27 💕

GRACIAS POR LOS COMENTARIOS Y EL APOYO QUE LE DAN A ESTA HISTORIA y por su pedido un capitulo más . 

Sesshomaru no podía creer lo que acababa de escuchar. Sentía una furia ardiente en su interior, una ira que amenazaba con desbordarse en cualquier momento. ¿Cómo había podido permitir que todo esto ocurriera? Había sido siempre tan cuidadoso, tan meticuloso en cada uno de sus pasos para protegerla, para asegurarse de que ella no sufriera las consecuencias de las intrigas y traiciones que rodeaban su vida. Y ahora, descubría que ya la habían lastimado de maneras que nunca hubiera imaginado.

Cada palabra que Kaede pronunciaba era como una daga en su corazón. Se sentía como una basura por no haberla protegido, por no haber sido lo suficientemente fuerte para mantenerla a salvo de las garras de aquellos que querían hacerle daño. Y ahora, con todo lo que sabía, se preguntaba si realmente merecía estar a su lado. Ella, que era lo más hermoso y puro que había conocido en su vida, no merecía estar con alguien que había fallado tan profundamente.

Sesshomaru apretó su mano en un puño, sus nudillos se volvieron blancos por la tensión. Su mente estaba inundada de pensamientos caóticos, pero una pregunta sobresalía entre todas.

—¿Tienes algún documento que fundamente todo esto? —preguntó con la voz  mas controlada que pudo tener ene ese momento, aunque su tono ocultaba la tormenta interna que estaba viviendo.

Kaede, que observaba con determinación cada gesto  vio cómo una multitud de emociones cruzaban el rostro del joven que desde que lo habia conocido  siempre había mantenido una expresión estoica e impenetrable.

—No logré encontrar nada concreto —respondió la anciana, su voz llena de pesar—, pero... —añadió con cierta duda— sé que tu padre es consciente de todo esto.

Las palabras de Kaede lo tomaron por sorpresa. Sesshomaru sintió un frío en su estómago que lo dejó momentáneamente sin palabras, mientras sentía como un eco en su cabeza todo lo que escuchaba.

—¿Por qué...? —comenzó a decir, pero se quedó callado, sin saber cómo formular la pregunta que rondaba su mente.

—¿Por qué te cuento todo esto? —completó Kaede, viendo la confusión en los ojos dorados de Sesshomaru—. Porque tus gestos y acciones no mienten. No permitirías que nada le pasara a ella. Ahora sé que no te pareces en nada a tu padre.

Sesshomaru la miró de reojo, su mente trabajando a toda velocidad para asimilar todo lo que estaba escuchando. Sin embargo, algo en las palabras de Kaede resonó profundamente en él.

—Además, si esto sigue así, no sé si podré encontrar documentos que prueben todo aquello —admitió la anciana con aquella tonalidad de pseimiensmo que obligo al joven a voltear a verla.

Su semblante severo ,cambio a uno de pánico al darse cuenta de una cosas.

—¿Cómo sabe? —cuestionó, dándole tiempo para que Kaede procesara la pregunta—. ¿Cómo sabe que la hija de esa mujer es Rin?

Kaede tomó un respiro profundo, preparándose para lo que sabía que debía decir.

—Hace unos días intenté decirle que me entregaría y confesaría todo lo que hizo ,pero sus palabras apuntaban de que si lo hacia la a lastimaría  —confesó, recordando el momento con claridad—. Pensé que él no sabía, pero por sus palabras supe que estaba consciente de que era Rin y temi que la lastimara.

Sesshomaru comprendió la magnitud del problema en el que se encontraba. Necesitaba actuar rápidamente para arreglar el caos que se avecinaba. No podía permitirse el lujo de dudar o cometer más errores.

Se levantó de la silla donde había permanecido sentado, sus movimientos eran precisos, casi mecánicos, pero cargados de una determinación feroz. Sin decir nada más, comenzó a caminar hacia la puerta, sorprendiendo a Kaede con su repentina decisión.

—Cuídala, por favor —pidió, su voz llena de una sinceridad que rara vez mostraba, antes de salir del lugar.

Kaede lo observó mientras se alejaba, sabiendo que lo que venía no sería fácil para ninguno de los dos.

—Joven... —trató de llamarlo, pero él ya estaba lejos, inmerso en sus pensamientos y en la tormenta que se avecinaba.

—Señora Sato, ya no interfiera. Me encargaré de esto —dijo Sesshomaru, su voz tranquila, pero sus gestos mostraban un torbellino de emociones contenidas.

[...]

Toga se detuvo un momento, respirando con dificultad mientras trataba de calmarse. Había llegado a su oficina hace un rato, acompañado por su esposa, Irasue. El enojo y la preocupación por el escándalo que se avecinaba eran palpables en el aire, casi como una presencia tangible que amenazaba con asfixiarlos.

—Como si eso no fuera suficiente —continuó Toga con una voz que temblaba de rabia—, los medios ya están hablando de la situación, y mi reputación está en juego.

Irasue lo miró con una mezcla de preocupación y determinación. Sabía que su esposo estaba al borde de un colapso, pero también que no podían permitirse perder el control ahora.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó, su voz cargada de seriedad, aunque en su interior también luchaba contra el miedo que sentía.

Toga frunció el ceño, su mente calculando rápidamente las opciones disponibles. Se giró hacia su esposa, sus ojos reflejaban la lucha interna que estaba viviendo.

—Primero, necesito asegurarme de que esta situación no empeore —dijo con un tono alterado—. Voy a organizar una rueda de prensa para desmentir todo y trataré de ponerme en contacto con Onigumo lo antes posible. Si alguien puede arreglar esto, es él. No permitiré que Sesshomaru arruine todo nuestro esfuerzo. Quizás también debería llamar a Kagura.

Irasue solo observaba cómo su marido parecía perder la razón, aunque sabía que la situación era mala y que lo único que podía hacer era permanecer a su lado. Se sintió atrapada, sin salida, pero intentó mantener la compostura.

Con manos temblorosas, Toga sacó su teléfono y comenzó a buscar entre sus contactos a aquellos que podrían ser útiles en esta crisis.

—Miyashita —llamó, su voz era urgente mientras le explicaba la situación—. No podemos permitir que esta situación salga de control. Asegúrate de que todo se maneje con la mayor discreción posible.

El escándalo estaba a punto de afectar toda su vida, y se arrepentía profundamente de no haber hecho nada hace años para evitarlo.

Recordaba el día en que le habían pedido que no hiciera nada para salvar a aquella mujer, Aria. Le habían sugerido que también se deshiciera de la niña, pero como médico que había dedicado su vida a salvar vidas, no estuvo dispuesto a ensuciarse las manos. Solo afirmó ante aquella mujer que la niña también había muerto, cuando en realidad solo había sufrido raspones. La madre de la niña la había cubierto con su cuerpo, protegiéndola de la muerte segura.

Pero ahora, esas decisiones le estaban pasando factura. Si hubiera cumplido aquella petición, si no hubiera mentido, quizás los Susuki se hubieran encargado de esa mocosa impertinente. Aquella niña que, para su sorpresa, ni siquiera su propio padre quería lo suficiente como para estar a favor de que todos los rastros de su familia desaparecieran.

Mientras terminaba la llamada con su hombre de confianza, Toga sintió una oleada de desesperación. Irasue lo miraba con una mezcla de curiosidad y desdén, lo que lo incomodaba profundamente.

—¿Qué te dijeron? —preguntó, tratando de mantener la calma.

—Que mañana a las 8 de la mañana vendrán al hospital —contestó Toga, intentando llamar a Naraku nuevamente—. Te vas a quedar aquí, llama a Kagura y dile que se presente —ordenó con molestia, viendo cómo su esposa seguía sentada sin hacer nada.

Irasue lo miró con fastidio, pero se limitó a responder con un simple "bien" antes de enviar un mensaje.

—Ahora debo hablar con el estúpido de tu hijo y hacerle ver en el desastre que nos ha metido con su imprudencia —murmuró Toga, más para sí mismo que para su esposa.

[...]

Sesshomaru avanzaba a grandes zancadas por el hospital, su presencia imponente hacía que todos a su alrededor se detuvieran y lo observaran con curiosidad y temor. Sabía que estaban hablando de él, pero no le importaba. Su única prioridad en ese momento era llegar a su destino.

En un momento, un grupo de periodistas intentó acercarse, cámaras y micrófonos en mano, pero Sesshomaru los ignoró por completo, caminando con una determinación férrea que no dejaba lugar a interrupciones. La rabia que sentía era una fuerza palpable, un vendaval que lo empujaba hacia adelante sin darle tiempo para pensar. No había lugar para la calma, ni para la paciencia; solo existía el deseo de confrontar a su padre, de exigir respuestas que había estado evitando durante años.

Cuando llegó al último piso del hospital, frente a la puerta de la oficina de su padre, no se detuvo. Sin dudarlo, empujó la puerta con fuerza, haciendo que se abriera de golpe y resonara en las paredes de la elegante oficina.

Toga levantó la vista de los documentos que estaba revisando, sorprendido por la abrupta entrada de su hijo. Pero antes de que pudiera decir algo, el fuego en los ojos dorados de Sesshomaru lo hizo quedarse en silencio. No era común ver a su hijo perder la compostura de esa manera, y supo en ese instante que algo grave estaba ocurriendo.

—Sesshomaru, ¿qué es esto? —intentó decir con voz firme, tratando de mantener su autoridad.

Pero Sesshomaru no le dio tiempo a más. Cerró la puerta detrás de él con un golpe seco y dio un par de pasos hacia su padre, cada uno cargado de una ira contenida.

—¿Cómo pudiste? —dijo, su voz baja pero cargada de veneno. Había tanto odio y resentimiento en esas palabras que Toga se sintió inquieto por primera vez en mucho tiempo.

Toga frunció el ceño, aún confundido por la actitud de su hijo. No estaba acostumbrado a verlo tan descontrolado. Sesshomaru siempre había sido frío, calculador, un reflejo de sí mismo en muchos aspectos. Pero esta vez, su hijo estaba al borde del abismo.

—No sé de qué hablas —respondió Toga, su tono cauteloso—. Pero no es forma de entrar en mi oficina.

Sesshomaru dio otro paso adelante, inclinándose sobre el escritorio que los separaba. Sus manos se apoyaron en la superficie, sus nudillos blancos por la fuerza con la que las apretaba.

—No te atrevas a fingir ignorancia, Toga.

Continuara...

Hola estamos en el ultimo arco de esta historia y aun falta muchas cosas que resolver y mis días de descanso se acabaron. Aun así me seguiré esforzando por traerles capitulos.

Bueno para las que aun no saben voy a retomar en estos dias dos de mis historias ,a las que les guste elegir a cual le doy preferencia entre (Deseos Arreglados o Melodias del Corazon)comenten ,cual será la que sigue después de terminar esta historia.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top