Capítulo 1


El viento la recibe feliz cuando ella alza su mano para acariciarlo, ella yace sentada sobre la estatua del Arconte Geo que se encuentra en el Desfiladero Jueyun, es su lugar favorito ahí donde el sonido del viento es más fuerte y tranquilo. Ella se comunica con los mil vientos, percibe sus emociones y los escucha atentamente.

Como la hija del viento es natural tener afinidad con el viento, pero la bendición que la diosa del tiempo y viento le dió, le permitía tener un lazo más fuerte con los vientos.

Desde ese lugar podía observar a todo Liyue, lucía tranquilo una vez más. El viento anunciaba que pronto traería lluvias para que las cosechas crecieron. Una noticia que hacía feliz a todos los campesinos y una que frustraba a los pesqueros, pescar con lluvias era un gran riesgo.

Sin embargo desde que Liyue fue bendecida con la llegada de Bāoshí, todos los pesqueros recibían la protección del viento.

Cuando el Arconte Geo puso a prueba a su pueblo y fingió su muerte. Los lugareños creyeron que Bāoshí tomaría su lugar como próximo Arconte, pues como la hija de la roca ella debía tomar su lugar. Grande fue la sorpresa que se llevaron cuando escucharon de su propia boca que ella no tomaría el lugar del Arconte Geo pero que a pesar de no convertirse en el próximo Arconte Geo ella los protegería junto con el viento.

Y hasta el día de hoy, el viento continuaba protegiendo a los lugareños de Liyue con Bāoshí y Rex Lapis caminando por las calles de Liyue como padre e hija y con una falsa identidad humana.

— A diferencia de Zhongli, tu eres bonita y amable, nada terca y exigente, Leyna.

Al hombre mencionado le temblaron las cejas debido al disgusto que había sentido por aquellas palabras y aún así, se mantuvo tranquilo con una mirada inexpresiva. Por supuesto que esto no pasó desapercibido por los iris aguamarina de su hija, quien rió por las palabras de la directora. Ella sabía muy bien que no tenía ningún parecido a su padre, pues tenía más parecidos con el bardo borracho que tenía como padre (o madre como sus amigos los gemelos les gustaba llamar a Venti).

— Eso es por qué me parezco más a madre que a padre —. explicó con una sonrisa amable para ocultar su falsa inocencia. La tos del único hombre junto a ambas chicas, llamo su atención y ambas miraron a Zhongli que miraba a otro punto de la sala.

Hu Tao sonrió burlesca, pues sabía la causa de esa tos. La directora de la funeraria es la primera amiga humana que Bāoshí había tenido en sus largos años de vida, así que como tal, ella (además de los gemelos) es la única que sabe acerca de su verdadero padre.

— ¿Venti-san? ¡Es cierto! Eres totalmente igual a él, incluyendo tus ojos aguamarina.

— No tiene nada de parecido a ese bardo borracho y vulgar.

Ambas mujeres miraron a Zhongli junto cuando esté llevó la preciosa taza de cerámica a su boca y que con suma tranquilidad se bebía el té de osmanthus que contenía. Después de ese comentario, ninguna de las otras dos mujeres hizo algún comentario al respecto. Anémona río luego de que ese recuerdo llegará a su mente, la verdad es que a pesar de tener parecidos con Venti, también tomo algunas costumbres de Zhongli, por ejemplo; hablar sobre la historia de cada cosa o tomar té en todo momento, eran detalles que saco de él.

Anémona podía ser tranquila, inexpresiva, pero cuando se soltaba con amigos, su "libertad" la convertía en un desastre andante. Cuidado con dejarla con el Arconte Anemo porque si solos se quedan, pobre de la nación que sufra sus desastres. Así como Venti, Anémona adoraba los poemas y le gustaba tocar la lira que esté le regaló cuando era una niña. Era adorable cuando cantaba o tocaba su lira, ella siempre parecía divertirse.

Zhongli hizo un buen trabajo criando de ella, eso lo sabe muy bien Venti.

— ¿Hablando con los mil vientos?

Una voz alegre sonó justo cuando una brisa acompañada de dientes de león llegó a su lado. Es Venti, su padre quién se sentó a un lado de ella y admiro el bonito paisaje que Liyue les daba a ambos, Anémona sonrió e hizo un gesto de cabeza antes de mirarlo.

— Si, me avisaron que ellos vienen en camino —. comentó haciendo énfasis en la palabra "ellos" dándole a entender a su padre que a quienes se refería era a los gemelos y sus acompañantes —: Al parecer no vienen solos, nuevos vientos vienen, tú y papá Zhongli deben recibirlos.

Venti la miró con curiosidad, pronto su expresión fue reemplazada por una alegre y millones de planes se le ocurrieron. Anémona conocía esa mirada, sabía que cuando su papá Venti hacia planes, no había nadie que pudiera pararlo.

— Papá, no hagas ninguna travesura mala o papá Zhongli se enojara.

Venti iba a afirmar que no haría nada malo más decidió callarse cuando se dio cuenta que uno de sus planes iba a ser un dolor de cabeza para el viejo zopenco como él suele decirle. Rasco su nuca cuando su amada hija entrecerró sus ojos y le dio una mirada acusadora, estaba más que dispuesta a adelantarlo con Zhongli.

¿No se supone que es SU hija y no de ese viejo zopenco?

Luego recordó que ambos se parecían a esos padres humanos que compartían la custodia de sus hijos como dos padres separados. Por supuesto que no le gustó Venti y maldijo al patrono de los contratos.

— ¿Y quién viene a visitarnos? — Venti preguntó con la intención de cambiar de tema. Anémona iba a quejarse, pero decidió no hacerlo ya que sus futuros invitados son mucho más importantes, eso le llevo a recordar la primera y última vez que ella había ido a uno de los banquetes de los Arcontes (mucho antes de que iniciará el desastre de hace 500 años).

En aquel tiempo aún era una niña con apenas unos tantos años de vida, aún tenía que ser llevada en brazos. Barbatos la había llevado para que conociera al resto de los Arcontes y dioses, recuerda la expresión de sorpresa que todos pusieron ya que no esperaban que el Arconte más travieso de todos llegará a tener un hijo. Aún así, fueron bien recibidos, las mujeres se habían fascinado tanto con ella que no la dejaron en paz en ningún momento, al final fue Zhongli quien la salvo de las garras de esas mujeres ya que su "grandioso" padre, prefirió ir a beber que salvarla.

Hasta la fecha no lo culpo, Venti es un ser de espíritu libre que le encanta viajar por todos lados.

— ¿Son buenos recuerdos? — de repente pregunto el Arconte Anemo. Su hija parpadeo un par de veces para recuperar su compostura, no se había dado cuenta que se sumergió tanto en sus pensamientos.

— Sí, recordaba cuando me llevaste a conocer a los Arcontes en uno de los últimos banquetes.

La expresión de Venti se volvió nostalgia, había un rastro de tristeza que él no quería dejar a la vista, sin embargo, Anémona es una parte suya y sabe que su padre ha cargado con muchas cosas difíciles.

— Lo recuerdo bien — Venti mostró una sonrisa pequeña y sincera —. Ese día no querías soltar para nada a Morax, incluso te escondías entre sus piernas cuando algo te daba miedo.

Ese miedo se debía a los dioses que habitaban en Celestia. Al parecer Anémona desde niña había podido ver la oscuridad que ejercía en ellos, por esa razón es que veía a Zhongli como un escudo protector. Por supuesto que el Arconte Geo no dejo que nadie intentará algo en contra de la niña y si esto llegó a suceder, Morax les hizo saber a los Dioses la forma en que serían torturados hasta morir.

Barbatos esperaba que su hija jamás se enterará de esto.

— Jaja, papá Zhongli ha sido mi escudo desde que era niña — admitió Anémona con una sonrisa.

— ¡Hey! ¡Que yo también soy tu padre, incluso más que ese viejo zopenco!

Venti cruzó sus brazos sobre su pecho con un puchero en sus labios.

— ¿A quién llamas "viejo zopenco", bardo vulgar? 

Tanto padre e hija callaron sus voces cuando una voz con un tono molesto y que parecía hablar entre dientes, sonó a espaldas del bardo. Venti sintió un escalofrío recorrer toda su espina dorsal al sentir un aura oscura sobre su espalda, los ojos ámbar del Arconte Geo estaban encendidos con una clara sed sangrienta.

El Arconte Anemo giro sobre sus talones para darle la cara a su viejo amigo, lo que vio fue a un hombre de brazos cruzados y con una mirada inocente que no se parecía en nada al tono de voz que escucho.

¿Habrá sido su imaginación?

Anémona solo aguanto las ganas de reír.

— Papá Zhongli, pronto llegarán invitados.

Leyna hablo para llamar la atención de su papá Geo, quería evitar que colgará a su papá Anemo sobre un árbol.

— Estoy enterado, Xiao me lo mencionó cuando recibió una carta de Aether.

El patrono de los contratos miró de reojo al señor de los poemas y el vino, Venti no entendió su mirada pero tenía la ligera sospecha que tenía que ver con aquellos invitados. Algo hizo click en la mente de Venti cuando se puso a pensar más en esos misteriosos invitados.

— Acaso, ¿es un Arconte quién visitará Liyue? — preguntó Venti con una mirada llena de sorpresa. Si algo era curioso en este mundo, es que Liyue no solía recibir muchas visitas de Arcontes o Dioses a menos que fuera él mismo ya que era el único que visitaba las 24/7 la nación de los contratos.

— Para ser más precisos, papá. No solo es un Arconte, son dos y uno de ellos viene con...

— El Dragón Soberano del Agua.

Zhongli completo la frase de su hija.

— Por Dragon Soberano de Agua... puedo adivinar que uno de esos Arcontes es Furina — el patrono de los contratos asintió sin ganas con un gesto de cabeza, estaba claro que sus tierras se convertirán en un desastre en unos cuantos días o quizás horas y al bardo vulgar no parecía preocuparle —: ¿Quién es el otro Arconte?

— Nahida, al parecer también viene acompañada.

Venti suspiro aliviado lo contrario a Zhongli que ya parecía estresado. Venti se rió de su rostro tenso, han pasado muchos años desde que los Arcontes se reunieron en Liyue y aunque solo serían cuatro, aún así era emocionante, sin embargo, algo le decía que está vez no sería emocionante, no cuando dos dragones estaban por reunirse.

— ¡Tengo que ir por más jarras de vino! — exclamó intentando borrar los malos pensamientos.

La expresión de Morax se llenó de disgusto, se quedó callado sin decirle nada al Bardo. Después de todo sabía que era imposible detenerlo e incluso si lo lograba, Venti encontraría la forma de beber su amado vino.

— ¿Debería preparar el vino de osmanthus?

Anémona miró a su papá Geo cuando la pregunta salió de su boca. Zhongli la miró unos segundos antes de asentir, luego revolvió sus cabellos como una muestra de cariño.

— Procura descansar a tiempo.

Anémona sonrió, eso se convirtió en la respuesta que Zhongli requería antes de desaparecer de la zona al igual que el Bardo que en algún momento también desapareció sin despedirse. Quizás la emoción de un banquete con Arcontes es lo que provocó que se olvidara de ellos.

•••

Estoy sorprendida, pensé que tendría que durar más tiempo para actualizar el siguiente capítulo de esta historia. Al ver qué el apoyo incrementaba en un dos por tres, tuve que decidirme en escribir o no antes la actualización.

Pero bueno, igual se mantiene el acuerdo como al inicio. Si el apoyo a la historia incrementa más rápido de lo normal, iré actualizando con frecuencia. Los capítulos no son muy largos, pero espero les guste y se diviertan.

Gracias a quienes están apoyando está historia, sean nuevos o que ya hayan leído una de mis historias.

Nos vemos en el próximo capítulo.

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