One-shot

Un joven peliverde iba corriendo desesperado por medio del espeso bosque con una pequeña bola de pelos mal herida en los brazos, los rastros de sangre en los brazos del joven eran debido a que la pequeña criatura en sus brazos había estado sangrando hasta hace muy poco. No miraba atrás pero podía sentir el aullido de los sabuesos de los cazadores del pueblo, estaba arriesgando su pellejo por alguien más que no fuese él por una vez, después de perder a su hermana no quería volver a arrepentirse de guardar silencio y seguir órdenes. Porque si, el pueblo tenía la estricta orden de avisar cada vez que se encontrara a un yokai en alguna de las trampas y Sakuya la había desobedecido, a sabiendas de que le podría costar la vida tal acto. Quizás la ideología de su mejor amigo le había afectado demasiado.

Todo se remontaba a un par de minutos atrás, el peliverde iba de camino a buscar yerbas medicinales al bosque para su amigo castaño quien no podía salir por estar cuidando la farmacia del pueblo así que simplemente se lo pidió a él.

Cuando Sakuya llego al bosque tuvo que internarse bastante en este pues a diferencia de su amigo castaño él rara vez salía tan lejos del pueblo por lo cual no estaba muy seguro de donde estaban las yerbas que quería, estaba realmente nervioso había oído ciertas historias de los aldeanos de que en ese bosque solían rondar yokais cuando caía el sol, aunque nadie había visto a alguno allí aun. Mahiru solía decirle que eran cuentos para que los niños no se perdieran en el bosque de noche pero nunca sonó realmente convincente, bueno no cuando él castaño que pasaba 24/7 en el bosque siempre volvía con rasguños y marcas como si hubiese peleado con algo o "alguien", además de que para nadie era secreto que este estaba a favor de la vida de cualquier ser fuese humano o bestia. Salió abruptamente de sus pensamientos cuando escucho un leve quejido desde su lado derecho, pensó un poco si debía o no acercarse a revisar el ruido sospechoso.

Luego de unos largos minutos de silenciosa disputa interna decidió armarse de valor y se acercó cuidadosamente al arbusto que temblaba cada tanto, con la mano temblorosa y acercándola lentamente corrió las ramas con hojas.

Frente a él estaba un pequeño zorro negro con blanco de dos colas, fácilmente podía decir que aquello no era un animal común o que al menos él supiese pues los zorros no tenían dos colas y mucho menos eran de ese color. Trago nervioso sin saber realmente que hacer, el pequeño animal estaba atrapado en una trampa de oso, más específicamente una de sus patas estaba atascada desde el muslo y estaba en un pequeño charco de sangre, parecía no haber recaído en la presencia a su lado aun. Sintió algo de pena por la criatura, tenía un aspecto bastante adorable

- O...oye ¿estás bien? – no estaba seguro que esperaba en respuesta cuando hizo la pregunta, simplemente se le salió.

El animal en el suelo detuvo su temblor abruptamente, parecía que incluso hubiese dejado de respirar y giro un poco la cabeza de forma lenta para ver de dónde provenía la voz. Sakuya al principio se quedó estático y sin aliento cuando el pequeño lo miro con ojos penetrantes. Los ojos del animal eran de un carmín brillante y profundo, por un momento se sintió expuesto ante la criatura pero poco después recupero la compostura y fingió una tos.

- Entonces...tú ¿quieres ayuda? – no esperaba que le respondiera en realidad por lo que se asustó cuando escucho algo similar a una risa salir del zorro solo para que este luego se atragantara y comenzara a toser de forma brusca.

El peliverde lo miro con una mueca parecida al asco pero bastante más suave, "¿Qué demonios le pasa a esta criatura?" pensó para sí mismo antes de agacharse a tratar de abrir la trampa de osos una vez que el zorro ceso su ataque de tos. Dudo realmente dudo si debía o no liberar a la pequeña bestia peluda lo más seguro era que aquel zorro fuese alguna especie de yokai, sin embargo opto por liberarlo ya que no parecía ser peligroso al menos no con esa herida sangrante. Solo escucho un pequeño gruñido proveniente de la bola de pelos mientras abría lentamente la trampa para no lastimarlo más, supuso que de debió ser claramente por culpa del dolor al sentir los dientes de metal salir de su magullada carne. Al ver la herida sintió una pequeña punzada y un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza, en verdad no le gustaba la sangre.

Cuando el zorro sintió que su pierna al fin estaba suelta de aquel horrible agarre mortal decidió tratar de levantarse, pero callo inmediatamente de costado, parecía ser que la trampa no solo era aquella asquerosa armazón de metal sino que también parecía ser que la habían untado en veneno. No uno normal sino uno potente, malditamente potente porque apenas podía sentir su cuerpo y tenía un dolor profundo en el muslo, como si estuviese en llamas por dentro. En el suelo y tirado de lado soltó un gruñido molesto mientras tenía una expresión abatida en el rostro, parece que no sería capaz de moverse y el humano a su lado tampoco parecía muy dispuesto a levantarlo del suelo.

Sakuya creyó que liberándolo de la trampa sería suficiente y decidió levantarse para irse, pero no, no lo fue la pequeña bestia solo se quedó tirada en el suelo observándolo. Trago pesado y le dio la espalda dispuesto a irse, podía sentir la mirada penetrante en su nuca pero trato de ignorarla y dio en paso dejando al pequeño zorro detrás. Dio unos cuantos pasos cuando un ruido fuerte le hizo detenerse en seco.

AUUUUUUUU

Un sabueso, para el colmo de su suerte ahora escuchaba a un maldito sabueso, lo más seguro es que fuese de los cazadores y por el volumen del aullido pudo saber que muy lejos no estaba. Miro desde su hombro hacia atrás girando levemente la cabeza, el zorro seguía ahí, no se movió para nada es más parecía que había perdido el conocimiento. Se mordió el labio y tuvo una pequeña discusión mental consigo mismo.

"¡¡No puedes simplemente dejarlo ahí!!" una voz interna le regaño.

"¿Por qué no? No es mi problema" respondió indiferente.

"¿Como que no? Lo acabas de salvar de una trampa" la voz le contesto "y ahora ¿lo abandonas?"

Sacudió la cabeza en negación antes de soltar un suspiro pesado, definitivamente Mahiru le había pegado algo de su mal. Retrocedió sobre sus pasos y tomo al pequeño animal como si fuese un bebe, asegurándose de presionar la herida aun sangrante. Volvió a oír un aullido pero esta vez fue considerablemente más fuerte que el anterior y estaba acompañado de una par de pisadas y algunas voces gritando.

"¿Por dónde es?" pregunto una de las voces.

"Debe ser por aquí, o eso indica el perro" respondió otra considerablemente más profunda.

Sintió un escalofrió recorrerle la espalda, estaba jodido. Nunca espero que fuesen a llegar tan rápido los cazadores y mucho menos cuando nadie les había dado un aviso, y peor aún qué fuesen aquella dupla loca y violenta. Escucho ramas crujir a su espalda y no lo pensó mucho antes de salir corriendo en la dirección contraria de los sonidos. Pudo oír un grito a su espalda.

"¡¡HEY!! DETENTE"

Fue un grito bastante fuerte a decir verdad, algunos pájaros salieron volando de un árbol, el chico rubio podía ser realmente ruidoso. Sakuya lo conocía, pero no por que tuviese exactamente buena fama. Era un cazador desde niño y pertenecía al respetado linaje de los Alicein. Cazadores por generaciones, sin embargo, el rubio era conocido por siempre ser encañonado por su propia pareja de caza y por el alboroto que generaba al perseguir yokais.

Mikuni Alicein, ese era su nombre y ahora ese loco le pisaba los talones. Maldecía internamente por haber terminado aprendiendo una de las mañas de su amigo castaño.

Sakuya sintió como se le helaba la sangre y sus piernas casi se detuvieron cuando una bala le rozo la mejilla, pero se obligó a seguir corriendo. Podía escuchar las balas impactar en el suelo cerca o el los arboles de su alrededor, y una que otra rozarle alguna parte del cuerpo.

Continuo corriendo por un buen tramo más, antes de percatarse que la bola negra con blanco de sus brazos había comenzado a despertar o eso fue lo que creyó, ya que no se había movido antes. Bajo su mirada y se encontró con que el zorro parecía haberlo estado observándolo desde hace un buen rato, de la nada sintió sus mejillas calentarse. Para estar en forma de animal el pequeño zorro tenía una mirada verdaderamente penetrante, y el peliverde sintió vergüenza de que lo hubiesen estado observando de esa forma. Por estar perdido en la mirada carmesí del otro no se dio cuenta cuando su camino se acabó y se resbalo por una "pequeña" inclinación del terreno, cayendo como si fuese una rueda de carreta.

Envolvió a la criatura en sus brazos con la intención de protegerlo mientras cerraba los ojos, sin embargo, el zorrito cambio de forma en medio de la caída siendo él quien protegió al humano de la dolorosa caída.

Sakuya no pudo reaccionar bien al calor que de pronto lo rodeo, ya que tenía los ojos cerrados por miedo a que algo le entrara en alguno. Pero por reflejo se aferró a la figura que lo rodeaba.

La caída fue bastante rápida y casi indolora para el humano. Al chico zorro si le dolió el revolcón pero considero que valió la pena ya que el otro se había aferrado a él.

Era un secreto pero el zorro negro había estado vigilando desde hace varios días al humano de cabello verde, no fue por maldad ni nada fue solo por un simple capricho. Capricho nacido de ver a su hermano mayor emparejado con un humano, nunca lo había visto sonreír de esa forma. Primero fue simple curiosidad por el amigo del chico que estaba con su hermano, pero al pasar de los días su curiosidad se transformó en algo más. El chico de pelo verde siempre parecía alegre cuando estaba rodeado de gente y normalmente hacia bromas molestas pero inocentes, sin embargo, una vez se quedaba solo su mirada se volvía pagada y parecía siempre estar cargando una pesada mascara de emociones falsas.

El zorro de dos colas había encontrado algo que llamo su atención, algo "interesante". Múltiples preguntas se arremolinaban en su cabeza cuando veía al humano pero ninguna era formulada por su boca y morían entre sus pensamientos.

En uno de los encuentros secretos de su hermano se había enterado que el peliverde iba a internarse en el bosque la próxima semana por que al parecer el chico castaño tenía que cuidar algo, por lo cual había decidió que ese día iba intentar acercársele. Pero lamentablemente por su emoción estaba distraído y justo ese día término cayendo en una trampa realmente simple. Y ahora estaba nada más y nada menos abrazando al humano en una caída cuesta abajo.

"Agradecido con el de arriba" pensó el pelinegro feliz.

Cuando terminaron de rodar, estaban llenos de tierra y ramas con una que otra hoja pegada. El primero en tratar de separarse del abrazo fue Sakuya que estaba notablemente avergonzado por habérsele pegado de esa forma al chico que antes era un zorro. Cuando noto que el contrario no lo soltaba levanto la cabeza para reclamarle, pero todo reclamo murió en su boca cuando por fin miro al chico.

Tenía un cabello negro como la noche que parecía sedoso, una piel algo pálida y esos bonitos ojos carmesí que ya había visto. El chico vestía un kimono negro, tardo un poco en darse cuenta que el chico mantenía las orejas de zorro y al parecer también poseía dos colas en forma humana.

Desvió su vista y sus pensamientos antes de que estos se desviran a querer tocar sus orejas o colas, parecían ser suaves y le causaban curiosidad. Parecían estar en una especie de burbuja con un ambiente claramente extraño, el pelinegro lo miraba fijo y Sakuya solo trataba de ignorarlo.

Su extraña burbuja se rompió cuando el peliverde sintió que era jalado por la muñeca y puesto detrás de su acompañante, la acción fue acompañada con un ruido de una bala siendo disparada cerca de ellos. La comprensión le llego segundos después "me está protegiendo...pero él estaba herido" miro para evaluar la herida de su protector y se dio cuenta de que ya no tenía nada en la pierna "ya...no está" estaba confundido, realmente confundido. La herida que tenía hasta hace un rato ahora estaba totalmente cerrada y sin ninguna cicatriz como si nunca hubiese estado ahí es primer lugar.

- Realmente eres escurridizo ¿no? Tsubaki – Mikuni bajo lentamente por la ladera apuntando su arma a la cabeza del pelinegro, el nombre lo escupió casi con veneno – a Abel y a mí nos diste muchooooo trabajo para perseguirte. Pensar que ocuparías a un humano – negó con la cabeza como si estuviese decepcionado y esbozo una sonrisa con un poco de locura.

El chico al lado de Mikuni se mantuvo en completo silencio, pero con su arma apuntando al pelinegro también. También se mantuvo realmente cerca del rubio firme. Los dos caminaron de forma lenta con las armas en alto.

Sakuya estaba confundido, no tenía ni la menor idea de que pasaba o de que debía hacer. Suspiro y trato de calmarse, si bien no era a él a quien apuntaban solo ver un arma le helaba el cuerpo entero. Recuerdos oscuros salían a flote, recuerdos que no quería volver a recordar, recuerdos dolorosos. Sangre y oscuridad.

Por un momento se sintió mareado y casi cayó al suelo, pero se recompuso rápido y trato de encontrar su voz.

- Mikuni san...- se asomó un poco de detrás del chico zorro – q-que bueno verte...otra vez – su voz salió más insegura de lo que pretendía y Tsubaki lo miro sobre el hombro.

Sakuya le tenía miedo al rubio, desde que su hermano menor Misono había desapareció en el bosque hace un año se volvió una especie de robot de matar. Al parecer el Alicein mayor sospechaba que su hermano había sido secuestrado por un yokai o alguna bestia. Sabía que cada tanto el rubio se paseaba por el bosque, Mahiru se lo había dicho más de una vez. También le conto que Mikuni parecía estar cazando a "algo" en específico y ahora lo entendía.

- ¿Pero si no es Watanuki-kun? – Pregunto meciendo el arma de un lado a otro con una sonrisa falsa y una mirada sombría - ¿Qué haces con....eso? – apunto de forma despectiva al zorro con la punta del arma.

- Yo... - evito mirar a alguien en específico, no sabía que decir. Mikuni ya lo había visto con el yokai no había forma de que ahora ya no apuntara a él también.

- Veo que tu amigo te pego sus malas compañías – se burló – ese chico está loco cierto mi querida Abel~

- ..Mikuni para – hablo a su lado Jeje – ellos no son a quienes buscamos... - enfundo el arma pero se mantuvo a la defensiva.

El rubio chasqueo la lengua – al chico pasto quizás no...pero esa bestia – apunto una vez más a Tsubaki – él debe saber algo – gruño molesto

El pelinegro retrocedió ocultando nuevamente a Sakuya tras él, sabía que los humanos no eran resistente y con la medicina que tenían dudaba que pudiesen salvarlo si una bala llegaba a darle. Sakuya retrocedió a su misma velocidad, entendiendo que debían huir.

Se detuvieron en seco cuando Mikuni disparo justo y preciso en el pecho del zorro, dejo una herida sangrante que no se cerraba. La bala no lo había atravesado.

- Oh que raro...no te vez sorprendido – volvió a disparar dos veces más, en diferentes partes de su cuerpo – eeeeeeh...

Tsubaki callo de rodillas, le dolía no solo el pecho también la pierna y un brazo. Sakuya se paró frente a él tratando de ayudarlo.

- Entonces...fuiste tú quien callo en mi trampa allá atrás ¿no? – hablo como si fuese algo divertido

- ¿Estas...bien? – Murmuro algo inseguro el peliverde – oye... – pudo ver que el cuerpo del azabache se había entumecido - ¿Qué te pasa?..Hey...

- Es inútil, no se puede mover...ya no~ - se acercó y apunto directo a la frente del chico con orejas encañonándolo con la pistola a ras de piel, iba a apretar el gatillo pero una mano lo detuvo.

Sakuya se había movido para tratar de proteger al chico del disparo pero el acompañante de Mikuni se le adelanto bajando la pistola que este sostenía.

- ¿Qué pasa Jeje? – Lo miro con el ceño fruncido, el nombrado lo miro directo a los ojos a través de la tonta bolsa en su cabeza – oh vamos, no lo iba a matar enserio... solo quiero que me diga lo que quiero saber.

- No le has preguntado nada – Le regaño al rubio.

- ¡¡Por qué no me va a contestar sin un poco de motivación!! – refuto enfurruñado.

La pareja de cazadores comenzó a discutir sobre el tema olvidándose de lo que estaban haciendo en primer lugar. Los dos que estaban en el suelo estaban confundidos o al menos Sakuya lo estaba, sacudiendo la cabeza decidió que esta era su oportunidad y le susurro.

- hey...emmm Tsubaki-san – trato de pasar uno de sus brazos por sobre su hombro – vamos es nuestra oportunidad...

Trato de escabullirse con el azabache a cuestas pero no conto que este fuese tan pesado, prácticamente lo iba arrastrando ya que el otro apenas y podía moverse. Su cabello se erizo al oír a Mikuni llamarlo.

- ¿A dónde crees que vas? – Pregunto sonriendo antes de disparar justo a su lado – aun no terminamos de conversar y a Abel no le gusta la gente irrespetuosa ¿sabías? –

Antes que pudiese volver a disparar en "advertencia" una bandada de mariposas lo rodeo y cubrió al par que seguía en el suelo.

- ¿Q-q-que demon- casi se atraganto con una mariposa que se le metió a la boca

- ¡¡Mikuni!! – le llamo el chico de las bolsas preocupado, pero las mariposas le cortaron el paso y le impidieron ver.

Sakuya estaba espantado "¿desde cuando las mariposas hacían eso?" sintió calidez rodeándolo, las mariposas a su alrededor no parecían ser hostiles como las que rodeaban a la pareja de cazadores. Sintió al chico a su lado moverse incomodo

- Lily... - susurro para sí mismo

- ¿Lily? – repitió Sakuya, confundido

La bandada de mariposas a su alrededor se agito más obligándolo a cerrar los ojos cuando un extraño polvo callo de ellas.

***********

Cuando Sakuya volvió a despertar estaba en una especie de cueva en medio del bosque con el pequeño zorro en sus piernas, no supo cuando Tsubaki volvió a esa forma o como llegaron allí. Lo último que el peliverde era capaz de recordar era a las mariposas envolviéndolos. Miro su regazo, la pequeña alimaña no se movía pero podía ver claramente que respiraba y suspiro de alivio. También sus heridas parecían haber comenzado a cerrarse.

"Parece que me metí en un lio interesante" esbozo una pequeña sonrisa.




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Este one-shot pertenece al proyecto y etiqueta "fcs" (for the community of Servamp)

Proyecto que surgió a base de un grupo de WhatsApp organizado por noesminombre12 y LadyPink178 el cual consiste en que, una vez por semana, se juega en una ruleta que shipp debemos escribir; además de mencionar otro shipp igualmente aleatorio. El one-shot o drabble, puede pasarse por el grupo de WhatsApp o subirlo a wattpad bajo la etiqueta ya mencionada. Pueden hacerse ambas
Si quieren participar, dejen un comentario y los detalles se resuelven por privado.
Los participantes hasta ahora son:

LadyPink178
Mimori-chan
Otp_lawlicht
Lazuri-Chanx3
BarbyMonckingjay16
Maiafujoshi7116
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noesminombre12

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