Espera . . .
Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores. Únicamente el escenario donde se desarrolla la historia es de mi imaginación y creatividad.
Lenguaje y contenido fuerte y explícito.
Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsue.
Una disculpa por la redacción.
©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.
<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.
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“ Orgulloso de ser parte de tí . . . de convertirnos en uno sólo . . .de no perderte . . . otra vez.”
Midoriko de manera cási milagrosa, dejó de estar postrada. El médico que visitaba a las mujeres para monitorear sus embarazos estaba impactado, cuando dejó el hospital juraba que no aguantaría llegar a termino con el embarazo tan delicado que cargaba. Ahora, estaba asombrado ante la visible mejoría, parecía una jovencita embarazada con lo bien que todo su organismo se encontraba. Irasue también fué visitada por la sanadora y le aplicó el mismo tratamiento que a Midoriko. Inclusive tuvo una plática algo . . . extraña, con ella.
- Tu sufrimiento será recompensado, volverás a recuperar lo que alguna vez perdiste . . .tendrás que volver a vivir con el pasado al igual que la mujer Midoriko, pero . . .será necesario para mantener la calma.
Irasue no entendió tales palabras, hiba a preguntar pero la mujer la interrumpió.
- Te casarás con tu hombre . . . finalmente, él . . .te hará feliz. Te aguarda una sorpresa más. Sólo espera.
Sin dejarla hablar se levantó y se fué, dejándola muy intrigada y agotada terminando vencida por el cansancio. Finalmente llegó el día del parto, había pasado un mes dónde la extraña mujer interactuaba con todos, dejando a más de uno intrigado por lo que sabía sobre sus vidas y aún más por lo que les esperaba. Nada estaba escrito, pero mucho seguiría su curso si sabían que descición tomar.
Talúla trataba a Demetrius con baños, masajes, rituales, brebajes y cantos extraños, siempre acompañada de Midoriko . . . Demetrius terminaba agotado en cada sesión pero dormía al lado de su esposa. Le relajaba escuchar el latido de los corazones de sus hijos además del calor de los brazos de Midoriko. Finalmente todos aguardaban la descición de la mujer y el milagro de Demetrius.
La casa se volvió un caos, llovía y el médico no se encontraba disponible para el parto. No sabían que hacer. Talúla, simplemente pregunto por el lugar donde pensaban poner a las parturientas. Luego, pidió varias cosas a kagome y la señora Kent. Irasue y Libia acomodaron a Midoriko en la habitación, Irasue limpiaba el rostro bañado en sudor de Midoriko que, dentro de todo se encontraba bastante tranquila. El lugar acondicionado cómo una perfecta sala de parto estaba siendo utilizado con maestría por Talúla, sacaba todo el instrumental necesario como si de un médico experimentado se tratase. Irasue y Libia con bata y el cabello cubierto, Midoriko sobre sábanas blancas esterilizadas, bata limpia y sin ropa interior había sido previamente depilada y canalizada por las expertas manos de la mujer que parecía saber lo que hacía. Le acomodo los pies sobre las barras y la hizo casi sentarse para que resultará más fácil la expulsión cuando pujara. Se acomodo entre sus piernas y verifico el nivel de dilatación. Irasue miraba todo con asombro sin creer aún todo lo que podía hacer aquella mujer. Volteó a mirar a Libia quien se encogió de hombros y en un murmullo le dijo que probablemente era una partera, sería muy normal siendo sanadora en su tierra. Irasue lo pensó, se veía muy joven y sin embargo parecía que tenía bastante experiencia. Volvió su atención a Midoriko que jadeando le pregunto por su marido.
- Demetrius . . .lo sabe?
- Sí, y está como loco. Quiere que lo dejen estar a tu lado, Raizo, Bankotsu y mi hijo lo están calmando.
— Quería . . .estar aquí . . . igual qué . . .con nuestros . . . Primeros hijos.
Talúla las escuchaba preparando un brebaje con sonrisa enigmática.
— Bebe ésto. Será rápido y no sentirás mucho dolor . . .tu hombre está listo.
Midoriko quiso preguntar de qué hablaba pero una contracción muy fuerte la hizo gritar. Talúla la revisó y sonrió. Fijó su mirada en Libia quien se extremeció, algo muy en el fondo le indicaba que debía tener un gran respeto por aquella mujer.
— Tú.
Dijo señalando a Libia.
— Me asistirás. Ya es hora mujer. . . PUJA!!!
Midoriko sentí partirse en dos pero extrañamente no dolía tanto cómo la vez anterior y se dispuso a pujar con más fuerza conforme las contracciones eran más seguidas.
— Tengan listas las mantas y el agua caliente para limpiarlos rápido.
Kagome y la señora Kent, corrían apresuradas para tener todo listo, todas estaban con batas y cubiertas. Naraku, Naguna, Mirena y Hattori se encontraban en la sala con los niños escuchando los gritos de Midoriko. Naraku se frotaba el rostro con ambas manos desesperado y nervioso, era su oportunidad de estar presente en el parto y se encontraba aterrado, no tuvo el valor de acompañarla, aún se preguntaba cómo era que Demetrius insistía en estar presente. Hattori sonreía meneando la cabeza, jamás había visto a su patrón tan desesperado y nervioso, más por que está vez, no eran sus hijos.
Raizo y Bankotsu luchaban con Demetrius en la habitación evitando se arrojará de la cama al saber que su mujer ya se encontraba en labor de parto.
— Déjenme!!! Necesito estar a su lado!!
Sesshomaru, miraba a ambos que con esfuerzo detenían a Demetrius. Se quedó serio observando la puerta y luego a Demetrius. Su voz se elevó para callarlos a todos. Luego se acerco para mirar directamente al agitado hombre y sonrió, Demetrius sintió escalofríos ante esa sonrisa que más parecía una mueca siniestra y burlona. Bankotsu se alejó, conocía muy bien a Sesshomaru, algo tramaba. Raizo se quedó quieto, no podía verlo pero intuía el cambio en el aura de Sesshomaru.
— Si te levantas y caminas . . .yo mismo te llevaré para que estés con ella.
Todos salieron de la habitación dejando a un perplejo Demetrius, sólo.
Sesshomaru se paró en la puerta, Raizo y Bankotsu se miraron. Bankotsu finalmente pregunto.
— Y ahora?
— Traigan un abrigo y lo necesario para que no se moje.
Raizo se movió para traer lo pedido, Bankotsu seguía mirando a Sesshomaru.
— Por qué presiento que sabes algo que nosotros no!?
— Si supieras lo que nosotros, y lo meditarás . . .tendrías una idea.
Bankotsu volteo por dónde Raizo saliera, aún algo dudoso cayendo en cuenta de algo. Claro!! Raizo y Sesshomaru tenían un adiestramiento muy similar por eso el jovencito no objetaba ninguna orden de su hermano, él no sabía mucho de éso, sólo lo que Sesshomaru le enseño, resistía pero no tenía su instinto tan desarrollado, ellos prácticamente se comunicaban con una mirada. Bankotsu simplemente aprendió a conocer a Sesshomaru por su convivencia de tantos años.
— Espero que después de ésto me puedas entrenar mejor.
— Lo haré . . . pero sufrirás. ¿Estás dispuesto?
Bankotsu sonrió como un gato, frotándose las manos.
— Lo resistiré. Sólo necesitaré algo de ayuda de parte de tu mujer . . .tú me entiendes.
Sesshomaru sonrió de nuevo.
— Prepárate . . . ahí viene.
Las puertas se abrieron y Demetrius jadeando y con la frente sudorosa se encontraba de pie con ambas manos sobre el marco de la puerta. Miraba a Sesshomaru con ira y sonriendo.
— Eres un maldito bastardo . . .¿estás listo para llevarme?
— No te cargaré . . .si caminas . . .lo haré.
Bankotsu veía a su tío con la boca abierta. Estaba de pie . . .y ¡¡¡caminando!!! Qué el diablo los ayudará . . .el maldito pago!!
— Pues . . . qué esperamos!!!???
Demetrius aún con paso basilánte se acercó a ellos. Raizo entró corriendo con todo lo encargado. Los tres hombres y el joven salieron con la sosóbra de qué ahora, tendrían definitivamente que pagar el precio pactado. Y aún no lograban asimilarlo.
Todos en la sala se encontraban nerviosos y daban vueltas, las jovencitas sentadas sólo esperaban.
Mirena desarrolló una amistad con Naguna, eran chicas que si bien no provenían del mismo lugar, fueron alejadas de su familia a muy temprana edad y tratadas cómo un simple estorbo. Mirena en los meses que llevaba ahí terminó por admirar a esta chica de extraordinaria inteligencia, además de cómo superaba día a día su condición al lado de un prometido tan guapo que la adoraba. Ella quería algo así en su triste vida, por eso se atrevió a poner los ojos en el hijo de la señora Midoriko. Naguna nerviosa se tronaba los dedos de las manos.
— Duele mucho tener hijos?
Miraba con grandes ojos asustados a Mirena. Ella se encogió de hombros.
— Mi madre decía que fue por el pecado de Eva por el que las mujeres sufrían al parir. Supongo que sí.
— Creo que . . .no quiero hijos.
Mirena sonrió al ver a la nerviosa chica morderse las uñas.
— Pues, si tienes esposo tendrás que hablarlo con él. Ellos siempre quieren hijos.
Naguna se quedó pensativa, no lo había pensado y realmente no sabía en qué condiciones había quedado su cuerpo con lo que le hicieron en su infancia. Tocaron a la puerta y se apresuró a abrir. Kohaku entró, su prometida se encontraba muy nerviosa, hiba a preguntar la razón cuando escucho un grito.
— Qué pasa!!?
— Mi madrina está teniendo a sus bebés.
Kohaku sonrió, abrazando a su asustada prometida. Así que esa era la razón del ambiente que se percibía en la habitación. Miró a todos los presentes caminando nerviosos y descidió llevar a Naguna a la cocina para preparar un té, muy seguramente lo necesitaban.
— Te acompaño por una bebida caliente, con este clima creo que todos lo necesitamos.
Kohaku sonriendo, beso los labios de su novia quien ruborizada lo abrazo escondiendo su rostro en el amplio pecho de su prometido.
— No . . .hagas eso . . .hay personas presentes.
— Pero prácticamente soy tu marido, y no tengo por qué ocultar mi amor por tí.
— Kohaku!! . . .
Sonriendo la tomó por la cintura levantándola hasta tenerla cerca de su rostro.
— Te amo y nos casaremos. Puedo besarte todo lo que quiera.
Pegó su frente a la de ella, luego la besó con calma saboreando sus dulces labios. Cómo adoraba a esa tímida niña. Mirena observaba la escena con ilusión, quizás, ella también pudiera encontrar a alguien que la quisiera.
Se escuchó un ruido en la puerta trasera al habrirse. Un Demetrius agitado y sudoroso se adentro a la sala donde todos se quedaron con la boca abierta, mirándolo. Pero . . . cómo? En qué momento? Naraku totalmente en shock se acerco al cansado hombre.
— Demetrius!!?? Pero . . . estás de pie!!
— No me digas . . .¿ya empezó?
Y se escuchó otro grito.
Sin perder tiempo se quitó el abrigo, entrando a la habitación sosteniéndose de las paredes. Todos los de la sala voltearon a mirar a los tres hombres que entraron tras él quitándose las chaquetas mojadas.
— Qué demonios paso!? . . .cómo es que? . . . ESTÁ DE PIE!!!
Sesshomaru se sentó en uno de los sillones para cargar uno de sus bebés, dejando que los demás dieran explicaciones.
— Prácticamente . . .Sesshomaru lo obligó.
Naraku volteo a ver a su yerno con la pregunta en el rostro.
Sesshomaru, simplemente se encogió de hombros. Todos se miraron entre sí recordando de pronto, lo que aquello significaba, y tragaron grueso. Sólo Sesshomaru que se encontraba impasible y un sonriente kohaku era a los que parecía no afectar lo que se venía. Finalmente, se miraron entre sí y todos se sentaron a esperar en silencio.
Demetrius entró lo más rápido que pudo ante el asombro de todas las mujeres Midoriko entre su cansancio y la siguiente contracción, miraba con total alegría a su marido de pie.
— Ya . . .estoy aquí.
Talúla sin mirarlo pero sonriendo complacida ordenó que lo ayudaran a esterilizarse y ponerse una bata. Demetrius agitado y muy sonriente no dejaba de mirar a su mujer, respirando agitada preparándose para la siguiente contracción.
— Acérquenle una silla y toma tu lugar. Espero que soportes lo que viene.
— No es la primera vez.
Un sonriente Demetrius contestaba a la enigmática mujer. Se acercó a Midoriko, tomó su mano y le beso la frente.
— Ya estoy contigo . . .te amo. Todo saldrá bien.
Midoriko con lágrimas en los ojos asíntio apretando su mano. Todas las mujeres los miraban con un nudo en la garganta.
— Muy bien . . .ya es hora.
Y después de algunos minutos se dejó escuchar el llanto de uno de los bebés, todo en la sala se levantaron de sus asientos sonriendo, después, se escuchó otro. Finalmente, los hijos de Demetrius llegaron a éste mundo después de todas las complicaciones, si ellos eran felices todos los presentes aceptarían lo que fuera que pasara después.
Midoriko agotada y entre sábanas limpias miraba con adoración a los dos bultítos que sostenían kagome y la señora Kent. Le entregaron uno al orgullo padre y otro a ella.
— Son preciosos.
Kagome le entregó el que traía a Midoriko.
— Demetrius es una niña!!!
Demetrius sonreía emocionado ante la mirada de asombro de Midoriko mientras la señora Kent le entregaba el otro bebé.
— Es un hermoso niño señor . . .y se parece a usted.
Con total emoción se acerco a su esposa.
— Gracias . . .por tan hermoso regalo, te amo tanto. ¿Estás bien?
Midoriko sonriendo cansada beso a su esposo.
— Me siento bien. Ahora tienes una nena y un príncipe por los cuales debes mejorar, ¿tú te sientes bien?. Mira que linda es!! Será la consentida de sus hermanos, la princesa de la casa.
— Es mi princesa desde ahora, y sí, me siento bastante mejor.
Todas las mujeres salieron dejándolos solos para que disfrutaran de su nueva familia.
Esa noche todo estuvo en calma. Kohaku, Naguna, Mirena y Raizo se quedaron en la sala platicando sobre los nuevos bebés y la recuperación de Demetrius.
— Y dime Raizo, qué pasará ahora.
Raizo sabía a lo que kohaku se refería pero estaba tranquilo, todos estaban concientes de que Talúla después de todo lo que había hecho, merecía como pago lo que pedía. Simplemente había que esperar.
— Lo que sea que pase, se hará.
Las jovencitas se miraron entre sí, todos estaban enterados y aún y cuando, no todos estaban de acuerdo no podían dejar de admitir, que era prácticamente un milagro . . . Y, lo prometido era deuda, tenían que pagar.
Los jóvenes se dedicaron a seguir hablando sobre la boda y cómo necesitaban una casa más grande, pues la familia crecía. Raizo ya planeaba cómo enfrentar a su antiguo maestro aunque sospechaba que pronto, enviaría por él. Ya tenía un plan en el cual Sesshomaru lo apoyaría, por ningún motivo su madre debía enterarse. Y definitivamente tení que terminar con la amenaza, ya tenía más familia a la cual, debía cuidar. Escuchaba los planes de boda de esos dos y por un momento le entró la curiosidad de saber si él mismo podría formar una familia, o por lo menos tener a alguien a su lado.
Sesshomaru se acomodo en la cama agotado con kagome entre sus brazos, finalmente les habían dejado solos pues la señora Kent, Libia y dos niñeras cuidaban a todos los niños en una habitación bien custodiada.
— No te he hecho daño?
Kagome se acurrucaba sobre su pecho sudoroso calmando su respiración para contestarle.
— No . . .ha sido . . . hermoso, después de tanto tiempo. Siempre me haces feliz.
Sesshomaru beso su cabeza y la apretó más contra él.
— Se que debí prepararte más pero . . .moría por tenerte.
Kagome sonrió besando su pecho.
— También te extrañé muchísimo. Me gusta que aún necesites de mí.
Sesshomaru la tomó de la barbilla para mirar sus ojos.
— Siempre necesitaré de tí, jamás podré cansarme de tenerte de todas las maneras posibles. Te necesito siempre junto a mí. Te amo.
Kagome se acerco más para besar sus labios.
— También te amo y estoy feliz de que estés junto a mí. . . junto a nosotros.
Sesshomaru la acomodo de espaldas y volvió a besarla con adoración, ésta vez se tomaría su tiempo. Estaba cansado pero no pensaba desaprovechar la oportunidad de encontrarse a solas con su mujer. Ahondo el beso haciéndolo más sensual, abrió las piernas de kagome y se acomodo para adentrarse nuevamente en ella con lentitud, suavemente, en un vaiven dónde sus cuerpos se acoplaban a la perfección. Kagome con suaves gemidos se movia al compás de las firmes caderas de Sesshomaru que la invadían con su hombría transportandola de nuevo al cielo. Ya no dolía, y estaba cási segura que era por encontrarse tan exitada después de su anterior orgasmo. No sé cansaría jamás del escultural cuerpo de ese hombre ni de su manera de hacer el amor. Las embestidas de Sesshomaru se tornaron más rápidas y profundas estimulando su punto más sensible, creando un espasmo en los músculos del interior de kagome, apretando su hinchado miembro anunciandole la inminente llegada al éxtasis de su mujer. Sin dejar de besarla movió sus caderas con más rapidez incrustándose más profundo en su vientre, kagome ahogó un grito entre sus labios y se arqueó ante la explosión de sensaciones que inundó todo su cuerpo al llegar al orgasmo más sublime. Sesshomaru después de unas estocadas más y sintiendo su pene succionado por el interior de kagome terminó con un ronco gruñido, se vacío totalmente en su útero que lo aprisionaba deliciosa y cálidamente. Definitivamente éste, era su hogar, entre los brazos de esta maravillosa mujer. Agitados y sudorosos unieron sus frentes mirándose embelesados, Sesshomaru sin salir de ella, volvió a moverse, duro y palpitante en su interior, indicándole que aún, no se encontraba satisfecho.
Talúla se encontraba en el chalet. Después de bañarse se recostó para descansar, satisfecha con su trabajo y en espera de su recompensa. Sabía que, finalmente obtendría todo, lo que vino a buscar, pronto . . . les comunicaría su descición.
Todos finalmente tenían un respiro después de tantos acontecimientos y sin sabores por los que tuvieron que pasar para alcanzar la felicidad luego de una larga espera. Sólo el futuro les mostraría si su esfuerzo, valdría la pena.
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
CONTINUARÁ . . .
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