16
Solté un largo suspiro en cuanto pudimos salir a la superficie, podía sentir la libertad recorriendo cada una de mis venas, incluso el viento que golpeaba contra nuestros rostros tenía toda la libertad que podría exigir.
— Parece que no te gusta estar en Khaenria'h, Su Alteza.
Lumine río con suavidad ante la broma soltada, puse mis ojos en blanco fingiendo irritación. No me disgustaba vivir en Khaenria'h, es solo que el lugar huele solo a nobleza y se siente una presión distinta a vivir fuera de este, incluso mi habitación en mi mundo original me daba más libertad que ellos.
— No me gusta ser un ave enjaulada — confesé con sinceridad mi opinión personal mientras rascaba mi nuca, luego la miré a los ojos —: Lumine, puedes decirme Calisto con total libertad, ahora somos compañeros de viaje.
Una pequeña sonrisa se dibujo en mis labios al mismo tiempo en el que me perdí en mis pensamientos al contemplar la belleza de la chica. Ojalá pudiera suspirar de amor, pero lamentablemente no puedo porque serían muy obvios mis sentimientos por mi favorita. Lumine es hermosa, los cabellos dorados brillantes que brillan como el sol, parecen ser irreales al igual que sus iris en el que veo mi reflejo. Ella es encantadora al menos lo que conozco de ella en el juego original, como princesa del abismo es preciosa.
Verla es como ver un ángel, uno que emite una luz brillante que te provoca querer protegerla para evitar que se apague.
— Calisto.
— ¿Sí, princesa?
Por reflejo, lleve una de mis manos a boca para cubrirla. Sin darme cuenta, había soltado palabras incorrectas y un tono de voz erróneo, era la costumbre de algo que había desarrollado en mi juventud. Algo con lo que muchas conocidas me juzgaron de mujeriego, a excepción de mis hermanas ellas eran las únicas con las que usaba palabras melosas.
El silencio reino entre nosotros, quise cerrar los ojos para no escuchar las palabras que diría Lumine, su mirada de asombro y a la vez de rareza me alertaba para bloquear mi sentido auditivo, pero lo pensé, una disculpa era lo mejor.
— Lo siento, es una costumbre que desarrolle hace tiempo... — dije sincero y bajando un poco la cabeza. Cómo hombre, soy patético, una basura de por medio. Guarde silencio esperando por la respuesta de Lumine, pero ella seguía en silencio sin decir nada.
— T-tú... — sentí mi cuerpo tensarse al escuchar su voz, no dije nada, sólo la esperé en silencio —: Tú, ¿S-se lo dices a todas?
Levante mi cabeza con una expresión confusa, Lumine tenía su ceño levemente fruncido.
— ¿Todas?
Ella me miró con esos ojos dorados brillantes. Si tuviera un hijo mío, ¿sería posible pedir que tenga los ojos de Lumine y no los míos? que cosas pienso, me di una abofetada interna.
— Me refiero a las mujeres, ¿a todas se los dices?
Ah, mi estúpido cerebro por fin entendió que quería decir. De inmediato negué con un gesto de cabeza, solo mis hermanas tenían este privilegio y mi madre también, solo que con ella era menos.
— No, cuando era pequeño. Fui criado la mayor parte del tiempo por mi hermana mayor, ella fue bastante cariñosa y siempre me decía cosas cursis como: "mi amor", "bebé", "mi vida", etc. Se me fue quedando con el tiempo...— hasta un punto que no se me quitó pensé esto último dentro de mi mente y luego continúe —: Solo mi hermana mayor, la menor y ahora tú, han sido tratadas así por mi.
De alguna manera cuando mire a Lumine de nuevo, su expresión parecía estar más tranquila, incluso había una pequeña sonrisa adornando sus labios. Por supuesto, a mi como su simp me pareció un ángel por qué lo era para mí, mi favorita es un ángel.
— Está bien.
De forma disimulada, lleve una mano a mi pecho donde estaba mi corazón para detener los latidos acelerados. Había sido fechado por la dulce sonrisa que ese hermoso ángel me había mostrado. Carraspeo para aclarar mi garganta, de o controlar mi lado simp.
Levante más mi vista para admirar el lugar donde nos encontrabamos. El desierto de Sumeru no era como yo lo recordaba a través del juego original, todas aquellas ruinas que alguna vez vi, ahora se veían en zonas de buen estado y habían casas en todos lados. Casas hechas de piedras, con una construcción egipcia e incluso habían estatuas del Dios Anubis y otros tipos de animales. Sin embargo, lo más destacado eran las estatuas de cierto Dios que gobernaba en el desierto; el rey escarlata.
— Es impresionante.
Escuché la voz de Lumine a mi lado, no dude en asentir ante sus palabras. Para mí también era impresionante, además que todo parecía cubierto de oro y joyas preciosas. El desierto aún no estaba arruinado, habían partes que podía reconocer como otras que me hacían sentirme perdido.
— Vamos, princesa. Tenemos un largo viaje por hacer.
Extendí mi mano en su dirección, ella me miró unos segundos antes de aceptar mi mano y apretarla como si no quisiera que la soltara, mi intención no era hacerlo, por lo que para darle más seguridad metí nuestras manos a los bolsillos de mi sudadera con la que había llegado a este mundo. En ese momento me hice el recordatorio de comprar nueva ropa.
Tanto Lumine como yo, entramos en la pequeña civilización. Las personas nos miraban con curiosidad, había otros que no le daban importancia y seguían con lo suyo. La rubia lucía entretenida con todo aquello nuevo que veía y no me atreví a interrumpirla, para no soltar sus manos y que se perdiera entre la gente, me dejaba guiar por ella.
— Si quieres algo, puedo comprarlo.
— No es necesario.
Me reí por sus palabras, aún así, insistí en comprarle lo que a ella le gustaba. Haber llegado a Khaenria'h y convertirme en un "heredero" trajo beneficios y eso fue que en cuanto al dinero, podía gastarlo como quisiera. Claro, es exagerado decir que TODO lo que quisiera, en realidad tenía sus límites.
Debido a que tenía que comprar ropa para no parecer un extraño en este mundo, ambos compramos ropas sencillas. Con esto, evitaríamos las miradas de todos aquellos humanos curiosos, desafortunadamente la ropa tipo egipcia tenía mucha joyería inclusive el vestido blanco de Lumine.
— ¿Rey Deshret?
— ¿Es el Rey Deshret?
— ¡Rey Deshret!
Ante las voces bulliciosa de la gente, ambos giramos nuestros rostros para mirar en la misma dirección en la que toda la gente se había ido. Abrí mis ojos con asombro al ver a la persona que venía caminando por las calles con una sonrisa amable y tranquila.
La belleza del Rey Deshret no era un chiste, era la primera vez que lo veía porque en el juego original en ningún momento dieron una imagen exacta de él. Cuando la mirada del rey cayó sobre nosotros, de inmediato tome la mano de Lumine para irnos de ese lugar, al menos encontrarme con Deshret no era mi objetivo principal así que era mejor irnos.
— ¿Quienes son ustedes?
Solté un respingo cuando mi mirada choco con unos ojos color escarlata, su aura era impresionante, mi débil yo no podría hacerle pelea al rey en mi estado actual.
— ¿Son forasteros?
— Si, parece que es así.
— Nunca los había visto.
Las personas comenzaron a murmurar a nuestro alrededor. Reí de manera nerviosa, al mirar a Lumine note su ceño fruncido incluso su cuerpo estaba en guardia, ella ya había notado que esté hombre frente a nosotros era un Dios.
El Rey Deshret iba hablar de nuevo pero pareció detenerse por un repentino dolor que llegó a su cabeza. Por reflejo, aleje a Lumine del Dios frente a nosotros, en cambio tras alejarla, tomé el brazo del hombre para observar los rastros del conocimiento prohibido.
Entonces se acerca ese evento, lo pensé al mirar sus brazos. Solté su brazo con rapidez, él me miraba con el ceño fruncido y molesto.
Había cometido un error.
— Traigan a ambos.
Mis ojos se abrieron con sorpresa en cuanto mis brazos fueron aprisionados detrás de mi espalda. Por suerte, a Lumine la trataron mejor que a mí, al cruzar miradas le regale una sonrisa para que se tranquilizara y no se preocupara, después de todo el error fue mío por actuar de forma impulsiva.
[Nueva misión: toma una decisión, elije un nuevo futuro, cambia la historia.
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¡Hola! Gracias por esperar por la actualización del nuevo capítulo.
Espero les haya gustado, muchas gracias a todos y a todas por leer.
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