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Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.
Lenguaje y contenido fuerte y explícito.
Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsue.
Una disculpa por la redacción.
©® Historia con derecho de autor.
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<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.
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“ Trágica ironía, o poética justicia?”
Sango se encontraba dando vueltas por el pasillo, acababa de llamar a su madre por que kagome estaba sin hablar y sólo lloraba. Naraku tuvo un infarto y estaba muy grave, Kaori llegó apresurada con su hija yendo ambas mujeres para apoyarla. Kagome sentada, tenía la mirada perdida en la nada, lágrimas bajaban por sus mejillas ella las limpiaba por inercia.
— Kagome . . . Hija.
La voz tranquila y cariñosa de Kaori la hizo reaccionar refugiándose en los brazos de quién siempre considero cómo una Madre. siguió llorando pero con gemidos desgarradores, pareciera que su alma estaba haciéndose pedazos. Kaori le acariciaba el cabello y la abrazaba, algo le decía que ese llanto no era sólo por su padre. Sango lloraba en silencio, no quería interrumpir. Salió para llamar a Bankotsu y preguntar por los bebés.
— Cariño que pasó?
Sango sorbiendo mientras se limpiaba las mejillas preguntó a su vez.
— Dime . . . como están los niños?.
— Bien, dormidos. Pero dime tú cómo estás? Por qué lloras.
— El padre de kagome . . . Tuvo un infarto . . . está muy grave, parece . . . parece que no lo logrará está vez. Estoy muy preocupada kagome está sufriendo mucho pero. . . no sé . . . Hay, algo más . . .
Bankotsu suspiró, ya sabía todo lo que pasó entre Midoriko, Sesshomaru y ese hombre, Sesshomaru se lo contó cuando le aviso que Midoriko ya había tenido a los bebés, su hermano estaba devastado y aún se preocupaba por él. Maldito viejo!! No pudo dejar todo por la paz, su suerte no podía durar, siempre llegaba algo a arruinarlo todo. Pero coincidía con Sesshomaru, Toga no fué por qué no quería vínculo con ellos, así que debió ser alguien más, además también ya se había dado cuenta que seguían a Midoriko y Sesshomaru éso era lo que los preocupaba, y ahora ésto. Sólo esperaba que kagome no culpara a Sesshomaru y que Vanderbilt no muriera.
— Cuando regreses tengo que hablar contigo, Midoriko ya tuvo a sus bebés. No te preocupes, acompaña a tu amiga y a tu madre yo cuidare a los niños pero si me necesitas los dejaré con tu padre y con la nana, ¿te parece?
— Ella está bien? Los bebés?
— Todos bien, no te preocupes, luego hablamos, te amo no lo olvides.
— Te amo.
Cortó la llamada y fué por unos cafés, sabía les ayudaría pará la larga noche que les esperaba.
*****
Demetrius estaba extasiado en los cuneros tuvieron que poner a los bebés en incubadoras pero estaban bien, en la hora de visita les tomó videos para enviárselos a Naguna y a la señora Kent, los llevaba para que Midoriko los alimentará y volvía a los cuneros para asegurarse que estaban bien. Raizo algo callado miraba esos pequeños sonrosados y aún no podía creer que eran sus hermanos, Naguna hemosionada le mostraba a los pequeños a kohaku por videollamada kohaku le mostraba orgulloso a sus sobrinos también, dulcemente kohaku estaba ganando el corazón de la jovencita y esperaba que Midoriko regresará a su casa para pedir permiso de cortejarla. Raizo visitó a Midoriko mientras Demetrius estaba en los cuneros.
— Cómo te sientes madre?
Midoriko con ternura acariciaba los cabellos de su hijo mayor.
— Estoy bien, algo agotada pero bien. Y tú, cómo te sientes? Necesitas un corte de cabello. ¿Naguna está bien?
— Madre, me dejaré crecer un poco el cabello, Naguna bien, feliz diría yo, kohaku la visita cuando estoy y le llama de diario, me imagino que le gusta. Madre, quiero que me digas que piensas hacer con respecto a ese hombre, sabes que respetaré tu descición aún y cuando no esté de acuerdo.
Midoriko suspiró, estaba tan molesta y dolida, seguro las hormonas también estaban haciendo de las suyas pues lloraba por las noches para que nadie la escuchará, Demetrius había arreglado para que se quedará en el sanatorio mientras los niños estuvieran en las incubadoras y así ella descansara. Demetrius . . . agradecía tanto su ayuda en estos momentos tan difíciles era su apoyo para hacerse fuerte pues había mucha gente que la necesitaba no podía quebrarse frente a lo que se avecinaba.
— No quiero volver a saber nada de él ni quiero que se acerque a mis hijos, necesito que te pongas de acuerdo con Demetrius y le pidas que te recomiende un buen abogado para que de ninguna manera pueda reclamar derechos sobre el niño, y quiero que estés al pendiente para que no intente llevarselo, te necesito a mi lado eres mi hijo igual que estos bebés y Naguna, no dejaré que nadie les haga daño mucho menos que me los arrebaten. ¿Estás conmigo hijo mío?
Raizo, le beso las manos y las mejillas mojadas.
— Siempre estaré a tu lado madre, nadie tocará a mi familia, eso te lo juro Khaleesi. « antes mataré a todo el que intente algo contra tí.»
Se recargo en su hijo y lloro por el gran hombre en que se había convertido, Raizo la abrazo con todo el cariño que le tenía a esa mujer que se había convertido en su madre protegiéndolo, ahora le tocaba cuidar de ella.
Demetrius, quien llegaba escucho la conversación sus manos se crisparon de ira, si conocía a Naraku sabía que haría todo lo que estuviera en su poder para arrebatarle el niño. Se retiró en silencio y tomó su celular.
— Andreus?, amigo cómo estas, la familia que tal. Sí, mira nececito un favor . . . Sí es difícil se trata de una paternidad . . . La madre no quiere compartirla . . . Te mandaré todos los datos . . . El padre? Vanderbilt . . . Ajá . . . Sí yo creo igual . . . Sabía que podía contar contigo, ok hablamos después yo te mando todo, hasta luego.
Demetrius sonrió de oreja a oreja, Naraku no sabría ni por dónde le llegaría, no permitiría que le arrebataran al bebé a Midoriko, si Vanderbilt tenía poder y dinero él utilizaría el suyo, era tan rico o más que Naraku, además, por eso le gustaba cultivar amistades y hacer favores cosa que Naraku desconocía, tampoco permitiría que enveneraran a los padres de Sango contra su sobrino, nadie volvería a dañar a su familia y Bankotsu su mujer y sus niños, eran su familia.
*******†
Ojos llenos de odio y maldad no perdían de vista a la nueva mujer del Profeta. La jovencita se paseaba a todos lados con el bebé siempre custodiada por cuatro hombres armados y por Toga, ya habían pasado casi dos meses y Toga estaba orgulloso de la pequeña madre de su hijo, había arreglado para estar libre por unas semanas, se llevaría a la jovencita y al bebé fuera de la comuna a unas vacaciones en una preciosa casa, pretendía retomar sus relaciones maritales sin testigos, ella tomaba ya precauciones para evitar un embarazo, esperaría por lo menos un año antes de preñarla, estaba descidido a qué le diera por lo menos cinco hijos. Con ese pensamiento se acerco a la muchacha y la abrazo por detrás, estaba en muy buena forma gracias a los cuidados de una de las mujeres de la comunidad que sabía de hierbas, estaba tan bonita cómo cuando la tomó por primera vez.
— Estás contenta?
Ella lo besó con entusiasmo, amaba a ese hombre maduro que la hacía feliz.
Le tendió al bebé para que lo tomara, Toga sonriendo lo tomó en sus brazos pasando sus dedos por las sonrosadas mejillas del bebé. Ella lo jalo para sentarse y acariciar sus cabellos.
— Me gustan tus cabellos, son tan rubios que parecen blancos, además de suaves. Estoy bien y muy feliz.
Toga sonrió ante la ingenuidad de la chica, lo miraba con adoración y él la consentía. Ella con sonrisa pícara le habló al oído.
— Ya me encuentro bien, eso dijo la señora Sara . . . Cuando dormirá conmigo de nuevo?
Toga río de buena gana, está niña si que tenía prisa, sabía que una vez que le hiciera el amor de nuevo no lo dejaría en paz por las noches, está vez la disfrutaría por un buen tiempo antes de un nuevo embarazo.
— Hoy en la noche, te prometo llevarte al cielo.
Ella brinco de alegría y lo beso por todo el rostro.
— Entonces me pondré bonita para tí. Se queda con el bebé o llamo a Sara? quiero darme un baño para estar lista.
Toga le acarició la mejilla y dándole un beso asíntio, ella corrió a la casa feliz. Toga jamás se había sentido tan querido por alguien como con esa niña que, a pesar del modo en que la obtuvo ella se entregó sin rencores ni reclamos posteriores por preñarla a la primera. Por primera vez estaba tranquilo y optimista. Miró a su hijo y orgulloso lo besó en la frente encaminandose al interior de su casa.
Los mismos ojos que miraban con odio a la joven madre, miraban con psicópata adoración al hombre que sin sospechar que los vigilaban jugaba con su hijo sentado frente a los ventanales de la casa, se parecía tanto a él. De pronto recordó a Midoriko.
« Mariposa espero no me odies yo te amare siempre, no sé si te deje preñada, no sé si te encuentres bien pero mandaré a alguien a investigar.» Al recordar el cuerpo de Midoriko abandonado a sus caricias, sus bocas unidas . . . su miembro despertó dolorosamente, fue tan placentero disfrutar de ese cuerpo que siempre considero suyo. Un intenso deseo se apodero de su cuerpo, Se levantó y con cuidado acomodo al bebé en la cuna, mando traer a la cuidadora mientras se desnudó entrando al baño con su mujer. Ya no sólo se escuchaba el caer del agua, también los jadeos y gemidos de la jovencita que sin pudor expresaba su placer y gusto por el cuerpo y las caricias de su señor, los gemidos se intensificaron hasta que se escuchó un grito de gran placer, ya sólo se escuchaban quejidos y suspiros.
La mujer que cuidaba al bebé, suspiró ante los sonidos y una sonrisa cómplice se dejó ver en su rostro.
« El señor sigue siendo un gran amante, seguro esa niña ya se enamoró cómo las otras.»
*******†*******†
Demetrius llevo a Midoriko a su casa, ya había trasladado las cosas de Naguna y kohaku se había encargado de llevar a la jovencita, acomodaron dos preciosas cunitas para los bebés en el cuarto de Midoriko, por ningún motivo los perdería de vista, Raizo organizó la seguridad y los guardias de Midoriko se encontraban dentro de la casa está vez no los tomarían por sorpresa.
— Está cómoda señora?
La señora Kent le acomodó un almohadón para que amamantara al primero de los mellizos, eran tan diferentes, uno rubio y el otro de cabello negro, muy parecidos a sus padres pero ambos con el color de sus ojos. Los alimentaba con cariño no eran culpables de los errores de sus padres pero los defendería con uñas y dientes si intentaban arrebatarselos.
— Gracias, pero no me digas señora, soy Midoriko, sabés que estoy muy agradecida por tus cuidados ya casi recupero mi figura con tus consejos, la alimentación además de los tes y hierbas que me das. Jamás se me hubiera ocurrido que después de un parto se llevaran tantos cuidados.
— Tiene razón, las jóvenes de ahora no cuidan su cuarentena y la dieta forzosa, cási obligue a la señorita Sango pero ya ve, ni se le nota que estuvo embarazada. Todo es por bien suyo.
Midoriko sonrió, termino de alimentar a los bebés y los acomodaron para sacarles el aire, otro de los tantos consejos de la señora Kent. Demetrius entró para ver cómo estaban y si no les faltaba nada, con las nevadas el frío era intenso las chimeneas estaban encendidas en todas las habitaciones y la calefacción funcionaba perfectamente, se acerco con la señora Kent para dar un beso al bebé y luego a Midoriko a quien saludo con un beso en la frente.
— Cómo te sientes?
— Muy bien gracias a los cuidados de la señora Kent.
— He saludado a Raizo al entrar, me dice que te llegó un mensaje un tanto extraño. Puedo saber de quién?
Midoriko lo miró, no sabía realmente si inmiscuir más a Demetrius, la madre de Sesshomaru pidió la más absoluta discreción apelando a su amistad con Sesshomaru, además la visita sería para entregarle "algo" muy importante que la ayudaría a protegerse de Toga. La visitaría en su propia casa arriesgándose a que Toga la descubriera.
— Me entregarán algo para proteger a mis hijos, no te preocupes me lo mandarán aquí mismo no tengo que ir a ningún lado. Ahora dime, que has arreglado con respecto a Naraku.
— Naraku sufrió un infarto y . . . no creen que sobreviva. Pero de igual manera ya mi abogado está en éso. Andreus, pregunta . . . la verdad no sé si decirte dada la situación pero . . . sabes cómo son los abogados . . .
— Demetrius, al grano, no le des más vueltas, si es algo malo quiero saberlo.
Demetrius se rascó la nuca acercándose a la señora Kent.
— Llévese a los niños, vaya con Naguna y dígales a los muchachos que tomaremos el almuerzo aquí, hágame el favor de enviarmelo. Gracias.
La señora asíntio sin hacer preguntas.
Una vez solos se sentó frente a Midoriko.
— Lo primero será asegurar que te quedes con los niños . . . mi amigo dice que . . . puedo registrarlos a mi nombre así nos evitamos más problemas, lo otro es que, si Naraku . . . Muere . . . Podrías demandar manutención para el niño.
— De ninguna manera!! No seremos buitres. Sabes algo más? Kagome, que sabes de ella.
— Está devastada, apesar de todo ese bastardo es su padre. Sango y su madre están acompañándola no te preocupes es mejor que no te acerques por el momento. Después . . . Dependerá de los acontecimientos y la reacción de la muchacha. . .¿Confiás en mí Midoriko?.
— Por supuesto, me demostraste que te puedo confiar mi vida y la de mis hijos sin dudar . . . A qué viene la pregunta?
Demetrius se acerco acuclillado frente a ella, le tomó las manos mirándola fijamente.
— No hay manera legal de negarle la paternidad puesto que hay pruebas de ADN que lo demuestran, tendrías que llegar a un arreglo y suponiendo que él acepte pues . . . tiene pruebas de tu pasado, la vida que llevaste y ve tu a saber que más. Se que prometí que no te lo quitaría pero . . . Las influencias, el dinero y el poder son armas muy ventajosas para alguien con sed de venganza cómo Vanderbilt.
— No lo quiero cerca de mi hijo, mira lo que hizo con kagome. ¿Te imaginas lo que hará con el niño?, y más por que según él resulte peor que su antigua mujer. No, si tengo que desaparecer lo haré .
— Midoriko, no estás pensando con claridad, no sólo es uno, Tienes tres más. ¿Creés que es justo para ellos vivir escondidos, huyendo? Yo te apoyaré siempre, pero medita con la cabeza fría lo más conveniente. Yo te ofrezco mi nombre y todo lo que lo respalda, no . . . no me contestes ahora . . . Piénsalo y luego descides. Voy con los muchachos les prometí pedir pizzas para la comida.
Le dió un beso en las pálidas mejillas y salió. Midoriko se levantó de la silla frotándose los brazos, el frío que calo en sus huesos venía de dentro de su alma. Tenía que tomar una descición le gustase o no, sería fácil aceptar el ofrecimiento desinteresado de Demetrius pero, él era su amigo y necesitaba hablar con sus hijos, antes de cambiar para siempre el futuro de todos.
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