Proposición. (Parte 2)
Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.
Lenguaje y contenido fuerte y explícito.
Agradezco las portadas de yans_kiblue y de Mónica tadakatsu.
Una disculpa por la redacción.
©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.
<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.
Aviso de Lemon.
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"Si me aceptas, caminaré contigo, te haré reír . . .
Si me quieres, confiaré en tí"
Kagome bajó la mano para quitarle el cabello de la frente y después acarició su mejilla mientras él mordisqueba la piel de su muslo.
— Te agradecería no me jalaras el cabello.
Le susurró conteniendo el aliento no quería que nada hechara a perder el momento.
— Jamás te haría daño, Sesshomaru.
Y ese, era el motivo por el que estaba dispuesto a enfrentarse a la ira de su padre con tal de estar con ella. Por una vez en su vida quería hacer el amor , y que mejor que con una persona que no le pagará ni lo hiciera sentir mal.
Le tomo la mano y la giró, para besarle la palma. Kagome estaba asombrada por la ternura que mostraba Sesshomaru, pero al verle a los ojos sólo vió dolor y un tormento que lo consumía, un alma que estaba tan dolida como la suya. Sesshomaru le dió otra lamida apasionada antes de levantarse un poco para besarle entre las piernas. El placer fue tan intenso, que lanzó un grito. Alargó la mano para agarrar su pelo pero se detuvo a tiempo, afianzándose a la puerta con una mano mientras mordía el empeine de la otra. Su cuerpo se arqueó al sentir su lengua, Sesshomaru utilizó sus manos para mantenerla abierta mientras la penetraba con la lengua. La saboreo con muchísimo placer, y la humedad de su anterior orgasmo aumento el deseo de llegar al suyo, sobretodo el escucharla gritar su nombre mientras la hacía llegar. Desesperado por estar dentro de ella, la penetró con un dedo y se quedó pasmado al encontrar algo inesperado.
— ¿ Eres virgen?
Kagome salió del éxtasis en el que estaba sumergida y frunció el seño al notar el tono frío de su voz, hablo de forma cortante, como si le tuviera asco.
— ¿ Algún problema con eso?
Lo vió apartarse de ella como si no la soportara.
— ¿ Por qué no me lo habías dicho?
— No creí que fuera importante.
La mirada que le lanzó hizo que se cerrara la blusa.
— ¿ Importante? Maldita sea!!!
Está inesperada actitud la desconcertó.
— ¿ Por qué te molesta tanto?, creí que a los hombres les gustaba acostarse con vírgenes.
Sesshomaru se pasó la mano por el pelo intentando controlarse. Aún que no estaba enojado, estaba asombrado, se sentía culpable y sobre todo la deseaba tanto, que no supo cómo pudo controlarse.
— Yo no soy cómo los demás.
Recogió sus pantalones del suelo y se los entregó. Kagome lo miró con asombro.
— ¿ Y es todo?, ¿ vas a dejarme a medias por qué soy virgen?
— Eso es lo que haré.
Intentó salir pero ella se atraveso por delante y lo miró muy enojada.
— Pues pobre, que desagradable sorpresa!!
Exclamó con sarcasmo.
— Déjame entender, osea, que estás diciéndome que si en este momento salgo y me acuesto con otro, ¿ Ya podrás hacerlo?
La idea de verla con otro le provocó un ataque de celos, kagome lo miraba con expresión molesta.
— Vaya, vaya, éso tampoco te hace gracia, ¿ Verdad?.
Intento respirar mientras se la imaginaba con otro, No!! No quería verla con nadie más, pero tampoco quería ser el primero, no quería hacerle daño, y la verdad no quería que luego se arrepintiera. Ella se merecía lo mejor, alguien mejor que él.
— Cómo es que sigues siendo virgen a tu edad?
— Por dios!! Tampoco soy tan vieja, ya te lo dije . . . he tenido poca experiencia, cada vez que intento salir con alguien, salen corriendo en cuanto los quiero presentar a mi padre y bueno . . .
Se acerco y le tomó la cara con las manos para obligarlo a verla.
— Quiero estar contigo Sesshomaru, quiero que seas el primero, sin promesas sin compromisos, soy adulta y no voy a hacer un drama después. Sólo quiero hacer el amor contigo.
Sus palabras le llegaron al alma, pero también le molestaron por qué no podría alejarse de ella.
— No me parece que tu primera vez sea en una habitación cómo esta.
— Ésa es la razón por la que quiero estar contigo!!! Eres el único hombre que conozco que no se preocuparía por ese detalle.
Por qué él sabía lo que era ser violado. Lo herida que dejaba el alma, por algún motivo la primera vez se queda grabada en la memoria. Por eso siempre había sido muy cuidadoso con las mujeres, por eso era tan bueno en lo que hacía. Nadie merecía llorar de dolor y que se rieran mientras súplicabas clemencia.
« "Deja de lloriquear, puto, terminará cuando termine".»
le dijeron antes de darle una cachetada con tanta fuerza, que le rompieron la nariz.
« "Así te olvidarás del otro dolor"»
¿Por qué no podía deshacerse de los recuerdos,con todo lo fuerte que ahora era? ¿ Por qué todos estos años no había conseguido calmar el dolor?
Sólo quería un momento sin que los recuerdos lo torturaran. Un lugar seguro donde nada le recordara lo que le habían hecho, en lo que lo habían convertido.
Kagome veía como distintas hemosiones pasaban por el rostro de Sesshomaru y frunció el seño al ver la expresión de sus ojos, cómo si los recuerdos lo atormentáran. Quería consolarlo, ¿ Por qué no se lo permitía?
— ¿Sesshomaru?
— No deberíamos estar aquí.
— No quería estar sola en mi casa, te extrañé. ¿ Vas a hacer que te suplique?
La pregunta lo lleno de ira.
— No supliques nunca por nada!!
Kagome lo jaló para besarlo. Sesshomaru jadeó por qué el beso despertó la parte salvaje que tanto le asustaba. Pese a eso se negó a dejarse llevar.
— No pienso cogerte cómo a una puta contra la puerta, kagome... Déjame terminar con lo que estoy haciendo.
Ella lo miró desconfiada.
— Entonces, volverás después?
Ver la duda y la esperanza en sus preciosos ojos le causó ternura.
Sesshomaru respiró hondo, antes de contestar.
— Volveré. Pero tardaré tres días, la sesión se trasladará al campo.
— Lo prometes?
— Lo prometo.
Le beso la punta de la nariz con la esperanza de que estuviera diciéndole la verdad.
— Te obligaré a cumplir esa promesa.
Sesshomaru se atragantó, no era necesario, cuando hacía una promesa siempre la cumplía.
— Cuídate, hasta que vuelva.
Y le dió un beso que la dejo tambaleando. Kagome se derritió al sentir que la rodeaba con un brazo mientras la devoraba con la boca y le acariciaba la cara con la otra.
Se alejó de ella respirando profundo una vez más, cómo haciendo un gran esfuerzo.
— No me hagas esperar.
Le dijo con una gran sonrisa. Sesshomaru sólo asíntio antes de marcharse. Kagome se vistió rápidamente, sacó su teléfono y llamo a Sango.
— Hola? Señora . . . No, estoy bien, estoy en la agencia. Sí luego pasaré a comer, podría pasarme a Sango por favor? Claro iré en cuanto quedé con Sango.
Después de un breve silencio Sango tomó el teléfono.
— ¿ Qué estás haciendo haya? Pensé que aún seguías de viaje.
— Regrese anoche, y no te avisé por qué quería estás aquí lo más pronto posible.
— Ok. Pero que haces en la agencia.
No me digas que no llego la nueva mercancía?
— No, Sango, todo está bien, sólo . . . quería ver a Sesshomaru.
Se hizo un silencio en la línea.
— Tenían una sesión de fotos para un catálogo, y él es el nuevo rostro. ¿ Lo has visto ya?
— Sí.
— Entonces que es lo que necesitas de mí.
— Necesito tu ayuda, no se que hacer ni que ponerme.
Un largo suspiro se escuchó en la línea y kagome lanzó un pequeño gemido.
— Sango, necesito que me ayudes a seducir a Sesshomaru, quiero hacer el amor con él.
Un grito se escuchó, dejando a kagome casi sorda.
— En serio? Cariño, ya te lo propuso!!
Sonrojada kagome apretó el teléfono.
— No, se lo propuse yo.
— Y qué dijo? No te rechazó verdad?
Por que si lo hizo . . .
Kagome la interrumpió.
— No, no, el fue muy tierno y sólo . . . Sólo me dijo que no quería hacerlo como si yo fuera una cualquiera. ¿ Te das cuenta Sango? Se preocupa de que me pueda hacer daño de algún modo.
— Bien por él, no todos los hombres son tan considerados. Ok te felicito kagome. ¡¡ Al fin darás el gran paso!! Si estás segura yo te apoyo. Te veo en mi casa para ponernos de acuerdo, ir de compras y ponerte bonita. ¿ Cuánto tiempo tenemos?
— Como tres días, si no pasa otra cosa.
— Muy bien, más que suficiente, hay que hacer cita con el ginecólogo, no quiero que tomes riesgos.
— Pero . . Sango . . .y
— No hay peros hay que prevenir cualquier eventualidad. Qué esperas? Vente yá!!
Y le colgó.
Kagome se limitó a mover la cabeza de un lado a otro, Sango estaba loca, pero la adoraba y sabía que podía confiar en ella. Todo saldría bien, ella la ayudaría. De sólo imaginarse en brazos de Sesshomaru, se le hacía agua la boca y le entraban unos nervios. Estaba ansiosa por volverlo a ver para terminar lo que empezaron hoy.
Eran las tres de la tarde cuando quedó con Sango en una cafetería del centro. Por los ventanales la vió venir con su sudadera preferida de Michael Jackson y unos vaqueros con botas altas, ella era despampanante, su amiga se consideraba gordita, pero kagome ya quisiera tener algo de ese voluptuoso cuerpo y la seguridad que irradiaba a su paso. Muchos de los hombres que se encontraban ahí voltearon a mirarla, prendados por su redondeado trasero. Sango se detuvo, volteó a verlos y con una sonrisa les saco el dedo medio, kagome meneó la cabeza, sabía perfectamente que Sango odiaba precisamente que la mirarán en esa zona, Miroku se la pasaba sobándole las nalgas y siempre recibió una cachetada o hasta un puñetazo de su parte, era una mujer bastante ruda, apesar de sus complejos.
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Unos ojos llenos de pasión malsana siguieron la curvilínea figura de Sango hasta que entró en la cafetería, hacia días que la seguía, quería llevársela para pasar un buen rato delineando y saboreando ese cuerpo que consideraba suyo, él había sido el primer hombre de esa niña, y ahora la quería a su lado, su cuerpo se llenaba de deseo y dolor pues no había podido tener una erección, se había negado a buscar al chico, en cambio busco acupunturistas y brujas para arreglar su problema, ninguno le dió solución, le dijeron que simplemente había dejado de funcionar sin razón aparente, sólo uno le dijo que la persona que se lo había causado era la que sabría cómo revertirlo, eso ya hacía casi dos meses. Sus negros ojos se oscurecian de deseo y lujuria ante la imagen de su obsesión, en la primera oportunidad la tendría de nuevo, gimiendo al poseer su cuerpo de la manera en que lo hiciera la primera vez.
A lo lejos, en una moto, una figura alta y delgada vestido totalmente de negro y con el casco puesto, vigilaba al par de mujeres que alegres platicaban en la cafetería.
Sabía que Ahago tenía días siguiendo a la mujer del señor Bankotsu, su madre le había dado órdenes estrictas no perder de vista a Sango y hacer lo necesario si alguien quisiera dañarla, y ahora que la otra chica había aparecido, tendría que vigilarlas a las dos para eso contaba con la ayuda de Naguna y otros hombres distribuidos estratégicamente.
Su madre le dijo que el único que no requería vigilancia era el Señor Sesshomaru, le extraño, pero su madre no quiso dar explicaciones, sólo le dijo que llegado el momento el sabría por qué Sesshomaru no necesitaba de ayuda. Había visto un par de veces al señor, había algo en él que infundia respeto, además de que sólo personas entrenadas como él podían detectar la sutil aura letal que desprendía Sesshomaru, por eso estaría pendiente de él, quería saber que era lo que ocultaba debajo de su apariencia fría y adusta, sólo con su madre lo había visto , " relajado". Intuía que no le gustaría el día que lo descubriera. Pero ansiaba conocer el secreto.
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Si quieren pueden regañarme un poco, ayer no pude publicar y, les prometo que el Lemon entre éstos dos les va a gustar.
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