En ningún otro mundo

Partes: 1/1

Advertencia:  Muerte de personaje.

AU Future.

Nota de autor: Si soy honesto, tengo sentimientos encontrados con Rei y Fuyumi Todoroki. Si bien Enji empujó a Rei a la locura, fue ella quien tampoco lucho por sus hijos, estoy consciente que Reí tiene una personalidad mansa y que es irracional enojarse porque no se escapo de un lugar tan jodido, pero por Dios. Fuyumi por otro lado, es un personaje que no puedo entender en su totalidad. Solo acepta a Enji solo por el desespero de tener la familia que siempre soñó.

[Nada puede hacer que deje de amar a mi hermano — Brandy Norwood]

Hay muchas posibilidades, unas más reales y lógicas que otras. Sin embargo todas suceden en diferentes mundos, con los mismos protagonistas. La diferencia es quién paga las secuelas de los actos ajenos de su semejante.

En un mundo los villanos eran héroes y viceversa. En otro los quirks jamás se manifestaron. Otra posibilidad fue que Midoriya Izuku no recibió el One For All, creando pérdidas que no pasaron en realidades alternas, en otro se dividían en castas clasistas basadas en el racismo y la discriminación.

La lista continuaba, por cada posibilidad basada en el tal vez, en el hubiera y el haber. Todas ellas extendiéndose por las acciones de las personas que se mueven por inercia o por no pensar bien las consecuencias. El aleteo de una mariposa puede causar un huracán, parpadear hacia otro lado puede causar un atropello e incluso las palabras incorrectas causar una guerra.

Y en este mundo, quien jaló de ese gatillo del destino primero fue Shouto, en el otro fue Dabi.

Todoroki Shouto se acuerda que tiene un hermano mayor que no es Natsuo. Recuerda entre espejismos y humo, el rostro de un adolescente amable y cálido, no quema, a pesar de que se parece a papá. Él no es papá, su hermano es mejor. Sabe que ama a Touya-nii, y le dolió cuando no volvió a casa.

[•••]

— Quiero que recuerdes algo, Shouto — Touya alisó su cabello hacia atrás mientras se giraba hacia él, con una almohada todavía apretada entre sus brazos. — Porque a veces lo que es correcto no es obvio. A veces, no es fácil; es difícil, y algunas veces será lo último que querrás hacer en la Tierra.

Shouto lo miró fijamente, con los ojos abiertos, mientras el mayor impartía la sabiduría del universo (no lo era, no pertenecía al universo, era de Todoroki Touya y solo de él).

— El mundo no es justo — él apoyó la barbilla en su mano, todavía mirándolo. — Así que tienes que serlo.

Puede que no siempre sepas lo que es correcto, pero en tu corazón, siempre sabrás lo que es bueno. Entonces, si no puedes entenderlo, mocoso, ve por lo que es bueno. Incluso si no puede ser correcto.

[•••]

— No puede ser — el susurró de Shouto se sintió como una súplica. Un perdón no deseado ni pedido.

— No me mires así. Ésto solo es el precio de mis propias decisiones.

Sus ojos desiguales reflejaban su consternación y un dolor que doblegaba su cuerpo. A Dabi le atacó un poco de remordimiento al ver ese estado tan vulnerable del joven héroe. Se suponía que las cosas no debían acabar de este modo, pero nadie lo pudo adivinar. Nadie vio lo obvio. Nadie pudo ver más allá de los parches y cicatrices en su piel y ver la sombra de la persona que alguna vez fue. Una persona que fue amada y temida por su propia madre.

A veces la vida era una pequeña perra.

— Touya... Touya... — las manos del joven de veinte años presionaron su pecho en el intento de parar la hemorragia. Shouto no estaba pensando con claridad, era una persona de cabeza fría y determinada. Aunque ¿que clase de persona podría mantener la calma si su hermano estaba desangrándose?

Y por su propia mano.

(En el otro mundo es Touya quien presiona la herida de su hermano menor, soportando el olor de la carne quemada y la piel crujiente y seca. Dabi recuerda exactamente tres cosas: gritar de la desesperación, la sensación de la sangre tibia de su hermano bombeando entre sus inútiles dedos, y la forma en que se desenvolvía la batalla a la distancia. )

Todoroki Shouto no podía creerlo, era imposible. Y pensar que estuvo delante de sus narices fue algo que no podía aceptar. Pero todo era cierto, una cruel verdad que fue disfrazada por sus ojos necios que insistían en cubrirlo con caramelo.

Pudo reconocer la suave y arrolladora voz de su hermano, esos ojos tan similares a los de su padre pero los de él siempre fueron más afectuosos, cálidos y hermosos. Bonitos ojos turquesa. El tacto tembloroso de sus manos al tomarlo del rostro era inconfundible. Lo que cerró sus conclusiones, fue el susurró de su nombre en la lengua de su misma sangre y carne.

[•••]

¿Hermano?— preguntó Shouto, justo cuando Touya había abierto la puerta, preparado para apagar la luz. Él se volvió, sonriendo, esperando pacientemente mientras el niño ordenaba sus pensamientos.

¿Qué es un manto?— se apoyó contra la jamba de la puerta, con su característico cabello rojo encrespado, un poco aplastando.

Un manto es algo importante, que pasa de una persona a otra. Como si Fuyumi se fuera de la ciudad y me toque cocinar. He tomado el manto, ¿ves? — Shouto arrugó la nariz, obviamente en respuesta a la idea de que Touya cocinará, y éste no pudo evitar reírse. — ¡Oye! No está tan mal.

Ajádijo el menor de los Todorokis con una sonrisa dentuda, y Touya-nii puso los ojos en blanco juguetonamente.

Ve a la cama, niño. Estaré haciendo el desayuno por la mañana — Shoto gimió exasperado, Touya detuvo su mano en el interruptor. — Te quiero, mocoso de menta.

También te amo, nii-san — Shouto sonrió, ojos cálidos y adormecidos. 

Touya inhaló profundamente y exhaló exageradamente, mientras apagaba la luz. Shouto soltó una risa mientras cerraba la puerta.

[•••]

No había forma en que su hermano mayor fuese un villano.

Tampoco había forma en que el héroe número dos abusó de sus hijos por años ¿no?

(El Dabi del otro mundo recuerda con afecto los ojos que lo miraban con admiración, la aguda voz que gritaba de alegría al verlo regresar de la secundaria. La sonrisa cuadrada y chimuela del infante de cuatro años, que agarraba su rostro en sus arranques curiosos)

— Shouto... está bien.

Tan débil y tranquilo. Ni siquiera alcanzando a ser nombrado como murmullo.

— ¡No, no está bien! ¡Touya mantente conmigo!

— ¿Por qué me quieres vivo? Te... les hice mucho daño — preguntó el villano tomando la mano de su hermano menor. La nostalgia lo golpeó en el estómago, su mocoso de menta siempre le tomaba de las manos.

Todoroki parpadeó en un intento patético de retener sus lágrimas. Dabi tenía razón ¿por qué le interesaba que estuviera vivo? Tal vez fue su instinto de héroe de preservar cada vida, tal vez para asumir las consecuencias de sus actos.

(El Shouto del otro mundo preguntó "¿Por qué te fuiste?")

— No hables, no te esfuerces — suplicó, sacando su celular y marcando a Midoriya.

Dabi nunca le soltó la mano derecha. El mayor de quedó viendo a su hermano menor, sonriendo un poco. Se le hacía difícil no verlo como un niño si seguía con el mismo corte de cabello desde que nació, pero ya no lo era. Su mocoso de menta ya era un hombre, un héroe. Touya nunca se sentía tan dichoso.

Y tan orgulloso.

— Hazlo rápido, mueve a los médicos acá. Por favor — habló el héroe sosteniendo el celular tan fuerte que en algún momento se haría trizas por la presión. Al colgar presionó de nuevo el abdomen del cicatrizado; soltando su agarre.

— Lo siento tanto, en verdad lo siento— Shouto se disculpó dejando resbalar algunas palabras.

— No es tu culpa — trato de convencerlo.

— Si lo es. Te ataque y estás así por mí.

Un héroe se supone que no debía matar al villano, sin importar que clase de acto haya cometido. Todoroki no sabía en qué momento las cosas se habían salido de su mano. Sucedió tan rápido que parecía una pesadilla en vez de la realidad.

La liga de villanos se enfrentó con los héroes más poderosos del momento. Era el juego final para ambos bandos. Shigaraki fue directo por Deku, en el fondo alcanzó a registrar que Chargetbolt se peleaba a golpes con Toga. Shouto pudo sentir el calor de las explosiones de Ground Zero destrozaba a explosiones a un nomu volador. Por el auricular en su oreja izquierda alcanzó a escuchar que Creati y Phantom cayeron en acción.

(En ningún mundo, Yaoyorozu o Monoma sobreviven)

Cuando se dio cuenta, Dabi atacó a una muy herida Hearphone Jack, él intervino, la pelea se prolongó durante lo que le parecieron horas. Después había sangre. Hielo cubierto de sangre y la voz de su desaparecido consanguíneo, llamándolo.

(Cuando Dabi se dio cuenta, sus llamas junto con las cuchillas que arroja, ya iban hacia su hermano menor y lo último que recuerda es el grito agonizante del héroe)

— He soportado peores — el pelinegro trato de alcanzar el rostro del menor, pero fue apartado con brusquedad; por la insistencia de Shouto en que debía descansar.

Shouto lo miro con enojo, un enojo silencioso que le penetraba en la cabeza. Ambos sabían que no era tiempo para bromear.

— Touya-nii tenías una maldita estaca de hielo enterrada en el abdomen.

— Okey, lo acepto. Tal vez estoy un poco jodido.

— Deja de hablar — el bicolor se inclinó un poco solo para confirmar su temor. La respiración se volvía lenta, menos rítmica y más forzada.
No había tiempo. Si existía un dios que por favor salvará a su hermano, no volvería a pedir nada en lo que le restaba de vida, solo este deseo egoísta y ya.

Al parecer ninguno de los Todoroki tenía la decencia de obedecer una orden por más de unos cuantos minutos. Al poco rato el pelinegro con un hilo de voz, pronunció.

— No me respondiste.

Shouto abrió la boca para reprenderlo otra vez, hasta que su mente acelerada registró la petición de Dabi. ¿Por qué? Era algo tan sencillo, tan simple que algunas personas no podían entenderlo aunque les golpeara en la cara. Cualquiera con un camarada en sangre lo comprendería.

— Eres mi hermano, nunca dejaré de amarte.

Así de simple, así de fácil. Todoroki amaba al hermano que siempre trato de regalarle buenos recuerdos, el chico de brillantes sonrisas iluminadas por llamas azules, el joven que le regalaría chocolates y un beso de buenas noches, el Todoroki Touya que recibiría todos los golpes de un abusador aunque eso lo matara. Y le dejo una herida que jamás cerró cuando desapareció. Pasando a ser solo un fantasma en las paredes de un hogar violento.

Lo que dijera el resto le valía una mierda. Siempre y cuando Touya pudiese vivir, ponerse al día y ser como cualquier otro par de hermanos.

Para Shouto el villano Dabi se había convertido en Touya. Ahora era incapaz de verlo como su enemigo.

— También te amo, hermano.

(En el otro lado Dabi contestó " Por la sencilla razón de que te quemaría, si me quedaba serías ceniza conmigo" mientras besaba su frente como lo había hecho cuando eran más jóvenes. Shouto le regaló una sonrisa tímida contestando "No me importa que pase de aquí en adelante, siempre serás mi hermano")

Silencio, el silencio que dejaban los difuntos en el aire después de su despedida. El héroe de la temperatura no salió de su estupor por un tiempo, ignorando las llamadas de auxilio de Uraraka a la lejanía. Sus manos cubiertas por la misma sangre aún caliente que circulaba por sus arterias. No noto que las lágrimas salieron hasta que vio gotas de agua en el pacífico rostro de Touya.

Y se rompió. Con la muerte de su hermano se llevó una parte del joven.

— Que no te mueras, quédate conmigo. Por favor — gritó del dolor y en cólera — Por favor, por favor, te acabo de recuperar. No me dejes otra vez.

El joven sollozó en el pecho del más viejo. Aferrándose férreamente al cadáver que a los ojos del mundo era un villano sin corazón, sin un pasado que lo obligó a ser como era. Siendo embargo para este niño era solo su hermano mayor que se quemó en las llamas de la oscuridad.

Y quedaron solo cenizas. Las cenizas de un niño que fue despreciado por sus propios padres, el niño que fue amado por tres hermanos, el niño de particularidad de fuego y cuerpo de hielo. Las cenizas negras que ahora cubrían sus manos pecadoras del crimen al prójimo.

Shouto se negó a moverse aun cuando Izuku trato de razonar con él.

Shouto lloró a pesar de los muchos pares de ojos que lo miraban con lástima.

Shouto gritó el nombre de un muerto, sin importar si desgarraba su garganta.

Shouto amará a Touya, aunque ese amor fraternal lo condenara al infierno.

No había un mundo donde los dos vivieran en paz. En un mundo Shouto lloraba por Touya, en otro Dabi se aferraba al cuerpo de su hermano menor.

No había un mundo donde los hermanos Todoroki podían estar juntos y tal vez esa era la verdadera tragedia       

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