Capitulo 2
Desperté horas mas tarde gracias a un sofocante calor. Abrí los ojos. La sala estaba llena de un humo negro muy denso. Rápidamente me incorporé. Porras, la tarta. Corrí a la cocina donde el calor era mas intenso y el humo mas denso. Abrí lo mas rápido que pude la ventana para sacar parte del humo de allí y apague el horno. Seré tonta, ¿Como narices pude olvidarme del pastel? Ah, si, me quede dormida. Después de varios minutos la cocina quedó mas despejada. Abrí entonces el horno y de ahí salio mas humo negro como el carbón. La tarta estaba superquemada. La coloque en la mesa de la cocina y la contemple por varios segundos. La imagen seria épica. Yo, en mi cumpleaños, totalmente marginada con una tarta chamuscada. Aun así opte por utilizarla para soplar al menos las velas y pedir un deseo. Ya sabéis, lo típico. Conseguí dieciséis velas y las coloque en la negra tarta formando un corazón. Con un mechero las fui encendiendo. La cera caía en el pastel pero en realidad no me importaba. Peor no podría ponerse la tarta. Una vez encendidas pensé en el deseo. Tampoco me llevo mucho rato ya que estos nunca se cumplen. Ni siquiera se porque quería pedir el deseo. El dibujo que hice con mi hermana llego a mi mente. No, no pensaba pedir semejante tontería. Pero no tenia nada que perder, tampoco es que fuese a hacerse realidad, así que ¿por que no?
Cerré los ojos y dije mi deseo en voz alta.
-Deseo...encontrar a mi chico perfecto
A continuación apague las velas y permanecí unos cuantos minutos mirando el pastel. Opte por tirarlo a la basura. Aquello no iba a tener futuro ni hoy, ni mañana ni nunca. Escuche el timbre de la puerta y corrí a abrir. Y allí estaba el. Con su camiseta de manga corta y sus pantalones cortos. Su pelo corto y rubio algo despeinado. Era el. Jake, mi hermano.
-¿Que te cuentas Enana?
Me lance literalmente a sus brazos y el no tardó en rodearme con ellos de buena gana.
-Te extrañe tanto- susurré contra su hombro
-Yo no
Me separe de el con una cara de "What?" pensando mentalmente alguna palabrota con la que responderle.
-Era broma- me saco la lengua
Le golpeé las costillas con mi codo mientras reía. Estar con mi hermano me ponía de buen humor.
-Por cierto...¡¡Felicidades!!
-Gracias
-¿¡Eso que huelo es humo?!
-Puede
-¿Estas sola?
-Si
-¿¡Que demonios has quemado?!
-Nada...
Me aparto de un suave empujoncito y entro dentro. Cerré la puerta y lo encontré en la cocina.
-Nerina Bexter Jones dime ahora mismo porque huele aquí a humo- se cruzó de brazos y fruncio el ceño.
-No me intimidas con esa mirada, ¿lo sabes no?
-Nerina- respondió algo enfadado
-Esta bien, tampoco es para que te pongas así...mama dejó la tarta en el horno y a mi se me olvido apagarlo, estoy bien, no fue nada.
-¿Que no fue nada? Por la madre del séptimo Nerina, podrias haber provocado un incendio!
-No flipes nene
-Que rebelde eres por dios
-Rebelde dices? mmm Nerina Rebel...no suena mal
-Le hablare a mama de un psicólogo que hay por aquí cerca, tu no eres para nada normal.
-Lo normal aburre, no se tu pero yo prefiero lo anormal.
-Estas loca- sentenció dirigiéndose al sofá
-¿Que tal el viaje?- me senté junto a el con las piernas cruzadas al estilo indio.
-Algo largo, ¿Que tal tu cumple?
-Normalico tirando para guai, ¿te puedes creer que papa y mama me regalaran un libro? Un libro. ¿Desde cuando yo leo libros? Nunca, ahí tienes la respuesta.
El estallo en carcajadas.
-Ah se me olvidaba, en la maleta pequeña de la entrada tienes tu regalo.
Nada más decir aquello salte al suelo y corri a por la maleta súper emocionada. Me encantaba recibir regalos. Cuando lo encontré lo desenvolvi a toda prisa. Era una pulserita de plata en la que estaba grabado mi nombre. Santo dios, ¡de plata!
-Gracias, gracias, gracias me encanta!- chille lanzándome encima de Jake.
-Denada, sabia que te gustaría
Tocaron al timbre.
-Yo abro- respondió mi hermano levantándose del sofá.
Estaba tan concentrada colocándome la pulsera que apenas preste atención al susodicho que había llamado.
-¡¡Neri!!- grito mi hermano desde la entrada- ¡Preguntan por ti!
-Voy- dije alargando la "o"
Cuando llegue mi hermano se apartó de la puerta.
-Estare en la cocina- susurro con una sonrisita picara
Me asome a la puerta. Era un chico bastante alto, mas o menos como Jake de pelo castaño, algo largo. Llevaba una camiseta sin mangas que dejaba ver perfectamente sus marcados músculos. Vestía unos pantalones por debajo de la rodilla y unas vans. Y sus ojos...oh dios sus ojos...eran azules como dos zafiros. Mas abajo de sus ojos se encontraban unos carnosos labios inclinados hacia arriba formando una seductora sonrisa. Era un chico guapísimo, demasiado guapo.
-Hola nena- habló- ¿Eres Nerina Bexter?
¡Que fuerte! ¡El guaperas preguntaba por mi! ¡Y me llamo nena! Me pellizque varias veces y no, no era un sueño.
-Si...¿y tu eres?- me apresure a responder
-Holt, Jaden Holt, y estoy aquí porque tu me has creado- dijo como si fuera la cosa mas normal del mundo entero.
Comencé a reírme como una autentica posesa a grandes carcajadas.
-¿Esto es acaso una broma? ¿Van a aparecer ahora mis amigos por algún lado gritando "sorpresa" o "feliz cumpleaños"?
-No- negó el
-¿Sabes? Me suena mucho tu cara...pero no se de que.
-¿Quizas porque tu me dibujaste?
Y me habría vuelto a reír, sino fuera porque el guaperas tenia razón. El dibujo...el era tal y como lo había dibujado...era el chico perfecto. No, tengo que estar soñando, esto es mega imposible.
-¿Quien eres?
-Ya te lo dije, me llamo Jaden
-¿De donde vienes?
-De aquí -señalo mi cabeza- tu me creaste y deseaste que apareciera, tu deseo se cumplió, deberías estar contenta, ¿no?
-Eso es imposible, tu eres un producto de mi imaginación, no puedes ser humano, los chicos perfectos no existen, así que largo de aquí, vuelve por donde quiera que hayas venido.
-No puedo volver muñeca, tu me creaste, es mi deber quedarme.
¿Deber? ¿Este que se creía un superheroe de marvel? Será imbécil...
-Pues vas a tener que irte- dije cerrando la puerta
Regrese a la cocina y mi hermano clavo su mirada en mi.
-¿Que?- pregunte
-¿Ese quien es? ¿Tu novio?
-Mas quisiera ese ser mi novio. Nunca lo había visto, debe de haberse confundido.
-No creo, se sabia hasta tu apellido
-Pues bien por el, es un lunático, se habrá drogado o algo.
-No era nada feo
-Callate pedazo de gay
-Pues este pedazo de gay tiene novia- se señalo
-Pobre chica- rodé los ojos
-Me recuerda mucho a ti
-Que asco, yo jamás saldría contigo
-Atontada mental, me recuerda a ti por su carácter, no por su físico. Y tiene mejor cuerpo que tu chulita.
-Como si me importase
-Deberia, si me caso con ella se convertiría en tu cuñada y...
-Tienes veinte años, eres demasiado joven para casarte.
-¿Y que? Si quiero casarme me caso y punto
-Se que no lo dices enserio
-Ya la traeré algún día de visita- hizo una pausa- vas a flipar, es la chica perfecta.
-Eso no existe, no hay nadie perfecto, todos tenemos nuestros pequeños defectos.
-Cuando de verdad amas a alguien las diferencias y los defectos desaparecen.
-Duh, que cursi te volviste- salí de la cocina
-Llamame como quieras, se lo que digo, y algún día, tu también te darás cuenta.
-El amor te dio fuerte hermanito- grite desde el salón
-A ti solo te falta encontrarlo, no es tan difícil.
-Esperare, no perderé mi tiempo en semejante simpleria.
-Lo que tu digas enana, lo que tu digas...
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