaz de atravesarlo con solo una palabra.

Toga frunció el ceño, incómodo por el ataque inesperado. Se irguió en su silla, tratando de mantener la calma.

—No sé de qué hablas —replicó, su tono frío—. Si se trata de uno de tus arrebatos, ya deberías haber dejado de lado esas fantasías.

Sus ojos, normalmente fríos y calculadores, ahora ardían con un odio que rara vez permitía mostrar,y ahora era necesario—. ¿Cómo te atreves siquiera a pensar en lastimarla?

Toga frunció el ceño, su rostro manteniendo una expresión de calma forzada. Aunque no estaba acostumbrado a ser confrontado de esa manera, su mente comenzaba a trabajar rápidamente, buscando una salida.

—No sé de qué hablas —repitio, con un tono que intentando mantener la autoridad—. Y este no es el lugar ni la forma para discutir.

—¡No me trates como un idiota! —gruñó Sesshomaru, golpeando el escritorio con un puño cerrado. El sonido retumbó en la sala, y Toga lo miró, molesto, pero sin perder la compostura Dio un paso adelante, inclinándose sobre el escritorio que los separaba.

—. Sé lo que hiciste ,Kaede me lo ha dicho todo

—¿De qué hablas? —respondió con un tono calculador,tratando de metirle una vez mas —. No  creas en las tonterias de una anciana ella no tiene pruebas de nada, Sesshomaru.

—No intentes manipularme Toga— pero los ojos de su hijo no vacilaron en un momento

—Tu no sabes nada —hablo molesto tratando de mantener su neutralidad en su rostro mientras se levantaba y miraba fijamente a su hijo. -ahora lo que tienes que hacer es aclarar todo y decir que no tienes nada con esa muchacha

—. ¿Cómo te atreves a involucrar a Rin en tus malditas intrigas?

Toga levantó una ceja, claramente confundido, pero su expresión no mostraba arrepentimiento ni preocupación. Había esperado una confrontación con Sesshomaru en algún momento, pero no sobre esto.

— No sé por qué insistes en traer a esa niña al centro de todo. Estás exagerando—.

Sesshomaru golpeó la mesa con ambas manos, inclinándose hacia adelante. Sus ojos dorados, normalmente fríos y distantes, ahora ardían con una intensidad que hizo retroceder a Toga.

—. Sabes perfectamente a lo que me refiero.—menciono molesto mientras no se perdian la mirada —Aria Kim—menciono el nombre de la mujer como un eco.

Años atrás....

Aún estaba en el colegio en ese entonces, preparándose para estudiar en Alemania, habiendo conseguido una plaza gracias a su propio esfuerzo. Su padre lo había invitado a trabajar como asistente de secretario en el hospital, con la intención de que se fuera familiarizando con el ambiente hospitalario en el que trabajaría.

Fue en aquellos años cuando conoció el verdadero rostro de su padre.

Una de esas mañanas de invierno en las que había estado trabajando, algo llamó su atención: los claros ojos inocentes de aquella niña que, al verlo descansar en las bancas del hospital, le ofreció un dulce.

Algo que él jamás pidió, pero ella lo miró fijamente a los ojos.

—No es necesario —mencionó, molesto, pues no le gustaban los dulces. Sin embargo, al ver los ojos de la pequeña, algo dentro de él se rompió—. No deberías estar aquí —trató de cambiar de tema para no sentirse mal, mientras se rascaba la cabeza.

Entre algunos sollozos y gemidos, le mencionó que esperaba a su madre, quien estaba en cirugía.

Esa no fue la única vez que la vio. La volvió a ver al día siguiente, corriendo por todo el lugar mientras otros parecían perseguirla. Ella buscaba algo.

—¡Mamá! —llamaba con desesperación, haciéndole entender lo que había pasado por todas esas acciones. Cuando iba a entrar en uno de los salones de necropsias, Sesshomaru corrió hacia ella y se lo impidió.

Sabía que no debía ver eso, pues comprendía que para muchos esas escenas eran devastadoras.

—No creo que debas ingresar —le dijo al verla con lágrimas en los ojos. Esa fue una escena que, de alguna manera, lo marcó, no solo por lo que ocurrió en ese momento, sino por lo que sucedió después.

—Pero... —le dijo ella entre lágrimas.

Sesshomaru intentó contestar algo, pero antes de hacerlo, una enfermera se acercó a ellos, alguien que él conocía por estar entre el grupo de su padre.

—Joven...

En aquel entonces, él se alejó, pues parecía que la enfermera le ayudaría. Quiso dejar aquello como si nada, pero sin duda lo marcó. Se sintió culpable días después, cuando iba a entregar un informe a su padre y escuchó la discusión con aquella enfermera, los reclamos que le hacía. Fue entonces cuando comprendió lo que realmente le había sucedido a esa niña.

Cuando la enfermera salió, Sesshomaru solo la miró, entendiendo que su padre había dejado a esa niña sin oportunidades. Entró sin previo aviso a la oficina de su padre, y lo encontró con la mano en el rostro, visiblemente molesto.

—¿Qué sucede? —preguntó el muchacho con seriedad.

—Nada que debas saber —respondió su padre, tajante.

—¿Es cierto? —inquirió Sesshomaru, su voz controlada pero desafiante.

—No interfieras, Sesshomaru —replicó Toga con dureza.

—Se trata de una vida —insistió el adolescente, manteniendo su postura desafiante.

Su padre lo miró fríamente antes de decir:

—A veces, debemos tomar decisiones difíciles, aunque duelan. Esa es una lección que ya deberías haber aprendido.

Sesshomaru no se movió ni un centímetro, su mirada penetrante fija en su padre. Recordó lo que alguna vez este le había dicho: "Si quieres poder, debes aprender a lidiar con esto". En aquel entonces no lo había comprendido.

—Dedícate a lo tuyo. Vete a Alemania y conviértete en el mejor médico, Sesshomaru —ordenó Toga mientras se acercaba y colocaba una mano en su hombro, una maniobra sutil de control.

En ese entonces, era tan joven y manipulable.

¿Quién iba a pensar que casi diez años después se arrepentiría de la peor manera de no haber hecho nada?

Actualidad 

[...]

—Lo dices por tu amante, ¿verdad? —respondió finalmente Toga, su voz sombría.

Sus ojos brillaron con una amenaza silenciosa—. Si le haces daño a Rin, si te atreves siquiera a acercarte a ella, te destruiré.— amenazo con odio — Y no necesitas pruebas para saber que puedo hacerlo.

Toga mantuvo la compostura, pero Sesshomaru notó cómo su mandíbula se tensaba. Estaba tocando una fibra sensible. A pesar de que su padre siempre había sido un maestro en el control de sus emociones, Sesshomaru sabía cómo leer los pequeños gestos. Lo conocía mejor de lo que él creía.

—No seas ridículo —replicó Toga, aunque su tono había perdido algo de firmeza—. No tengo interés en esa niña. Mi trabajo tiene prioridades más importantes.

Sesshomaru esbozó una sonrisa helada, pero no había humor en ella.

—¿De verdad? —susurró, su voz baja y peligrosa—Sé lo que haces, las conexiones que has tejido.

 —Tonterías ...

— ¿Entonces por qué tu gente sigue de cerca cada uno de sus movimientos? ¿Por qué amenazaste a Kaede ?

El silencio se extendió entre ellos. Sesshomaru observó a su padre con una mirada afilada, esperando la reacción, el quiebre. Sabía que lo tenía acorralado. Aunque aún no había mencionado  nada sobre el informe, esa carta quedaría para el final.Por ahora, bastaba con mantenerlo en vilo, amenazando con cosas que podrían ser ciertas o no, pero que su padre no estaba dispuesto a arriesgarse a comprobar.

Toga tomó aire lentamente, su expresión endureciéndose. Sabía que su hijo no era alguien que hiciera amenazas vacías. Había visto de lo que era capaz, y eso lo inquietaba más de lo que le gustaría admitir.

—Estás jugando con fuego, Sesshomaru —dijo finalmente, con un tono más controlado—. No tienes idea de las consecuencias de lo que estás insinuando y si sigues con esa mujer lo lamentaras.

Sesshomaru se apartó ligeramente del escritorio, manteniendo su mirada fija en la de su padre.

—No soy yo el que está jugando —respondió fríamente—. Pero te aviso: mantente lejos de Rin. Porque si llegas a tocarla... entonces, padre, no tendré más remedio que usar todo lo que sé en tu contra. Y créeme, lo que sé, es suficiente para destruirlo todo.

La amenaza quedó flotando en el aire. Toga no respondió de inmediato, pero Sesshomaru sabía que las palabras habían hecho su efecto. Había sembrado la duda, el temor. Y por ahora, eso era suficiente.

Sesshomaru se giró hacia la puerta, dispuesto a marcharse, pero antes de hacerlo, ese hombre le lanzó una última advertencia.

—Deja todo en el pasado Sesshomaru o los Susuki no se contendran —menciono por ultimo sembrando una duda en el rostro del joven.

" a que se refería" 

Iba a responderle ,cuando su telefono sono y el nombre de alguien llamo su atención provocando que saliera corriendo de aquel lugar .

Dejando a Toga sumido en ese silencio.

Continuación...

Hola, ¿Cómo están? Espero que bien. Si me preguntan a mí, con muchos cambios.

Espero que también les guste la nueva portada, hace tiempo que no dibujo.😄

 Sé que odian a cierto personaje en esta historia, pero sinceramente, yo odio a otro personaje  más que a ese por cosas que sucedieron y sucederán.

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