Paseo y miedos.


Los Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.

Lenguaje y contenido fuerte y explícito.

Agradezco las portadas de yans_kiblue y de Mónica tadakatsu.
Una disculpa por la redacción.

©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.

<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.

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" Escapas de tu pasado y tú dolor, pero lo llevas tan cerca de tí . . ."














Bankotsu esperaba a las chicas, aceptando un tercero imparcial para que no se sacarán los ojos, palabras de Ayame.

Estaba muy sexy con sus pantalones vaqueros, botas y playera blanca con chaqueta de mezclilla y lentes de sol.

Las miradas femeninas se detenían al ver al guapo hombre sentado en una de las bancas del centro comercial. Ayame llegó sentandose en sus piernas estampandole un sensual beso en la boca a un Bankotsu aterrado. Lo vió a los ojos pues le había quitado las gafas, su cara anonadada era un poema y con una sonrisa siniestra sentenció.

— Si dices una palabra te corto las bolas, ve y habla con ella no la dejes salirse con la suya, es testaruda pero ha sufrido, y de eso, tú debes saber.

Se levantó y caminó para dejarlos solos. No sin antes decir.

— Y no te emociones, eso fué por todas las lagartonas que atraes como las moscas.

Y le mostró con la mano las variadas mujeres que babeaban al verlo de pie y sin los lentes.

Bankotsu negó con la cabeza, definitivamente su amiga era bipolar. Fijando al fin la vista en Sango que con ojos algo rojos aún, lo veían con dolor, Bankotsu Suspiró, esto sería difícil. Camino hasta estar cerca y la miró sin parpadear, era hermosa no podía negarlo. Le beso la mejilla y ella no se retiró.

— Caminamos, quieres un helado?

— Gracias.

La llevo al puesto de helados, seguidos muy de cerca por Ayame. Siguieron caminando, Bankotsu aún esperaba lo que Sango diría.

—  No me avergüenzo, jamás lo he hecho.

Bankotsu sin un gesto en el rostro seguía caminando sin verla.

— Crees que es fácil para mí, las habladurías van desde " mira como es la jefa le gustan los modelos, debe estar desesperada, seguro les da los mejores contratos"

— Esa es tú excusa?, te importa mucho lo que piensen los demás de tí?

— No es una excusa!!!!

Bankotsu arqueó una ceja con sarcasmo le mostró una media sonrisa.

— Estoy cansada de que quieran aprovecharse de mí, todo el que se acerca a mí, siempre quiere algo, y cada vez me hacen más daño.

Antes de que Ayame que escuchaba todo, pudiera regañarla y reclamarle por sus palabras, Bankotsu le colocó las manos en la cintura y la levanto para apoyarla sobre su pecho, enseguida se inclinó a tomar con sus dientes el labio inferior para acariciarlo con su lengua, Sango no reaccionó pues sentía que le daba vueltas la cabeza, notando la ternura del abrazo. Bankotsu profundizó el beso un momento antes de soltarla y alejarse.

— Tenías algo de nieve en el labio.

Le explicó con una devastadora sonrisa, que hizo que le temblaran las piernas.

— Podrías habermelo dicho.

— Sí . . . Pero fue más divertido quitartelo de esta manera.

Sango frunció el seño molesta al no poderle rebatirlo, se alejó de inmediato de su lado y trato de ignorar la sonrisa burlona de Ayame.

— Por qué huyes?

Le pregunto Bankotsu alcanzandola.

— No lo hago.

— No? Entonces qué es lo que temes?
Cada que me hacerco huyes.

— No te tengo miedo!!!

Insistió casi gritando. Bankotsu le pasó un brazo por la cintura y Sango inmediatamente se sobresalto y se apartó.

— Vez? Lo has hecho, has corrido, volvemos al principio Sango?

Lo dijo con un dejó de diversión.
Llegaron a las escaleras eléctricas y bajaron por ellas, Sango hiba un escalón más arriba. Bankotsu la rodeó con los brazos y apoyo su cabeza en ella, así, con él, se sintió . . . extrañamente querida. Se quedó embelesada entre esas grandes manos, su cuerpo y sus manos eran maravillosos.

— Tienes ganas de tener un órgasmo?

Le Susurro en el oído. Sango se atragantó con el helado.

— No es lugar para que me digas eso!!

— He dado en el blanco, verdad?

Ya Sango estaba cómo tomate, el inclinó más la cabeza acercándola a su cuello, tanto, que sintió su aliento sobre su piel, olió su delicioso aroma mezclado con el suyo.

— Sabes una cosa, Sango? Puedo darte un placer tan intenso . . .  Más que el que ya has probado.

Ella se extremecio, sentía que ya mojaba sus tangas, no le costó nada imaginar lo sensacional que sería estar de nuevo entre sus brazos . . . fácil, realmente sería muy fácil dejar que se lo demostrara, pero era demasiado bello, ella no era buena para él, y sería una equivocacion peor que con Miroku, Bankotsu le estaba importando , y mucho, qué pasaría si se enteraba de su pasado Ahago la estaba rondando, lo presentía. Y si lo desaparecía. No, tenía que pensarlo mejor.

— Se te ha pasado por la cabeza que quizás no es lo que busco?

La miró serio, no parpadeó.

— Qué es lo que buscas Sango?

— Creo que te lo había dicho, la próxima vez que me comprometa, quiero que estén involucradas otras partes de su cuerpo, además de su pene, quiero que le importe, que me acepte como soy.

Bankotsu la tomo de los hombros y la hizo mirarlo.

— Te aseguro que me importas, por eso quiero todo de tí, tu delicioso cuerpo, es . . . Intoxicante.

— Dime Bankotsu, por qué quieres que te crea que eres diferente? Quien me asegura que una vez que me tengas completamente no te irás y me romperas el corazón?

— Te aseguro que no pasará.

— Si que lo harías. ¿Qué te hace diferente de los demás?

Él dejó escapar una risa amarga.

— No tienes ni la menor idea.

— Entonces disfruta, conoce otras chicas, no te cuesta según pude ver, hay muchas que se mueren por tenerte aunque sea por una noche. ¿Por qué Yo?

Bankotsu la miró de manera triste.

— Disfrutar? De qué?, Conocer personas qué sólo desean mi cuerpo, lo que puedo ofrecer? Mientras me hunden en un lugar vacío y oscuro, donde podré oír, pero no me dejarán ver, tocar, sentir? ¿ Dónde mi cerebro recuerde el hambre y la sed de cariño y compañía, dónde al final me arda la garganta por no poder gritar, por qué sólo quieren mi cuerpo, el sexo, la fornicación, pero a nadie le importe, lo que quiero, lo que siento, el humano que soy, no sólo una máquina de sexo? Tú eres lo único que me he permitido disfrutar, y me rechazas por créer que soy igual al puto hombre que te pisoteó y jugó contigo. ¿Tan bajo crees que soy? ¿ Así me consideras?

Bankotsu la sostenía con fuerza con su rostro rojo, contraído por la ira y un amargo dolor.

Ayame, carraspeó y los dejo sólos. Los ojos de Sango se llenaron de lágrimas, no quería hacerle daño, no era su intención, era sólo que los hombres que se habían acercado a ella lo habían hecho, y después de lograr todo lo que querían de ella, la habían dejado hecha pedazos, le hicieron tanto daño, fue . . . Cruel, y aún le dolía el alma.

— No, no te considero bajo y ruin sólo que . . . No sabes cómo quisiera estar contigo en la cama, así sin más nada, pero, no quiero hacerte daño, tengo . . . Mucho miedo.

Bankotsu la soltó con la mandíbula tensa, y fijo la vista en algo, sango con la vista nublada, busco lo que la mirada de Bankotsu seguía. Una mujer muy bella se había detenido fijando la mirada en Bankotsu, delgada con unas curvas de infarto, ella no tenía ni por asomó la figura de esa chica, le lanzaba una languida y sensual mirada a Bankotsu, Sango con miedo volteo a ver si él correspondía, pero su mirada era de enfado y fastidio. Se volteo a mirarla la tomó de la cintura y beso su frente, limpiando las lágrimas que bajaban por sus mejillas, Sango estaba impactada e hipnotizada por la mirada tierna que le daban sus ojos azules.

— Hay algún lugar donde pueda cortarme el pelo?

Le pregunto de forma inesperada.

— Qué?

Sango le pregunto sabiendo que había cambiado la conversación.

— Por qué?

— Ya no quiero tener nada que me recuerde al pasado.

El dolor y el odio que reflejaba su rostro era casi tangible. A Sango le encantaba su larga melena, pero quién era ella para decirle algo que, obviamente le traía malos recuerdos, con un suspiro, le dijo que estaba bien.

— Quieres que busque una buena peluquería, o le digo a Ayame que lo haga?

Ayame gritó tras ellos, alcanzó a escucharlos.

— Qué, cómo . . . Por qué?

— Sólo busquemos un lugar donde lo hagan.

Soltó a Sango y comenzó a caminar.

— Sango, por qué lo dejas? Su pelo es hermoso!!!

Sango negó con la cabeza y por la mirada que le lanzó a Ayame, está no dijo nada más.
Encontraron una buena peluquería, la chica miró asustada la hermosa cabellera cuando le dijeron lo que quería.

— Está seguro? Es . . . Hermosa.

— Cortelo.

Ante la firmeza de la orden, comenzó. Al caer el último mechón, Bankotsu Suspiró muy hondo y una leve sonrisa se dejó ver en su apuesto rostro.

Le hicieron un corte varonil y vanguardista, se veía más joven y más guapo.
Se levantó de la silla, agradeció a la chica y pagó. Ayame, recogió un mechón y lo guardó en una bolsa. Salieron al fresco de la tarde. Ayame descidio irse, era momento de dejarlos sólos.

— Me voy, Cassandra se va la próxima semana y yo dentro de cuatro días, así que pórtense mal, y dejen de perder el tiempo, recuerden que no regresa.

Le dió un beso a Sango en la mejilla y uno en la boca a Bankotsu.

— Creo que, por un hombre como tú, me la pensaría en acostarme contigo.

Bankotsu la miró como si le dijera que se suicidaría, y Sango casi le gritaba.

— Es en serio!!!, Ayame.

— No, realmente no, pero hueles muy bien, y tienes buenos labios.

Se retiró y sin voltear a verlos levantó el brazo para decirles adiós.

Bankotsu sonrió, esa mujer estaba loca, dos besos en un día, un escalofrío le recorrió la espalda, le pediría asilo a Midoriko, no fuera a ser que lo quisieran violar esas mujeres con las que vivía.

— Necesitas un baño . . . Acompáñame a mi departamento, luego, podríamos seguir hablando, ¿sí?

Bankotsu la miraba sin expresión, como queriendo leer sus pensamientos.

— Estás, segura?  . . .Qué quieres seguir hablando?

Ella agachó la mirada y se pasó un mechón tras la oreja con nerviosismo.

— Sí, es  . . . Necesario.

— Está bien . . . hablemos.

°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Ahago desde un auto negro, veía la escena con los dientes apretados y las manos hechas puño. Maldita sea!!! No podía acercarse a ella sin despertar sospechas, además se había estado quedando en casa de sus padres, él tenía tiempo sintiéndose mal, había tenido temperatura en las noches y sus partes nobles se estaban poniendo de un color extraño, ni que decir que no había podido estar con ninguna mujer y había, al final, tratado de comunicarse con ese maldito muchacho pero el número estaba fuera de servicio, no lo quería aceptar pero, su miembro estaba muriendo.

— Vámonos, mañana ordenas que la sigan a todos lados y cuando se quede sola, me avisan.

El teléfono sonó, revisó quién era y su cara de fastidio significaba que eran problemas.

— Toga, viejo amigo, te llegó el cargamento? Te mandé también los datos de esa mujer, Midoriko. Vas a venir personalmente? No, no pasa nada sólo que es necesario vayas a Sudamérica, sí los proveedores quieren hablar contigo, creo que se está poniendo difícil la situación, si qué pena se que quieres ver a esa mujer, es muy bella, la he visto, no,no como crees es tu asunto y yo jamás me meto con la propiedad de mis amigos. Ok entonces vendrás hasta después, está bien, yo la vigilo.

Colgó y una sonrisa siniestra ,se formó en la boca del hombre, y unos destellos de maldad en sus ojos negros no presagiaban nada bueno para Sango.

— Quizás no pueda penetrarte con mi miembro, pero puedo poseerte de muchas otras maneras. Pronto, muy pronto . . . Volverás a ser mía, para siempre.

El auto se perdió por las calles y un rayo rompió el silencio de la tarde, pronto las calles se quedaron solitarias.

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