13💕
Con paso tambaleante, Rin avanzó unos cuantos pasos después de salir del consultorio, su corazón palpitando con fuerza y la mente atormentada por pensamientos tumultuosos. Se arrodilló en el suelo, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con traicionarla, luchando por mantener la fortaleza que tanto había anhelado. Pero el dolor que la embargaba era abrumador en ese momento; sentía cómo el mundo se desmoronaba a sus pies y se encontraba completamente sola en todo aquello.
De repente, una voz la llamó, sacándola de su desolación. Se volvió y se encontró con un par de ojos castaños que la observaban con paciencia y comprensión. Era la señora Kaede, la enfermera jefa, quien se acercó a ella con gesto preocupado.
"Señora Kaede, lo siento", murmuró Rin, temiendo una reprimenda por verla en ese estado y por no haber completado aún sus tareas
Pero antes de que pudiera decir algo más, sus piernas cedieron bajo su peso, amenazando con hacerla caer de bruces contra el suelo. Fue entonces cuando la anciana la sostuvo, impidiendo su caída.
"¿Estás bien?", preguntó con voz llena de preocupación.
Rin asintió débilmente, tratando de recobrar la compostura, aunque su mente seguía dando vueltas sin control.
La señora Kaede la ayudó a levantarse, pero no permitió que continuara con su rutina. "Estás débil, debes descansar", la regañó con suavidad, recordándole su responsabilidad no solo hacia los demás, sino también hacia su propia salud.
Rin intentó protestar, puesto que aun tenía que terminar algunas cosa y no quería irse, tan tarde a casa.Pero la mirada seria de la anciana la hizo callar. "Si no eres capaz de cuidar tu propia salud, ¿cómo serás capaz de cuidar de los demás?", le recordó con firmeza, haciéndole recordar algo que siempre decía a sus pacientes al no cuidarse muy bien.
Aunque en ese momento quería continuar con sus responsabilidades, la insistencia de la anciana finalmente la persuadió para que aceptara descansar por un momento.
La anciana que conocían lo testaruda qué solía ser su pupilo la acompañó a un pequeña sala de descanso, donde pudo sentarse y relajarse por un momento. La preocupación seguía palpable en el ambiente, pero también había un sentido de cuidado y apoyo por parte de la señora Kaede, que reconfortó a Rin en medio de su angustia.
Mientras se sentaba, Rin no pudo evitar que sus pensamientos volvieran una vez más al motivo de su angustia. El peso de sus preocupaciones personales parecía cada vez más abrumador, y aunque intentaba mantener la compostura frente a la enfermera jefa, sabía que no podía ocultar su dolor por mucho más tiempo.
La señora Kaede, sin embargo, parecía entender intuitivamente la lucha interna que parecía tener la joven, puesto que la conocía bien .
"Hacía tiempo que quería hablar contigo", la escucho hablar fuerte y estrictamente la joven a la anciana. Haciendo que con su tono la hiciera temblar.
Rin anticipando lo que estaba por venir, solo asintió esperando la regañada que le iba a dar mujer.
Kaede solo la miro y suspiro.
"Dime si son ciertos los rumores que circulan por ahí" cuestiono la anciana ,mientras esperaba una respuesta.
Rin asintió en silencio, incapaz de articular palabras. Para ella, esa mujer representaba más que una simple figura materna; había sido su salvadora tras la pérdida de su madre. La admiraba tanto que se comprometió a imitarla, convirtiéndose en enfermera para seguir sus pasos y proteger a otros de experimentar el dolor que ella misma había enfrentado. Con ese profundo respeto, comprendía que no podría ocultarle nada.
"Yo y el doctor Taisho..." quiso comenzar a explicarle, pero antes de que lo hiciera la enfermera simplemente se levantó de su silla.
"No me importa lo que haya sucedido con ese hombre", le dijo la anciana con preocupación palpable, mientras se dirigía a una de las pequeñas gavetas que había en esa oficina y sacaba de estas una pequeña cajita de su repisa y entregándosela.
"Lo único que importa es que tú estés bien". la consoló con esas palabras mientras se acercaba a ella y le entregaba esa pequeña cajita.
La joven frunció el ceño, mirando la caja con incredulidad. "¿Qué es esto?", preguntó, tratando de entender.
"No te he visto muy bien estas semanas y eso me hace pensar algo"
En un instante, miro la caja. Era una prueba de embarazo.
"puede que sea solo estrés" Intentó protestar, quería decirle que era una idea absurda, que no necesitaba someterse a eso. Pero la anciana ya conocía todas sus posibles respuestas.
"Dime", insistió con suavidad pero firmeza. "Aunque se estuvieron cuidando, sabes como personal de salud, que todos los métodos pueden fallar alguna vez".
"señora Kaede, Yo no estoy..." intentó defenderse, pero fue interrumpida por un suspiro de la anciana, quien la observaba con seriedad.
"Conozco esa mirada", dijo la anciana. "Y por algo no tengo todos estos años de experiencia" aseguro la anciana mientras acariciaba su mano "Además de que tienes aquella mirada brillante y bonita cuando una mujer está en espera... eso es lo que me preocupaba, sabiendo por lo que estás pasando y en tu estado es muy peligroso".
Rin sintió un nudo en la garganta, negándose a aceptar esa simple posibilidad que cambiaría su mundo por completo.
"Quizás no te sientas tan segura con mis palabras", sugirió la anciana. "Esto podría ayudarte a comprobarlas, y la prueba de sangre podría confirmar tu estado. No te veo bien, muchacha".
Rin asintió en silencio mientras permitía que le extrajeran un poco de sangre con una pequeña jeringa. Sentía cómo su mente daba vueltas, intentando comprender las palabras de la anciana.
Un momento después de extraerle y cuando la mujer había salido de la sala dejándola descansar tomo la cajista y se dirigió al baño del pequeño consultorio en donde se encontraba.
Un momento después de que la mujer salió de la sala, dejándola descansar, Rin tomó la cajita y se dirigió al baño del pequeño consultorio. Su corazón latía con fuerza y las náuseas habían vuelto. Realmente no sabía si eran síntomas físicos o simplemente la ansiedad y el estrés que la estaban abrumando en ese momento. Con un impulso de valentía, abrió la prueba de embarazo que la anciana Kaede le había dado y se dispuso a realizarla.
Tiempo después de hacérsela la había dejado encima del lavabo por un momento.
Por largos minutos había evitado mirarla, temerosa del resultado que esta podría tener. Pero luego de pensarlo mucho y con curiosidad, miedo la volteo y se obligó a verlo.
La pequeña prueba en forma de lapicero, mostraba dos pequeñas rayitas rosadas y pronunciadas.
"Estoy embarazada",
murmuró, cubriendo su boca con la mano en un intento de contener las emociones que amenazaban con desbordarse en ese momento.
Antes de que pudiera asimilarlo por completo toda la situación, su teléfono sonó fuertemente. Era una de sus compañeras del hospital, con una emergencia en el tercer piso. Rin salió corriendo, dejando atrás la prueba positiva que había cambiado su vida en un instante.
. -.. -.
Por otro lado el Sesshomaru iba llegando a la mansión, con una cara de pocos amigos.
Hasta su guardia de seguridad se asustó al verlo ingresar.
Cuando se hallo en la puerta uno de sus mayordomo corrió para resevirlo,peeo solo lo ignoro.
Cuando ingreso en la sala se encontró con Kagura y Kanna jugando, con su niñera.
Kagura parecía observarlo detenidamente, y algo nerviosa por no esperarlo en ese momento.
"pídele que se la lleve a su habitación" dijo con voz gruesa, mientras intentaba detener su furia.
La mujer asustada obedeció rápidamente , ni bien vio que su jefa asintió
a esa orden.
Solo fueron unos minutos en silencio pero la tensión se sentía en el aire.
"porque rayos hiciste semejante escándalo" reclamo, mientras ella la miraba.
"Sesshomaru yo.."
"Acaso no te venías venir todo esto" le menciono con frialdad, "el contrato era de solo 3 años y nos divorciaríamos" sentencio haciéndole recordar, lo que ella misma le había propuesto.
Continuara....
Bueno ayer no pude publicar por falta de tiempo, pero aquí esta.
Se que van a venir mil dudas y muchas cosas.
Pero enserio espero les guste.
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