Catarsis.
Personajes y las imágenes utilizadas en la historia no son de mi propiedad. Todos los derechos a sus creadores.
Lenguaje y contenido fuerte y explícito.
Agradezco las portadas de yan_skiblue y de Mónica tadakatsue.
Una disculpa por la redacción.
©® Historia con derecho de autor.
No se permite, copiar, adaptar ni tomar prestada.
<<>>, " ": Son pensamientos del personaje.
🚫 Aviso de Lemon.
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“ Y aún que parezca mentira después de experimentar el dolor, nadie vuelve a ser quién antes era, al final, uno se vuelve más fuerte, más valiente, más resistente.”
Jack ingreso al departamento ocupado por Sesshomaru desde hace meses, era su lugar de residencia cada que regresaban de algún trabajo en otra ciudad, se encontró algunas botellas en el piso de la sala junto con un montón de papeles hechos bola desperdigados cerca del sillón.
Jack frunció el seño meneando la cabeza en negación, Sesshomaru se empezaba a derrumbar y no era bueno, desde su separación de kagome parecía un muerto viviente sólo por que caminaba y comía, sabías que seguía con vida. Leyó uno de los tantos papeles llenos de fráces algunas en rima y se sentó levantándo la guitarra en el proceso. Era la letra de una canción, recogió más de los papeles hasta que más o menos ubicó de que hiba, era una letra muy sentida que hablaba de amor y descepción. Jack ya tenía tiempo con una idea que le rondaba la cabeza, de hecho ya tenía gente interesada pues tenía videos donde mostraba a Sesshomaru en aquel bar tocando la guitarra y la única vez en que cantó . . . Para kagome.
Habían descidido vivir en Suiza por el clima, al cual estaban más acostumbrados. Pero Sesshomaru acostumbraba, últimamente, a tomarse algunas botellas cada que regresaban de un trabajo y entrar en modo bohemio. Era un artista nato pero si seguía así de deprimido muy pronto lo perdería y no era viable. Su mente de representante y la creatividad, ya estaba dándole forma a un proyecto para aprovechar las dotes de Sesshomaru aparte del modelaje, ganaba bastante dinero el cual administraba Jack, Sesshomaru no se interesaba por eso, sólo pedía de vez en cuando la compra de algo que le gustara, cómo la guitarra y las botellas de vodka, tenía una cantidad henorme de ropa toda regalos de los diseñadores para los que trabajó, zapatos, cintos, chaquetas, trajes, ropa deportiva, ropa interior, etc. Grandes marcas peleaban por anuncios, portadas o sesiones de fotos con el rostro y cuerpo de Sesshomaru. Pero Jack hiba más aya . . . Lo daría a conocer como compositor, era algo que a fin de cuentas se le daba y gustaba a Sesshomaru quizás mucho más que el modelaje, así mataría dos pájaros de un tiro, lo mantendría ocupado haciendo algo que le gustara y de paso que sacará esa depresión y tristeza escribiendo en vez de emborracharse. Jack sonrió, ya casi estaba todo listo ahora había que convencer a Sesshomaru y ya tenía en mente a quién interpretaría sus canciones. Se levantó para despertarlo, que se bañara para llevarlo a almorzar y luego decirle su plan, lo haría darle forma a este atisbo de canción y sería lo primero que lanzaran para darlo a conocer, le prometió a kagome que lo cuidaría y eso haría.
Meses después . . .
Todo se llevó acabo con vertiginosa rapidez, el primer sencillo salió a la luz y ahora debutarían en vivo para una pasarela de trajes de noche, aparecería al final con los últimos modelos más caros y exclusivos en trajes para novia de la diseñadora Pninna. Esto sería en Italia. Habían pasado 6 meses desde que no regresaban a Londres Jack había encontrado la manera de que Sesshomaru volcase su dolor y desesperación componiendo. Eran temas tan sentidos que varias veces lloro al escucharlo cantar, lo había convencido de participar en vivo con la condición de que tocaría entre penumbras la única que saldría a escena sería . . . Cataleya, ella estaba más que hemosionada por qué Jack la contactara para que se reuniera con ellos en Milán se firmaron los contratos con una disquera qué en cuanto escucho los temas de voz de Sesshomaru, quedaron fascinados y rápidamente le ofrecieron un contrato muy beneficioso, Jack era un genio y todo estaba saliendo cómo lo había planeado, la portada del material por supuesto la haría Koga, era más que conocido su trabajo en la industria.
Todo el evento sería en privado solo algunos medios se encargarían de grabar en vivo para después ser editado. En el momento en que estaba por comenzar la última parte de la pasarela, la primer modelo en salir fué Cataleya con un modelo precioso de noche, alta y con su piel cremosa de un bronceado que denotaba su procedencia latina, una belleza sin igual. En cuanto se paseó mostrando el diseño Se dejaron escuchar notas de una guitarra en solitario con la voz de Sesshomaru entonando la canción con la que terminaría el desfile.
Diciendo "te amo",
no son las palabras que quiero escuchar de ti.
No es que quiera que no me lo digas,
pero si supieras
cómo de fácil sería
mostrarme cómo te sientes.
Más que palabras (hacer algo más que hablar),
es todo lo que tienes que hacer
para convertirlo en realidad,
entonces no tendrías que decir
que me quieres,
porque yo ya lo sabría.
¿Qué harías si mi corazón
estuviera partido en dos?
Más que palabras para mostrar que sientes que tu amor por mí es real.
¿Qué dirías si
me llevase esas palabras?
Entonces no podrías empezar de nuevo con solo decir "te amo".
Más que palabras...
Ahora que he intentado hablar contigo
y hacértelo entender,
todo lo que tienes que hacer es cerrar los ojos extender tus manos,
y acariciarme,
abrazarme fuerte,
nunca dejarme ir.
Más que palabras
es todo lo que siempre necesité que mostraras.
Entonces no tendrías que decir
que me quieres,
porque yo ya lo sabría.
¿Qué harías si mi corazón
estuviera partido en dos?
Más que palabras para mostrar que sientes,
que tu amor por mí es real.
¿Qué dirías si
me llevase esas palabras?
Entonces no podrías empezar de nuevo con solo decir "te amo".
Un silencio se escuchó al finalizar la melodía, todas las modelos de pie sobre la pasarela . . . se encendieron los reflectores, y los asistentes estallaron en aplausos y gritos por tan fantástica interpretación con tan glamorosos modelos.
Después, todos los medios hablaban del modelo que resultó ser uno de los mejores compositores y cantantes, la pareja mejor pagada y que ahora se les veía por todos lados, Cataleya y Sesshomaru. Videos y fotos donde ella siempre colgaba de su brazo con una gran sonrisa en contraste con el semblante serio y la mirada siempre oculta tras unos lentes oscuros de Sesshomaru.
Las imágenes eran vistas por una Midoriko impactada por semejantes notícias, Demetrius cargaba a uno de los niños mientras Midoriko azorada alimentaba al otro. Voltearon a mirarse uno al otro sin entender cabalmente que tan ciertas eran esas escandalosas imágenes. Midoriko lo medito por un momento, de ningún modo Sesshomaru se prestaría a semejante mentira, en cuanto tuviera oportunidad hablaría con Jack para que la comunicara directamente con Sesshomaru y saber que estaba pasando, si kagome por alguna razón se daba cuenta de las noticias estaba segura que caería en la depresión más profundamente, últimamente parecía un fantasma de no ser por qué entre la timidez de Naguna, el tesón de Sango quien había hecho las pases con kagome, la serena vigilancia de Raizo y ellos, la muchacha se hubiera dejado morir. El último encuentro con Naraku había sido terrible, ese hombre estaba tan amargado y sumido en el pasado que no veía las consecuencias que a la larga lo vendrían dañando sólo a él. Desde entonces kagome vivía en casa de Demetrius y Midoriko . . . La familia aumentaba.
Jack a muy temprana hora se comunicó con un molesto Bankotsu que también sabía del escándalo sobre la supuesta relación de Cataleya y su hermano.
— Dime que está pasando por la cabeza de Sesshomaru, ¿es que se han vuelto locos? Sabes lo que le hará a kagome en su estado?
De pronto cayó en la cuenta de que se le había prohibido hablar sobre eso con cualquiera que estuviera en contacto con él.
— CUAL ESTADO!! kagome está embarazada??
Bankotsu respiró profundamente y retomó la comunicación con Jack.
— Escúchame . . . por ningún motivo Sesshomaru debe enterarse, kagome así lo quiere, no desea un enfrentamiento con su padre con el que de por sí ya perdió toda relación, además teme que pueda dañar de algún modo a Sesshomaru, ni me preguntes, no estoy de acuerdo pero, respeto su descición, prométeme que tú también la respetaras.
Jack respiraba agitado y finalmente habló.
— Si es lo que ella quiere . . . No te preocupes todo sólo es publicidad, tu hermano ni siquiera mira a alguna mujer es bastante cruel cuando se lo propone, lo tengo a raya por qué hace algo que le gusta,¿ Por qué crees que jamás aparece a cuadro mientras canta o toca la guitarra? La única manera en que se deja tomar alguna foto es cuando abandona los lugares donde se presentan, creeme no se presta para nada. La verdad es muy irritante y con el genio que se carga últimamente prefiero no discutir con él.
— Lo sé, Tienes suerte de conservar aún los dientes. De igual manera nosotros lo conocemos pero en el estado de kagome en estos momentos lo mejor es que no se entere de nada.
— Está mal de salud?
— No, su problema es meramente emocional fueron dos golpes muy duros, está deprimida, por lo menos todo sirvió para que Sango y ella hicieran las pases.
— Yo haré lo que pueda con los medios, es cuestión de ustedes evitar que escuche los chismes. Dale muchos besos de mi parte y dile que estoy cumpliendo con lo que me encargo, ella entenderá, yo le llamaré luego para hablar con ella. Me voy pues tenemos otra presentación y Tú hermano no está nada contento. Besos a tus chicos y a Sango.
La comunicación se cortó, ahora Bankotsu tendría que dar explicaciones a las mujeres que seguramente al enterarse quedrían sacarle los ojos a Sesshomaru, y de paso a él. En qué aprietos se metía por cubrir las espaldas de su hermano sabía la mierda con la que se manejaban algunos medios sólo por publicidad y por vender más, en fin le debía eso y mucho más, con temor pero convencido de que seguro entre Midoriko y Sango lo lincharian se dispuso a ir a su ejecución esas mujeres unidas, eran peligrosas.
******†******†
Hacia unos días que recibió en secreto el regalo de Démian y lo uso para llamar sin problema a Midoriko preguntando por Sesshomaru. Ahora estaba anonadada y encantada con la noticia de que sería abuela . . . La muchacha con la que su hijo salía estaba embarazada, no se imaginaba siquiera cómo tomar la noticia pero estaba feliz por él. También compartió la noticia con Démian su relación de amistad poco a poco se convirtió en cariño, él la quería y sólo esperaba que ella se descidiera a abandonar a Toga, la protegería de lo que viniera pues sabía que Toga era implacable con quién se metía con lo que consideraba de su propiedad. De cualquier modo se la llevaría, ahora sonreía escuchando la voz hemosionada de la bella mujer.
— Te das cuenta? Seré abuela!!! Tengo tantas ganas de poder conocerlo, estoy pensando en comprarle un montón de cosas . . . Quizás es un sueño pero quiero conocer a la muchacha y hablar con ella, explicarle y quizás que me deje conocerlo cuando nazca . . . Perdóname por contarte estas cosas pero no tengo con quien compartir mi entusiasmo.
— Para nada, yo te dije que puedes llamarme cuando deseés, si ésto te hace feliz, entonces te felicito por la buena nueva, no te preocupes, en cuanto puedas te llevaré de nuevo para que puedas hablar con ella, si le explicas seguro entenderá.
— Gracias, Quisiera creer en tus palabras pero se que soy culpable y no merezco ninguna consideración de su parte, pero liberaré mi conciencia si le explico lo que pasó, se que mi hijo no me escuchará.
— Ten fé, la verdad lo ayudará, si no a perdonarte por lo menos a entender la situación en la que te encontrabas, sólo dale tiempo.
— Envidio tu optimismo, sólo espero poder contar con ese tiempo.
— Aún eres muy joven tendrás tiempo, ya lo verás.
— Gracias por escucharme, seguro tienes cosas mejores que haces, no te quito más tu tiempo, en cuanto pueda quizás te tome la palabra y me descidas a ir a conocer a la mujer de la que mi hijo se enamoró.
— Sabes que se siempre estoy para tí, la verdad me muero por verte . . .
Irasue se ruborizó ante las galanterías de éste hombre, siempre sabía cómo ponerla de buen humor.
— No te envanescas pero la verdad también te hecho de menos, has sido un gran apoyo ahora que lo he necesitado, y te lo agradezco.
— Sabes que me importas y haré todo lo que pueda para ayudarte siempre que lo necesites.
— Gracias y de algún modo te agradeceré todo lo que haces por ayudarme.
— Eso me hace feliz, con que me dejes verte, por el momento me conformo. Sabes que estoy loco por tí.
— Démian, es muy pronto para hablar de eso . . .
— Se que aún desconfías pero yo te convenceré que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por tí.
— No se que decir . . .
— No digas nada, déjame convencerte que mis intenciones son buenas.
— Muchas gracias por entender, quizás te tome la palabra y pronto vengas por mi . . .
— Nada me haría más feliz, que complacerte.
— Eres un adulador, pero así me gustas.
Y cortó la comunicación, el semblante de Démian era todo un poema, estaba pasmado por las últimas palabras de Irasue. Ya no era sólo un juego de poder, quería esa mujer para él, y ni todos los obstáculos del mundo lo detendrían para tenerla, empezando por el profeta, Toga. Sabía que era un enemigo muy poderoso pero él también lo era, no le convenía a la larga meterse con él, podría destruirlo si se lo proponía y estaba más que dispuesto a hacerlo por Irasue. Sonrió ante la erección que se le había formado al imaginar sus carnosos labios en . . .
— Señor, llegaron los abogados.
La voz de su secretaria lo saco de su sueño erótico, con incomodidad se removió en su sillón de cuero tratando de acomodar la exitacion que se apretaba contra los pantalones de forma dolorosa e incómoda. Tendría que dejar de soñar despierto en el trabajo si seguía así se castrarìa sólo. Acomodo el pene y los testículos hinchados lo mejor que pudo y espero a que entrarán las visitas.
******†*****†
Midoriko se cambiaba en la habitación poniendo su bata a los pies de la cama tratando de acomodar el escote en sus voluptuosos senos, desde que alimentaba a los bebés sus pechos eran más grandes y turgentes necesitaba ir de compras con urgencia, y es que entre tantas preocupaciones y con todo lo que había pasado había descuidado un poco su aspecto personal, lo mejor de todo era que con los cuidados y la alimentación de la Señora Kent había regresado casi por completo a su talla salvó por la leve curva de su vientre signo de su maternidad, sus caderas ya de por sí voluptuosas ahora estaban más anchas y su trasero redondo se mostraba más contra los vestidos y los pantalones, gorda no era la palabra, más bien . . . marcada, le diría a kagome que si habría manera de que alguien de sus amigos pudiera comprarle ropa o hacerle algo de la misma, no quería salir y exponer a los bebés, no cuando sabía que los vigilaban, ya Raizo se había encargado pero sabía que tanto Naraku como Toga no se darían por vencidos con facilidad. Dejo de intentar cerrar los pequeños botones que se encontraban sobre sus pechos, escucho como Demetrius terminaba de bañarse y después de un momento salió con una toalla envuelta en las caderas y con otra se secaba el cabello negro, ella se peinaba frente al espejo elevó su mirada para detallar a su ahora esposo, era muy guapo. Pequeñas gotas de agua se deslizaban por su torso desnudo de músculos bien definidos, signo de días de ejercicio constante durante años, ahora se ocupaba de ayudarle con los bebés pero después de la oficina sabía que aún acudía al gym, se mordió los labios al sentir la mirada de Demetrius sobre ella misma admirandola de la misma forma descarada en que ella lo hacía, un rubor cubrió sus mejillas al descubrir el deseo en ellos. Dejo la toalla en el cesto de la ropa y se acerco a ella sin dejar de mirárla, las entrañas de Midoriko se contrajeron ante el asalto caliente del deseo que le recorrió el vientre hasta su intimidad, su piel se erizo ante el contacto de las manos de Demetrius que la levantaron poniéndola de pie frente a él.
— Sabes lo que haces conmigo cuando me miras así?
Las palabras de Demetrius le hicieron darse cuenta de que hacía mucho no se sentía así con un hombre.
— Sabes que en estos momentos deseo con toda el alma hacerte el amor?
Midoriko cerró los ojos ante la cruda declaración, su respiración se acelero ante Lo mucho que deseaba tocar cada centímetro de ese poderoso cuerpo frente a ella que era pequeña en comparación a la altura de Demetrius, era tan deliciosamente masculino. Y no le parecía mal desearlo así. Le resultaba normal y de lo más natural, por extraño que pareciera hacía unos días que compartían la cama pero no sé había consumado el matrimonio, ahora esperaba espectante y deseosa que se descidiera. Sentía el ambiente cargado de deseo el cálido aliento de Demetrius que acerco el rostro con lentitud mientras ella esperaba con impaciencia el beso, la tomó entre sus brazos de forma tan posesiva y al instante la besó con tal pasión que la dejó sin aliento. Dejó escapar un gemido, no sólo la besaba saboreándola con la boca lo hacía con el corazón, mientras la devoraba con la lengua, ella le devolvió el beso sintiendo como un escalofrío le recorria el cuerpo. Cómo le gustaba sentir a ese hombre entre sus brazos… El aroma a crema de afeitar y el olor de su piel la invadían hasta el punto de hacerle perder la cabeza. La fuerza de su cuerpo la envolvía por completo. Sintió el deseo que despertaba en él cuando notó la fuerza de su erección sobre el vientre, lo que avivó su propio deseo y la necesidad de sentir sus caricias. La desesperación por tenerlo en su interior era tan fuerte que se sentía asustada. Jamás había deseado a un hombre de ese modo. Deslizó sus manos por entre los cabellos húmedos, las fuertes manos de Demetrius envolvieron su cintura para elevarla con cuidado sosteniendola a su altura mientras se separa un momento de sus labios.
— No sabes cómo me encantan tus besos.
Y volvió a tomar sus labios con la misma pasión, ella se perdía ya en la sensualidad de su boca. Midoriko había irrumpido en su mundo y lo había puesto patas arriba. Había llegado a tocar las emociones que había enterrado tanto tiempo atrás. Había logrado que volviera a sentirse nuevamente vivo. Le subió la bata hasta la cintura mientras ella cruzaba los tobillos por detrás de su espalda.
La cabeza comenzó a darle vueltas cuando sintió que lo rodeaba de ese modo. El calor que desprendía la parte interna de sus muslos le hacía cosquillas en la piel y podía notar la humedad de su entrepierna contra el abdomen. Volvió a tomar sus labios y la llevó hasta a la cama para dejarla sobre el colchón. Sin dejar de abrazarla, se tumbó sobre ella y siguió besándola de forma ardiente y sensual mientras frotaba su hinchado miembro contra esa parte de ella en la que deseaba enterrarse cuanto antes. Saboreó la calidez de su boca y escuchó sus gemidos de placer. Cerrando los ojos, inhaló su aroma único y personal, dejando que lo envolvieran. Midoriko estuvo a punto de gritar por lo mucho que le exitaba tenerlo encima. Los vellos de sus piernas la acariciaban de forma íntima mientras sus labios la hacían girar, las caricias de sus manos, que exploraban cada centímetro de su cuerpo, resultaban deliciosas y fascinantes, ella no era nueva en ésto así que ya que dieron el paso para consumar la noche de boda rodeó su espalda con las manos sintiendo su piel caliente en una sutil caricia bajando hasta su cadera para seguir y tocar su virilidad. Tenía un miembro grande, lo miró reaccionar al tocarlo por primera vez tan íntimamente cerrando los ojos con un gruñido al tiempo que comenzaba a mecerse
con suavidad contra sus manos. Dios, era maravilloso sentirlo así. Estaba duro como una piedra, preparado para darle lo que deseaba, Enterró los dedos en los cortos rizos de su entrepierna y deslizó la mano hacia
abajo hasta que pudo acomodar los dedos en torno al cálido miembro.
Demetrius gimió de placer. Era increíble sentir las manos de ella a su alrededor. Había tenido mujeres en su vida, pero esa experiencia le resultaba completamente nueva. Tomó con cuidado un pezon con la boca. Se echó hacia atrás sobre el colchón y lo arrastró con ella. Él suspiró al sentir el tacto rugoso de la areola bajo la lengua. Comenzó a
bajar la mano por la curva de la cadera, luego por la piel suave del muslo y por encima del humedecido triángulo de rizos hasta acariciar la parte que más ansiaba. Ella jadeó y se estremeció cuando le separó con calma los pliegues de su sexo para acariciarla más profundamente. la oyó gemir, eso era lo que quería de ella. Quería verla agitarse sobre la almohada y escucharla gemir mientras tenía un orgasmo.
Midoriko le tomó la cabeza con las manos para acercarlo más a su pecho al tiempo que separaba las piernas y le facilitaba el acceso. Las caricias de la mano de Demetrius despertaban en ella un desbordante deseo. Y cuando hundió los dedos en su interior, no pudo contener un grito.
Su cuerpo ardía de pasión por éste hombre.Quería sentirlo más cerca. Más y más cerca, hasta que se fundieran en un solo ser.
Incapaz de esperar, introdujo la mano entre sus cuerpos para urgirlo a que se hundiera hasta el fondo en ella. En cuanto Demetrius entró en ella, ambos gimieron. Midoriko alzó las caderas y arqueó la espalda para que la penetrara aún más. Estaba tan duro y excitado que la llenaba por completo. Era la mejor sensación que había experimentado hacía mucho tiempo. Demetrius se incorporó hasta quedar sentado sobre los talones, entre sus piernas, y la levanto por las caderas para poder entrar mejor en su interior con embestidas lentas y profundas.
El ritmo de sus movimientos resultaba tan devastador que Midoriko se retorcía y gemia a causa del placer que le provocaban sus caricias. Lo miró sin pestañear mientras él la observaba con expresión tierna.
—Eres preciosa .
Le susurró al tiempo que rotaba las caderas otra vez y se introducía de nuevo en ella más hondo y con más fuerza que antes.
—Tú también .
Le dijo Midoriko, aferrándose a sus piernas. Los ojos azules de Demetrius se oscurecieron mientras la contemplaba y se entregaba al placer de unirse al fin y las sensaciones que estaban compartiendo. Nunca había estado con un hombre que le hiciera el amor de ese modo. Tenía la sensación de que Demetrius estaba muy entregado a lo que hacian. Como si lo único que existiera en esos momentos fuera ella. Se movía de modo experimentado, entrando y saliendo de su cuerpo con embestidas profundas y poderosas. La excitaba con las manos, acariciándola con los dedos al son de sus caderas. El placer y el cariño de esas caricias llegaba hasta el rincón más recóndito del corazón de Midoriko. Cuando llegó al orgasmo, el placer fue tan intenso que incluso gritó. Tuvo la sensación de que sentía algo sincero por él. De que significaba algo para ella. De que estaba haciéndole el amor de verdad.
Solo una mujer lo había abrazado de ese modo…
Los besos de Midoriko, que seguía alzando las caderas hacia él, le llegaban al corazón. La abrazó con más fuerza y cerró los ojos. El placer que compartían hizo que sus sentidos y sus emociones giraran sin control. Cuando se undio una vez más llenándola con su escencia La estrecho entre sus brazos y se estremeció hasta lo más profundo de
su destrozado y cansado corazón.
Permaneció inmóvil sobre ella, sintiéndose vulnerable. Completamente satisfecha y con la respiración entrecortada, Midoriko
permaneció recostada en la cama mientras se recuperaba poco a poco. Acababa de experimentar el orgasmo más increíble de su vida. No podía creer lo que acababa de sentir con su marido, el modo en que le había afectado. Rodeó la cabeza de Demetrius con los brazos para acercarlo aún más al lugar donde latía su corazón y sintió la manera irregular de su respiración sobre el pecho. Lo acunó con todo su cuerpo y absorbió la calidez de ese peso tan masculino.
Respirando un poco más calmado la miró a los ojos.
— Cree usted señora que ya he terminado aquí?
Sonriéndole pícaramente con unas arruguitas que se le formaban en los ojos, se movió mostrándole.
Para su gozo y asombro, Demetrius procedió a demostrarle a lo largo de
las siguientes horas que no había hablado en broma. Lo hicieron en la cama, en el suelo, en el sofá… y fueron tantas las posturas que Midoriko sintió que estaba recreando el Kama Sutra de principio a fin. Tiempo después acabaron frente ala chimenea, donde Demetrius la colocó sobre la alfombra y le hizo el amor despacio y con mucha ternura.
Midoriko estaba segura que ese día no podría levantarse, hacia tanto tiempo que nadie la llenaba y la había tratado con la ternura con la que él lo hizo, poco a poco estaba segura que su marido ganaba su corazón, además de ya tener por completo su cuerpo.
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CONTINUARÁ . . .
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