Capítulo 17
A pesar de que había encontrado ya el vestido ideal, estuvimos dando vueltas y más vueltas por todo el centro comercial hasta que se hizo bien tarde. Estas chicas no estaban bien de la cabeza. Nada bien. Cuando por fin llegué a casa me dolían los pies horrores. No sé como a ellas no podían molestarles ni un poquito. No deben ser humanas porque no es ni medio lógico. En fin. Nada más llegar subí a mí habitación medio muerta y me dejé caer en la cama soltando un sonoro bufido. Cerré los ojos sintiendo al fin calma, tranquilidad y silencio cuando, de repente la puerta de mi habitación se abrió. Claramente mi hermana pequeña era la indicada para romper mi momento de paz. La miré con odio y ella simplemente sonrió y me lanzó una bolsa a la cara con lo que supuse que debía ser mi vestido.
-Lo habías dejado en el coche.
Y tras decir aquello, salió corriendo de allí como si temiese que, de un momento a otro fuese a saltar sobre ella para devorarla de inmediato. Y oye, la niña no iba mal encaminada. Posiblemente si hubiera decidido permanecer en mis queridos y geniales aposentos por más de un minuto... Habría tenido que reaccionar así. No quiero sonar agresiva pero ya bastante tuve que soportarla por la tarde y... A ver yo creo que fue demasiado por hoy. Me sacrifiqué demasiado. Tendría justificación si la hubiera matado, ¿No? En fin.
Tomé la bolsa y me asomé en el interior. No me sorprendió encontrar dentro, efectivamente, mi nuevo vestido. Qué a ver no era feo. Para nada. De hecho me quedaba como un guante. Pero como que... Los shorts y los pantalones son mil millones de veces más cómodos. Así que... Por mucho que me quedase bien y me gustase... No iba a ponermelo mucho más. Sorry not sorry.
Lo saqué de la bolsa y lo contemplé por unos cuantos segundos. Lo admito, era bonito. Muy bonito. Pero siempre fiel a los pantalones. Me alcé de la cama súper perezosa y cansada y lo metí dentro del armario teniendo cuidado de que no se arrugase. Seguramente sí mi madre descubría el viernes alguna arruga en él me mataría viva. Y todo por causar una estúpida buena impresión a la princesita de Jake. Como si llevar un vestido bonito fuera a hacer que mi carácter también fuera bonito. Pero no. No puedo hacer nada con eso. Así que... ¿Porque no simplemente me dejaban ser cómo era? En fin.
Cansada de pensar volví a tirarme a la cama y cerré los ojos durante unos segundos. No obstante, esos segundos se convirtieron en minutos y, posteriormente, en horas. Cuando desperté era ya noche bien entrada y no se escuchaba ni un alma en la casa. Enseguida escuché a mí tripa rugir y supe que debía bajar a por comida. Y eso hice.
Me alegró enormemente encontrar un plato dentro del frigorífico de lo que se suponía que había cenado mi familia en mi ausencia. Terminé el plato antes de lo previsto y justo estaba buscando un helado cuando escuché un fuerte ruido que provenía de la parte de arriba. Cerré la nevera, cogí una sartén (por si las moscas) y subí muy sigilosamente arriba. Todo parecía estar tranquilo. No obstante, escuché otro ruido no tan fuerte como el otro que provenía de mi habitación. Aferré con fuerza la sartén y corté la distancia que me separaba de la puerta de mi cuarto. Recordé que no la había cerrado del todo y quedaba una rendija por la que podría asomarme para ver qué sucedía en el interior. Aunque ya suponía que podría haber provocado los ruidos. Más bien quién.
Me asomé tratando de no hacer ningún ruido y solo pude ver la silueta de un chico tumbado en mi cama. Genial, el superhéroe de Marvel había vuelto a entrar por la ventana. Abrí la puerta sin importarme que notara mi presencia y entré dentro sin soltar la sartén.
-Pedazo de imbécil con patas, ¿me puedes explicar quién mierdas te ha dado permiso para entrar otra vez a mí habitación por la ventana?
Fue entonces cuando él se giró y la poca luz de la luna que entraba por la ventana le iluminó el rostro. Mis ojos se abrieron a causa de la sorpresa y mi boca habló sola, casi sin pensarlo.
-¿Shawn? ¿Qué haces aquí?
Claro, ahora todo encajaba. El imbécil de Jaden había entrado en contadas ocasiones por mí ventada y ya estaba acostumbrado a hacerlo. De hecho, nunca hacía ruido. Debió haberme extrañado que, de repente, lo hiciera. Pero aún así... ¿se podía saber que demonios hacía mi mejor amigo en mi cama?
-Nerinaa... ¿Puedo dormiir contigoo...?
Abrí todavía más si es que eso era medianamente posible y me acerqué a él. Coloqué mi mano en su cara y bucee en sus ojos color miel. Se veían preciosos. Siempre había pensado que tenía unos ojos muy bonitos. Y aquellas pestañas tan largas y rizadas los hacían ver todavía mejor. Pero sí, mis sospechas estaban en lo cierto. Dejando de lado lo preciosos que eran sus ojos, eso no cambiaba nada el hecho de que estaba borracho.
-¿Estás borracho?
-Noo... Ya sabes que nuncaa bebo... Odioo el alcohoool...
Vale. Sí, estaba borracho. Será subnormal. Me golpeé la frente y cerré los ojos. ¿Porqué mi vida no podía ser normal por una única vez? Real que podría hacer un libro con las mil y una locuras que me pasaban día tras día.
Traté de incorporarlo inútilmente pero finalmente desistí. No podía con su cuerpo.
-Voy a por agua. Quédate aquí, ¿vale? No tardo.
Y salí de mi habitación para regresar a la planta baja de nuevo a por una botella de agua. Enseguida subí. Seguía en la misma posición en la que le había dejado. Sonreí. Se le veía adorable. Espera, ¿Qué mierdas acabo de decir? Olvidar eso.
Cerré la puerta con pestillo volviendo a la realidad. Mis padres y sobretodo Jake no podrían enterarse de que él iba a pasar la noche conmigo. Si no, seguramente me matarían. Y luego le matarían a él. Sobretodo este último. Lo que es tener un hermano mayor demasiado sobreprotector. Qué se le va a hacer.
-Toma, bebe esto- dije tendiendole la botella y me senté junto a él en la cama.
Se la bebió prácticamente entera y luego se tumbó de nuevo de manera que su cabeza quedó apoyada en mi regazo. Sonreí mientras le acariciaba el cabello. No tenía ni idea de cómo había conseguido ponerse borracho ni de dónde venía. Además, era un miércoles noche. Al día siguiente había instituto y no era plan de salir de fiesta ni nada por el estilo. Y... Él tenía razón. Odiaba el alcohol. Vi como cerraba los ojos y se acurrucaba junto a mí. Continúe acariciándole el pelo y cerré mis ojos. Un rato después pensé que ya se había dormido pero su voz pastosa enseguida me hizo descubrir que no era así.
-Tee quieroo Nerii... Tee quieroo muchisimooo... ¿Tuu mee quieres a miii?
Abrí los ojos de golpe. Vi que sus ojos también estaban abiertos y me miraba ansiosos por una respuesta.
-Sí, Shawn. Yo también te quiero.
Sólo los niños y los borrachos dicen la verdad. Pero ¿Y yo? ¿Le había dicho la verdad? Obviamente le quería. Estaba claro. Pero... ¿Le quería como él me quería a mí?
N/A:
Lo siento. Sí, creo que es una buena manera de empezar. Siento muchísimo no haber actualizado antes. Es cierto que he estado ocupada con los estudios. Pero hace más de un mes que estoy de vacaciones y no me había puesto a escribir por... Por mil cosas. Entre otras que estaba centrada en otros proyectos. Pero trataré de que no vuelva a suceder. Si no vuelvo a aparecer por aquí esta semana no os preocupéis que volveré la semana que viene 💖 intentaré actualizar el mayor número de capítulos que pueda antes de que empiece de nuevo el instituto. Porque sé que, cuando eso ocurra, no tendré tiempo. Así que trataré de dejarme algunos capítulos escritos por si acaso 💜 De verdad, muchas gracias por seguir ahí después de tanto tiempo. Sois geniales. Ah, y espero que os guste el capítulo 😚❤
Os quiamodoro!! 💖💖
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