Capítulo 20 (Final)
Una gran sonrisa invadió su rostro y no tardé ni medio nano segundo en lanzarme a sus brazos.
-¿Cómo te encuentras?-preguntó tras separarnos acariciando levemente mi mejilla.
Sonreí.
-Ahora mejor que nunca.
Alguien carraspeó a nuestras espaldas. Giré con cara de querer matar a alguien por osar interrumpirnos.
-Iremos a cenar fuera. Pero he traído a Shawn para que se quede contigo. No creo que estés recuperada del todo para ir fuera. Pero sé que el te cuidará bien. O eso espero-me guiñó un ojo.
Traté de disimular el entusiasmo que acababa de instalarse en mi cuerpo. Le di un casto abrazo y le di las gracias en el oído. Sabía que lo hacía por mí. Y eso significaba mucho.
Me despedí de todos los presentes y solo entonces cerré la puerta. Estábamos a solas. Comencé a ponerme nerviosa y no entendía porque. Habíamos estado a solas en contadas ocasiones. No obstante... Aquella noche pensaba hacerle una gran confesión. Y para una chica como yo, que no está acostumbrada a dejar salir su parte sentimental... No iba a ser fácil que digamos. De hecho, era muy probable que la cagara. Nada raro en mí.
Decidí romper el hielo.
-¿Qué pasó exactamente?
Nos sentamos en el sofá.
-Pues... Estuviste hablando con el chico ese... Cerraste la puerta y te desmayaste. ¿De qué hablasteis? ¿Tuvo él la culpa?
Tomé su mano tratando de calmarle. Estaba un noventa y nueve por ciento segura de que la culpa de mi desmayo la tenía Jaden. Pero decidí sacarle de la conversación. Nadie debía saber... Qué yo le creé. Me resultaba raro pensar eso. Y más raro sería contárselo a la gente.
-Simplemente vino a despedirse. Se marcha de la ciudad. Han ascendido de trabajo a su padre.
Bravo Nerina. ¡Eres la reina mintiendo!
Traté de ignorar a mi subsconciente.
-Entonces... ¿Porqué te desmayaste?
Apreté su mano.
-Me bajaría la tensión o algo. No te preocupes, ya estoy bien.-sonreí.
Una perfecta hilera de dientes blancos apareció en su rostro. No sabría decir con exactitud cuánto tiempo estuvimos mirandonos en silencio, sin decir palabra alguna. Sólo sabía que era el momento. Que debía decírselo ya.
-Shawn yo...
-¿Tienes hambre?-dijo al mismo tiempo que yo.
Asentí.
-¿Te apetece una pizza?
Sonreí dándole a entender que sí. Shawn sacó su móvil del bolsillo trasero de sus jeans ajustados. Ya había comenzado a marcar los números cuando, de repente, se detuvo y me miró.
-Oye, ¿Ibas a decirme algo?
Tragué saliva. Lo cierto era que me había cortado el rollo completamente. Muy oportuno el niño. Justo cuando me había envalentonado a decirle lo que sentía... Pero la noche iba a ser larga. Mis padres tardarían en regresar. Y hacía tiempo que no comía. Por no mencionar el hambre que tenía. Ya se lo diría más tarde.
-No, ¿Porque lo dices?
Se encogió de hombros.
-No sé, me pareció que decías algo.
-Ah... Pues ya ves que no-sonreí- ¿Vas a llamar?
-Eh... Sí.
Se levantó del sofá y comenzó a caminar por el salón mientras le comunicaba al pizzero lo que quería. Me limité a observándolo evitando morderme el labio. ¿Cómo se podía estar tan jodidamente bueno? Esa camiseta bastante ceñida de color café contrastaba genial con su pelo y con esos jeans ajustados y oscuros que tan buena figura le hacían. Remarcaban a la perfección sus atléticas piernas y su trasero... Basta. ¿Alguien había abierto el horno? ¿Porque si no tenía tanta calor? Necesitaba ir al baño.
Me levanté sin hacerle ninguna seña y me dirigí al cuarto de baño del piso de arriba. Cerré la puerta tras de mí. Me humedecí la cara y decidí buscar una camiseta más fresquita. Alguna de tirantes. Salí y entré a mi cuarto olvidando por completo cerrar la puerta. Encontré una ajustada y corta que dejaba a la vista mi vientre. Era de una tela muy fina. Sí, con eso estaría más fresquita. Me retiré la camiseta que llevaba puesta y entonces... Descubrí un par de ojos color miel observándome atentamente. Solté un medio gritito y retrocedí chocando con la puerta del armario. No está de más decir que caí de culo al suelo.
-Mierda, Nerina, lo siento.-dijo acercándose para ayudarme a incorporarme.
Se agachó para estar a mi altura y colocó su mano en mi muslo.
-¿Te has hecho daño?
Lo miré a los ojos. Los suyos miraban ahora un poco más abajo... Vi el top de tirantes que pensaba ponerme tirado en el suelo y algo hizo click en mi cabeza. Traté de taparme con los brazos claramente cohibida. No obstante, Shawn apartó mis brazos con suavidad sin dejar de mirarme a los ojos. Santa mierda. Si no dejaba de mirarme así no iba a aguantar mucho más sin... ¿Porque su rostro está ahora tan cerca del mío?
Dirigí la mirada a sus labios, tan apetecibles y carnosos. Y aquello fue mi perdición. Me lancé sobre él obligándolo a caer de espaldas conmigo encima. El beso empezó apasionado pero enseguida se tornó dulce, calmado, cariñoso. Ambos pudimos disfrutar de los labios del otro como nunca antes habíamos hecho. Shawn bajó sus manos por mi espalda haciendo que me estremeciera entera entre sus brazos. Y entonces... El sonido del timbre hizo que nos separamos el uno del otro de golpe, como si nos hubiera pillado alguien haciendo algo malo. Nos miramos. El pelo de Shawn estaba revuelto y sus labios entre abiertos. Tenía la respiración agitada. Y yo debería estar igual.
-I... iré yo-logró murmurar pasándose la mano por el pelo.
Tragué saliva y solo cuando lo vi salir de mi habitación pude respirar tranquila. Diablos... Decir que estaba enamorada de él se quedaba corto. Llevé mi dedo índice al lugar en el que apenas unos segundos antes habían estado los labios de Shawn y sonreí.
Sacudí la cabeza entre desconcertada y divertida y me miré en el espejo antes de colocarme el top celeste de tirantes. Jaden tenía razón. A Shawn le había encantado verme con aquel sujetador negro de encaje.
Me coloqué un poco el cabello y baje abajo. Qué oportuno había sido también el pizzero. Y qué casualidad que Shawn últimamente aparecía siempre que decidía cambiarme. Seguramente se habría preocupado al no verme abajo. Él siempre tan tierno y atento... Maldición él era perfecto.
“Cuando de verdad amas a alguien las diferencias y los defectos desaparecen.”
Parece ser que al final Jake también tenía razón. Porque... Para mí Shawn carecía de defectos. Él era Shawn, mi mejor amigo, mi mayor consejero, mi más fiel confidente... Y le quería. Le quería muchísimo.
-Ya han llegado las pizzas- escuché su voz procedente del comedor.
Me dirigí hasta allí encontrándolo sentado en el sofá. Había puesto en la mesa que quedaba justo al lado un par de vasos con agua y servilletas. La pizza aún estaba humeante. Y decidí que la comida podría esperar. En cambio, yo... Necesitaba decirle ya lo que sentía. No servía de nada ocultarlo por más tiempo.
-Qué buena pinta tiene-sonreí sentándome junto a él y le tome la mano-Oye, tenemos que hablar. Hay algo que debo decirte.
-Si es por lo que acaba de pasar arriba... Lo... Lo siento, sé que debo darte tiempo para pensarlo, pero...
Cogí un trozo de pizza y se lo metí en la boca. Lo pillé desprevenido y casi se atraganta. ¿No había dicho yo que la iba a cagar? Tendría que haber apostado.
Le tendí el vaso de agua entre risas y alguna que otra servilleta.
-¿Pretendes matarme?-escuché que decía entre risas.
Le di un pequeño golpecito en el brazo.
-Si no me dejas hablar igual si.
Soltó una carcajada. Aún así se le notaba nervioso.
-Está bien, está bien-alzó las manos en señal de rendición.-Habla pues.
Respiré hondo.
-Sabes que no soy buena hablando de estas cosas, es más, soy patética tratando de hacer esto, puesto que nunca suelo decirle lo que siento a la gente y no sé cómo hacer esto y probablemente diga cosas totalmente innecesarias pero... -Vi como las comisuras de sus labios tiraban hacia arriba- Joder, que... Yo... Mierda, ¿Ves? La estoy liando.- me llevé las manos a la cara claramente avergonzada.
-Ven aquí-escuché que decía atrayéndome a su cuerpo.
Nos abrazamos. Respiré hondo y me separé un poco para mirarle a la cara. Sus ojos rebosaban una ternura infinita. Y no sé si fue eso o qué pero... Logré decirle lo que sentía.
-Estoy enamorada de ti, Shawn. Locamente enamorada. No sé en qué momento comencé a sentir esto pero... No tiene sentido que lo siga ocultando por más tiempo cuando lo único que quiero es poder gritarle a los cuatro vientos lo mucho que me gustas, lo mucho que te quiero...
Mi mirada viajó a sus labios. Encontré una mejor manera de demostrarle lo que sentía. Así que, me incliné y lo besé. Y aquello bastó para que el comprendiera que lo que sentíamos el uno por el otro... Era mutuo.
Y quizá Shawn jamás llegará a ser tan perfecto como un personaje literario. Pero no me importa. Porque mi vida no es un cuento, no es una historia. Es la realidad. Y mi realidad... Es él.
Fin.
N/A:
Y... Sí, fin. Gracias a todos los que estáis desde el principio, los que os incorporasteis a mitad y los que, a día de hoy, seguís ahí a pesar de mi inactividad durante tanto tiempo. Jamás creí que acabaría esta historia algún día. Pero al fin puedo decir, que está oficialmente terminada. Admito que no era este el final que había pensado desde un principio, pero creo que es importante el mensaje que deja. Y realmente me gusta más. Gracias de todo corazón por todo, sois geniales! Os quiamodoraré siempre! ❤💜💙💖😘
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