Capítulo 22
Anémona
He perdido la cuenta de las veces que he mirado el par de pequeños zapatos. La sonrisa en mis labios no desapareció en ningún momento y eso por el simple hecho de que estaba emocionada. Podía imaginar la felicidad que sentían los tíos al saber esta noticia, después de todo, la tía Bonanus era la primera de los Legendarios Yaksha en tener un bebé.
Yo también, no podía evitar preguntarme que sería. ¿Un dragón? ¿Un gatito? Mi corazón me decía que se trataba de un bebé dragón y si es así, ¡será un bello bebito dragón!
¡Estoy emocionada por verlo!
— Así que el Rey del Oro tendrá un hijo.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir el aliento caliente de Neuvillette, en ese mismo momento me di cuenta de su cercanía y que al igual que yo, miraba el par de zapatitos.
— Estoy segura que estará feliz con la noticia — dije al tragar en seco la sabía en mi garganta. Neuvillette deposito un beso sobre mi mejilla y se enderezó en su lugar.
— No lo dudo, Lóngwáng¹ sería feliz si supiera que tiene nietos.
Mi entrecejo se frunció con confusión al escuchar el nombre, tenía la impresión que ya había escuchado alguna vez de ese nombre en alguna parte de los viejos libros de historia que papá tenía guardados.
— ¿Lóngwáng?
Neuvillette me miró confuso, al parecer él esperaba que yo supiera de quién hablaba pero no lo sabía y si él lo conoce solo debe ser alguien de los soberanos dragones. Ante este pensamiento, mis ojos se abrieron con asombro y mi dragoncito sonrió cuando tenía la respuesta.
— El Lóngwáng de mis recuerdos amaba a todas las razas de dragón por igual, era uno de los soberanos dragones más tranquilos y no le gustaban los conflictos.
Una sonrisa apareció en mis labios al escucharlo hablar, tal vez para Neuvillette los lazos de amistad que compartía con los soberanos dragones ya no significaban mucho, pero eso no quitaba el hecho que se expresaba con nostalgia de ellos.
— Leí algo de eso en los viejos libros de historia de papá. Según se menciona en los libros, Lóngwáng era el más viejo después del Rey Dragón Nibelung y lo que más destacaba de él, aparte de ser enorme, sus escamas siempre brillaban como oro puro.
Neuvillette tomó asiento a mi lado y sujetó entre sus manos los pequeños zapatitos.
— Lóngwáng y el Sr. Zhongli se habría llevado bien, ambos son parecidos — exclamó admirando el par de zapatitos.
No dude en asentir sobre sus palabras, yo también pensaba que papá y el soberano Geo podrían haber tenido una buena relación. Puede que incluso papá le enseñara sobre los humanos, por un momento mi mente voló y se dejó llevar por la imaginación, recordé entonces la forma Adeptus de papá.
— ¿Crees que se hayan conocido en el pasado?
Neuvillette miró el techo de su oficina, pareció pensar en una posible respuesta.
— No estoy seguro, si ambos se conocieron es probable que firmaran algún contrato para proteger a Liyue.
— Tienes razón, no veo razones por las que ambos podrían tener conflictos, papá no es el tipo de persona que inicie las peleas porqué si.
Neuvillette sonrió con burla al escuchar mis palabras.
— Es porque es demasiado viejo.
De forma juguetona le di un codazo sobre su brazo y me reí. Si papá lo escuchará, estoy segura que no lo dejaría pasar. Nuestras risas sonaron por toda la oficina, fue un sonido hermoso.
— ¿Así que sabes bromear? — me burlé.
Neuvillette me miró con una pequeña sonrisa en sus labios, no pude evitar robarle un beso al ver su encantadora sonrisa. Su sonrisa no desapareció hasta poco después cuando su mente pareció pensar en algo más, guarde silencio.
— Leyna, ¿te he hecho sentir insegura en nuestra relación?
Levanté mi mirada con una expresión de asombro, en ese instante, mi corazón latió con preocupación. Sin embargo, no pretendía mentirle, así que asentí sin dejar de mirarlo, sus ojos se oscurecieron con tristeza.
Solté un suspiro profundo, él me miró en silencio.
— Estos días han sido difíciles ya que no podía verte, así que cuando te vi con Navia pensé que había dejado de ser importante para ti y dude sobre la decisión que tome al querer venir a Fontaine — le expliqué mis sentimientos, Neuvillette me dejó hablar sin interrumpirme —. Pensé que había sido una decisión apresurada y que papá Zhongli tuvo razón al decirme que no sería fácil, así que comencé a arrepentirme de venir — me reí de mis palabras —. Además, mi decisión no la tomé como adulta, sino como una niña ilusionada que estaba por vivir un hermoso cuento de hadas.
Observe las expresiones silenciosas de mi dragón, a pesar de no decir nada, el cielo y sus expresiones hablaban lo que su boca no.
— Entonces, ¿quieres regresar a Liyue? — su voz sonó temblorosa y con temor.
— ¿Quieres que regrese a Liyue? — de inmediato Neuvillette sacudió su cabeza en negación, mis labios se curvaron y alcé mis manos para tomar sus mejillas —. Quiero hacer las cosas bien contigo, Neu.
Mi dragón sujeto mis manos entre las suyas y beso las palmas de mis manos.
— Yo también, quiero demostrarte que eras la única mujer en mi vida.
Lo vi abrir su boca dejando a la vista sus hermosos colmillos, llevo mi mano derecha a su boca y metió mi dedo anular en ella. Intenté apartar mi mano e iba a quejarme al ver qué su agarre se hizo un poco más fuerte, me detuve cuando sentí un ligero dolor sobre mi dedo.
— ¡O-oye, no te comas mi dedo!
La risa de Neu entro en mis oídos, arrugue mi entrecejo algo molesta al escucharlo. Cuando saco mi dedo, no pude evitar sentirme impresionada por la marca que veía en ella, una mordida en forma de anillo y con rastros de sangre, era como una marca.
Parpadeó un par de veces sin creer lo que mis ojos veían.
— La señorita Navia quería retomar el proyecto de reconstrucción de las acualineas que dejó su padre. Tuve que reunirme con ella para inspeccionar que todo fuera bien y firmar el contrato de que ella se haría cargo — Neuvillette entrelazó sus dedos con los míos mientras hablaba —. Después de firmar el contrato, fui directo con ella y le dije que yo ya tenía una persona en mi corazón, por lo que no podía aceptar sus sentimientos.
— ¿Tu ya sabías que a ella le gustabas?
Aunque mi pregunta sonaba muy cliché, tenía curiosidad al respecto. Neuvillette no lo negó, asintió con un gesto de cabeza y dejó un beso sobre mis nudillos.
— Lo supe desde hace un tiempo, incluso antes de que te conociera — mi boca se abrió y tomo la forma de una O grande, Neuvillette se rió al ver mi reacción.
— No me digas, ¿era la candidata a novia del soberano Hydro? — Neuvillette arqueó una de sus cejas.
— No, nunca he sentido nada por la señorita Navia. Incluso ahora, no entiendo sus sentimientos por mi.
Suspiré aliviada, al menos este dragón siempre me perteneció. Digo, estaba destinado a mi.
— ¿Qué significa la marca de tus dientes en mi anular? — pregunté curiosa al mirarla de nuevo.
Neuvillette se acercó a mi oído y susurró algunas palabras—: Qué eres mía.
El calor subió a mis mejillas.
•••
¡Hola!
Gracias a todos y a todas por leer este nuevo capítulo. Espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado.
Nos vemos en la próxima actualización.
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