El regreso.
Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.
Lenguaje y contenido fuerte y explícito.
Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsue.
Una disculpa por la redacción.
©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.
<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.
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“ Hoy siento tu sonrisa que me falta, y miró este desierto de mi cama . . . Sin tí . . . soy un alma en soledad. ”
Pasaron dos días en que Toga no se apareció ante Midoriko, sólo se llevaba al niño después de cada comida, Midoriko rezaba por la seguridad de su bebé pero guardaba la calma, si esperaba verla gritar y patalear desesperada, se llevaría una sorpresa. Libia, por seguridad me llevo un cuchillo y un bat, no consiguió aún un arma. Midoriko tuvo tiempo de tranquilizarse y hacer una rutina con las mujeres mientras ídeaba un plan para proteger a los niños ante el ataque de su hijo, que sabía tarde o temprano llegaría para rescatarla. Pensaba en Naraku y esperaba que se encontrara bien, kagome debía estar desesperada, y no tenía la menor idea de cómo se encontrarían todos los habitantes de la casa. . . Si estaban muertos, ella misma daría la orden de asesinar a Toga. Trataba por todos los medios de entenderlo, sabía que también sufrió mucho en su juventud pero eso no lo eximía de ser culpable por hacer sufrir a las personas a su alrededor por su necedad y egoísmos.
Así lo educaron y era lamentable, pensaba en que ella pudo haber hecho algo pero . . . A quien engañaba, era una niña cuando todo aquello paso, y después . . . Bueno, ella lo odiaba. Ahora . . .no sabía que sentir por aquel hombre que adoro aún siendo una niña, ahora tenía un hijo suyo y otro que salvó de su odió. Tan pensativa estaba con Yannig en sus brazos dormido, que no escucho cuando entró. Se encontraba de pie . . . mirando el cuadro tan bello de ella con su hijo entre sus brazos, Dios!! Seguía tan hermosa. . . . Y la deseaba, era doloroso verla embarazada de otro hombre, si lo hubiera sabido la hubiera ocultado y a estás alturas ese bebé sería también suyo. Ella sintió la mirada y volteo a la puerta, se quedaron mirándose sin decir una palabra, se comunicaban en silencio. Por fin, Toga suspiró y entro con un juguete entre las manos.
— Para tu hijo?
El la miró con asombro, pensaba que lo primero que diría era maldecirlo y atacarlo negando su paternidad sobre ese hermoso niño.
— Sí. Cómo te encuentras?
Se acerco para tocar la cabeza del pequeño que se removió en brazos de su madre.
— Estoy bien, apesar de todo.
— No hubieras aceptado venir por tu voluntad. ¿Por qué ocultaste a mi hijo?
— Por la misma razón que me raptaste la última vez además de drogarme . . . Y si mal no recuerdo, no eres el mejor padre, ¿crees que podría confiar?
Toga apretó los labios en un claro gesto de molestia, no podía rebatirla.
— No puedes negar los hechos, es mi hijo y lo quiero a mi lado.
— Tienes razón, no lo negare . . . De igual manera no puedes esperar que de ningún modo te dejare a mi hijo, corriendo el riesgo de que intentes matarlo en un futuro por qué no te conviene.
Toga se acerco con ojos llenos de reproche poniéndose a su altura.
— Crees que soy tan vil? Sólo por ser tuyo lo he adorado.
— Sesshomaru también es tu hijo, aunque intentes negarlo. Y lo despreciaste desde su nacimiento.
— No es igual . . . Su madre jamás me importó.
— Entonces no la hubieras tomado, sabías que habría consecuencias.
— Por qué siempre discutes conmigo por algo que no te incumbe?
— Ahora tu eres el equivocado, todos a los que de una u otra manera he ayudado me importan. Y dime, que pretendes hacer con nosotros?
— Me has dejado claro que no me dejaras a mi hijo, y que no te apartarás de él, eso significa que si lo retengo, tú tendrías que quedarte . . . El otro niño . . . Se parece a la maldita asesina de Irasue.
— Es hijo de una muchacha que quiero cómo si fuera mi hija . . . Sabes, eres más ingenuo de lo que me imaginaba si culpas a una mujer que ha tenido todas las oportunidades para matarte y se ocupó de matar a alguien que no te importaban.
— Tú que sabes? Pensaba que al fin tenía una familia!! Ella me adoraba sin pedir, ni exigir nada!! Claro que me importaban!!
Toga exaltado apretaba los puños y hablaba apretando los dientes con ira contenida.
—Eso que escucho es culpa? Tuviste oportunidad de tener una familia, varias veces. Una, la perdiste por cobarde, la segunda por egoísta, por tu miedo y por soberbio. Siempre te sentiste menos, por eso quisiste matar a tu propio HIJO, además de culpar a la madre por tu cobardía.
— Eres una . . .
— Y LA TERCERA, POR CREER QUE EL MIEDO TE ASEGURARÍA LA PROTECCIÓN DE LO QUE QUERÍAS, el enemigo siempre está más cerca de lo que te imaginas, se disfraza inclusive de bondad y sumisión, aunque si te fijas bien, esa sumisión resulta psicópata.
Toga estaba pálido ante las palabras de Midoriko que sin importar que estuviera en desventaja le escupía verdades a la cara por las cuales otros perderían la vida en ese mismo instante. Respiró con dificultad tratando de calmar la ira que bullia ahogándole, necesitaba golpear algo antes de sucumbir a lanzarse contra ella.
— Sé lo que pasa por tu mente, Toga, eres tan vicerál, no piensas fríamente las cosas, ese brillo asesino que ahora te invade lo he visto mucho más veces de las que hubiera querido. Puedes matarme y quizás te dejaría . . . Pero a diferencia de tí mi mente está muy conciente de la situación en que me encuentro, ya he previsto lo que hare antes de siquiera permitir que te acerques.
Midoriko había dejado al niño cuidadosamente en la cama mientras hablaba y su mano ya empuñaba el cuchillo escondido tras su cuerpo, podría estar en clara desventaja pero, no en balde era la madre del asesino más peligroso que nadie hubiera conocido. Toga, entonces la miró, parecía una leona que lo atacaría al menor movimiento, y sabía que podía ser peligrosa pues defendía sus cachorros. Fué el gran amor que no dejaba de tenerle lo que hizo que diera media vuelta y saliera de ahí antes de que los dos comprobaran de lo que eran capaces.
***************************""**
Tres días en la isla y las pesadillas no cesaban, si no era Midoriko, era kagome, su hermano siendo asotado de niño, sangre y llanto. Despertaba sudoroso y con la respiración agitada. Se levantó muy temprano por la mañana llamó a Jack para que le consiguiera un vuelo privado o que la compañía le facilitará un avión. Para medio día viajaba a Londres, conociendo a todos muy seguramente algo paso y no se lo comunicaron. A media tarde llegaba al aeropuerto, después de la revisión del equipaje y que un auto llegará por él ya era de noche. El portón de la entrada con circuito cerrado y reconocimiento facial le dió la entrada, al ir por el sendero se dió cuenta de que la seguridad se duplicó, le pareció extraño pero, pensando en los niños de Midoriko lo entendió. Bajo del auto y el chófer se encargó de bajar las maletas, lo demás llegaría en unos días, todo estaba en silencio pero la casa se encontraba con algunas luces encendidas. La puerta se habrio y una mujer que no era la señora Kent lo recibió.
— Buenas noches señor, ¿que desea?
Preguntó la mujer extrañada mirando las maletas al pie de la entrada y luego al alto hombre de ojos dorados y cabello casi blanco que la miraba sin expresión en su bello rostro.
— La señora Midoriko?
— No está disponible en éste momento. Pero el señor Demetrius . . .
La mujer no había terminado la oracion,de pronto, tras ellos se escucho un gemido y el golpe de un cuerpo que caía al piso. Ambos voltearon a mirar, La mujer con cara de susto se disponía a levantarla pero fué apartada por el cuerpo fuerte del hombre que acababa de llegar.
— Kagome!!! Por todos los cielos!
Se inclinó para levantarla en sus brazos llevándola rápidamente a la sala. Con cuidado la recostó revisándola con desesperación y cariño. «Qué diablos hacía ahí?», se veía demacrada con grandes ojeras bajo sus ojos su cabello estaba más largo pero algo en ella . . . La hacía ver más hermosa. Estaba muy lijera casi no sintió su peso. Poco a poco se quejó y abrió sus ojos Sesshomaru la veía con semblante serio pero en su mirada se notaba la ansiedad y el dolor. Kagome sin poder creerlo no artículo palabra pues su garganta tenía un nudo doloroso que la estaba ahogando. Su mirada vidriosa con grandes lágrimas que no tardaron en bajar por sus mejillas, su semblante de dolor mezclado con terror. Sesshomaru no lo resistió y la abrazo con desesperación entre sus brazos, ella no podía parar de llorar pegada al duro pecho de Sesshomaru.
Fueron casi dos años, dos largos y dolorosos años en que estuvo lejos de él. Pasando sóla su embarazo, sin nadie que la consolara, y le dijera que todo estaba bien. Y ahora . . . él estaba ahí y ella sólo quería abrazarlo, asegurarse de que era real y que finalmente estaba ahí, frente a ella. De pronto palidecio, comprendiendo que no sabía de los bebés . . .y tuvo miedo, miedo a su rechazo y a qué la juzgará por no haberlos cuidado y por no haberle dicho nada. Entonces notó sus ojos opacados por lágrimas, jadeó al verle llorar pero sobre todo al escuchar sus palabras.
— Cómo te he extrañado, bonita.
Su dolor se hizo más agudo, Sesshomaru la miraba con dolor pero también con alivio, un alivio tan grande, seguía sin poder hablar ante el impacto tan grande de verle llorar. Y no pudo hacer otra cosa que besarle, un beso lleno de necesidad, de abandono y dolor. Pero sobre todo de un amor nunca olvidado, lleno de desesperación y angustia, cómo si aún no creyese que la tuviera entre sus brazos, ella seguía llorando, sus besos sabían a sal y a hiel . . . a necesidad. Todo el dolor de la soledad se fusionaba poco a poco en ese beso, con el no sólo se deboraba la boca, sino el alma misma, los recuerdos y el amor que nunca pereció
Ninguno se percato de las dos personas que los miraban con asombro, Demetrius haciendo una seña a Raizo lo instó a seguirlo.
— Sabía usted que vendría? Le dijo algo mi madre?
— No tenía la menor idea, quizás Bankotsu lo sepa.
— Hay que decirle lo que pasó con mi madre, el mejor que nadie sabrá que hacer.
— Lo haremos. Por lo pronto, deja que pongan en orden sus cosas, el muchacho no sabe de los niños de igual manera si se molesta con kagome no creo que se niegue a ayudar por tu madre.
— No lo hará, ellos tienen un lazo más haya de la amistad.
— Esperaremos un poco más, aunque te confieso que estoy perdiendo la paciencia, no sólo por ella sino por mis hijos.
Raizo lo tomó del hombro, un gesto bastante raro en él.
— No te preocupes, ella está segura, su obsesión por ambos ahora que sabe que existe el niño, será su perdición. Pronto iremos por lo que es tuyo y mío.
Las palabras, y la forma en la que las dijo, erizo los bellos de la piel de Demetrius. Si había algo que aprendió de este muchacho es que no permitiría jamás, que le arrebataran a su madre, era mucho más peligroso y oscuro cuando tocaban algo que consideraba suyo.
Se separaron, pues se ahogaban ante tantos sentimientos transmitidos.
Kagome jadeaba tratando de encontrar la forma de hablar con él, de informarle del rapto de Midoriko y así hablarle de sus bebés. Se sintió izada y dejó de sentir el piso bajo sus pies.
— Dime dónde está tu habitación por que si no te tengo en estos momentos creeré que tengo uno de esos malditos sueños. No quiero que te desvanescas . . . Quiero sentirte, si no voy a morir.
La tristeza y la felicidad se arremolinaban en sus entrañas, estaba feliz por qué él estuviera de vuelta y sobre todo por que aún la deseaba, y triste por qué la odiaría cuando le dijera. Sabía que su aspecto no era el mejor, la falta de sueño, la preocupación por su bebé y el llanto nocturno causaron estragos en ella, dejó de producir leche y estaba pasando por un periodo de inquietud por parte de Sibíla además de exigir su atención constante, ella parecía sentír la falta de su hermano. Además de cuidar a su padre herido y un Demetrius casi histérico. Pero . . . Cómo afrontar ahora al padre de sus hijos, el único hombre que amaba . . . Cómo decirle que era padre de dos bebés y que, uno de ellos se lo había llevado junto con Midoriko, su propio padre . . .la persona que más aborrecía a Sesshomaru.
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CONTINUARÁ . . .
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