La descición .

Los Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.

Lenguaje y contenido fuerte y explícito.

Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsu.
Una disculpa por la redacción.

©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.

<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.

Nota: algo de Lemon.

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“ No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.”

                               











Había llegado el día en que Raizo tenía que regresar, estaría arreglando todo para la visita de Toga, no quería que su madre corriera peligro, aún y cuando tampoco le gustaba dejarla sola con Naraku, el tipo no terminaba de caerle bien. Demetrius era el único hombre, que hasta ahora había pensado permitir estar cerca de su madre.

— Estás listo hijo? Demetrius me dijo que es muy seguro viajar en el Jett, además iras más cómodo y estaré más tranquila, no olvides los regalos, cuida a Naguna y dale besos de mi parte.

Raizo enarco una ceja por tantos encargos, además sabía de sobra que sólo a ella le daba besos, darle a Naguna un beso, sería algo extraño.

— Raizo, una pregunta incómoda, pero soy tu madre y te he bañado desde muy niño.

Raizo rolo los ojos, ahora que se le habrá ocurrido a su madre.

— Si ya se que no te he bañado desde que tienes trece, pero quiero saber cómo te sientes . . . ¿Funciona bien, has tenido alguna erección? Y las idas al baño. . .

— Madre!!! Está bien, funciona y , lo demás no te incumbe, veré al doctor cuando regrese. Por dios Khaleesi, no es importante todo lo hice por darte gusto.

La vio mirarlo preocupada y con cariño, la abrazo, era tan pequeña, aún recordaba cuando era ella quien lo habrazaba y arrullaba. Ahora, él era muy alto y con un cuerpo bastante tonificado, su madre era pequeña en comparación a él. Nunca le había importado el hecho de haber perdido aquello, pero para su madre siempre fue importante, decía que en un futuro quería que tuviera pareja por que ella no siempre estaría con él. Trato de entenderla pero ella siempre estará a mi lado, no importa que muera algún día.

— Estoy muy bien Khaleesi, tengo lo que el médico llama erecciones matutinas, ¿contenta? No quiero que me vayas a espiar para asegurarte. Ya soy un hombre y sería muy vergonzoso que me revisaras "éso", ni se te ocurra.

Midoriko río con diversión, le encantaba ver qué aún podía hacer sonrojar a su niño. Igual hablaría con el médico para preguntar cómo veía la evolución de Raizo y como estaba Hattori, a Naguna si podría revisarla, la bañaría cuando regresara, y hablaría con ella. Sonrió, hace muchos años si alguien le hubiera dicho que si se veía como madre, se hubiera burlado y le habría dicho que estaba loco. Ahora tenía un hijo y jamás se arrepentiría de ello.

Demetrius hizo meter las maletas de Raizo al auto.

— No te preocupes, lo acompañaré hasta el aeropuerto, uno de mis asistentes ira con él de ida y lo esperara para traerlo de regreso, deja de preocuparte.

Demetrius sonrió acariciando las manos de Midoriko. Ella se acerco a su hijo y le dió besos en las mejillas, Raizo con un lijero rubor beso la frente de su madre.

— Por favor, madre, no me avergüences. Regreso pronto.

— Soy tu madre me preocupa que te pase algo, recuerda debes ayudar a Bankotsu y habla con Sesshomaru todo debe estar bien, refuerza la seguridad, cuida a Naguna.

Demetrius se extraño por el modo en que Midoriko le hablaba a su joven hijo, pareció estarle dando órdenes a un guardaespaldas o algo así, ¿ Que estaba pasando, se atrevería a preguntar? Le había tomado mucho aprecio al muchacho, pero sabía la clase de peligros que podía enfrentar una viuda con dinero y sin más apoyo que un hombre joven. Hablaría con ella y le brindaría todo el apoyo que necesitara, aún y cuando eso significara perder la amistad de Naraku. Desde los días en que había llevado a sus invitados a los paseos, el ánimo y humor de Naraku era totalmente de molestia y furia disfrazado por una máscara de fría amabilidad.  De una cosa estaba seguro, Vanderbilt era peligroso y rodeaba a Midoriko como si le perteneciera, pero el chico era otra cosa, no perdía de vista a su madre y por momentos podía percibir algo en ese joven introvertido, hablo con él y estuvo relajado, pero con Naraku la actitud de Raizo cambiaba. Podría jurar que su temperamento se volvía frío y calculador, como un cazador. Encontraría la manera de hablar con él de camino al aeropuerto.

— Bueno, regresaré en la noche para llevarte a ver los fuegos artificiales en el centro, cuidare de tu hijo no te preocupes.


Midoriko abrazo a Raizo, una extraña mirada se cruzó entre ellos, no pasando desapercibida por Naraku.

— Te espero hijo.

— Yo arreglaré todo. Cuídate madre.

Naraku sonrió, por fin estaría sólo con ella. Aún no le permitían salir, el médico le advirtió que si no reposaba por algún tiempo, tendría una recaída grave. Vería la manera de que ella pasará más tiempo a su lado y así, lograr hacerla suya. Ya tenía un plan, una sonrisa siniestra se dibujo en su rígida boca.

Demetrius dejo que su asistente arreglará los papeles de salida del avión, veía a Raizo molesto y descidio preguntar.

— Que es lo que te preocupa muchacho, puedes confiar en mí, se que no tienes mucho de conocerme pero si te puedo ayudar en algo, sólo Dímelo. ¿Sabes que conocí a tu padre? Fuimos socios cuando recién se casó, jamás conocí a tu madre, pues nuestros encuentros siempre eran de negocios, cuando me enteré de su muerte, yo me estaba casando, así que no pude presentar mis condolencias a su viuda.

Demetrius le contó algo avergonzado por ese hecho. Raízo lo miró directo al rostro sopesando si confiar y pedirle algo, ahora que sabía que había conocido a su padre, arriesgaría un poco, sabía que siempre podría solucionarlo de cualquier manera.

— Quiero que cuide a mi madre, no me pregunte, sólo hágalo. Le pediría que se la llevará a su casa pero, mi madre es terca y por ningún motivo aceptará que puede correr peligro.

— Muchacho me asustas, Naraku tiene mucha seguridad no creo que . . .

— No me refiero a eso. Contésteme una pregunta, y no me mienta, no haga que me arrepienta de confiar en usted.

Demetrius, al ver la seriedad del muchacho entendió que las dudas que manifestaba, seguro tenian fundamentos.

— Pregunta lo que quieras, te he dicho que puedes confiar en mí.

Raízo se acerco a él y cambiando totalmente su actitud, hizo que, de manera instintiva, Demetrius retrocediera un paso ante el aura del chico, la cual  le provocó que un escalofrío le recorriera por todo el cuerpo.
                                     

— Naraku es peligroso, ¿usted lo concidera una persona de fiar?

La pregunta fué más una aseveración,  confirmaba sus sospechas.

— Sí y no, en el mundo de las finanzas se le conciderá despiadado y hasta cruel, su hija es otra historia, es . . . Cómo si no tuvieran nada que ver. Hijo, en los negocios jamás se confía en nadie de otro modo estás perdido. Lo concidero un buen inversionista, pero se que si le llegó a estorbarle en algún momento, no dudará en deshacerse de mí. ¿Satisfecho?

Raízo lo miraba sin parpadear, Demetrius se relajó, no mentía y el muchacho lo sabía.

— Cuidela, le estoy confiando lo más valioso que tengo.

—  Tu madre es inteligente y una mujer fuerte, creeme, sabe cuidarse sóla, pero de igual manera, cuídare de ella. Te lo prometo.

Relajando la postura Raizo le dió un apretón de manos, Demetrius sonrió y le dió un abrazo, Raizo se sintió extraño, el abrazo cálido de un hombre al que apenas conocía le recordó al único abrazo sincero que había recibido cuando niño. Una sensación ya casi perdida pero llena de nostalgia.

La comida estaba deliciosa pero extrañaba a sus niños. Naraku observaba de reojo la mirada pensativa de Midoriko, pondría en marcha su plan.

Un quejido atrajo la atención de Midoriko, al ver a Naraku que se sobaba el brazo izquierdo.

— Te encuentras bien.

— Siento algo dormido el brazo.

Midoriko se acerco y lo levantó de la mesa para llevarlo al sillón.

— Voy a llamar al médico.

— No! Ya se me pasará.

Midoriko no lo escucho y llamó al cardiólogo que le recomendó Demetrius. Naraku maldijo en voz baja, si lo revisaba el médico sabría que estaba mintiendo. Tendría que fingir.

En lo que llegaba el médico Midoriko le aflojó la camisa y lo recostó en el sillón.

— Ves? Debes guardar reposo y no agitarte mañana no sales de tu recamara y ordenare que te lleven los alimentos, te acompañaré cuando esté en casa. Mientras, descansa. Veré que estés bien atendido.

— Con tu compañía me siento mejor, quédate conmigo, podemos alargar las vacaciones.

La mirada de Naraku como si fuera un cachorrito, hizo sonreír a la mujer, este era un chantaje, a leguas reconoció eso, no en vano Naguna vivía con ella, desde pequeña ponía la misma cara cuando Raizo no la complacía, o cuando quería algo de ella.

— No puedo, tengo asuntos que atender y mis niños necesitan de mí, aún están convaleciendo.

Le acarició el rostro y beso sus labios, Naraku aprovechó para ahondar el beso, era tan dulce y deliciosa, la acomodo sobre él y acarició con sus manos la espalda de Midoriko, ella lanzó un pequeño gemido. Repartiendo pequeños besos por el cuello, hasta llegar al lóbulo, succionandolo, deseo recorrió el cuerpo de ella,  su miembro se apretó contra su vientre, Midoriko sentía que su sangre se calentaba al mismo tiempo que la erección de Naraku se restregaba contra ella. Poco a poco la acomodo bajo de él, con suaves caricias y besos profundos, calientes y sensual, Midoriko se abandono al deseo. Naraku busco su clítoris y lo masajeo con el pulgar mientras su dedo medio se adentraba en el centro mismo de la escencia de esta sensual mujer, ella gemia y se arqueba enterrandole las uñas, busco sus labios fundiéndose en un beso largo, caliente y voraz. Midoriko se arqueó y los espasmos de su vientre volvieron a la vida la antigua pasión de mujer de burdel. Naraku metía y sacaba los dedos del cálido interior de la que consideraba sú mujer, que eran apretados en su interior de manera más que sensual y lujuriosa.
Dejó sus labios, Midoriko agitada respiraba buscando aire, Naraku saboreaba el nectar más exquisito que mujer alguna le hubiera dejado probar. Ella habrio los ojos y lo miró deleitarse,saboreando sus jugos con los ojos oscurecidos por el deseo y respirando agitadamente. Preocupada se enderezó, en ese momento llamaron a la puerta. Naraku maldijo y Midoriko se levantó rápidamente acomodando su ropa, respiro profundo y salió. Naraku como pudo se acomodo el paquete se puso la manta que le trajeron y trato de regular la respiración. Por dios!! La hizo tener un orgasmo y fue delicioso, de no ser por la interrupción, ya la tuviera desnuda en su cama poseyéndola.  Midoriko entró acompañada de un hombre maduro.

— Naraku, el señor es un cardiólogo conocido mío, te va a revisar.

Salió de la habitación para dejar que lo revisara. ¿Qué pasó? Era vergonzoso el modo en que se abandono a la lujuria. Aún podía sentir las manos sobre su cuerpo y sus dedos brindándole placer, se llevó ambas manos al pecho, sentía su rostro caliente, había pasado tanto tiempo desde la última vez que un hombre la había tocado. No podía negar que estaba deseosa, pero eso, no debía nublar su sentido común. Primero pondría sus reglas, de ningún modo permitiría que Naraku pensara que podría ejercer algún derecho sobre ella si aceptaba dormir con él.  Espero a ver qué decía el médico y luego se bañaría, necesitaba hablar con Demetrius.

No quiso ver a Naraku, después que el médico lo reviso, le dió indicaciones de hacerse un electrocardiograma para ver cómo estaba su corazón, le puso un calmante y le reacomodo la medicación recetandole un nuevo medicamento. Ayudaría a evitar un posible infarto, reposo y cero salidas en 15 días. Luego de mandar por la receta y hacer una cita para su examen, se arregló para ir al festival.

Demetrius llegó puntual por ella que como siempre estaba preciosa.

— Estás lista? Te ves preciosa.

— Gracias, tan galante como siempre.

— Llegaremos directo a los palcos para evitar el bullicio y cenar después en el restaurante, te parece bien?.

— Demetrius . . . quisiera tener una plática contigo, y me temo que es larga, me preguntaba si podrías hospedarme un día o dos en tu casa, claro, si no es molestia . . .

Demetrius sonrió, el también necesitaba hablar con ella y felizmente le había proporcionado la oportunidad de llevársela sin tener que entrar en conflicto con su anfitrión.

— Por supuesto!! No tienes ni que pedirlo, mi casa está a tu entera disposición, debo decir que me has ahorrado un amargo enfrentamiento con el fin de cumplir una promesa.

Midoriko lo miraba con la pregunta dibujada en su rostro.

— A que te refieres?

— Tu hijo me hizo prometerle que, te llevaría conmigo, al parecer . . . no confía en nuestro amigo. Dejame decirte que tienes un hijo excepcional, y te confieso que cuando se pone protector con su madre, causa escalofríos. Fascinante y aterradora personalidad. Quizás podrías explicarme, o mejor dicho . . . Quisieras hablarme sobre eso? Para mí defensa, déjame decirte que cuento con, algo de la poca confianza que se digna a otorgar tu hijo, me imagino, a no muchas personas. ¿Estoy en lo correcto?

Midoriko estaba perpleja ante la descripción de su hijo por este hombre. No estaba equivocada al pensar que Raizo por fin había encontrado a una figura masculina que quizás, sin saberlo, le había hecho mucha falta. Era muy desconfiado, y está, inesperada muestra de buena voluntad con alguien que prácticamente acababan de conocer, la desconcertaba. ¿ Qué había visto Raizo en Demetrius que Naraku no tuviera? No pocas veces la había sorprendido el instinto casi aterrador, con que evaluaba a las personas y . . . Jamás fallaba. Pondría más atención en Demetrius y por supuesto, en Naraku.

— Entonces déjame ir por mis cosas . . .

— De ninguna manera, permíteme comprarte lo que necesites. No, no lo tomes a mal, jamás pensaría en aprovecharme por algo que sin lugar a dudas, nunca pedirías.

Definitivamente, este hombre la estaba sorprendiendo gratamente de manera inesperada. Quizás se toparía con la novedad de que entendiera la plática que había temido entablar con él, quizás , no le interesará o hasta no quisiera tener nada que ver. En fin, pronto saldría de dudas.



***†***



La comida en casa de kagome había estado plagada de sorpresas inesperadas, llanto y un poco de envidia.

— Sabes, aún estoy algo asustada, Diablos!! Kagome, tú me hubieras imaginado en el papel de mamá?.

— La verdad, no. Pero me alegro por tí, por ambos, Bankotsu es un gran hombre y Kaori está feliz, casi me deja sorda platicandome sobre sus futuros nietos. Y Kohaku y tú padre cómo reaccionaron.

Sango rodó los ojos y suspiro.

— Fue una pelea corta. Mamá amenazó a papá y casi corre a Kohaku de la casa y de la empresa, y así Kaori, la tierna señora que es mi madre saco las uñas para defender a su yerno.

Kagome no se aguantó la risa y terminaron a carcajadas en la cocina. Sesshomaru y Bankotsu sólo se encogieron de hombros. Esas dos mujeres eran un caso.

— Qué sabes de Midoriko?

— Raizo llega esta noche, tengo trabajo mañana,  así que te toca ir para ponerse de acuerdo y dejar todo cubierto.

— Y . . . Tú cómo te encuentras. Él . . . vendrá y ve a saber que tendrá entre manos.

Sesshomaru apretó la mandíbula, signo de que estaba tenso. Su mirada dorada se oscureció.

— Estar alerta, es un demente psicópata y algo me dice que Midoriko  no saldra nada bien de este encuentro.

— Exageras, ella es bastante dura y sabrá manejar la situación.

— No cometas el error de subestimarlo, Midoriko lo conocía desde antes, y eso es lo que me inquieta. Si por alguna razón no estoy aquí para cuando se de la reunión, mantente cerca, si es posible muy cerca de Raizo, podemos perder a Midoriko si le damos la oportunidad, no la pierdan de vista.

— Te lo prometo hermano, la verdad no sé cómo puedes estar tan tranquilo.

— Bankotsu, no te olvides de dónde venimos, si te descuidas un poco, puedes perder lo que más quieres.

Sesshomaru señaló con una mirada hacia la cocina.
Cómo siempre su hermano tenía razón. Ahora tenía que pensar en tres personas más.

— Y cómo vas con lo de Ahago, kagome está preocupada y piensa que Sango y tú estarán más seguros en la casa, si no me equivoco en este momento se lo está proponiendo.

— Estaba por pedirtelo, pensaba en alternar nuestras presentaciones para que siempre estén acompañadas por uno de nosotros, Raizo nos dejó con dos guardias. Hablando de ese niño, me cae bien pero tiene algo aterrador, ¿lo has notado?.

Sesshomaru lo miró cómo si estuviera loco.

— Que pasa hermano te estás ablandando, como temes a un chico.

— Ja, ja. No te hagas el gracioso, sabes que estoy en lo cierto, el no es un chico común y corriente. Debías ver los escoltas que le puso a Sango, son unos niños!! Pero tienen algo que intimida. Vamos viejo tú debes saber algo. No es que no confíe en él, es sólo que parece que todos vienen de una correccional y son asesinos desde la cuna.

Sesshomaru, se dirigió al ventanal, Bankotsu estaba tan intrigado cómo él, pero había cosas de las que su hermano no tenía ni la menor idea. Como el hecho de que el viejo Totosay no era un simple peleador retirado, que no sólo le enseño música y a tocar instrumentos. También lo enseño a matar. Así que tenía una idea de qué podía hacer Raizo.

— Acepta y no cuestiones hermano, Midoriko sabe lo que hace.

— Si tú confiás, yo confío en tí, siempre lo he hecho.

Bankotsu con una sonrisa boba, cambio el tema.

— Soy muy feliz hermano, saber que ser padre es, intimidante. . . Saber que tienes un propósito, que apesar de que será una gran responsabilidad, lo esperas con el anhelo y la convicción de que tratarás de ser un mejor hombre todos los días, para ofrecerles algo de lo mucho que a  nosotros nos arrebataron.

Sesshomaru entendía lo que Bankotsu  quería decir, no había pensado en eso pero se imaginó una pequeña niña con los ojos de kagome, ver crecer día con día su panza y llenarla de atenciones.

Se quedaron en silencio, mirando hacia la lluvia. Sabían que pronto todo cambiaría.

— Entonces cuando se mudan? Hay que organizarnos para traer todo lo que necesites y que arregles la habitación a tu gusto.

— Mamá se va a sentir, pero se que lo entenderá además que le encantará venir a consentirnos a las dos, recuerdas que quería que viviéramos juntas cuando descidimos independizarnos.

Kagome sonrió Kaori siempre cuidando de ellas. Después de enterarse por Sesshomaru que Ahago intentaba acercarse a Sango, verdaderamente estaba preocupada por su amiga, ese hombre no se quedaría tan tranquilo ahora que la había vuelto a ver, le preocupaba que estaba buscando la manera de acercarse a ella, y, esos regalos . . . Seguro era peligroso, y mucho más ahora que estaba embarazada. Por eso descidio traerla a su casa, la vigilarian mejor y estaría menos expuesta.

— Kagome estás segura, no quiero incomodar tu vida y la de Sesshomaru. Te ves tan contenta. ¿Estás feliz?

— Soy feliz. Es . . . Tan especial, y me conciente muchísimo, siento que él llegó a cambiarme la vida.

Sango sonrió ante la cara de felicidad de kagome al hablar de Sesshomaru, esperaba que ella sí estuviera cuidandose, si por casualidad tuviera un embarazo, sabía que su padre intervendría y no de buena manera . Aún kagome no le había dicho de su relación con él, pero estaba segura que no lo aprobaría de ninguna manera, era un hombre muy frío y desapegado con kagome, pero también muy estricto y controlador, algo totalmente fuera de lugar a su parecer. Kagome ya era una mujer independiente, no entendía por qué aún no se emancipaba totalmente del control de su padre, prácticamente su madre la había criado junto con ella, no le debía nada a Naraku, salvó el hecho de haberla dejado todo el tiempo en manos de personas ajenas cuando ella lo que quería era el amor de su padre.

— Oye, y te estás cuidando? O piensas en una familia con Sesshomaru.

Kagome realmente no se había planteado el formalizar algo con Sesshomaru, estaba muy agusto como estaban, había sido muy difícil tomar la descición de estar con él. Además, sabía que eso ya eran palabras mayores, un hijo empeoraría la relación con su padre, pero estaba segura que si se daba la posibilidad, afrontaría las consecuencias, estuviera Sesshomaru con ella, o no. Cualquier cosa que aconteciera en su vida, habría sido por una descición tomada por ella, y sólo por ella, jamás obligaría a Sesshomaru a ser responsable de sus errores.

CONTINUARÁ . . .

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