Capítulo 13
Un día después del banquete, la vida de Anémona comenzó a girar hacia una nueva dirección, no solo la de ella, la de Neuvillette también. Ambos estaban iniciando un nuevo camino hacia el amor y debido a que ninguno era experto en el tema, tenían un dilema.
¿Como pedir la primera cita? Neuvillette pensaba que él era quien debía dar ese paso, lo había visto en los humanos, el hombre era quien hacia la invitación, él también quería pero no sabía cuál sería la forma correcta.
¿Debe ser respetuoso, casual o normal? No quiere echar nada a perder.
Se lo iba a preguntar a Furina, pero a medio camino se arrepintió cuando la vio hablando con la Arconte Dendro. Luego pensó en preguntarle a Apep, su segunda opción no era buena ya que no sabía mucho de los humanos, además que los "odiaba". Molestar a su cof cof suegro cof cof no estaba en sus opciones, suficiente tenía de haber conversado anteriormente con él.
Tenía otra opción, su "suegra" el Arconte Anemo, sin embargo, no le daba mucha confianza preguntarle al bardo, así que no, esa opción también era rechazada. No lo conoce mucho y aún así, ya ha visto mucho de como es.
— ¡OH! ¡Pero si es Neuvillette!
El dragón levanto la mirada cuando escucho que gritaron su nombre a la lejanía, un grupo peculiar lo saludaba desde lejos, algunos más discretos que otros. El juez los recordaba, esas máscaras que cuelgan de su cintura son irreconocibles, aunque no fue esa la razón por la que lo llevo a reconocerlos, sino por una chica en especial que tenía afinidad con Hydro.
— Buenas tardes — el juez saludo siguiendo las tradiciones de Liyue y sin quitar aquella mirada inexpresiva y tono frío.
— Jaja, eres bastante educado.
Bosacius colocó una mano sobre el hombro del juez y su sonrisa de oreja a oreja iluminó su rostro. Neuvillette quiso ser amable y no mostrarse grosero, pero fue inevitable mirar con recelo la mano que lo tocaba de forma amigable. No estaba acostumbrado, muchos le hablaban con respeto y formalidad, era raro para él recibir está muestra de afecto tan amistosa. A pesar de que los Yaksha (con la excepción de Bosacius) notaron aquella mirada, no hicieron ninguna mención, dejaron que el silencio incómodo que vino después al ya no darle más conversación al dragón, se hiciera más eterno.
Hasta que Indarias optó por hacer una retirada estratégica.
— Solo pasamos a saludarlo ya que lo vimos muy solitario aquí, ahora nos iremos para ya no interrumpir su tiempo.
Neuvillette sintió su cuerpo tensarse al escuchar las palabras de la Yaksha, mientras tanto, Menogias tomó a Bosacius para alejarlo del dragón. El juez abrió su boca para detenerlos, pero al notar que ellos ya no lo escucharían, apretó los labios y bajo la cabeza. Él no era bueno conversando con nadie, eso lo sabía más que nadie en el mundo porque se conocía bien, su poca confianza le dificultaba interactuar con los demás.
— Me disculpó si te molestaron, solo queríamos integrarte a nuestro grupo como un amigo más — una dulce voz hablo frente a él, era suave y transmitía tranquilidad a pesar de que era un poco fría. Sus ojos se enfocaron en unos pies descalzos decorados por una pulsera de pie en uno de ellos.
Al levantar la mirada por segunda vez, pudo ver a la Yaksha Hydro. Ella tenía una pequeña sonrisa en sus labios y una mirada amable. La familiaridad que sintió con ella no podía describirla, quizás es por qué ella tiene afinidad con el Hydro que es la razón de que se sienta así.
— No soy muy bueno socializando — fue sincero ya que tampoco mentía, no era bueno socializando.
— No te preocupes, la verdad es que yo tampoco lo soy y tengo un hermano que es igual — su sonrisa se hizo un poco más grande, Neuvillette asintió comprendiendo el tema —: ¿Todo va bien con la pequeña Anémona?
El juez suavizó su expresión antes de asentir de nuevo. Ahora podía sentirse más cómodo al conversar con la Yaksha, aquel sentimiento de culpa que sintió cuando los Yaksha fueron, desapareció.
— Sí, soy feliz a su lado — dijo estirando las comisuras de sus labios.
— ¿Ya han tenido su primera cita?
Oh, por un minuto casi lo olvida. Negó con un gesto de cabeza, observó la decoración de sus zapatos tras bajar su mirada.
— No, yo... no se cómo pedírselo.
Bonanus soltó una risilla al comprender la situación del dragón. Pedir una cita la primera vez no era nada fácil, pues al ser inexpertos, muchos pensamientos negativos llegaban a sus mentes y les causaba miedo. Ella no paso por esa experiencia, solo fue testigo de como un humano le pedía una cita a una humana, el humano estaba sonrojado hasta las orejas y se rascaba la nuca con nerviosismo. La humana tenía una expresión sorprendida y unas mejillas sonrojadas, sin embargo, no le dijo que no, la humana acepto la cita.
No sabe que ocurrió después de eso, pero sabe que son felices y todo ha ido muy bien en su relación porqué ahora están casados y con un pequeño humano. Recordarlo le hace sonreír, porque se sentía bonito ser testigo del crecimiento de una relación.
— Bueno, antes de pedir una cita necesitas realizar un plan... — el dragón puso toda su atención sobre la Yaksha, él dispuesto a escuchar cada una de sus palabras y consejos que vinieran con ellas —: y una preparación mental.
— Comprendo.
Si no supiera que el tema es demasiado importante para el dragón, Bonanus se hubiese reído por la ternura que le causaba, la imagen mental de un pequeño dragón dando sus primeros pasos hacia su primera aventura, era hermosa. Carraspeo para aclarar su garganta, mientras tanto el resto de los Yaksha los observaban desde lo lejos, cada Yaksha con una taza de té en sus manos y una sonrisa pintada en sus labios.
— Primero, debes pensar en un lugar a dónde la llevarás para que ambos disfruten de la compañía del otro. Puedes elegir un lugar tranquilo o bullicioso, no importa la hora, sea en la mañana, en la tarde o en la noche, cualquier hora es excelente aunque ten en cuenta que se hacen cosas distintas en esos tiempos — el dragón asentía a cada palabra que ella decía mientras hacia sus notas mentales —: una vez que tengas preparado el lugar y la hora de su cita, puedes invitarla. Oh, si eliges la cita a la hora de la comida, te recomiendo que primero la invites y luego hagas la reserva.
— ¿Por qué?
Bonanus soltó un suspiro.
— Solo hazme caso.
Aunque dudo que Anémona le diga que no, se dijo a ella misma mentalmente. De todos modos no quería que el dragón pasará por una experencia como esa, por lo que había visto, es una persona sensible. Neuvillette observó unos segundos a la Yaksha para buscar alguna respuesta más clara a su pregunta, pero se rindió al no encontrar nada.
— Ah, ¿cuando volverás a Fontaine?
La pregunta cayó como un balde de agua fría a Neuvillette. En realidad se había olvidado de sus deberes en Fontaine con tanto conflicto sentimental que tuvo en estos días, estaba feliz ahora que todo se había resuelto que el tema de Fontaine no lo había tocado en ningún momento. Tenía que regresar, como corazón del Mar Primordial que era, debía cuidar de él hasta que estuviera estable. De hecho, habían pasado dos meses desde que el Mar Primordial fue sellado de nuevo, aunque ya no era un problema, debía estar bajo vigilancia y él como el Soberano Dragón del Agua tenía ese deber.
Para sorpresa de toda la ciudad de Liyue, una lluvia ligera cayó sobre todos enviando a todos a refugiarse para evitar mojarse y luego enfermarse. Entre el bullicio que había, se escuchaban las quejas respecto a la lluvia, algunos le pedían a los dioses para que desapareciera pronto. Bonanus tenía los ojos abiertos por el asombro, los rumores de que el dragón Hydro causaba las lluvias de forma repentina por un cambio en sus pensamientos los había escuchado pero no esperaba que fuesen ciertos.
Lo mejor era volver a alegrar al dragón.
— De hecho, ayer Rex Lapis hablo con Anémona sobre ese tema y le pregunto que si te acompañaría — la Yaksha dio el informe sobre todo que sucedió el día de ayer. Neuvillette puso toda su atención en lo que ella decía —: Anémona le respondió que ella iría a Fontaine, por lo que no tienes que preocuparte en dejarla.
El dragón del agua sintió la emoción llegar a su mente. Anémona estaba dispuesta a ir con él, para él eso era lo más importante, estaba decidida a no dejarlo. Entonces lo pensó, si Anémona decidió ir, él debe hacer las preparaciones para recibirla.
¿Debería darle una casa propia? O ¿Bastará con una habitación en el Palacio Mermonia? No estaba seguro en realidad pero sabía que tenerla lo más cerca posible ayudará a que su dragón interior se logre calmar. Entonces durante un par de minutos lo pensó, darle una habitación en el Palacio Mermonia era una excelente idea, sería como vivir juntos, podrían desayunar, comer y cenar juntos todos los días.
Ah, ya está dejando que su imaginación crea todo tipo de escenarios con su pareja.
Pareja.
Una hermosa palabra, jamás pensó en qué la escucharía salir su propia boca. Bonanus solo admiro en silencio los pocos cambios que Neuvillette hacia en sus expresiones, dejando lo notable que era su dilema mental.
— Señorita Bonanus, ¿sería muy atrevido de mi parte darle una habitación a Anémona en el Palacio Mermonia?
El dragón la miró a los ojos esperando su respuesta, el cuerpo de la Yaksha se tenso ante tanta presión que le daba el dragón por su mirada intensa.
— ¿Eh? Eh... ¿No? creo que no — ojalá pudiera darse una abofetada por su respuesta torpe, carraspeo una vez más —: quiero decir, es suficiente con que le brindes comodidad, seguridad y una buena atención.
Sí, el Palacio Mermonia es la mejor opción estaba en lo correcto. Fueron los pensamientos del dragón, pues en dicho Palacio había todo y cada uno de esos puntos, la seguridad era él mismo y teniéndola en el Palacio Mermonia la vería con más frecuencia.
Lo pensó un poco más porque también habían algunas desventajas, además que primero tendría que contar con la opinión de su pareja. Bien, primero eso, le preguntará y ya pensará después.
— Gracias por su amabilidad, señorita Bonanus.
La nombrada alzó su mano cuando lo vio agradecerle con una leve inclinación tradicional de Liyue.
— Es un placer, si necesitas de un amigo, estaremos encantados de recibirte.
Por instinto, Neuvillette miró sobre el hombro de la Yaksha al grupo que se encontraba charlando y bebiendo té. Al bajar su mirada, aquel familiar color a mar de sus ojos lo hizo sonreír un poco con mayor confianza. Tal vez no estaba mal hacer nuevos amigos de una nación que no sea Fontaine, aunque tiene todavía un juicio que resolver con el Arconte Geo, por ahora...
Por ahora lo considerará un aliado.
•••
¡Holaaa! Gracias de nuevo por esperar el nuevo capítulo de esta historia. Espero que les haya gustado, pronto veremos lo que Neuvillette ha preparado para Anémona en su primera cita, mientras tanto esperemos a que lo planifique bien. Estoy segura que Anémona aceptará la cita, ¿no creen?
Muchas felicidades por leer, nos vemos en la próxima actualización.
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