21💕

Estaba realmente mal. La vida que creía estable comenzaba a desmoronarse. Lo sabía por la actitud de su esposo, quien nunca se había comportado de esa manera por nadie y el hecho de que no hubiera regresado en toda la noche.

-Mamá... -su pequeña hija la miraba desde el otro lado de la sala, donde había perdido la noción del tiempo.

-Kanna... -sonrió mientras la recibía y su niñera entraba a la habitación con una carta para entregársela.

-Un señor vino a entregar esto -mencionó la niña, mientras su madre recibía y abría el sobre.

"Eran los papeles de divorcio".

Sesshomaru había cumplido con su amenaza. ¿Qué debía hacer ahora ella? Quería que todo siguiera igual, pero temía que Sesshomaru hablara y dijera que Kanna no era su hija y que medio mundo se enterara de la verdad. Quizás debía recurrir a su suegro en ese momento, pero no sabía si él estaría dispuesto a ayudarla.

Suspiró cansada. Quizás debía ya hacer planes y firmar el divorcio e irse lo más lejos posible, llevándose a su hija. Ya no tenía acciones ni ahorros, no era como antes de casarse con Sesshomaru.

-¿Qué es, mami? -preguntó su hija, mientras ella solo acariciaba su cabeza.

Escuchó que alguien ingresaba.

-Kagura, querida -mencionó el hombre mientras entraba y la observaba.

-Suegro -lo llamó la joven.

-Me enteré de que el abogado de mi hijo vino a entregarte algo. ¿Acaso es lo que supongo? -cuestionó el hombre, esperando con recelo la respuesta de su nuera. Si era así, estaba dispuesto a destruir a su hijo para calmar la situación.

-Kanna, corre a jugar -ordenó la mujer pelinegra, para que su hija no escuchara y no se rompiera su mundo de burbuja.

Su suegro la miraba.

-Querida, no pensarás firmar -dijo mientras avanzaba y se sentaba en el pequeño sofá.

-No lo deseo, pero...

-Calma, muchacha. Solo trata de demorar el matrimonio. Te prometo que haré recapacitar a mi hijo.

-¿Cómo?

-Solo confía -dijo mientras se levantaba y caminaba hacia su oficina, tomando el teléfono de su despacho. Marcó un número que hacía tiempo no usaba.

-Encárgate de investigar a detalle a la muchachita que mi hijo anda rondando -ordenó-. Quiero la información lo antes posible -dijo por último y colgó.

-Si Sesshomaru no iba a obedecer por las buenas, quizás tendría que hacerlo por las malas -se dijo a sí mismo mientras suspiraba.

-. -. -.

Casi no habían podido decir ninguna palabra desde que salieron de su cita ginecológica. Enterarse de que no solo tendrían un bebé, sino dos, los llevó a procesar la noticia por un buen momento. Solo recordaba haberle dicho que la llevaría a casa. Mientras manejaba, pensaba en lo agotador que sería para Rin viajar ahora al hospital y no quería que pusiera en riesgo su salud.

-Rin -mencionó su nombre, rompiendo el silencio.

Ella solo lo miró y esperó a que hablara.

-Quiero que te mudes conmigo -dijo mientras conducía su auto. Ella lo miró sorprendida por semejante pedido.

Realmente no creía que las cosas debían ser así. Su relación tambaleaba de un hilo, pero de algo estaba segura: dentro de todo esto, lo único que tenía claro era que ambos esperaban a las pequeñas criaturas.

-No creo que sea conveniente -mencionó mientras sobaba su vientre-. Creo que deberíamos tomárnoslo con calma.

Sesshomaru apretó el volante, consciente de la lógica en las palabras de Rin, pero incapaz de ignorar su instinto protector.

-Rin, entiendo que quieras tomártelo con calma -dijo, su voz baja y firme-. Pero quiero que sepas que no se trata solo de nosotros. Se trata de los bebés. Quiero asegurarme de que tengas todo lo que necesitas para estar segura y cómoda.

Rin suspiró, mirando por la ventana mientras consideraba sus palabras. Sabía que Sesshomaru solo quería lo mejor para ellos, pero la situación era complicada.

-Sesshomaru, no quiero que te sientas obligado a hacerlo -dijo suavemente-. Nuestra relación aún tiene muchas cosas que resolver, y no quiero que esto se convierta en una carga para ti.

Sesshomaru la miró por un momento antes de volver su atención al camino.

-No es una carga, Rin. Es mi responsabilidad. Y más allá de eso, quiero hacerlo. Quiero asegurarme de que estés bien, que nuestros hijos estén bien.

Rin sintió una oleada de emociones, gratitud y temor entremezclados.

-Está bien -dijo finalmente, su voz apenas audible-. Pero necesito tiempo para adaptarme a todo esto.

Sesshomaru asintió, aliviado de que ella aceptara su propuesta.

-Por supuesto, tomemos las cosas un paso a la vez. Pero quiero que sepas que estoy aquí para ti, para lo que necesites.

El resto del viaje transcurrió en un silencio cómodo, ambos sumidos en sus propios pensamientos. Al llegar al departamento de Rin, Sesshomaru la ayudó a recoger sus pertenencias, asegurándose de que no hiciera esfuerzos innecesarios.

Rin miró alrededor de su pequeño departamento, el que había logrado pagar con sus ahorros, el primer lugar que fue suyo, sintiéndose un poco melancólica.

-Voy a extrañar este lugar -murmuró mientras cerraba la última caja.

-Lo sé -dijo Sesshomaru-. Pero quiero que sepas que puedes volver cuando quieras. Este es tu hogar, y siempre lo será.

Mientras llevaban las cajas al auto, Rin no podía evitar sentirse un poco más tranquila. A pesar de todas las complicaciones, había algo reconfortante en saber que Sesshomaru estaba a su lado, dispuesto a enfrentar cualquier desafío por el bienestar de su familia.

Finalmente, llegaron al nuevo apartamento. Sesshomaru la guió hacia la habitación principal, ayudándola a acomodarse.

-Descansa un poco -dijo con suavidad-. Yo me encargaré de todo lo demás.

Rin asintió, agradecida por su comprensión. Se recostó en la cama, dejando que el cansancio del día la envolviera.

Mientras tanto, Sesshomaru había permanecido en su escritorio, observándola acomodarse. Aquel lugar donde la había llevado lo había usado antes para escapar de sus problemas y de su matrimonio, y sería el lugar donde empezaría su familia.

"Estaba a punto de formar su hogar", pensó cuando la vio dormir en aquella habitación de invitados, puesto que Rin así se lo había pedido. Mientras acariciaba su pelo y se levantaba, miró por la ventana y recibió una llamada.

-Señor, hace un momento me informaron que su padre está buscando información sobre la señorita -le informó uno de sus aliados.

Sesshomaru frunció el ceño al escuchar la noticia. Se había imaginado que su padre intentaría intervenir, pero no esperaba que actuara tan rápido.

-Gracias por la información -respondió con voz controlada-. Manténme informado de cualquier novedad.

Colgó el teléfono y se quedó mirando la pantalla por un momento, pensativo. Sabía que su padre tenía sus propios métodos para manejar las cosas, pero no permitiría que interfiriera en su vida de esa manera. Decidido, se acercó a la habitación donde Rin descansaba. Se detuvo en la puerta, observándola dormir, y sintió una oleada de protección y determinación.

Esa noche, Sesshomaru decidió que tenía que adelantarse a los movimientos de su padre. Sabía que la mejor manera de proteger a Rin y a sus futuros hijos era enfrentar la situación directamente.

A la mañana siguiente, Rin se despertó sintiéndose un poco más descansada. Abrió los ojos y vio a Sesshomaru sentado en una silla junto a la cama, observándola con una expresión seria pero tranquila.

-Buenos días -dijo ella, frotándose los ojos.

-Buenos días -respondió él, esbozando una leve sonrisa-. Espero que hayas descansado bien.

-Sí, gracias -respondió Rin, incorporándose lentamente-. ¿Todo está bien?

Sesshomaru asintió, aunque ella notó una sombra de preocupación en su mirada.

-Rin, hay algo que necesito que sepas -dijo finalmente, su voz grave y seria, mientras sus ojos se mantenían fijos en ella, llenos de una mezcla de determinación y vulnerabilidad.

Rin lo miró con curiosidad y preocupación, notando la seriedad en su tono.

-¿De qué se trata, Sesshomaru? -preguntó, su voz temblorosa, mientras su corazón latía con fuerza en su pecho, puesto que no era común verlo asi.

Sesshomaru tomó aire, preparándose para la confesión. Sabía que lo que estaba a punto de decir podía cambiarlo todo.

-Mi matrimonio con Kagura fue un fraude -comenzó, su voz apenas un susurro, pero cargada de peso-. Fue una unión arreglada por nuestros padres para consolidar poder y alianzas empresariales. Nunca hubo amor, y durante mucho tiempo actué de manera fría y manipuladora para obtener lo que quería sin importar lo que costara.

Rin lo miró, sorprendida y confundida. Sentía como si el suelo bajo sus pies se desmoronara.

-¿Qué quieres decir con eso? -preguntó, tratando de procesar la información, mientras su mente se llenaba de preguntas y dudas.

Sesshomaru la miró directamente a los ojos, sus manos apretando las de ella con una mezcla de desesperación y sinceridad.

-Antes de conocerte, hice cosas de las que no estoy orgulloso -continuó, su voz más baja y cargada de emoción-. Manipulé personas, tomé decisiones egoístas y actué sin consideración por los sentimientos de los demás. Todo era parte de mi estrategia para asegurarme de mantener el poder y el control. Y cuando me casé con Kagura, fue simplemente una movida más en ese juego para que la alta sociedad creyera que era un hombre de familia acepte una hija que no era mia.

Rin sintió que un nudo se formaba en su estómago. La imagen que tenía de Sesshomaru estaba cambiando rápidamente, y no sabía cómo sentirse.

-¿Y ahora? -preguntó, su voz apenas un susurro-. ¿Qué significa todo esto para nosotros?

Sesshomaru se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con una mezcla de arrepentimiento y esperanza.

-Rin, desde que te conocí, algo cambió en mí -dijo, su voz temblorosa por la emoción contenida-. Comencé a ver las cosas de manera diferente, a cuestionar mis acciones y mis motivaciones. Tú me hiciste darme cuenta de que hay más en la vida que poder y control. Tú eres la razón por la que quiero ser mejor. Mis sentimientos por ti son reales, y haré todo lo posible para protegerte a ti y a nuestros hijos.

Rin lo miró a los ojos, viendo la sinceridad y la vulnerabilidad en su mirada. Sentía una mezcla de alivio y confusión, y no sabía cómo procesar todo esto.

-Sesshomaru, esto es mucho para procesar -dijo finalmente, su voz temblando-. Pero aprecio tu honestidad. Necesito tiempo para pensar en todo esto, para entenderlo.

Sesshomaru asintió, sus ojos reflejando una mezcla de tristeza y comprensión.

-Lo entiendo, Rin. Tómate el tiempo que necesites. Solo quiero que sepas que estoy aquí para ti, y que haré todo lo posible para ganar tu confianza.

Rin asintió, sintiendo una mezcla de emociones: alivio, confusión, esperanza y miedo.


Continuara...

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