"Padres"

Los personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.

Lenguaje y contenido fuerte.

Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsu.
Una disculpa por la redacción.

Historia con derecho de autor.

<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

" Las relaciones familiares no son siempre como se esperan, o como se ven."




Las presentaciones de la compañía Vanderbilt, eran legendarias y esta vez no sería la excepción, por eso Kagome confiaba en sus colaboradores, todo se terminaría arreglando, Jack había viajado a París para dejar todo listo, y regresaría para asistir a la cena en la mansión, pues era un evento muy esperado para calmar los nervios, antes de la semana de la moda que se celebraba en plena víspera navideña, este año sería en París.

Kagome se hallaba con Ayame seleccionando los accesorios y el maquillaje, llevaban trabajando todo el día, se escucharon unos toques en la puerta entrando kikio, también se le veía cansada.

- Kagome, perdonen la interrupción pero, tu padre llamo, te pide que vayas a cenar a las 7 a la mansión, que seas puntual por favor.

Sin más salió del salón, Ayame aguanto una sonrisa taimada , cruzándose de brazos.

- Oye a esta se le ilumina todo cuando de tu padre se trata.

Kagome se inclino hacia atrás tratando de relajar la columna y el cuello, el cansancio la estaba matando, y el comentario de Ayame no ayudaba.

- La verdad no sé si creer en los rumores, mi padre es un hombre viudo y sólo desde hace mucho tiempo, no lo culpo si busca compañía, pero, no sé si creer que kikio sea del tipo que pueda llamar su atención.

- Pues la chica es guapa, buen cuerpo. .  . No sé cuál sea el tipo de tu padre pero, cuando el río suena . . . La pregunta es .  .  . Te molesta?

Kagome se quedó pensando, la verdad no, bueno quizás un poco, pues era su secretaria, pero si a su padre le gustaba, ella no era nadie para objetar, además, su padre jamás le había presentado ninguna mujer de manera formal, si el quería llevar sus relaciones así, pues . . .

- La verdad, no lo sé Ayame, jamás he visto a ninguna mujer con mi padre, y si el quisiera que me enterase, pues, me lo diría, no crees?

- Cierto!!!!

- Bueno, en vista del imprevisto, Ayame, ¿ Te encargas por favor? Si necesitas ayuda te mando a Sango.

Ayame también se encontraba cansada, además, Cassandra , su novia, se encontraba esperándola, acababa de regresar de su último viaje, y quería verla.

- Ve Kagome, no te preocupes, hay tiempo y estoy exhausta, además, llegó Cassandra así que . . . Ya sabes.

Kagome con una gran sonrisa se despidió de ella.

- Saludame a Cassandra, y espero reunirnos antes de la fiesta, a tomar un café.

- Gracias, kag, de tu parte, yo le digo, seguro quedra  platicar con Sango, ya sabes, las dos son iguales.

Kagome, llegó a su casa, y se encamino a la recamara, se decidió por un baño de tina, así relajaría sus adoloridos músculos, está era la temporada con más trabajo, se encontraba sóla, Sesshomaru no había llegado y sospechaba que llegaría tarde. Salió después de media hora, más relajada, decidió ponerse unos jeans con botas, blusa de diseñador y un abrigo, guantes y un gorro, se miró al espejo, casual, pero elegante, una invitación inusual, quizás sólo quisiera que le informará como hiba todo, bajo y se dispuso a esperar al chófer de su padre.
Siempre se pregunto cómo su padre podía vivir tan solo en esa mansión, tan fría y tan impersonal, ella había pasado temporadas en esa casa, pero siempre, sóla, en compañía de los criados, su padre jamás la acompaño.

Dejo su abrigo y se dirigió a la biblioteca, su padre estaba haciendo una llamada, de pie viendo hacia el jardín nevado por el enorme y bello ventanal. Dió unos leves toquidos en la puerta para anunciar su llegada, su padre se volvió, al verla un destello de dolor e irá , se dejó ver en sus negras pupilas, se inclino a dejar el teléfono sobre el pulido escritorio de madera.

- Buenas noches, papá.

Kagome se aproximó, para saludarle con un beso en la mejilla, Naraku se inclino para saludarle también, era más alto que su hija y estaba en muy buena forma, la tomo del brazo y se encamino con ella a los sillones que se encontraban cerca de la chimenea.

- Cómo estás tú? Que tal el trabajo?

Cómo siempre, de manera fría e impecable, Naraku no demostraba ni un poco de hemosion al ver a su hija después de semanas de ausencia, Kagome estaba acostumbrada, pero, aún así, su actitud fría y distante, calaba en el tierno corazón de La chica, que aún esperaba recibir un cálido recibimiento de su parte.

- Kagome, pasemos al comedor, luego te daré un regalo que traje para tí de Nueva York.

Kagome suspiro, y siguió a su padre. Regalos, era lo único que recibía de su padre a cambio de la falta de atención y cariño, que, sabía, un padre debía de brindar, ella lo había visto en los padres de Sango.

- Y dime papá, está todo bien? Tus exámenes que decían.

Naraku la ayudo a sentarse, tomándose su tiempo en contestar.

- El médico dice que, mientras tome los medicamentos, siga la dieta y me cuide, viviré por muchos años, así que , bajaré el ritmo de trabajo y viajaré menos.

Miró directamente a los ojos de su hija, como si quisiera descubrir, algo, por un momento, una sombra de tristeza cruzo por su rostro y aparto la mirada.

- Dime kagome, es cierto que tienes a alguien viviendo en tu casa?

Ahí estaba, esa era la razón de la rara invitación de su padre. Jamás se había tomado la molestia de ver dónde y cómo vivía, nunca la había visitado y ahora, simplemente quería saber¿con quién vivía? No era tan tonta como para créer que le preocupaba, tal vez si pero, sería por su buen nombre.

- Sí, estoy hospedando a alguien mientras consigue departamento, trabaja para la agencia, son de las modelos que entrevistamos en Canadá, por lo pronto se les a encontrado alojamiento a algunos pero, es difícil, y por la misma razón Ayame, también aloja a alguien con ella.

Todo lo dijo sin darle mucha importancia, y sobre todo, sin revelar el sexo de los inquilinos.
Los agudos ojos negros de Naraku la observaban fijamente, pero kagome aguanto el agudo escrutinio, sin alterarse.

- Bien, vamos a la sala a tomar el café, y te daré tú regalo.

- Necesitas ayuda para organizar lo de la cena?

- La cena será dentro de 15 días y, no, ya está todo listo, sólo asegúrate de que todo tu personal asista y que todas las invitaciones estén entregadas, los regalos ya fueron encargados y se entregarán 1 semana antes para que estén aquí el día señalado, kikio ya se encarga.

Kagome tomo nota, mientras esperaba.

- Kagome, se que casi no te veo, pero también sabes que soy un hombre, ocupado, pero siempre estoy al pendiente de tí.

Y otra vez, una pequeña amenaza velada. Hizo una pausa y volteo para ver la reacción de su hija, quién lo miraba serena y tranquila, con sus grandes ojos violeta. Díos mío!! Se parecía mucho a ella, y eso lo llenaba de irá y dolor. De solo recordar sentía una opresión en el pecho, era su única hija, su pequeña, y la quería, pero era un dolor constante el verla, pobre kagome, no había podido soportar tenerla cerca, verla crecer y que se pareciera a ella, sobre todo sus ojos,fue, doloroso, tener que apartarse, para no terminar, odiandola y depreciandose a si mismo. Nunca, había sido un buen padre, por esa razón, eran los regalos, aún y cuando ella, no los usará. Hoy se sentía sólo y pensó en invitarla a quedarse, mañana sería otro día para encontrar la manera de soportar los recuerdos, que le llegaban de manera constante, cada que veía a su hija.
La invitaría, y mañana seguirían hablando, pero hoy, llamaría a kikio para verla dónde siempre, y tratar de mitigar en ella el fuego que lo consumía.

En la habitación oscura de un Motel, el cuerpo, de una mujer desnuda, yacía en la cama, entre sábanas manchadas de sangre.
El hombre que miraba por el ventanal, fumaba un habano, arrojando bolas de humo al frío vidrio. Sus oscuros ojos, brillaban cuál cazador satisfecho,unos toques en la puerta lo sacaron de sus pensamientos.

- Adelante.

Un hombre, joven, vestido de negro, entro, sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, e hizo un escaneo rápido, de la habitación, entrecerró los ojos al detectar la escena, y la mujer inmóvil, rápidamente, aparto la mirada.

- Tengo noticias, señor.

El hombre se dirigió a un sillón, con una pequeña mesa, y se sentó.

- Espero que sean buenas, estoy tan satisfecho, que no quiero que me lo estropees.

El hombre de negro le alargó un sobre, y espero.
Dejando el habano en el cenicero, se dispuso a sacar las cosas del sobre, y una revista de moda, con la foto de un apuesto hombre de mirada dorada, un brillo asesino se dejó ver en sus negras pupilas, parecía que la imagen de la foto le regresaba la mirada. Hundio el habano en los ojos de la imagen.

- Así, que aquí se encuentran, no sé si son estúpidos o muy listos, pero, ya que aparecieron, quiero que los vigilen y me mantengan informado, igual, si aparece la ramera, quiero que me informen inmediatamente, no importa la hora.
El hombre asintió, y su mirada viajo a dónde estaba el cuerpo.

- Quiere que me encargue de eso?

El hombre se levantó y se dirigió al ventanal.

- Encárgate, no quiero ningún terror, hazlo cuando me haya ido.

- Ok señor, no sé preocupe, se hará como ordene.

Se cambió y salió como si nada, un coche lo esperaba y lo abordo.

- Dan, a casa.

Mientras encendía, otro habano, su cerebro ya trabajaba en cómo usar la nueva información. Estaba tan satisfecho, y había gritado tanto, que se había venido varias veces antes, de que ella ya no respirara. Una sonrisa casi diabólica, se formó en su rostro. << Prepárense, bastardos, pronto, muy pronto, se arrepentirán por haberme desafiado>>

$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$

Gracias, por sus ✨ y sus comentarios, su apoyo me ayuda muchísimo.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top