Una vida de odio.

Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.


Lenguaje y contenido fuerte y explícito.

Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsue.
Una disculpa por la redacción.

©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.

<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.

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“La muerte está tan segura de ganar . . . Que te da, toda una vida de ventaja.”










Tardaron en llegar hasta cerca del lugar, evitando los radares mientras Naguna hacía su magia con las líneas internacionales y espacio aéreo restringido. Prácticamente eran fantasmas pasando en las narices de varios países sin ser detectados. Todo estaba planeado para que, en cuanto los hubieran rescatado, salieran cómo turistas de Estados Unidos en diferentes aeronaves dispuestas por conocidos de Naraku, la idea era trasladar a Midoriko, los bebés y compañía lo más seguros y cómodos posible de regreso a Londres. Con el plan trazado, si surgía algún inconveniente había un plan B. No podían dar por sentado nada, mucho menos cuando sabían que sería una especie de guerra dónde los bandos estaban tan parejos.

Los helicopteros volaban rumbo al lugar señalado, había ventisca y la nieve no dejaba de caer en esa parte del país. La neblina y el clima dificultaban el vuelo, todos los GPS y armas listas atentos a cualquier posible ataque. Las tierras extensas de esa parte se divisaban blancas, acres  de interminables llanuras con casas que interrumpía cada tanto en el orizonte.  Descidieron bajar a una prudente distancia para no ser detectados, aún y cuando sabían que en cualquier momento los estaban esperando, no debían confiarce. El equipó de Demetrius estaba haciendo un magnífico trabajo de rastreo satelital, además de lo que Naguna hacía para evitar, los interceptáran los contrarios o el gobierno, no podían dejar de lado que se encontraban en otro país y el hecho de que eran los territorios de Toga, ahí, él tenía mucho más poder.

Su plan inicial era desplegarse hasta cubrir toda el área por el frente y los flancos, así evitarían ser emboscados. Además, no sabían si el clan en pleno se encontraba apoyando a las guerrillas de Toga, o sólo eran una facción del mismo. Todos con trajes especiales para el clima que imperaba, francotiradores, armamento, etc. Bankotsu con todo y sus costillas lastimadas, se negó a quedarse a esperar por instrucciones, no abandonaría a su hermano ni a su tío, los ayudaría a recuperar a sus hijos y a Midoriko. Finalmente hablaron con calma y arreglaron sus diferencias . . . cómo siempre lo hacían.



— Raizo, tu y yo entraremos con la segunda avanzada, en cuanto estemos dentro, busca a las mujeres y los niños, te cubrire. Bankotsu y Demetrius, ustedes con la última avanzada. En cuanto los tengamos, Demetrius los llevará a los helicópteros se irán sin mirar atrás. En cuanto podamos los alcanzaremos. Bankotsu, llévate a las mujeres y los niños que sobrevivan. A todos los demás, mátenlos . . . No habrá rehenes, está claro?



— Sí, Sesshomaru!!!


Todos contestaron a la voz de mando del que claramente había tomado el liderazgo.


— Démian está en posición con Say y . . .

Al hablar, Demetrius fué interrumpido por la seca voz de Sesshomaru.


— Quién es Démian?


Todos se miraron entre sí pero fué Demetrius quien le contesto sin titubear.


— Es mi amigo. Nos apoya desde dentro.


Sesshomaru lo miró con sospecha pero lo dejo pasar. Estos parecían no entender lo de " no guardar secretos". El tío de Bankotsu probablemente también necesitara un recordatorio como el que recientemente le había dado a Raizo y Bankotsu. Raizo resistió pero finalmente le dislocó un hombro, luego se lo arreglo y con un poco de hielo quedó cómo nuevo. Sabía que Raizo lo respetaba por el simple hecho de que su entrenamiento era más complejo, además de que conocía varias técnicas que el no, de otra manera lo trataría cómo a Demetrius y Bankotsu.


— Luego arreglamos eso.


Fué la seca respuesta de Sesshomaru.
Bankotsu se adelantó a replicar.


— Oh! No,no,no,no,no . . . Sesshomaru, de ninguna manera le harás algo a mi tío, tu y yo sabemos hasta donde llegar, pero él . . . él es otra cosa, no lo metas en ésto.


Sesshomaru ni siquiera lo miró pero su postura denotaba que estaba a punto de explotar.


— Deja de hacerte el gracioso, o te romperé las costillas que te quedan buenas.


Bankotsu con toda seriedad se posicionó a su lado sin mirarlo, volviendo a hablar en un murmullo.


— Es en serio Sesshomaru. Say es parte de los guardaespaldas de Demetrius, ahora se encuentra con su amigo por órdenes de Midoriko. Cuidan a alguien importante y, en este momento se encuentran dentro de la congregación. Nos ayudarán llegado el momento. Deja a Demetrius hacer lo que tiene pensado.


Sesshomaru resopló molesto.


— No quiero errores, si ocultan alguna otra cosa, más vale que me lo digan ahora. Los niños pueden correr peligro si no seguimos el plan.


Sesshomaru, miró de soslayo a Bankotsu con sus ojos fríos cómo una advertencia.
Bankotsu se sobó la parte vendada firmemente y recubierta con una faja ortopedica bastante flexible. No le dolía nada, pero sabía que terminando todo no se movería en días. Simplemente se encogió de hombros, no dejaría que Sesshomaru le pusiera una mano encima pues sabía que Sango jamás, volvería a hablarle.
Todos en posición avanzaron por el llano. Las montañas estaban a poco más de dos kilómetros, así que, estaban totalmente al descubierto. Al llegar a los muros de la congregación se escucharon algunos quejidos, además del silbido de los shuriken y las kunais al dar con los primeros en llegar. Los choques de espadas y el crujir de huesos derribando a parte de los de la primera línea. Raizo daba las órdenes en pequeños silbidos, el oído entrenado de los compañeros de Raizo hizo que se dispersaran cuidándose de la segunda lluvia de shuriken rompiendo el silencio de la noche. Pasaron la primera defensa y se adentraron por fin al campamento donde ráfagas de metralla recibieron a los primeros en cruzar acabando con la mitad mientras los demás se posicionaban para atacar a los que disparaban. Sombras oscuras caían sobre cada uno de los que disparaban acabando con ellos en silencio.  Demetrius recibió dos impactos pero siguió avanzando, Bankotsu se le acerco y lo miró como preguntándole si seguir, el semblante reacio y descidido de su tío lo dejaron estático por un segundo, ni un quejido o muestra de dolor se notaban en su semblante duro, jamás pensó ver a su tío pelear cómo todo un guerrero, y se sintió orgulloso. Este hombre cada vez lo sorprendía más.



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El sonido de la refriega despertaron de su sueño a Midoriko, quien dormía entres los brazos de Toga. Por un momento, deshorientada, trato de deshacerse de los brazos que la sujetaban.



— Ssssssh. Tranquila, ya vienen por tí.



La voz serena y tranquila de Toga la obligaron a buscar su mirada entre la penumbra sólo alumbrada por las llamas del fuego que aún crepitaba en la chimenea. Sus ojos brillaban cómo si estuviera conteniendo las lágrimas. Midoriko respiró con cierta tranquilidad, su hijo ya había llegado, sólo esperaba que no muriera tanta gente inocente. Demetrius seguramente también estaría ahí, un escalofrío la recorrió, pensaba llevarse a la tumba el secreto de las noches pasadas con éste hombre. Sabía que Demetrius la adoraba y ella era suya, nada de lo pasado aquí cambiaría ese hecho. Ella volvería con su marido y ésto . . . quedaría en el pasado.
Recostó su cabeza en el hombro de Toga quien seguía en silencio, su respiración acelerada único indicio de su desasosiego y preocupación era lo que hacía temer a Midoriko. Con su mano tocó la mejilla de Toga quien con un fuerte suspiro la apretó entre sus brazos besándola con desesperación.

— Eres todo mi mundo, lo que siempre quise para mí.

— . . .

— No salgas, dejare unos guardias, cuídate y cuida a los niños . . . Vendré por ustedes para ponerte a salvo si las cosas empeoran.

La volvió a besar. Se levantó y con toda calma se vistió, Midoriko no dijo ni una palabra, todo ya había sido hablado y no quería herirlo aun más. En la primera oportunidad se iría con los bebés, Irasue ya debía de estar esperando para sacarlos de ahí junto con Libia. Este sería el adiós. Una explosión se escuchó, Toga volteo a mirarla, Midoriko estaba de pie envuelta en una sábana, Toga la miraba con total adoración . . . Hubiera sido suya . . . Hubiera tenido sus hijos . . .hubiera . . . Pero ya era tarde.
Le dió un último beso y salió de ahí. Una lágrima recorrió la mejilla de Midoriko. Se la limpió con rapidez, se vistió, preparó a los niños procurando no despertarlos y se dispuso a esperar, en cualquier momento llegarían por ella.


********†


Sesshomaru, se detenía a ratos señalando a Raizo los lugares estratégico por los que podían abrirles paso a los que venían detrás. El siguiente grupo rodearía el perímetro para evitar fugas y matar a todo el que intentara huír, veículos venían llegando a los Lindes para extraer rápidamente a los inocentes trasladándolos a las propiedades de Démian. Llegaron a las casas, corrían por pasillos esquivando balas y shuriken, varias se encontraban incrustadas en los brazos y piernas de Sesshomaru y Raizo, quienes sólo se las arrancaban y seguían avanzando buscando a Midoriko y los niños. Corríeron al siguiente edificio, Raizo cercenaba brazos y piernas, lanzaba con destreza las kunais acabando con varios a su paso sin dejar de avanzar, las katanas en sus manos chorreaban llenando de espeso líquido vital el pristino blanco del suelo cubierto de nieve. Sesshomaru a su derecha hacia lo mismo con una sola katana parecían estar en completa sincronía. A punto de entrar a la siguiente vivienda un grupo de díez hombres vestidos como el clan Ozuna les bloquearon el paso, Raizo lanzó otro silbido, deteniéndose abruptamente, Sesshomaru lo miró por un instante y con un movimiento imperceptible lo dejó a cargo de ese grupo, él trataría de avanzar pero, otro grupo lo rodeó. Sesshomaru se irguió, sacudiendo la katana del exceso de sangre y con un brillo asesino en sus dorados ojos se abalanzo sobre ellos. Con movimientos ágiles y elegantes cortaba piernas, brazos y cabezas en una danza macabra como el más perfecto asesino. Raizo esperaba que lo atacarán y la luz desapareció, una cási completa oscuridad los rodeaba pero el brillo de la nieve lanzaba destellos sobre las armas, los fogonazos al ritmo de quejidos, crujir de huesos y cuerpos caer, la sangre brotar a borbotones hasta que . . . Cási se podía sentir el frío filo de la muerte, susurrándo . . . que no vivirás otro día para contarlo,  mientras la vida se escapa por cientos de heridas.

Raizo sostenía del cuello a uno de los sobrevivientes que jadeaba buscando el aire con desesperación.



— Los niños y la mujer . . . Dónde están!!


— Qu . .. qué . . .ni . . . niños . . .q . . . qué . . .mu . . .mujer?


El hombre temblaba ahogándose al vislumbrar un brillo letal cortar poco a poco su oreja acompañado de una fría y tétrica voz que le preguntaba sobre los rehenes. Los dedos cómo garfios al no escuchar respuesta alguna se enterraron más y más hasta escuchar el crujir de la tráquea.

— Si no sabes . . . No me sirves.

Soltó el cuerpo sin vida y continúo corriendo, comunicándose con Sesshomaru por radio. Un zumbido surcó los aires, Raizo se elevó como un resorte, haciendo movimientos en el aire para evitar la mayoría de los shuriken, cayendo de rodillas en el piso y rodando para esquivar el Tajo de una katana directo a su cabeza.  Escuchaba cómo Sesshomaru seguía luchando con otro grupo mientras las balas, bombas y largas katanas daban cuenta de hombres leales y enemigos. Debía darse prisa en encontrar a su madre, ésto se volverá un infierno en cuanto se propague el fuego. Creyéndole vencido su atacante se dispone a darle el golpe final, Raizo sin inmutarse da un giro esquivando el golpe y cortando ambas piernas, para luego acallar el grito de agonía cortándole la cabeza. El sonido sordo de un cuerpo caer, baña de color carmesí la nieve a sus pies.



******************†




La puerta se abrió con estrépito, Libia, Irasue y la jovencita que siempre la acompañaba, entraron cerrando rápidamente. Midoriko de pie frente a la cama, empuñaba el cuchillo cubriendo a los niños acomodados en los portabebé listos para llevarlos cargados en cuanto llegaran por ellos.



— Por Dios!!! Casi me matan del susto. Qué pasó? Dónde está Démian?


Las mujeres le explicaron a grandes rasgos lo que estaba ocurriendo. Démian se había quedado atrás habriendola paso al enfrentar a quienes les atacaron, Libia le pasaba un abrigo a Midoriko para que se cambiara y salir de ahí. Estaban por acomodar a los niños bien abrigados sobre los hombros de Libia y la jovencita. Cuándo una voz que no esperaban oír, Provino de la puerta.



— Así que aquí están todas las arpías juntas . . . Dejen a los niños en dónde estaban. Llegó la hora de hablar.


— No te atrevas Canace . . .


Irasue se adelantó a las demás enfrentando a la mujer, quien la miraba con profundo odio al vientre.

— Por qué demonios estás embarazada? Por eso huiste . . . NO!!
Mi señor no debe enterarse . . . MALDITA CÓMO PUDISTE!!


Apuntandole disparó pero Libia aventó a  a Irasue a tiempo, cayendo ambas mujeres al piso. Midoriko reaccionó enfrentando a la mujer.


— Estás loca!! Ese niño no es de Toga . . .


— Pero el tuyo si, ¿verdad?


Con la mirada apunto a los bebés en la cama.


— Deja de decir estupideces y di de una vez que es lo que quieres. Por qué no me trago eso de que querías saber sobre tu hijo Bankotsu.

Canace la miraba con odio, y de pronto una risa cínica salió de su boca.



— Eres lista . . . Me costó deshacerme de él, pero lo logré.


— No comprendo . . .es tu hijo. Por qué?

— Por qué?  . . .Te contaré una historia, a fin de cuentas no vivirán para contárselo a nadie.


Sin dejar de apuntarles les indico que se incáran, comenzando a hablar contando una historia.


— Yo era tan joven, quería alejarme de mis padres y del compromiso con un hombre que despreciaba . . .me aproveche del estúpido hermano de mi prometido quien me rondaba y de la ingenua de su madre . . .esa vieja santurrona pero muy manejable, fueron mi medio para acercarme a mi señor. En cuanto lo ví en aquel templo al cual fuí invitada por una amiga, quedé profundamente enamorada de su temple y gallarda figura. . .era un hombre tan bello, que no descansé hasta volver a estar cerca de él y así llevar acabo mi plan.



Midoriko escuchaba a la mujer, relatando su encuentro con Toga cómo si fuera una especie de Dios. Escuchaba primero con incredulidad todo lo que había sido capaz de hacer por estar a su lado, luego, una rabia indescriptible reptó desde sus entrañas hasta casi hacerla vomitar ante tanta infamia y maldad producto de una mente trastornada y . . . obsesionada. Una sociopata en potencia.



— . . . William me prometió que lo tendría sólo para mí si le entregaba a Bank . . .por supuesto no me negué. Fueron días gloriosos en sus brazos, le dí varios hijos, prácticamente le entregué mi vida y mi vientre . . .y también a sus hijos. Todos murieron al mandarlos a la nueva congregación, dijeron que fué una venganza . . .Toga jamás me dió una explicación y no pregunté.



Una sonrisa se formó en sus labios y sus ojos brillaron.


— No me importo . . . podía darle más hijos pero . . . él . . .no volvió a tocarme . . . intenté acercarme a mi señor para saber la razón de su desapego.



Mientras hablaba, Pareció recordar a las demás mujeres en la habitación y su semblante cambio a uno de odio infinito.

— Tú, maldita zorra, siempre estabas ahí, jamás te apartó . . .te miraba, te espiaba y te seguía. Tú lo despreciabas, siempre te creíste superior, intocable. Tenías muchos privilegios y ni siquiera lo complacías!! ¿Quien demonios te creías? Tú lo alejabas de mí.


Apuntandole a Irasue le recriminaba.

— Y todavía lo preguntas? Eres una tonta, ¿pensabas que eras especial? Toga tenía más esposas!! Tú sólo eras un juguete más.

Canace se abalanzo contra ella golpeándola con la pistola en la cabeza. Libia corrió a sostenerla para que no se golpeara, si ésto seguía, Canace las mataría a todas y también a los niños. Rogaba por qué alguien llegara antes de que sucediera una tragedia.



— CIERRA LA BOCA PERRA!! TÚ NUNCA SUPISTE LO ESPECIAL DE NUESTRA RELACIÓN . . .YO LE ENTREGUÉ LA VIDA DE MI ESPOSO Y SU MADRE, LE ENTREGUÉ SU FORTUNA . . . ESTABA . . .ESTABA DISPUESTA A DESHACERME DEL ESTORBO DE SU HIJO . . .POR ESO LOS AYUDÉ A ESCAPAR CUANDO TENIAN 17 AÑOS. PERO EL ESTÚPIDO AL QUE LE PAGUE PARA QUE LOS MATARA MURIÓ INEXPLICABLEMENTE CUANDO LOS LLEVABA AL BURDEL!!!

Dios todo poderoso!! Midoriko se encogió cómo si un puñetazo se hubiera impactado en su vientre. Ésta mujer era una iena. Ahora sabía con toda seguridad la clase de ser, que era la madre de Bankotsu. Lágrimas de ira y rabia profunda se agolpaban en los ojos verdes de la mujer. Sería un golpe muy duro para Bankotsu si llegaba a enterarse . . .y Demetrius . . . ¿cómo reaccionaria al saber que su antigua prometida asesinó a su madre y su hermano? Devastador, era una palabra demasiado blanda para describir la reacción de su esposo. Su cabeza trabajaba a gran velocidad buscando el modo de desarmarla y someterla . . . incluso . . .matarla. No pondría en riesgo la vida de los niños en el forcejeo, debía tener mucho cuidado esta mujer estaba totalmente desquiciada.



—  . . .y después . . .mi señor fué embrujado por una simple chiquilla!! Una maldita que se atrevió a darle otra familia,!!! y que . . .se parecía a tí.


Con cara de no poder creerlo se volvió apuntado a Midoriko, las demás palidecieron . . . ésto no estaba bien, ¿en que momento salió? Libia la había encerrado con varios candados. Ése cuarto no tenía ventanas, ni otras salidas, a menos que . . . alguien la estuviera ayudando. Y ahora, Midoriko moriría por su descuido, tenía que distraerla.

— Por favor Canace!!, al patriarca siempre le han gustado las jovencitas y no necesariamente todas son iguales.


La mujer volteo a mirar a Libia con los ojos entrecerrados, la tomó del cabello jalandola hasta ponerla de rodillas, un jadeó general se escuchó.


— Tú . . .eres una amargada, nadie te quiso jamás. Mi señor ni siquiera te veía cómo mujer . . . sólo eras un perro al cual mandar, la maldita sirvienta de una zorra pretenciosa cómo Irasue. No vales nada.

Se escuchó el martilleo de la pistola al ser preparada para disparar. Libia cerró los ojos . . .era su fin.

— Señora!! Se encuentra bien?

La voz del guardaespaldas de Toga se escuchó tras la puerta. Todas contuvieron el aliento, Canace les hizo señas de guardar silencio mientras apuntaba a Midoriko y en un susurro le ordenó contestar sin dejar de apuntar a la cabeza de Libia.

«No te quieras pasar de lista, o se mueren todos.»

Midoriko contesto con voz serena.

— Estamos bien.

La manija se movió verificando si estaba abierta la puerta.

— No le habrá a nadie, ya viene el profeta por usted.

Finalmente se escuchó cómo se alejaba.

— Será mejor llevarlas a otro lado, no quiero interrupciones . . .no se preocupen, todas morirán juntas.

Levantó a Libia y les ordenó caminar hacia la puerta. Irasue, sangrando de la cabeza y mareada se puso de pie mirando con suplica a Midoriko y luego a los niños.

— Déjanos arropar a los niños antes de sacarlos al frío.

La carcajada lanzada por Canace erizo los bellos del cuerpo de Midoriko e Irasue.


— Y quien dijo que los llevaríamos?  Aquí se quedarán. Con suerte una bomba los mata o . . .el fuego, o . . . El frío. Con todo el alboroto nadie se dará cuenta.

Midoriko quiso lanzarse sobre la mujer y destrozarla con sus propias manos.

— Ni se te ocurra!! O te disparó aquí mismo en la barriga, así morirás junto con todos ellos.

Midoriko respiraba con agitación, rogándole a quien fuera que la escuchara para que encontrarán a los niños a tiempo.

— Caminen!! Y si alguna piensa salir corriendo, déjenme decirles que tengo muy buena puntería.

Irasue lloraba mirando en la cama a los niños dormir, a pesar del ruido exterior. « por favor señor, protegelos, que lleguen sus padres.» fué la oración de Irasue antes de salir.

Toga corría seguido de cerca por su lugarteniente y cinco miembros más de su gerrilla.

— Preparen un transporte, y espéreme cerca del río, traeré a mi mujer y nos iremos.

Los hombres asintieron y desaparecieron en la oscuridad.

— Señor?

— Tú vé si puedes mandar a las mujeres y los niños por el túnel, salva a todos los que puedas. Tienen suministros suficientes para sobrevivir un tiempo . . . luego ya veremos.

— Está bien señor. Dónde lo alcanzo?

Toga con arma en mano y chaleco antibalas, lo meditó un poco.

— Cerca de la cabaña, antes de llegar al río. Si ves que no llego en una hora, revisa si mi mujer está bien y sí puedes . . . llévate a mi hijo, críalo y cuida de él. Se que puedo confiar en tí, puedes usar el dinero de las cuentas. Escondete y cámbiale el nombre, hay más que suficiente.

Miró al profeta y asintio a su orden, haría lo que le pidió. Nunca le fallaría. Y se alejó perdiéndose en la noche.
Toga sabía que se encontraba cerca de la puerta del juicio final, y mirando cómo a lo lejos se incendiaban las casas y el sonido de las balas rompían el silencio de la noche, se encaminó dispuesto a salvar y llevarse con él, a la mujer de su vida . . .y a su hijo.



CONTINUARÁ . . .


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