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¿Cuál es la expresión correcta para expresar mi asombro ante lo que veo en estos momentos? No lo sé, la cosa es que es asombrosa la tecnología de este reino, veo muchos Algoritmo de Semi-Incesante Matriz de Observación Navegadora, en resumen, Maquinas del Desierto andar de un lado a otro acompañados de otros Tighnari's y humanos.
Siento que veo oro con tanta tecnología desconocida, mi instinto curioso me lleva a querer ver todo de cerca y no lo evitó.
Las máquinas de desierto hacen registros sobre documentos con información importante, otros pasean por los alrededores o están los que se encuentran apagados. La cosa es que al llegar a la Sala de Coronación, lo que veo, son muchos Tignarios y Shuna del Valuka moverse por todas partes.
Y al único que no veo por ningún lado, es a Amón.
— Su majestad se encuentra en sus aposentos.
Como si hubiese leído mi mente, el Shuna del Valuka a mi lado contesto a mi pregunta mental mirándome por encima de su hombro, había una sonrisa divertida en sus labios.
— Oh...
Fue todo lo que pude decir luego al mismo tiempo que mi curiosidad ante todo se ve detenido por el sonido de su risa, lo que provocó que desviará mi mirada hacia otro lado del lugar y mi ceño se frunció.
¿Por qué los zorros son tan astutos?
— Parece que tiene mucha curiosidad por nuestra tecnología — agrega el Shuna del Valuka mirando al frente, la sonrisa en sus labios no se desvanece —. Oh, cierto. Olvide presentarme, mi nombre es Sáhara y como puede ver soy un Shuna del Valuka.
Asentí con un gesto de cabeza.
— Yo soy Calisto, soy un viajero o bien, como ustedes les llaman, forasteros.
Sáhara hizo un gesto de agradecimiento.
Se que este Shuna del Valuka es diferente a Tighnari pero de alguna forma me siento acompañado por él, incluso teniendo a Hermanubis al lado, es como si tuviera a Cyno a nuestro lado, solo falta Collei.
— Estamos aquí — anunció el sacerdote, mire la enorme puerta frente a mi. El diseño de la puerta era tal y como aquellas que se mostraban en el juego original, con la forma de un rombo asemejandose a los diamantes. La puerta se abrió en automático dejando a la vista el interior de la habitación.
— Muy bien. Buena suerte, Sr. Calisto.
Sentí como me empujaron hacia el interior de la habitación, debido al asombro, no reaccioné a tiempo hasta que ya me encontraba dentro de la habitación. En el momento que pensé en salir de ahí, Sáhara se despedía de mí con un gesto de mano, mientras la puerta se cerraba.
No puede ser.
¿Fui arrojado a la boca del lobo?
— ¡Auxi...!
— Que ruidoso.
Mis palabras fueron interrumpidas al escuchar la voz del rey Deshret desde el interior de la habitación. Se podía decir que me encontraba en una especie de sala donde habían pequeños sofas para tomar asiento y luego estaba la cama, Amón salía de otra pequeña habitación con el cabello mojado y ropa limpia, adiviné que se trataba del baño.
Desvié la mirada hacia otro lado, seamos respetuosos.
— Si tan ruidoso creé que soy, debería decirle a sus secuases que traten mejor a sus invitados — dije cruzando mis brazos sobre mi pecho.
— ¿Secuaces? — giré mi rostro para ver al hombre sentado sobre uno de los sofas, no le dije nada al verlo tan cómodo y actuando como si no le importará en lo absoluto mi presencia, mientras yo me encontraba parado. Al-ahmar tomó una de las uvas verdes que se encontraban en la mesa y la observó con cuidado —. ¿Hablas de Hermanubis y Sáhara?
— ¿De quien más si no? — puse los ojos en blanco, Amón llevo la uva a su boca y me miró desde su lugar.
— Solo hacen su trabajo, tampoco eres un invitado tan importante.
Mi ceño se frunció al escucharlo y lo maldije en mi mente.
Espero que tú muerte sea dolorosa.
— Entonces, ¿para que me has llamado, Al-ahmar? — sus ojos miraron los míos y nos vimos teniendo una pelea de miradas.
— Según recuerdo, nuestra relación no es para nada cercana para poder llamarnos por nuestros nombres, Calypso.
— Es Calisto.
— Calypso.
Chasqueo la lengua, el maldito Dios no dejaba de sonreír con descaro, parece que le divertía burlarse de mí. Había una idea loca rondando en mi mente que se me ocurrió para burlarme del rey, sin embargo, está fue desechada, decidí dejarlo ganar está vez.
— Como sea — dije tomando asiento en uno de los sofas. La mirada que el rey me dio era fácil de interpretar ya que era claro que no quería verme sentado en sus amados sofas, lo ignore —. ¿Entonces me dirá?
Su majestad soltó un suspiro.
— Quiero escuchar todo lo que sabes del futuro de Sumeru — dijo sin dejar de mirar mis ojos —. Antes de eso, quiero saber quién eres en realidad.
Lo mire confuso —: Ya dije que soy un viajero que viene del otro lado del Mar de Estrellas.
El Rey Deshret comió más de las uvas que había en el tazón de la mesa, sentía agua en la boca al verlo disfrutar de ese manjar —: Lo se, pero hay algo más que escondes. ¿Cuál es la razón de proteger a Khaenri'ah? ¿Por qué Rukkhadevata es la única que sabe sobre ti?
Entendí de inmediato a dónde quería llegar, así que me senté con una mejor postura y cambie mi expresión por una más sería.
— Si le explicó todo lo que quiere saber, ¿aceptará ayudar a Sumeru?
Su ceño se frunció y una línea se dibujo en sus labios al momento de que tenso su mandíbula.
— Ya te lo dije, no planeo ayudar.
— Entonces no estoy obligado a contarle nada — me puse de pie con la intención de irme.
En ese momento, el suelo tembló bajo nuestros pies y una aura intimidante provino del hombre a mi lado. Al mirarlo observé el brillo furioso en sus ojos escarlatas, Amón había provocado el temblor. Lo supe de inmediato, Deshret podría matarme con un chasquido de sus dedos.
La arena bajo sus pies que no noté antes subió por mis pies hasta llegar a mis rodillas para impedir que caminara a la salida. Tener la arena en los pies no me gustó, debido a su temperatura caliente sentía como si me quemara la piel y me lastimaba.
— ¿Por qué insistes en que ayude a Sumeru? Rukkhadevata puede proteger la nación sin mi, incluso tiene la bendición de Celestia.
Intenté sacar mis pies de la arena, pero fue imposible. Levante la mirada para observar al Rey Deshret.
— Porqué la fuerza de Sumeru equivale a tres y no a uno solo — le respondí molesto y cansado.
— ¿A tres?
— La Diosa de las Flores, el Rey del Desierto y La Diosa de los bosques — levanté un dedo de mi mano por cada nombre que mencionaba —. Son los protectores de Sumeru.
La expresión del Rey se volvió afligida.
— La Diosa de las Flores está muerta.
— Si, pero tú y Rukkhadevata están vivos — vi la duda en los ojos de Amón, sería difícil convencerlo de cooperar. Un suspiro abandono mi boca, aunque mi plan no estaba del todo elaborado tendría que buscar otra alternativa para salvar Sumeru —. Su gente está sufriendo de Eleazar, por ende la única solución que ha encontrado es sacrificarse para detenerlo, ¿no? — me miró con el ceño fruncido, había acertado, su plan seguía siendo el mismo —. Apep, el Soberano Dragón Dendro le ha pedido que le entregue el conocimiento prohibido que tiene en sus manos.
— ¿Incluso sabes eso?
— ¡Por supuesto! — sonreí orgulloso de mi mismo —. Cómo has aceptado entregarle el conocimiento prohibido en tus manos, ¿por qué no me das tu poder? entonces seré el nuevo Rey del Desierto y salvaré Sumeru.
Deshret arqueó una de sus cejas—: ¿Eso es lo que buscas? ¿Poder?
Negué con un gesto de cabeza y mi dedo índice—: Error, lo que busco es el poder del Rey Deshret. Tu no quieres ayudar pero si sacrificarte para detener el Eleazar y lo que yo quiero es tu poder, tu autoridad como el Rey del Desierto.
Con eso, el silencio reino hasta que una carcajada se escuchó en el silencio de la habitación. Deshret pareció divertido, para mi no lo fue, no podía reír feliz sabiendo que su sacrificio sería en vano.
— Está bien, te lo daré. Te convertirás en el siguiente Rey del Desierto.
•••
¡Hola! Muchas gracias a todos y a todas por esperar este nuevo capítulo. Espero que les haya gustado, luego haré las correcciones en caso de que haya algún error de palabras.
Nos vemos en la próxima actualización.
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